Kontzeptua

Impacto Ambiental

Desde los comienzos de la Revolución Industrial hasta hace unos pocos años, los diferentes países, en especial los más desarrollados, creían a ciegas en la doctrina del crecimiento económico exponencial, que se basaba en las posibilidades ilimitadas de la Tierra para sustentar el crecimiento económico.

Pero hoy en día se sabe que el mundo no es capaz de soportar indefinidamente el crecimiento económico a nivel planetario, tal como se ha conocido hasta ahora, que los recursos naturales son bienes cada vez más limitados y que los residuos sólidos, líquidos o gaseosos del sistema de vida conllevan un grave riesgo para la propia salud del planeta, donde se incluyen los seres humanos.

La actuación negativa sobre el medio ambiente contribuía a la sobreutilización de recursos naturales no renovables, a la emisión de residuos no biodegradables que contaminaban el medio ambiente, a la destrucción sistemática de los espacios naturales y a la eliminación acelerada de especies animales y vegetales.

Desde la década de los años 1970, se aceleró la conciencia ecológica y los seres humanos comenzaron a entender que el origen de los impactos ambientales se encontraba en las estructuras económicas y productivas de la economía, donde se generaban problemas, algunos muy graves, que dañaban el entorno natural o medio ambiente.

Se constató que la causa principal de estos impactos ambientales se debía a procesos productivos mal planificados y peor gestionados. Se entendió, por fin, que era necesario anticiparse a los problemas ambientales, antes de que ellos surgieran. La evaluación previa de los impactos ambientales es la que ha permitido seleccionar aquellas tecnologías más respetuosas con el medio ambiente y favorecer la transformación de los sistemas de fabricación de manera que ello aportara una mejora integral del medio ambiente.

En esencia, la Evaluación del Impacto Ambiental, EIA, persigue identificar, describir y evaluar, de manera apropiada, los efectos directos e indirectos que un proyecto determinado origina sobre factores tales como: los seres humanos, la fauna y la flora; el suelo, el agua, el aire, el clima y el paisaje; los bienes materiales y el patrimonio cultural, etc. Así como la interacción entre los factores mencionados anteriormente.

La Unión Europea supedita la autorización de determinados proyectos públicos o privados a una evaluación de su impacto ambiental. La Directiva 85/337/CEE del Consejo, de 27 de junio de 1985, relativa a la evaluación de las repercusiones de determinados proyectos públicos y privados sobre el medio ambiente, indica los proyectos de que se trata, los datos que deben facilitarse y las terceras partes a las que debe consultarse durante el proceso de autorización de estos proyectos.

Algunos proyectos son objeto de una evaluación obligatoria. Cabe mencionar los casos siguientes:

  1. instalaciones industriales peligrosas, como las refinerías de petróleo, las instalaciones dedicadas al tratamiento de combustibles nucleares o de sus residuos y las industrias químicas integradas;
  2. centrales térmicas de más de 300 megavatios o centrales nucleares;
  3. infraestructuras de transporte, como los ferrocarriles, los aeropuertos, las autopistas, las vías de navegación interior y los puertos, siempre que dichas infraestructuras superen unos umbrales específicos;
  4. instalaciones de tratamiento de los residuos y de las aguas;
  5. industrias extractivas de gran dimensión (grandes canteras a cielo abierto y grandes instalaciones de extracción de gas o de petróleo);
  6. infraestructuras de transporte o de almacenamiento de aguas y presas;
  7. instalaciones destinadas a la cría intensiva de aves de corral o de cerdos, siempre que superen unos umbrales específicos.

Para otros proyectos, la evaluación no es automática: los Estados miembros podrán decidir si los proyectos han de ser objeto de evaluación, caso por caso, o en función de umbrales, siempre que cumplan algunos criterios en lo que se refiere a sus características (por ejemplo, su dimensión), su ubicación (especialmente en las zonas sensibles desde un punto de vista ambiental) y su posible impacto (superficie afectada, duración). Se trata, en particular, de proyectos en los ámbitos siguientes:

  1. agricultura, silvicultura y acuicultura (por ejemplo, proyectos de riego agrícola o piscicultura intensiva);
  2. industria extractiva (explotación minera subterránea, perforaciones profundas, etc.);
  3. instalaciones industriales de producción, transporte y almacenamiento de energía;
  4. producción y transformación de metales (producción de arrabio o de acero, astilleros, etc.);
  5. industrias minerales (destilación del carbón, producción de cemento, etc.);
  6. industria química (fabricación de plaguicidas, de productos farmacéuticos, de pinturas, etc.);
  7. industria alimentaria;
  8. industria del textil, del cuero, de la madera, del papel y del caucho;
  9. proyectos de infraestructura (centros comerciales, aparcamientos, metros aéreos y subterráneos, etc.);
  10. proyectos relacionados con el turismo y las actividades recreativas (pistas de esquí y remontes, urbanizaciones turísticas, parques temáticos, etc.).