Kontzeptua

Impacto Ambiental

Los impactos ambientales no siempre han sido tomados en cuenta. Algunos autores subrayan que ello ha sido debido a un exceso de visión antropocéntrica de la biosfera que emanaba de las religiones dominantes. Al igual que, en un principio, se creía que la Tierra era el centro del universo, la creencia bíblica de que todo lo creado era para uso y disfrute del hombre, sin limitación alguna, también era algo extendido en el influenciado pensamiento del hombre hasta hace muy poco.

Conviene recordar aquí que, hasta hace unas pocas decenas de años, han sido los factores de índole económica los que han prevalecido sobre el resto de factores que comprenden los pilares del desarrollo sostenible. En la práctica y en general, han sido las razones económicas las que únicamente han sido tenidas en cuenta, a la hora de optar por el establecimiento, impulso y desarrollo de una determinada actividad económica.

En especial, han sido los factores financieros los que han prevalecido por encima de todos los demás. Los factores socioeconómicos y económicos no financieros, los factores ambientales y los factores sociales apenas fueron considerados a la hora de valorar las diferentes alternativas. Bastaba con justificar la viabilidad económico-financiera de un determinado proyecto para que éste fuese aprobado sin más discusión.

Nicholas Georgescu-Roegen, nacido en Rumanía y exiliado, posteriormente, a Estados Unidos, fue uno de los economistas más excepcionales que se han conocido dentro del ámbito de las ciencias económicas del siglo XX. Georgescu-Roegen está considerado también como uno de los principales impulsores de lo que, en la actualidad, algunos denominan bioeconomía y otros -que prefiriendo escaparse de su excesivo y, a veces, interesado sesgo ambiental- denominan economía sostenible. Lo ambiental tiene una gran importancia pero no es la única dimensión que importa para alcanzar la sostenibilidad. Lo social y lo económico también pesan mucho, pero lo van a hacer cada vez más, debido a la crisis energética creciente y al deterioro progresivo del equilibrio social que se está produciendo.

En su tratado sobre la economía humana, Georgescu-Roegen sostenía, que además de los conceptos económicos, los conceptos sociales, filosóficos, históricos, físicos y biológicos deberían enriquecer el análisis económico.

El Premio Nobel de Economía, Paul Samuelson, consideró a Nicholas Georgescu-Roegen como el economista entre los economistas. Y ese piropo se lo merece por su libro: The Entropy Law and the Economic Process (La Ley de la Entropía y el Proceso Económico) publicada en 1971, que está considerado como una de las mejores críticas a la obsoleta teoría económica neoliberal que, sin entrar en consideraciones de índole política, se han escrito hasta la fecha.

Gracias a las aportaciones intelectuales y científicas como las que hizo Georgescu-Roengen y gracias también al movimiento conservacionista, que inicialmente concentró su preocupación sobre la naturaleza prístina y silvestre, es como se crearon las bases para el surgimiento de los movimientos ecologistas y la atención que la ciencia debía prestar en defensa de la mitigación de los impactos ambientales.

De este modo, es como ha podido progresar una ideología que ha permeado por capilaridad todo el conjunto de las sociedades avanzadas hasta dar origen a un arraigado sentimiento sobre la necesidad de proteger el medio natural. En el siglo XXI las tecnologías limpias están permitiendo que, de manera fácil, el desarrollo se reconcilie con su medio natural.

A su vez, el desarrollo de conceptos como el Análisis del Ciclo de Vida, el de la Economía Circular o el Diseño cradle to cradle están contribuyendo a un gran avance y conocimiento acerca de la transición al nuevo paradigma socioeconómico emergente, donde se eliminarían, de entrada, una gran parte de los impactos ambientales.