El problema particular del vasco. Como acabamos de decir el método estadístico nos lleva a poder medir la separación en el caso de un origen común o el del contacto en otro caso. Diez mil años, margen aprovechable, nos lleva justamente hasta el paleolítico superior pero ya introducidos en él. Y, esto para la comparación con los datos arqueológicos y toponímicos, es ya muy interesante y puede ser hasta decisivo en aspectos parciales y de apoyo. Cesa, pues, su poder pero establece un puntal firme en el tiempo, precioso para poder interpretar en términos cronológicos de antes o después de los resultados obtenidos por el método comparativo corriente. Por otra parte el euskera de hoy aplastado estatalmente a dos frentes y en su interior desde hace algún tiempo y reducido a un área pequeñísima no puede ofrecer la misma resistencia a los préstamos que en otros momentos de su pasado. Estos momentos pueden tenerlos todas las lenguas. Si el vascuence fuera uno de los dialectos vasquitanos es de presumir que en el magdaleniense sería más prestador que receptor de vocablos extraños. Otro problema importante es el de penetrar no solo en el mundo de las reconstrucciones vascas según los datos de que disponemos sino el de hacer una labor paralela con las lenguas comparadas extendiendo el estudio comparativo, al desarrollo de las familias léxicas respectivas. De esta forma el método de Swadesh podría llevarse a comparar, no voces aisladas, sino dentro de sus contextos familiares de modo que aseguraran una correspondencia auténtica y no casual.
