Concept

Domingo de Resurrección

El conocido como Domingo de Resurrección (Bazko zahar, Erresurrezio edo Pazko eguna) va a dar por finalizada la semana de Pasión e iniciará la singular Pascua florida o de Resurrección. Es decir, en el mundo cristiano y concretamente en el católico, la anual y renovada resurrección de Cristo cierra el luto conmemorativo y estalla en un jubiló popular que renueva o vuelve a la normalidad de la vida cotidiana a toda comunidad.

En la órbita cristiana los conceptos de nacimiento, muerte y resurrección se erigen en pilares básicos de su filosofía religiosa. Jesucristo nace a la vida eterna a través de un seno humano y femenino, muriendo como hombre y redimiendo los pecados de la humanidad, para renacer o resucitar a una nueva vida de carácter divino. Donde Jesús se hace Dios para vivir eternamente entre los miembros de la comunidad cristiana.

Si las colectividades católicas, año tras año, recrean o reconstruyen la cronología de un Díos hecho hombre que murió en la cruz para elevarse a lo divino y de este modo, permitir a todos sus seguidores la posibilidad (mediante la pureza de espíritu y el recurrente arrepentimiento de los propios pecados) de una vida celestial eterna con miras al juicio final. Se debe a la necesidad de recordar el misterio Pascual y convertirlo en hecho glorioso o motivo de inmensa alegría, al rememorar su final o lo que es lo mismo, el pasaje de la resurrección (con todo lo que supone para los fieles de este credo religioso).

De esta forma, los sucesos citados por los evangelios se rememoran por la comunidad creyente. Así tiene lugar el singular desvanecimiento del retén de guardia que vigilaba el Santo Sepulcro y que, cegados por la luminosidad del momento, parece que propicio la caída a tierra de los soldados y una vez recuperados, comprobaron in situla desaparición del cadáver de Cristo. Posteriormente, se considera un hito el encuentro de Jesús resucitado y su madre ya que es un hecho simbólico del fin del luto (en cuanto a muerte humana) y la alegría de su vuelta a la vida como ser divino. Aspecto visualizado por las clásicas procesiones denominadas del Encuentro. Además, es un tiempo especial de carácter femenino y que curiosamente, delega en las mujeres un papel primordial.

La Cuaresma se fundamenta en una limpieza general del creyente católico hacia lo terrenal y como un periodo de preparación espiritual, que en la semana de Pasión va a llegar a niveles excepcionales: propia penitencia o autodisciplina, ayuno riguroso y recuerdo de la efímera existencia humana.

Por su parte la semana de Pascua es el contrapunto a la propia tendencia de recogimiento, duelo religioso y prohibición de toda manifestación de alegría. El resurgir del sonido de las campanas, con sus toques a Gloria, recupera el ritmo cotidiano de vida, las celebraciones domésticas o colectivas y las diversiones del momento y propias de cada lugar.

Además, con el dicho Domingo de Resurrección, los fieles católicos abren la liturgia de la Pascua que al término de cuarenta días, celebrará la festividad del jueves de La Ascensión (o subida de Cristo resucitado a los cielos). Diez días después, se entrará de pleno en la llamada liturgia de Pentecostés, caracterizada por el color rojo (símbolo del fuego, la sangre y la realeza) e indicadora de la supuesta venida del Espíritu Santo.

La celebración de la Pascua de Resurrección o Pascua florida es en definitiva, un tiempo de pureza y alegría que se caracteriza por el color blanco, donde la cercanía del tiempo de floración y fructificación de los cultivos corren paralelas a las concepciones y dogmas católicos de la posibilidad de una vida eterna después de la muerte.

La Semana Santa es la secuenciación de hechos evangélicos e iconográficos que desde hace siglos, están dirigidas a catequizar a una población de niveles de analfabetismo elevados. Por todo ello, no es raro el encontrar algunas tradiciones consuetudinarias relacionadas directamente o no con el citado Domingo de Resurrección.

