Toponimoak

Perú

Cuando en 1522 el primer explorador, Pascual de Andagoya, llegaba al río Birú o Pirú, el imperio incaico o Tahuantinsuyo abarcaba desde Pasto, actual Colombia, en el norte, hasta el río Maule en Chile, al Sur de Santiago. Aún pueden observarse los restos de las calzadas incaicas, comparables a las vías romanas, pero anteriores en siglos, en toda la extensión del Tahuantinsuyo. En 1522 el alavés Pascual de Andagoya era visitador general de indios en la zona de Panamá. Organizó una inspección costera con varias naves suyas, pues era práctico en la construcción naval. A su llegada a la región de Chochama sus habitantes se quejaron de los ataques de los indios de una región que llamaban Birú o Pirú y que llegaban en canoas. Con los refuerzos que le llegaron de Panamá y la ayuda del cacique Chochama llegó al Birú, remontó un caudaloso río, el San Juan, en la costa de la actual Colombia. Allí tuvo noticias del fabuloso Tahuantinsuyo y de sus riquezas. Regresado a Panamá, enfermo y lesionado por una caída del caballo, no aceptó que le pagaran los gastos de su viaje al Pirú.

El descubrimiento de Andagoya había despenado el apetito conquistador de los panameño-españoles. Iba a repetirse lo de Santo Domingo con respecto al imperio mexicano. Con licencia del gobernador Pedrarias Dávila, que ya había decapitado a su yerno Núñez de Balboa, se forma una empresa conquistadora formada por Francisco Pizarro, con dotes de mando, Diego de Almagro, experto en organización, que compraba dos pequeños buques y reclutaba soldados para la expedición. El clérigo Fernando Luque desistió a última hora pero adelantó los fondos necesarios en barras de oro. Una vez a bordo las provisiones y pertrechos y los 100 hombres reunidos por Almagro, levaron anclas del pequeño puerto de Panamá, según Xerez, secretario de Pizarro, a mediados de noviembre de 1524.

Los contactos con los naturales de aquella costa hostil, los hallazgos de adornos de oro en los poblados abandonados al llegar los expedicionarios, confirmaban las noticias del primer explorador, Pascual de Andagoya. Pero la resistencia india, el hambre y otras dificultades, entre ellas las averías en el buque de Pizarro, aconsejaban volver a Panamá para reorganizar una expedición más eficaz. Sólo Fernando Luque pudo convencer a Pedrarias que permitiera una segunda expedición, pero entregándole a Pedrarias mil pesos oro; para Luque era evidente la existencia de un rico imperio comparable al de México.

Protagonizada por Francisco Pizarro, en 1527, para seleccionar a los hombres más audaces de la expedición. Trece pasaron la raya. Entre los que saltaron la raya se cuentan Domingo de Soraluce y Rafael Rivera, descendiente de un Esquível. Se les llamó "los trece de la fama"

[Ref. Diccionario de Historia de España, Revista de Occidente].

Vencido y humillado (1532) ofrece un inmenso rescate. Una vez recibido es ejecutado. En el reparto de la inmensa riqueza, una vez fundidas las valiosas joyas, se distribuye según las normas de la época: 1.° La quinta parte para el poder real. Después un porcentaje según el cargo. Por último, entre los expedicionarios de todas las categorías. En el Acta de la repartición del tesoro, participan Cristóbal de Mena, Juan Salcedo, Gómez Garranza, Lope Vélez de Guevara, Pedro de Aguirre, Nicolás de Azpiria, Pedro de Vergara, Juan Pérez de Tudela, Gaspar de Marquina, Fco. Martínez de Zárate y Juan Vergara.

El 23 de marzo de 1534 se redacta el Acta de fundación e implantación de la administración española, en el ex-reino de Atahualpa. Entre los cargos del Cabildo o Ayuntamiento aparecen algunos vascos: Contador, Antonio Navarro. Veedores, García de Salcedo, Francisco Castañeda y Tomás Echeandía. Con las fuerzas de Pedro de Alvarado que pretendía asentarse en el Cuzco llegaron Cristóbal de Ayala, Pedro de Añasco, Antonio Ruiz de Guevara, Juan de Rada, navarro y "hombre de ingenio nada vulgar". Mancio Serra Leguizano (Leguizamón) era "un hombre noble, conquistador de los primeros que yo conocí y dejé vivo cuando me vine a España -1560-" [Inca Garcilaso de la Vega: La utopía incaica]. En el reparto de los tesoros del templo del Sol, en el Cuzco, le cupo en suerte la imagen del Sol "hecha de una plancha de oro, el doble más gruesa que las otras planchas que cubrían las paredes. La figura estaba hecha con su rostro en redondo, y con sus rayos y llamas de fuego, todo de una pieza".

Esta enorme joya ocupaba todo el testero del templo de pared a pared y Leguizano, "gran jugador de todos los juegos, que con ser tan grande la imagen la jugó y perdió en una noche". Para apartarlo del juego fue nombrado Alcalde Ordinario por el cabildo. Se retiró definitivamente del juego y fue durante años funcionario público. El caso del apellido Leguizamón que se convierte en Leguizano se repite en Joaquín de Leguizamón, regidor del cabildo de Mérida, en Yucatán (México), que adapta su apellido a la fonética vulgar firmando Joaquín Leguizano.

En el acta oficial se declara fundada el 15 de enero de 1535. Tomó el nombre del valle en que se asentaba. Entre los firmantes del acta se resgistra el nombre del veedor García de Salcedo. Según el historiador peruano Mendiburu era natural de Güeñes, Vizcaya. El primer alcalde fue Rafael Rivera, Laredo y Esquível. Regidor perpetuo Diego de Arbieto. Tenente de Gobernador Ochoa de la Riva, de Orduña, Vizcaya. En 1537 Pedro Navarro, procurador de la ciudad y alcalde en 1543, más tarde regidor perpetuo. Entre los primeros pobladores aparecen con un solar cada uno en Lima: Juan López de Recalde, Pedro Castañeda, escribano del Cabildo-Ayuntamiento-, Pedro Navarro, Francisco Isasaga, Luis García San Mamés, Jerónimo Zurbano, Bachiller Guevara y Juan de Larrínaga.

Pertenecía al imperio incaico como provincia oriental del Tahuantinsuyo. Durante la Colonia era parte del Perú. En 1551 se había constituido en A. P. la Real Audiencia de Charcas que dependía en materia de gobierno, hacienda y guerra del virrey del Perú, asentado en Lima. Anotemos también que en 1776 había pasado a depender del virreynato del Río de la Plata.

Su altura alcanza a 4.830 m. Se cuenta que un pastor indio llamado Hualcca, buscando un carnero perdido, encendió fuego por no helarse durante la noche. Con el día observó los ricos hilos de plata derretida que fluían del gran cerro. La noticia atrajo al capitán Juan de Villarroel y a los hermanos Centeno. El primero tomó posesión del cerro con todo el ceremonial de rigor en nombre del emperador Carlos V con el título de Villa Imperial. Era el 10 de abril de 1545. Más tarde, el título de Villa Imperial se refrendó por Capitulación efectuada por Rodrigo de Esquível como procurador de asiento de Potosí, previa entrega para servicio de Su Magestad de la suma de setenta y nueve mil pesos de plata ensayada pesada.

