Kontzeptua

Impacto Ambiental

A lo largo de los siglos, los seres humanos para impulsar su desarrollo han interactuado con su entorno natural produciendo una serie de cambios en el medio. En suma, han provocado impactos ambientales constantemente que, incluso, han llegado a afectar al equilibro de los propios ecosistemas naturales.

Durante el periodo conocido como Paleolítico, los seres humanos eran depredadores y nómadas. Se dedicaban a la caza, a la pesca y a la recolección de frutos y bayas. Vivían en clanes o tribus que extraían sus recursos del entorno natural pero eran muy pocos y apenas llegaban a alterar el medio. Para garantizar su subsistencia, tenían que competir con los demás seres vivos de la biosfera.

Con la llegada del Neolítico, es cuando la relación del hombre con la naturaleza empieza a variar sensiblemente. También es cuando se produce la primera gran evolución de la humanidad. El nacimiento de la agricultura y del pastoreo trajo consigo una mayor disponibilidad de alimentos que, en la medida que se almacenaban, permitió consumirlos durante todo el año. Ello posibilitó que los seres humanos pudieran volverse sedentarios, se crearan ciudades y se roturaran los campos.

Durante este periodo incipiente de la historia, comenzó a desarrollarse la tala de bosques para extraer madera para la construcción y la fabricación de bienes, para obtener más suelo fértil tanto para la agricultura como para los crecientes asentamientos humanos y para cocinar y calentar las viviendas en invierno. Es también entonces cuando comienza el proceso de pérdida de suelo fértil, bien sea por urbanización o bien sea por desertización, un proceso que no ha parado hasta nuestros días. Así se conoció durante la Edad Antigua, la Edad Media y la Edad Moderna.

Sin embargo, es en la Edad Contemporánea, en concreto a partir de la primera y segunda Revolución Industrial, cuando la humanidad pega un gran salto en su desarrollo y comienza a multiplicar su población y el número de explotaciones de los recursos naturales, gracias a la utilización de la energía fósil que posibilitaba que una máquina realizara el trabajo de 100 hombres.

Paradójicamente, se decía que con la ayuda de la energía fósil los seres humanos habían empezado a dominar realmente el medio ambiente. Pero la realidad muestra que, a pesar del espectacular progreso económico y de los grandes avances de la Ciencia y de la Tecnología conocidos durante los siglos XIX y XX, los impactos ambientales también han crecido exponencialmente. Siendo los impactos más graves de todos, aquellos impactos que afectan al Calentamiento Global del Planeta que tanto han acelerado un Cambio Climático que, de manera irreversible, podría acarrear graves consecuencias para la subsistencia de los propios seres humanos.

La Revolución Industrial aportó grandes beneficios a la humanidad pero también supuso el comienzo de la contaminación, la llegada de una economía basada en el consumismo depredador y el agotamiento progresivo de los recursos naturales. La crisis económica del siglo XXI pone de manifiesto la necesidad de cambiar de paradigma económico. El riesgo de sufrir también un nuevo choque del petróleo como consecuencia del 'Peak Oil' está impulsando el que cada vez haya más personas que se alcen en defensa de una economía sostenible.

Diversos analistas sostienen que no se está viviendo una era de cambios, sino el cambio de una era. Afirman que para salir de la multicrisis del siglo XXI es necesario realizar cuanto antes una transición no traumática hacia un nuevo modelo de producción y consumo sostenible. Un modelo económico donde la eficiencia energética, la producción de electricidad y calor, en base a las energías renovables, y la mejora de la productividad de los recursos, sea la base sobre la que se asiente la prosperidad de las generaciones futuras.