De este modo, no resulta difícil observar una serie de costumbres que se insertan en la cronología de los hechos propios de la citada jornada festiva que desde el Sábado de Gloria, en la llamada vigilia Pascual, dará inicio al nuevo tiempo litúrgico o Pascua de Resurrección. Otras tradiciones, en cambio, se presentan de forma anacrónica y surgen aleatoriamente en estas fechas. Y, finalmente, otros usos y costumbres populares poseen un carácter asociado o colateral al lógico devenir de las narraciones evangélicas.

Así sucede el Sábado de Gloria, con los alabarderos de la localidad de Villafranca. En la función de "Las siete palabras" ,celebrada en Viernes Santo, los alabarderos de Olite y San Martín de Unx protagonizan un acto similar; o el Domingo de Resurrección, cuando la tropa romana de Hondarribia cae fulminada durante un acto popular que se puede ver también, el Sábado de Gloria.

Como se ha indicado, la manifestación más sonora es la realizada por las campanas de la iglesia (hasta ahora enmudecidas por el luto y sustituidas por el bronco sonido de la madera) que desde ese momento y en especial, en el instante del Encuentro del Domingo de Resurrección (Ttopa), entre el hijo y su madre, se va a transformar en un jubiló inusitado.

Por ello, en abundantes localidades (Lekeitio, Salinas de Añana, Tudela, Cabanillas, Orduña, etc.) celebran la denominada procesión del Encuentro y en ella, las imágenes de Jesucristo resucitado y una enlutada Virgen María, discurren por recorridos divergentes para confluir en un punto concreto. Aquí, un ángel infantil o una persona en concreto, va a quitar el manto de luto que cubre a la Virgen y se desata una alegría desbordante (repique de campanas, interpretación de animadas músicas y transporte vivaz de las imágenes, aclamaciones o cantos, etc.).

Paralelamente, bien la víspera (el volatín de Tudela) o coincidiendo con la citada procesión, en el sur de Araba (Salinas de Añana, Samaniego, Moreda, Elciego, etc.) y Nafarroa (Estella o Cabanillas) se acostumbraba y acostumbra a elaborar un muñeco representativo de Judas (incluso de su mujer o Judesa). Dichos peleles son increpados como traidores y se les atribuye todos los males anuales acaecidos en la localidad, zarandeados y arrastrados acabaran apedreados o quemados por su terrible crimen.

Las jóvenes de los valles occidentales de Bizkaia (Karrantza y la villa de Lanestosa) y las mujeres de Lakuntza, solían cantar canciones dirigidas al hecho de la Resurrección de Jesucristo. En el caso de las primeras, en su recorrido petitorio, durante las jornadas de Sábado y Domingo cantaban coplas alusivas al final del luto:

Oh, que Sábado de Pascua
Oh, que Domingo de flores
Oh, que Sábado de Pascua
ha amanecido señores.

Quítale el manto de luto
a la princesa María
quítale el manto de luto
y ponle el de la alegría.

Además, es un día señalado, según la mentalidad popular, para estrenar ropa y en nuestro contexto cultural, es el momento propicio para que los padrinos y madrinas regalen a los ahijados el clásico pan de tres puntas o Bazko-ogia. Esta costumbre estaba extendida por la zona de Garazi y allí se le llamaba morrodoa, en la Regata del Bidasoa se le conoce por adar opil, en el valle de Baztán como aitatxi edo amatxi-opil, San Markos-ogia en Oiartzun, karapio le dicen los de Aramaio y en el valle de Arratia y Busturialdea se le denomina mokotza o morrokotsa.

En otras épocas, este día se reiniciaba el tiempo de diversiones lúdicas populares, bailes públicos y el periodo de casamientos , que habían sido eliminados o prohibidos desde el cuaresmal Miércoles de Ceniza hasta esta fecha. La dinámica cotidiana de las comunidades vuelve a su normalidad, finalizado un periodo de reflexión del sentido de la propia vida humana o el anual recordatorio de los preceptos católicos.

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