La primera batalla entre vascongados y vicuñas -extremeños y andaluces- ocurrió en el último cuarto del siglo XVI, posiblemente en las fiestas de Santiago de 1583. Un extremeño famoso en el manejo de armas arrojadizas, hirió de muerte con un venablo al capitán Sancho Usátegui, vascongado, por lo cual, según el cronista, dieron aquella noche fuego a las casas y barrios de los extremeños, buscando al agresor "siendo no pequeño el estrago" y causando tal sed de matanza que se formaron ejércitos y se libró la famosa batalla de Cebadillas donde murió el general Marcelino, quinto corregidor de Potosí. En este mismo siglo se fundó en la ciudad el convento de agustinos bajo la advocación de Nuestra Señora de Aránzazu". En la documentada Historia del Perú de Vargas Ugarte, ps. 216 y siguientes, se trata este tema en forma extensa: las rivalidades económicas y sociales entre los vasco-navarros que por su instrucción copaban todos los puestos principales de Audiencias, Corregidores, Intendentes de la Casa de Moneda de Potosí, etc., etc.

Además se ventilaba el trato de los indios, "La mita", de la que abusaban sus propietarios. En 1571, cuando el Corregidor Martín García de Loyola ordenó una leva de hombres a Chile de 200 h., la mitad era extremeños y andaluces, y la otra mitad vascos, criollos, portugueses y otros. La primera mitad se resistió y quemó la casa del Corregidor. Así comenzó la disputa hasta el año 1676. Hubo dos jesuitas, los PP. Montalvo y Anaya, que quisieron apaciguar a los Vicuñas en 1683 que planeaban la destrucción de Potosí...Más adelante se buscó el matrimonio de Eugenia del Castillo, hija del jefe vicuña, con Pedro de Oyanume, jefe vasco, pero no llegó la paz. La obra de A. Crespo La guerra de vicuñas y bascongados (La Paz, 1969) da cuenta de los avatares de esta guerra cuyas incidencias, así como las del resto de los aconteceres potosinos encontrará el lector en el artículo Bolivia.

Nos informa el expedicionario y cronista Francisco Vázquez:

"En el año 1559 siendo virrey y presidente del Perú el Marqués de Cañete, tuvo noticia de ciertas provincias que llaman Omagua y Dorado y con deseo de servir a Dios y al rey encomendó y dio poderes muy grandes a un caballero suyo llamado Pedro de Ursúa, natural de Navarra, para que fuese a descubrir las dichas provincias, y le nombró gobernador de ellas, y le favoreció con dineros de la casa real".

Necesitaba unos doscientos mil, contratar constructores de naves, pilotos, capitanes y soldados, proveerse de alimentos, elegir el lugar para plantar el astillero. La aventura acabó en descalabro y tragedia. Ursúa fue asesinado por los suyos a los pocos meses en Machifaro, y Lope de Aguirre, dueño de la revuelta, moriría asimismo.

Además del Gobernador Pedro de Ursúa y Lope de Aguirre, el Padre Alonso de Henao, confesor de Ursúa; Juan de Aguirre, de Oñate; García Navarro, de Pamplona; Arrieta, el Mozo y Arteaga, soldados; Sánchez Bilbao y Joanes de Iturriaga, de Bilbao; Roberto Sosaya y Nicolás Sosaya, capitanes; Lorenzo de Zalduendo, secretario de Ursúa, de Pamplona; Capitán Pedro de Monguía y Gonzalo de Zúñiga, que escribirian sus Relatos sobre la aventura. El elemento femenino representado por Inés de Atienza, novia de Ursúa, Elvira de Aguirre, hija de éste. Al morir asesinado el Gobernador y jefe de la expedición Ursúa, Inés de Atienza pasaría a vivir con su secretario Lorenzo Zalduendo. María de Arnola y la Torralba eran las dos dueñas que cuidaban de Elvira de Aguirre. Aguirre protegía celosamente a su hija. Pasaba largos ratos en su compañía.

Sólo permitía en el círculo familiar a Pedrarias de Almesto, escribano, aficionado a narrar sucesos, que cultivaba unas relaciones platónicas con la jovencísima Elvira. Ante el desastre final Pedrarias de Almesto secundó la huida de otros marañones. Capturado, Aguirre escuchó su relato. "Entonces sucedió algo increíble. L. de Aguirre que ignoraba hacía mucho qué era la palabra perdón, se volvió a él y dijo como un caprichoso Jehová: Tú vivirás sobre la faz de la tierra. Veía en él a único hombre capaz de librar a su hija de los atropellos de la soldadesca. [Ref. Rosa Arciniega. Dos rebeldes españoles en el Perú. Buenos Aires, 1946].

En el transcurso de esta expedición no salvaron la vida ni la bella Inés de Atienza, acuchillada por orden del tirano, ni Fernando de Guzmán, proclamado por Aguirre Príncipe del Perú, independiente de España, ni el P. Henao, ni el mismo Aguirre, arcabuceado por sus propios marañones, por salvarse de la picota; ni su hija Elvira, acuchillada por su propio padre. El pensamiento de Aguirre fue de volver al Perú, derrocar al autoritarismo representado por el Virrey de turno y cualquier otra institución gubernativa, como la poderosa Audiencia de Lima. Con esto instaurar un orden nuevo dirigido por los conquistadores caídos en desgracia, agraviados, sin tener en cuenta su hidalguía y sus servicios. Este sueño moría en Barquisimeto, Venezuela. Sin los cronistas de Relatos ya enumerados, que informaron al mundo del episodio más alucinante de la conquista de América, Lope de Aguirre no contaría hoy día con una bibliografía tan extensa.

A mediados del siglo XVI la Corona española decidió fundar universidades en las capitales de los virreinatos existentes, Lima y México. Se fundaron en 1553, siendo la de San Marcos en Lima la más antigua de América. El idioma obligatorio era el latín, excepto en medicina. En estos países, por la abundancia de indios, se daban también cursos de lenguas indígenas. Las diversas órdenes religiosas estaban capacitadas en estas disciplinas pues ya habían comenzado la enseñanza en sus colegios y escuelas primarias. En 1624 los jesuitas fundaban en el Alto Perú, en la ciudad de Charcas -hoy Sucre- la Universidad de San Ignacio de Loyola. La implantación de esta cultura era reforzada por la instalación de imprentas.

El libro reforzaba notablemente la latinización cultural. En 1785 se recibía en el puerto del Callao una remesa de 37.612 volúmenes. La fundación de periódicos ampliaba y consolidaba la latinidad. El primer periódico en Perú fue el Diario Erudito, Económico y Comercial de Lima, (1790), dirigido por Jaime Bausate. En 1791 aparece, también en Lima, El Mercurio Peruano. Su principal redactor era Hipólito Unanue. A pesar de la avalancha colonizadora en castellano "existen ciudades bilingües como Cuzco, en Perú, histórica capital incaica, Asunción de Paraguay, Mérida, de Yucatán, donde se hablan respectivamente el quechua, el guaraní y el maya" (Pedro Henríquez Ureña; en Historia de la cultura en la América Hispánica, 1959).

En 1657 descubrió este Salcedo en Laycacota una riquísima mina de plata en sus terrenos, próximos al lago Titicaca. Otros colonos intentaron arrebatarle la mina que lo había enriquecido. Salcedo derrotó a los asaltantes. El virrey Diego de Benavides, conde de Santesteban, envió una fuerte columna para acabar con estas luchas. Pero Salcedo y los suyos lo derrotaron. "Afirman los contemporáneos que tal era la riqueza del "sublevado", que sus hombres, una vez agotados sus proyectiles ordinarios, disparaban con balas de plata". Al parecer, el virrey, atraído por la riqueza, lo trató como "sublevado". El 17 de marzo de 1666 murió el virrey, quedando como gobernadora la Audiencia de Lima, cuyo presidente era don Bernardo de Iturrizarra.

