Military

Zumalacárregui Imaz, Tomás

Amenazadas por los gubernamentales, las Diputaciones carlistas de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa acatan también su mandato el 7 de diciembre. Con 3.000 voluntarios sin preparación militar y sin recursos, el nuevo caudillo se internó en las montañas navarras evitando todo encuentro con las tropas cristinas hasta la acción de Nazar y Asarta (Berrueza), los días 29-30 de diciembre del mismo año. Allí ya dio muestra de su talento militar luchando con soldados bisoños contra las del general M. Lorenzo y las del coronel Marcelino Oráa "El Lobo Cano". Inicia el año 1834 tomando por sorpresa la Fábrica Real de armas de Orbaitzeta. Su táctica habitual es el ataque sorpresivo, el desgaste del enemigo y la retirada, como la acción de Griesa, del 3 de febrero de ese año, o la sorpresa de Zubiri y Urdaniz contra Oráa. Durante estos meses su antiguo superior Quesada y su hermano, el político liberal, Miguel Antonio, efectúan diversas gestiones tendentes a conseguir su reinserción en la legalidad, tropezando con su negativa, ello pese a saber que tanto su esposa como sus hijas son objeto de represalias y sus bienes subastados. El 16 de marzo toma Vitoria por sorpresa, abandonándola el 29. En marzo es reconocida su jefatura por las Juntas carlistas de Aragón y Cataluña. El 22 de abril burló, cerca de Altsasu-Alsasua al general Quesada esperándole con 7 batallones. Este venía con tres de la Guardia real, una compañía de francos, 20 carabineros, dos mitades de caballería y cuatro piezas de montaña; se dirigía Quesada desde vitoria a pamplona contando con que el general Lorenzo caería sobre Olazagutia. Pero éste no acudió y Quesada, frente a fuerzas superiores, se retiró a la parte de Altzania y Zegama. Allí se produjo el ataque que, aunque al fin fue rechazado mediante la artillería, causó en las tropas de la Reina grandes pérdidas. También las tuvo Zumalacárregui pero consiguió unos 100 prisioneros, entre los cuales Leopolodo O'Donnell y otros tres oficiales. Esta acción infundió pavor entre los cristinos (los fusilamientos de presos se suceden en ambos bandos) y le dio crédito entre los seguidores de D. Carlos. Nuevamente derrotó al cubano Quesada en Muez el 26 de mayo.