El nuevo virrey, conde de Lemos ataca a los Salcedo. El gobernador designado por la Audiencia se había dejado dominar por José Salcedo que ostentaba el cargo de Justicia Mayor. El virrey se lanzó a imponer su orden organizando una expedición a cuyo frente se puso "atacando con denuedo a los revoltosos", que venció. Seguidamente hizo ejecutar a más de cuarenta, entre ellos a José Salcedo, no obstante su cargo de Justicia Mayor. La indignación llegó hasta la corte, "hasta el punto de que el Rey vióse en la necesidad de dar satisfacción a los deudos del infortunado justicia mayor". Existe un Memorial de la Diputación del Reino (de Navarra) a la Reina pidiendo el castigo de los delincuentes en la rendición y excesos cometidos por Gaspar de Salcedo y Juan de Salazar en los reinos del Perú, que murieron muchos navarros y vascongados y perdieron sus bienes. Pamplona, 1668.

El pirata holandés almirante Joris Van Spielbergen con cinco navíos, uno de 600 toneladas y 28 cañones, otro de 400 y 22 cañones y con 400 hombres, en febrero de 1615 atravesó el canal de Magallanes y subió por el Pacífico saqueando la costa chilena. El virrey del Perú, marqués de Montesclaros, preparó la defensa con precarios elementos: la capitana "Jesús María", con 22 cañones y 400 hombres bisoños, la almiranta, "Santa Ana", del capitán Bustinza, con 12 piezas y 200 hombres, y otras naves sin artillería. Como general iba Diego de Mendoza y de maestre de campo Diego de Saravia. Esta armada salió del Callao el 17 de julio, día de la batalla. Lanzado al abordaje muere el capitán Bustinza. Los piratas recogieron cuatro supervivientes "resultando ser uno de ellos una mujer vestida con ropas masculinas.

Se trataba de Catalina de Erauso, "Monja alférez", que se había batido valientemente en el combate". Con sus compañeros fue dejada en la costa. En 1715 son los piratas ingleses los que doblan el cabo de Hornos y navegan Pacífico arriba. A la altura de Payta apresaron dos embarcaciones, la "Jesús María" con 4.000.000 de pesos y otra matriculada en Callao. El virrey del Perú, Diego Ladrón de Guevara, a falta de barcos de guerra, alquiló la fragata francesa Santa Rosa, de 50 cañones. Se unió una nave menor armada por el Presidente de Panamá, José Hurtado de Amézaga. Vencieron a los piratas tomándoles el barco y la lancha que huía cargada con el botín. La costa peruana fue reforzada con tres navíos de guerra, uno de ellos el "Lanfranc", mandado por el célebre marino Blas de Lezo.

En 1726 zarpó de Amsterdam una flota de contrabandistas para actuar en las costas del Pacífico. Uno de los barcos naufragó al doblar el cabo de Homos. Los otros llegaron a la isla de Juan Fernández, frente a la costa chilena, y cerca del Perú. El Virrey del Perú, José de Armendáriz, a falta de navíos de guerra, armó en corso un mercante al mando de Santiago Salavarría, conocedor de aquellos mares. En el puerto de Coquimbo avistó al buque holandés "San Luis", que apresó y llevó al Callao. Las buenas medidas del Virrey Armendáriz, principalmente la prohibición de comerciar con los contrabandistas, hizo que se desbaratara la expedición holandesa en el Pacífico.

Había nacido en Aoiz, Navarra, en 1708. En 1775 Carlos III lo nombra virrey del Perú. Llegó a Lima con la experiencia de sus cargos de Capitán General de Nueva Granada y presidente de la Real Audiencia de Bogotá. La llegada del Visitador General, el vizcaíno Antonio Areche Sornoza, duro de carácter, aferrado a un legalismo intransigente, chocó con la población criolla y con el virrey Guirior y su sucesor Agustín de Jáuregui. El virrey Guirior en virtud de la real cédula de 12 de octubre de 1776 había promulgado un reglamento que regulaba lo establecido en las Leyes de Indias sobre el pago del quinto real y la contraseña de las piezas de haberlo satisfecho. Se exceptuaba de tales gabelas la vajilla de oro y plata y las alhajas del ajuar privado por simple aplicación de las reales cédulas del siglo XVII. Areche ganó la partida y también el odio general. Las funciones del virrey eran complejas y difíciles. Hasta la creación del virreinato del Río de la Plata se dividía el Perú en 73 corregimientos. Guirior publicó en 1777 unas Ordenanzas en 40 capítulos. Fundamentalmente trataba de cortar los abusos de los Corregidores -Alcaldes-. Se les prohibía sacar de las cajas de la comunidad ni oro ni plata alguna, entrometerse en pleitos y castigar a los caciques con penas infamatorias: azotes, trasquilarlos

"porque soy informado que los dichos gobernadores en las causas criminales proceden contra los indios particulares, con toda rigurosidad, sin guardar los términos del derecho y ejecutan en ellos las sentencias que los condenan a muerte, sin otorgar las apelaciones. Ordeno y mando que cuando lo tal acaeciese condenando a algunos indios a muerte y apelasen de dicha sentencia les otorguen las dichas apelaciones".

En este breve resumen se vislumbra la notable personalidad del virrey Guirior y se descubren los abusos de los corregidores, base de desórdenes y levantamientos. Se cree que el visitador general Antonio Areche Sornoza cumplía las instrucciones de la Corona, de Carlos III. Pero su recta gestión perturbaba todo el país. Exigía demasiado de una sociedad español-criolla, tremendamente compleja. En este ambiente enrarecido llegaría el estallido de Tinta, tierra natal de Tupac Amaru, que llegaría a poner sitio a la incaica Cuzco.

(1779-1780). Era cacique de Tungasuca, en la provincia de Tinta, diócesis de Cuzco. Descendiente de Felipe Tupac Amaru, ajusticiado en 1579 en Cuzco. El motivo principal de esta guerra era el incumplimiento de las Leyes de Indias que amparaban a los indios contra los abusos de los encomenderos y funcionarios que debían hacerlas cumplir para evitar los repartos mercantiles y atropello de los corregidores, sobre todo al aplicar la mita o sorteo de indios para trabajos duros mal o nada retribuidos. Un ejemplo era Potosí con su cerro de plata. Por ese tiempo llegaba a Lima el citado vizcaíno José Antonio Areche. Su cometido era imponer la nueva política fiscal decidida por el ministro de Indias José Gálvez.

El 4 de octubre de 1780 el corregidor de Tinta, Antonio Arriaga, opresor odioso, cae en una emboscada de Tupac Amaru. El 10 de octubre era ahorcado en la plaza de Tinta. Amaru pretende tener cédulas del rey que le confieren poderes para terminar con los abusos. No fueron bastante a evitarlos la humanidad de las leyes citadas, el buen deseo de algunos oidores y virreyes, el ejemplo de caridad y abnegación de los misioneros, ni los reproches y condenaciones de algunos obispos.

Amaru envía cartas a todo el país, proclama extinguida la institución de los corregidores, forma un gobierno revolucionario. Sus soldados van ocupando pueblos, entre ellos Quijana. El corregidor Cabrera huyó a Cuzco. Amaru en su cuartel general de Tungasuca agrupa 6.000 soldados. Tras una marcha hacia el Sur vuelve con 60.000 hombre y pone sitio a Cuzco. Este proceder sirvió al virrey Jáuregui para tomar las medidas adecuadas: recibir refuerzos de Lima y de B. Aires donde el virrey Juan José Vertiz colabora con un ejército de 17.566 hombres, la mayoría indios leales. El inca sufre una sangrienta derrota en Quisquijana. En ella cae prisionero Juan Zegarra, pariente del inca. Una traición de los suyos entrega al enemigo a Amaru y toda su familia. Amaru fue descuartizado. Micaela Bastidas, su mujer, ahorcada salvajemente. Su hijo Fernando enviado a España. Fue una sesión de barbarie al estilo de la época, en la plaza de Cuzco.

Arechavala José de. Coronel de infantería de Arequipa en 1800. Administrador de correos de la misma ciudad. Natural de Retes de Llanteno, Alava. Antonio Arriaga Gurbista. Administrador General de alcabalas y almojarifazgo -impuestos sobre las compraventas y recaudación de las rentas reales- de Lima, siglo XVIII. Pedro de Avendaño. Secretario del virrey Antonio de Mendoza. Díaz de Durana, Clemente. Nacido en Lima hacia 1653. Oidor de la Audiencia de Charcas en 1702. Se le encomendó efectuar un censo de las misiones jesuíticas. Charcas era entonces Alto Perú. Juan de Eguino. Acaudalado comerciante de Lima, de final del siglo XVIII. Fue vicerrecaudador de la Real S. V. de A. del P. Pedro Ignacio Elguea. Corregidor de Condesuyos de Arequipa y coronel de los reales ejércitos. José de Gamarra, de ascendencia alavesa. Nacido en Jauja. Hijo del capitán de infantería del Callao Martín de Gamarra. Fue gobernador de la provincia de Jauja. Elguea, Pedro Ignacio de. Corregidor de Condesuyos de Arequipa y coronel de los reales ejércitos. Gamarra, José de. Gobernador de Jauja, donde nació, en 1657. Hijo del capitán de infantería Martín de Gamarra. José Lucas Gorbea. Fiscal de la Audiencia de Lima, siglo XVIII. Juan Crisóstomo Goyeneche Aguerevere. Nacido de Irurita, Baztán. Sargento Mayor de las milicias reales de Arequipa. Había emigrado al Perú en 1765. Hizo una gran fortuna en la agricultura y minería. José Manuel Goyeneche Barreda. Militar. Perú, 1775. Al advenir la sublevación de las colonias se puso al lado de España, derrotando a los independentistas en Guaqui (hoy Bolivia). En 1809 tomó La Paz (hoy Bolivia). Hizo ejecutar a los principales patriotas. Andrés de Guillestegui. Marino, militar y funcionario. Lequeitio, siglo XVI. Pasó al Perú con el Conde del Villar. Se distinguió en Las Charcas -Alto Perú- hoy Bolivia, cobrando los tributos debidos a S. M. Abasteció los puestos fronterizos de Arica y Las Charcas. Y durante varios años mantuvo a su costa una guarnición de soldados en los confines de los indios chiriguanes. Falleció en 1613. Haiza, Juan Bautista de. De origen alavés. Administrador de la Aduana de Moquegua, 1784. Martín Hurtado de Arbieto. Nacido en Orduña. Regidor Perpetuo de Cuzco. Tomó posesión del cargo en 1554. En 1572 fue nombrado Capitán General de Vilcabamba. Fundó la ciudad de San Francisco. Había intervenido en las guerras civiles. José de la Mar Cortázar. Subinspector general del virreinato del Perú, nombrado por Fernando VII, por sus méritos en la campaña contra Napoleón, etc. Llegó a Lima en 1815. Conservó su cargo hasta la llegada del ejército libertador. Había nacido en la ciudad de Cuenca, Perú. Era hijo de José La Mar, administrador de las cajas reales de Cuenca y de doña Josefa Cortázar.

  • Los jesuitas

En el Alto Perú, dependiente del virreinato de Lima, los jesuitas habían fundado la Universidad de Charcas. En sus misiones organizaban a los indios en autonomías locales y en comunidad de bienes, experimento que se basaba en la misma tradición de los indígenas bajo el antiguo régimen incaico. Paraguay.

  • Las misioneras de Bérriz en la selva peruana

Un viaje a la misión de Huarandoza se iniciaba el 13 de junio de 1973, desde Chirinos. Cuatro horas de camino hasta Chuchu Huasi «donde nos encontramos con las hermanas Martina Arce y Teresa Lejardi. Montadas a caballo, en algún tramo con barro hasta la panza de los caballos. En cinco horas y llenas de barro llegamos a Huarandozan. La cronista Isabel Artadi, monja de Bérriz, como todas las misioneras de esta misión, explica en la revista Misiones (Noviembre, 1973) la vida misionera en esta zona de los Andes peruanos. No tienen un sacerdote fijo. Esta carencia la suplen las misioneras en vísperas, comunión, etc.

La vida social del pueblo se anima a la salida de este oficio. En Huarandoza existe una escuela con maestra peruana como directora, formada en la Normal de Jaén, centro del Vicariato. En esta escuela enseñan también las HH. Natividad Jáuregui y Estefanía Martín. El único medio de comunicación en 1973 era la radio que, a las 6 de la tarde, se ponía en contacto con las misiones dispersas por la montaña y la selva. Un misionero, el P. Miguel, recorre la comarca llevando el correo y las noticias de la región. El pueblo de Huarandoza solo tenía 8 años de existencia. En ese tiempo, con la ayuda de los jesuitas, se estaba tratando de conseguir que el gobierno lo declarara Distrito para conseguir cierta ayuda estatal para mejoras públicas.

  • Pasionistas

En la misión de Moyobambacon están Venancio Orbe como obispo, Luis Elordi, vicario regional, y Miguel María Zumárraga, provincial. El gran terremoto de 1988 destruyó también la catedral de Moyobamba. Señalamos los misioneros: Dositeo Aldai, Andrés Geciraga, Justo Olaechea, J. Mari Aristin, Ramón Gurtubay. La prelatura de Moyobamba se erigió en 1947 con el guipuzcoano Martín Elorza como Obispo. En 1990 es Vicario Apostólico Pío.

  • Promoción social en Jaén P. A. de San Javier del Marañón

El objetivo de esta Academia la Inmaculada es la formación religiosa de las alumnas y darles la profesión de Corte y Confección. Su directora en 1963 era la M. Felisa Mendibil. Las alumnas llegaron en 1968 a 90. Las dificultades eran la falta de ayudas económicas y la de continuidad de las alumnas. Pero algunas logran colocarse y otras siguen trabajando en sus alquerías.

Alcain Irastorza, Justo Rufino

Profesor del Colegio Lasalle en Arequipa y en la Pedagógica de Lima. Impartió en 14 cursos desde su cátedra del Colegio L. de Arequipa. Fallecía a los 74 años (28-II-1973) en accidente de aviación, en Quebrada Honda. A petición de sus antiguos alumnos de Arequipa su cuerpo destrozado fue a esa ciudad en un avión del Gobierno peruano, donde reposa en un mausoleo levantado por sus alumnos.

Ignacio de Elola Beobide

Natural de Larraul, Guipúzcoa. Cónsul del Tribunal del Consulado de Lima (1756-1759). "Destinó cierta cantidad de dinero para arreglar la iglesia parroquial de Larraul y 23 marcos para fabricar una lámpara que luciese en su altar mayor".

Luis Antonio de Foronda González de Lopidana

De Asteguieta, Alava. En Perú (1713) Tesorero general de la Santa Cruzada en la Paz y Caballero de Santiago. "Enriquecido en Lima volvió a Asteguieta y en 1743-45 hizo cuantiosos donativos para la obra de la torre y de la sacristía de la parroquia, además de ornamentos y una lámpara de plata".

Rafael Gastelua Ortúzar

Misionero (Guernica, 1887-Perú, 1962). Se había ordenado sacerdote en 1912. Después entró en la Orden Franciscana. Fue calificado como "Misionero gigante" por el P. Buenaventura Uriarte. 48 años en la selva peruana dedicado a la evangelización de los indios. Realizó una obra tenida por imposible, abrir una vía de comunicación a través de la Cordillera de los Andes, entre Ocopa y Puerto Ocopa, extendiéndola más tarde al interior de Gran Pajonal y Aldaya. Fundó colegios para los aborígenes. Llevó misioneras para la formación integral de las mujeras indias y abolió la tradición de la venta de niños.

González de Argandoña Domingo

Tesorero de la iglesia metropolitana de Lima (siglo XVIII). José Sebastián Goyeneche Barreda. Nacido en Arequipa, 1784. Obispo de su ciudad natal. Originario de Irurita, Baztán (Navarra). Aceptó la Independencia. Fue Metropolitano de El Cuzco, cuando el incendio de la catedral. Organizó su construcción pagando de su bolsillo a los trabajadores. Fue ascendido a Metropolitano de Lima, nombrado por Pío IX en 1859. Murió en Lima, 1872.

Gregorio Guinea Sarralde

Canónigo Deán de Trujillo. Calificador del Santo Oficio de Lima, 1815.

José María Irizar

Pasionista (Ormáiztegui, 1934), Obispo de la misión de Yurimangas, en la Amazonía peruana, año 1972. Había desempeñado la cátedra de Estudios Sociales en la Universidad Católica de Lima. También vicerrector del movimiento Familiar Cristiano. En 1966 fue llamado a Bilbao para integrar el Consejo Provincial. En 1969 fue de nuevo al Perú.

Jáuregui Goiri, Atanasio

Prefecto apostólico de la misión de San Gabriel del Marañón (Larrabezúa, 1877-Perú, 1957). Como superior capitaneó la primera exposición de misioneros pasionistas de la selva peruana en 1912. Obispo apostólico en 1936.

Sebastián de Lartaun

(Oiartzun, siglo XVI). Estudió en Alcalá de Henares graduándose de doctor. Fue nombrado Obispo de el Cuzco el 28 de junio de 1578. Fundó el hospital de los naturales, del Espíritu Santo. Falleció en Lima, 9 de octubre de 1583, cuando asistía al Concilio convocado por Santo Toribio de Mogrovejo. Fundó en su pueblo natal el mayo razgo de su apellido.

Maestro Alegría, Matías Antonio

Presbítero. Miembro de la Sociedad de Amigos del País. Participó (1791) en la fundación del periódico Mercurio Peruano. Promulgada la independencia peruana (1821) prometió sostener, según sus medios, la independencia contra cualquier dominio extranjero. San Martín lo nombró miembro del cuerpo que elaboraba la constitución del Perú. Realizó el primer plano de Lima, ya independiente. Como arquitecto participó en la reconstrucción de la catedral destruida en el terremoto de 1746. Dirigió la construcción del Colegio de Medicina y Cirugía de Lima y del cementerio general.

Luis Blas María Maestu Ojanguren

Obispo de Ammoniace y vicario apostólico de San Ramón, población de Ceja de Selva, a 4.000 Km. al este de Lima. Consagrado en 1971 por el cardenal arzobispo del Perú, monseñor Juan Landázuri. En 1573, Fr. Juan Martínez de Ormaeche u Ormaechea llegó al Perú en compañía de otros religiosos agustinos. Llegó a ser uno de los más insignes conocedores de la lengua de los indios, y se ocupó en la adoctrinación de los indígenas. Regentó una cátedra de lengua general de los indios.

Martínez Compañón, Baltasar Jaime

Obispo de Trujillo, Perú (1778-1790). Nacido en Cabredo, Navarra (1737). Fallece en Santa Fe de Bogotá, siendo Arzobispo de Nueva Granada (Colombia) en 1797. Visitó cerca de 200.000 kilómetros cuadrados de su diócesis. En su enorme actividad se preocupó en crear condiciones de vida mejores. Educación de la infancia y la mujer. Fundación de asentamientos, pueblos y ciudades. Aparte de su actividad religiosa, sus ovas actividades fueron las colecciones de dibujos, planos, estampas de la diócesis a su cargo, que parecen tener afinidad con el sistema de los dibujos aztecas, por su facilidad en reproducir acontecimientos antiguos y actuales. Esta labor artística del Obispo o sus ayudantes plasmó la realidad de un mundo en trance de transformación. Un valioso documento que se encuadernó en nueve tomos bajo el título de Trujillo del Perú del siglo XVIII. Al parecer se encuentra algún ejemplar en la Biblioteca Real de Madrid. Sarasola Esparza, Sabas. Vicario Apostólico de Urabamba y obispo titular de Tenero. Murió en Perú hacia 1848.

Padre Felipe Zalba

1947. Misionero navarro en Perú. Director Nacional de las Obras Pontificias en Lima. Primeramente misionero dominico en la selva del Vicariato de Maldonado. Labor evangelizadora y formación, educación, sanidad, agricultura, panadería, etc. Pasó después 2 años con los reclusos de la Colonia penal del Sepo atendiendo a reclusos de condenas largas.

Ref. Gerardo Huarte: Pensamiento Navarro. Mayo, 1974.

Hermandad de Nuestra Señora de Aránzazu en Lima

El 13 de febrero de 1612 se reunió un grupo de vascos de Alava, Vizcaya y Guipúzcoa, ante notario,

"para suscribir un poder a Diego de Olarte, al contador Juan de Cortabarría, a Pedro de Urdanibia, al capitán Juan de Urrutia -generoso bienhechor-, a Juan Martínez de Arrona y a Matías de Rezola para que en representación de los otorgantes, adquiriesen en la iglesia de San Francisco la capilla de la Encarnación de Nuestra Señora y Anunciación de Nuestro Señor, cuyos propietarios eran el general don Luis de Mendoza y su esposa".

La operación se realizó el 18 de marzo siguiente. En la lista de hermanos aparecen vizcaínos, guipuzcoanos, alaveses, navarros y alguno de Laredo. El 29 de julio de 1628 "se escrituró el contrato por el cual Pedro de Gárate, mayordomo de la capilla de la nación bascongada". Además de la Virgen de Aránzazu se colocó la de Begoña. En 1865, al pasar el manejo de la institución a la Beneficencia Pública quedó herida de muerte. En 1899 un incendio destruyó el altar de la Virgen de Aránzazu "con el rumor de acto intencionado".

Diego de Berrieta. En 1652 envía a la iglesia alavesa de San Julián de Sojo "un depósito para el Santísimo Sacramento: cáliz, patena, salvilla, vinajeras y campanilla de plata sobredorada". Francisco Ruiz de Larrea, vecino de Lima, hacia 1666, enviaba a la iglesia parroquial de Garayo (Alava) una lámpara de plata que pesó 106 marcos (más de 24 kilogramos). Juan de Urganegui (1619-1682). Administrador de los almojarifazgos (aduanas) del puerto de Callao, Almirante y general de la armada del Mar del Sur, Alcalde Ordinario de Lima. Fundador del Colegio de Jesuitas de Orduña. En su testamento de 1681 cita un tabernáculo de plata y otras donaciones a varias iglesias. El tabernáculo se conserva en la Iglesia de Santa María. Luis de Lezana el Mozo. Magnífico platero cuzqueño, autor de la custodia de Yucay (1691) y del frontal de San Gerónimo (1702) en Cuzco. La custodia es un bello ejemplar del arte barroco cuzqueño. Juan de Orobiogoitia Aguirre. En su memoria para sus albaceas determina que toda la plata labrada que se hallase en su casa al morir se enviara a Yurreta (Vizcaya), además de donar mil pesos para la reconstrucción del convento de clarisas de Durango. Juan de Sobera Zabaricha. (1690). Escribía una carta desde Cuzco a la parroquia de San Antón de Bilbao, donde fue bautizado, anunciando el envío de una custodia de plata dorada y esmaltes.

Son abundantes los vascos u oriundos presentes en este evento. Araos Castilla dio el grito de independencia en Huanaco y fue ahorcado en 1812. Batalla de Ayacucho 3 de diciembre de 1824. Simón Bolívar había dado plena libertad de acción a su general Antonio José Sucre. El general Gamarra, su segundo, conocedor del terreno, eligió el llano de Ayacucho para dar la batalla, lucha sangrienta entre las fuerzas patriotas de Sucre y las realistas del virrey José de la Serna, último de este rango en el Perú. La victoria de Sucre dio la libertad al Perú. La presencia vasca fue numerosa en ambas partes. En las fuerzas patriotas: generales Gamarra y La Mar Cortázar, Mayor Zonnosa, tenientes Doronzoro y Otaola, subtenientes Marquina y Terán. Por los realistas: general Pedro Antonio Olañeta que intentó suceder al virrey La Serna en el Alto Perú. Capitanes Bedoya, Landazuri, Echevarria, etc. Es notable constatar que Bolívar lanzara su proclama victoriosa por la libertad del Perú. Y el general Olañeta la suya, organizando la resistencia en el Alto Perú.

En el levantamiento del Potosí se hallaban en la Junta de Gobierno: Joaquín Quintana, Salvador Pedro Azcárate, Eustaquio Eguíbar, Mariano Sabieta, Diego Barrenechea, Manuel Orosco Bulacua, etc. Se cantaban coplas sobre la feroz represión española con este significativo estribillo:

Ay, que nos degüellan
Ay, que no dan baqueta
cuando no Maroto
cuando no Olañeta.

Fin del general realista Pedro Antonio Olañeta, último resistente realista. Tras la batalla de Ayacucho se había retirado a su feudo del Alto Perú. No reconociendo la nueva situación política pretendía proclamarse virrey de esas provincias. Su sobrino y secretario, doctor Casimiro Olañeta, intentó acercarlo a Bolívar. Pero el general reorganizaba su ejército y lanzaba proclamas con el lema "Viva el Rey" a los pueblos de Alto y Bajo Perú. Ya se le habían sublevado el comandante Arnaya y el coronel Sánchez. Dirigió otra proclama a las tropas del ejército real. Se sumaron a las sublevaciones el general Arenales y el teniente Urdinenea, etc. Asediado por las fuerzas de Sucre que llegaba de el Cuzco y por Medinaceli en Tumusla, tras larga batalla, gravemente herido, muere Olañeta. El Alto Perú es libertado por los patriotas.

Bajas de origen vasco en la batalla libertadora. Comandante Joaquín Bolívar. Heridos: José Antonio Zornoza, Pedro y Florentino Dorronsoro, Sebastián Ureña, Juan Landaeta, José María Otalora, Juan Arizcun y Santos Marquina.

"El Libertador, que regresó del Alto Perú, hizo su entrada en Lima el 7 de febrero, en medio de las aclamaciones de un pueblo entusiasta por su libertad, y bien puedo asegurar sin temor a equivocarme, que no se presentará en nuestra América otro acto donde hayan brillado como en éste, mezclados con el contento y la alegría, el lujo, la magnificencia, el esplendor. Sólo el gobierno gastó en este recibimiento 40.000 pesos según me aseguraron los señores ministros Unanue y Pando, fuera de los cuantiosos gastos que hicieron los particulares".

Seguimos con los Recuerdos Históricos, de Manuel Antonio López:

"Allanados todos los inconvenientes, el congreso se reunió más tarde y quiso nombrar presidente de la república al general Bolívar, más él tomando de la mano al general La Mar (Cortázar), les dijo: éste es el presidente que deberéis elegir".

Y así fue.

"Los Mariáteguis se pusieron a la cabeza de ella, contando con el apoyo de algunos generales auxiliares, de algunos otros jefes, varios oficiales y aun tropa del Perú; pero fueron descubiertos por un oficial colombiano, y el 28 de julio, en la noche, redújose a prisión a todos los cabecillas, entre los que se encontraban los generales Necochea y Correa, del ejército de B. Aires, y Alvarado del de Chile".

La ayuda de Argentina y Chile no fue lo que se esperaba para una rápida marcha hacia la Independencia. Ni San Martín, ni Aldunate fueron capaces de despojarse de sus prejuicios y ocultos planes. Algunos militares como Necochea, etc., se sumaron a la lucha independentista. Pero el episodio de las fortalezas de El Callao entregándolas a los españoles empañan la ayuda de A. y Ch. El historiador Antonio López los trata duramente en su Recuerdos Históricos de la guerra de la Independencia. Colombia y el Perú (1919). Del Estado Mayor General del Libertador, militó en éste hasta la Independencia del Perú y Bolivia. Publicó en Caracas una "Relación de la campaña del Ejército Libertador en el Perú", que fue muy útil a los historiadores Larrazabal, Aizpurua, etc. M. A. López, refiriéndose a los patriotas de la Independencia, a su decisión de luchar hasta la muerte si era preciso, nos dice "como los vascos lo son de sus fueros". Era el momento que Simón Bolívar aguardaba el permiso del Congreso Colombiano para ir con las armas de la libertad a redimir Lima.

1822-23. Junta: José de La Mar Cortázar, Manuel Salazar, Felipe A. Alvarado. 1824-26, Simón Bolívar. 182933, Agustín Gamarra. 1834-35, Luis José de Orbegozo. 1835-36, Felipe Santiago Salaverry. 1839-41, Agustín Gamarra. 1851-55, José Rufino Echenique. Nicolás de Piérola (hijo del naturalista), 1879 a 1881 en la guerra con Chile y 1895 a 1899. 1908-1912, Augusto Leguía. 1919-30, Augusto Leguía. 1939-45, Manuel Prado Ugarteche. 1950-56, Manuel A. Odria. 1956-62 y 1980-1985, Fernando Belaundi Terry. Ejercieron el mando interinamente: Hipólito Unanue, 1825-26. Manuel Salazar, 1831. Manuel Tellería, 1832. José M. Galdeano, 1838.

Pedro Arana, aventurero vasco, pertenecía a una familia afincada en la zona de Moyobamba, en la alta selva del Perú, en 1862. A fines del s. XIX los Arana se establecieron como caucheros en el llano de la Amazonía, parte peruana. Uno de los Arana llegó a ser el "Rey del Caucho". El último descendiente, Pedro Arana, con sus más de 100 años, vivía en la selva peruana, bien cuidado, en el seno de una familia india. El colonizador Ramón Azcárate a mediados del siglo XIX había salido de Lima a contratar 1.000 colonos vascos para el Perú y trajo sólo 95 varones, 49 mujeres y 125 niños, destinados a la hacienda Talambo, en la sierra de la "Libertad".

Los del siglo XVI-XVIII aportan noticias de primera mano sobre la conquista y sobre el pueblo inca sojuzgado. Lope de Aguirre. Carta al Provincial Montesinos. Carta al Gobernador Collado. Carta a Felipe II. La obra de Nicolao Albenino, Verdadera relación de lo sussedido en los Reynos e provincias del Perú desde la yda a ellos del Virrey Blasco Nunes Vela hasta el desbarato y muerte de Gonzalo Pizarro, publicada en Sevilla en 1549 había desaparecido. T. Medina Zabala la descubrió en la Biblioteca Nacional de París y en 1929 la dejó preparada para su reimpresión. Esta obra de Albenino había servido de base para los relatos de los cronistas españoles.

Pablo José de Arriaga Bergara (1564). Su obra más notable fue Extirpación de la idolatría del Perú (Lima, 1621). Fray Martín de Murua, guipuzcoano. Autor de Historia general del Perú. Origen y descendencia de los Incas, donde se trata así de las guerras civiles suyas como de la entrada de los españoles, descripción de las ciudades y lugares, con otras cosas notables... Murua conocía el quechua y el aimará, y decía entender los "quipus" de los Incas. Eran éstos cada uno de los ramales de un conjunto de cuerdas de diferentes colores y con nudos distintos, del que se valían los indios del Perú para consignar relatos, cálculos, cuentas, órdenes, etc. Eran también los correos del imperio incaico. Funcionaban por las calzadas de piedra que se extendían por el gran imperio desde el actual Ecuador hasta el río Maule de Chile. Estas estaban dotadas de pequeñas estaciones equipadas para los menesteres de los correos o "chasquís", nombre que se daba a estos funcionarios. Las estaciones estaban de cinco en cinco millas. Esta organización se utilizaba también para llevar pescado fresco desde el océano, frutas, caza, etc. Romances peruanos (siglo XVI). Se recitaban al son de la vihuela, en las noches de vela para prevenir el ataque del enemigo. Algunos inspirados en los hechos de Lope de Aguirre.

Agustín de Zárate. Historiador del siglo XVI. El mejor cronista desde el punto de vista literario, según E. Anderson Imbert, por su Historia del descubrimiento y conquista del Perú. Llegaba al Perú en el séquito del Virrey Blasco Núñez encargado de implantar las Nuevas Leyes. Inaugurando una época turbulenta en su lucha con Gonzalo Pizarro sublevado contra su mandato, persiguiéndolo hasta darle muerte en la batalla de Añaquito. Zárate había sido enviado por la Corona para examinar el estado de la hacienda colonial, desorganizada a consecuencia por los recientes disturbios y poner orden. Permanecía en la Audiencia de Lima cuando la marcha de Gonzalo Pizarro sobre Lima, ya en tiempo del nuevo Virrey Pedro La Gasca, clérigo, investido con plenos poderes. Los jueces de la Audiencia comisionaron a Zárate "para intimar al jefe insurgente que disolviese sus tropas y volviese a sus estados". Pero Gonzalo Pizarro entró con gran pompa en Lima. La Gasca en Panamá se apoderaba de la flota de Pizarro con la ayuda de Lorenzo Aldana e Hines trosa, hombres de confianza de G. Pizarro. Con esto La Gasca iniciaba su marcha lenta y segura hasta la decapitación de G. Pizarro en Xaquixahuana. Zárate volvería a la corte y al parecer su obra histórica sería editada después de su muerte. En el siglo XVII Melchor de Navarra, Virrey del Perú, fue persona de elevada alcurnia. Escribió (1681) una Memoria o Relación. Un estudio a fondo sobre los problemas de la colonia, acumulando interesantísimos datos de la vida peruana.

Pablo Olavide Jáuregui (1785-1804). Discípulo de Rousseau. Abrió en España un salón literario. Tradujo a Racine, Voltaire, etc. Tuvo relaciones epistolares con Voltaire y Diderot. Perseguido por la Inquisición huyó a Francia. Fue ciudadano adoptivo de la Revolución. Esteban Terrala y Landa. Lima por dentro y por fuera, 1799.

Augusto Aguirre (1890). El pueblo del Sol en la construcción de la vida de los incas. Con exposiciones arqueológicas. Narciso Arístegui (1824-1869). El Padre Morán. Escenas de la vida cuzqueña. Miguel Garaicoechea. Matemático (1816-1861). Germán Leguía (1861). Autor de Monografías históricas. Guillermo Leguía (1848). Autor de Historia de América. Manuel Mendiburu, general: Diccionario histórico y biográfico del Perú. Manuel Odriozola. Autor de Compilación de documentos históricos del Perú. Ricardo Palma. Biografía. Nicolás Piérola. Mineralista peruano nacido en Camaná en el último tercio del siglo XVIII. Era hijo de Pedro Fernández de Piérola natural de Viana (Navarra). De 1845 a 1852 es director del Museo de Historia Natural, siendo nombrado en este año ministro de Hacienda. Murió en 1857. Padre del político del mismo nombre. Unanue Larraburu. (1755-1833). Estadístico y literato, editó la tercera edición de las obras de H. Unanue, sobre Arqueología, Historia Natural, Física, Geografía e Historia. Hipólito Unanue. Padre de la Medicina Peruana y ministro del Libertador Bolívar ( 1824); nacido en Arica (Perú) en 1758 era hijo de Antonio Unanue, marino de Motrico (Guipúzcoa) dedicado al comercio de cabotaje en las costas del Pacífico. Horacio Urteaga López (1879). Historiador, profesor de la Universidad de San Carlos en Lima. Director del Archivo nacional del Perú. Eduardo Valcárcel Vizcarra, (1891). Historiador. Autor de varios libros de historia. Manuel Lorenzo Vidaurre (1773-1841). Cartas americanas. Representó al Perú en el Congreso de Panamá de 1826.

Rosa Arciniega (1909). Dos rebeldes españoles en el Perú. Gonzalo Pizarro "El gran rebelde" y "Lope de Aguirre, el cruel tirano". Además, autora de varias novelas. Arguedas, José María (Andahuailas, 1911). Se suicidó a fines de 1969. De raza quechua, ostentando el apellido de un pueblo navarro. Realizó sus estudios en la Universidad de San Marcos de Lima. Adoptó el castellano para sus escritos. Agua, cuentos, 1935. El zorro de arriba y el zorro de abajo, también cuentos. Yawar Fiesta. Diamantes y pedernales. Ríos profundos. Es el más reputado narrador indigenista. En su novela citada y en varias poesías dio cabida a su lengua aymará. Jorge Basadre. Historia de la República del Perú, Lima, 1903. Alfredo Bryce Echenique (Lima 1939). Abogado y doctor en letras por la Universidad de San Marcos. Escritor. Siguió estudios en la Sorbona. Varios libros de cuentos: Huerto cerrado, Tantas veces Pedro, La vida exagerada de Marin Romaña, etc.

Alejandro Deustua. Filósofo (1849-1945). Uno de los introductores de Bergson en América. Su estética se fundaba en el principio metafísico de la libertad. José María de Eguren (1874-1942). Su primer poemario fue Simbólicas, 1911. Con Leopoldo Lugones exploraba nuevas fuentes de juventud verbal: La canción de las figuras, 1916. Sombras y rondinelas, 1929. Otra obra llevaba el título de Poesías. Su poesía mágica llegaba a maravillosas metamorfosis. Su agonía, su voz poética pidiendo al creador se lo llevara, conmovió a América. José Carlos Mariategui ( 1891-1930). Ensayista preocupado por los problemas sociales. Fundó la revista Amauta. En ella escribieron los poetas jóvenes que seguían el dadaismo, el surrealismo, etc. Amauta intercambiaba influencias con la mexicana Contemporáneos y con la argentina Martín Fierro. Autor de Siete ensayos de la realidad peruana. En Amauta se revelaron el poeta vanguardista César Vallejo y Ciro Alegría, autor de El mundo es ancho y ajeno, Los perros hambrientos, etc.

José Toribio Medina Zabala. Escritor. Santiago, Chile, 1852-1930. Su asombrosa actividad principalmente sobre la bibliografía de los países iberoamericanos y Filipinas alcanza también a Europa, Archivo de Indias y otros de España y Francia. Su cargo diplomático en la Legación de Chile en Lima, 1874, le permite relacionarse con la intelectualidad peruana de su época, Ricardo Palma, González Vigil, Manuel Mendiburu y Manuel Odriozola, estos últimos historiadores. La Biblioteca Nacional y los archivos de Lima fueron su hogar intelectual. En esta fecunda época Medina Zabala colaboraba en el Correo de Lima. Obras sobre Perú: en 1887 aparece Historia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Lima, 1569-1620. Historia de la Bibliografía de la Imprenta en América. En ella dedica 4 tomos al Perú 1584-1821. Biblioteca Hispanoamericana, 7 tomos, publicados entre 1902 y 1907. Comprende desde las cartas de Colón hasta 1810. Y se incluyen los libros publicados por americanos o españoles que vivieron en América. Viene a ser una historia de la cultura americana. La Imprenta en el Perú, es fruto de sus investigaciones en la Biblioteca Nacional y en la particular de Varela Orbegozo. Lima 1904. 4 volúmenes. 1584-1824. Manuel de Mendiburu. Diccionario Histórico Biográfico del Perú, Lima, 1935. Gaspar Munive y Tello. Escritor diplomático hijo de Martín Munibe y Aranzibia, de la familia de Peñaflorida, nacido en Ayacucho. Cultivó las letras, escribió en El Mercurio Peruano.

Abelardo Oquendo. Al. Editorial le publica en Madrid, 1973, Narrativa Peruana. Contiene un valioso prólogo, síntesis de la vida literaria contemporánea peruana. Incluye además una bien llevada encuesta a varios narradores peruanos. Carlos Oquendo de Amat. Poeta épico (1904-1936). Raúl Porras Barrenechea (1897-1936). Historiador y diplomático. Ministro plenipotenciario ante la Sociedad de Naciones, 1936-38, senador. Inició la publicación del Archivo diplomático, 1930. Cartas del Perú, 1524-1543. Las crónicas del Perú, 1528-1530. Jacinto Rada. Contemporáneo. Jurisconsulto. Historiador. El Hispano-americano. El drama del Pacífico y el canal de Panamá. etc. Sebastián Salazar (1924-1965). Poeta y dramaturgo, ensayos y poesía. Náufragos y sobrevivientes. No hay isla feliz. Julián Santisteban Ochoa. Los cronistas del Perú, 1946. Javier Sologuren. Poeta (1922). Detenimientos y Dédalo dormido. Cayetano Suricalday. Autor de Noche de ánimas. Otros autores teatrales: Augusto Tamayo Vargas, Ensayos (1914). Daniel Valcárcel Esparza (1949). Rebeliones indígenas. La rebelión de Tupac Amaru. Teodoro Vargas Vicuña (1924). Cultiva el cuento rural. Carlos E. Zavaleta (1928). Uno de los más notables narradores de su generación según E. Anderson Imbert. Anotamos El cínico, 1954. Los Ingar, 1956. En ellos presta atención a los matices psicológicos del indio.

Marino Urteaga, Ignacio Ingunza, Juan Manuel Ugarte, Manuel Lorenzo Vidaurre.

Ugarte, Darío Eguren Larrea.

L. Urquieta, director de orquesta. José B. Ugarte. Autor de varias zarzuelas. Eduardo Recabarren. Manuel Aguirre. Mercedes Ayarza, pianista. Victoria Angulo Loyola, dama limeña, inspiró la famosa canción La flor de la canela. En 1980 apareció en el programa de TVE, 300 millones, junto a la autora de la canción.

Delegación del Gobierno Vasco en Lima. Constituida en 1942 tras la visita del Lendakari José Antonio Aguirre al Perú. Desde esta fecha hasta 1950 fue delegado Germán Ortiz de Montori y secretario Eduardo Díaz de Mendívil. En 1943 se constituyó una Junta Extraterritorial del PNV. El primer apóyo peruano fue el del diputado ingeniero Federico Uranga Elizalde que se reveló como el principal apoyo. El Consejo Municipal de Lima, a propuesta del concejal Arturo Sabroso Montoya, acordó su solidaridad con los miembros de la Resistencia Vasca detenidos o procesados por los franquistas. Juan Antonio de Irazusta, escritor euskérico, diputado por el PNV (1933-1936), cofundador con Antonio M.ª Labayen y con Isaac L. Mendizabal de la revista Antzerti, en Tolosa, a causa de la guerra de 1936 emigró a Panamá y Perú. En 1951 es consagrado sacerdote en Lima. Fue apadrinado por el presidente de la república Manuel A. Odria. Dedicó su vida a ser sacerdote misionero en la provincia de Moyobamba.

Expedición vasca a la Cordillera Blanca del Perú en 19ó7. Dos años había durado la preparación a cargo del infatigable Pedro Otegui a la cabeza de la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo. La expedición estaba formada por Angel Landa, Francisco Lusarreta, Angel Rosen -cronista-, Juan Ignacio Lorente, Juan Mari Feliú, Rodolfo Kirch y Luis María Sáez de Olazagutía. Desembarcados en el Callao, viaje a Huaraz, cap. del departamento de Huancas. Allí visitaron el museo, obra del viejo andinista Padre Soriano en 40 años de actividad. En aquellas piedras y huacas se podría aprender la apasionante historia preincaica. Cuarenta días se necesitaron para organizar la expedición que lograría pisar las cimas de los tres colosos: Uchurraju, 4.450 m.; Ayucurraju, 5.547 m.; Atunrraju, 5.987 m.

"Los nativos que se adentraban en la Quebrada Honda, para cultivar la "papa" los denominaban los Picos del Cóndor. Este nombre me parecía bello y muy andino. Si bien ya en los apuntes y planos de algunos alpinistas denominaban a la cima mayor Atunrraju. Esta palabra quechua quiere decir Nevado Grande. Nosotros sabíamos de la existencia de estas tres montañas, por indicación de un chileno de origen vasco, Evelio Echeverría, que ya unos años antes había intentado escalar dos de los picos. El fue quien bautizó al Atunjarru y, ante la imposibilidad de hacer una nueva expedición, nos cedió a nosotros la documentación que tenía de los picos de Cóndor. Nos pidió que respetásemos el nombre de la montaña, aunque todavía nadie la había escalado. Así lo hicimos y le estamos muy agradecidos por revelamos y poner a nuestra disposición su proyecto".

Otras expediciones vascas a los Andes peruanos se fueron realizando en los años 1976, 1977, 1979, etc. La de 1977 al Pucaranra. La de 1979 al Llanganuco. Jesús López de Dicastillo Gorricho en Los Andes, Crónica mágica de Perú y Bolivia (Pamplona, 1986).

"El 5 de septiembre de 1985, tras una larga marcha a pie de 7.000 Kms. y 630 días de viaje di por concluida en la ciudad de los Reyes (Lima) la travesía de la majestuosa cordillera de los Andes, por tierras del Pení y Alto Perú (Bolivia)".

  • Cieza de León, Pedro. La crónica del Perú, siglo XVI;
  • Prescott, Guillermo. Historia de la conquista del Perú, Madrid, 1851;
  • Hernández, Luis Alfonso. Virreinato del Perú, Madrid, 1930;
  • García, Casiano. El Licenciado Vaca de Castro Gobernador del Perú, Madrid, 1957;
  • Vázquez, Francisco. Crónica de la expedición de Pedro de Ursúa a Omagua y el Dorado;
  • Jos, Emiliano. Ciencia y osadía sobre Lope de Aguirre el Peregrino. Con documentos inéditos, Sevilla, 1950;
  • La Academia Errante. Lope de Aguirre descuartizado, Auñamendi, 1963, conteniendo una bibliografía de autores vascos sobre el tema;
  • Frontaura Argandoña, Manuel. Fray Vicente Bernedo, Apóstol del Alto Perú, Pamplona, 1972, Temas de Cultura Popular, número 129;
  • Saiz Cidoncha, Carlos. Historia de la Piratería en América Española, Madrid 1985;
  • Eulogio Zudaire Huarte. Manuel de Guirior Virrey de Santa Fe y de Lima, Pamplona, 1972 (Cultura Popular, n.º 143);
  • Eulogio Zudaise Huarte. Agustín de Jáuregui Virrey del Perú, Pamplona, 1968, n.º 95;
  • Gonzalo Bulnes. Bolívar en el Perú. Ultimas campañas de la independencia del Perú, t. I y II, Madrid, 1919;
  • Mariano Felipe Paz Roldán. Historia del Perú Independiente, 1822-1827, tomos I-II;
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  • Henríquez Ureña, Pedro. Historia de la Cultura en la América Hispánica;
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  • Angel Allende-Salazar. Presencia alavesa en América y Filipinas, Gasteiz, 1988;
  • Alfonso de Otazu y Llana. Hacendistas navarros en Indias, Bilbao, 1970.