Danse

Danzas de Álava

Los llamados genéricamente "baile o tremolar de la bandera" son conocidos en la comarca de la Rioja Alavesa, donde la bandera local es tratada con el máximo respeto y siempre deslizándola (evitando que se vaya a doblegar ante nadie o nada) por la fachada de la casa consistorial, ocupando un lugar preferencial en los cortejos procesionales, portada ceremoniosamente por el representante municipal, y tan sólo doblegándose como símbolo comunitario ante el poder divino.

En la villa de Oyón, durante las festividades patronales de San Vicente y San Anastasio (21 y 22 de enero), el síndico municipal y un personaje singular (vestido con traje de paño en dos colores: rojo y verde) conocido como "Cachi" son los protagonistas del popular "revolcón del Cachi".

Previamente, concentrados en la casa consistorial, después de bajar ceremoniosamente la bandera municipal y recogida por un enguantado síndico que la va a llevar en el recorrido procesional hasta la iglesia parroquial. Una vez llegados a la puerta, el "Cachi" se tiende en el suelo y el síndico ondea la enseña local sobre él, mientras aquel se revuelca de un lado a otro. Todo ello, se desarrolla a los compases de una novedosa habanera y su envolvente ritmo, interpretado por una agrupación musical.

Una vez acabado el ceremonial del ondeo de la bandera, el "Cachi" se incorpora y lanzando su gorro al aire, grita: ¡Viva San Vicente y San Anastasio! (sentencia que lleva cosida en la espalda de su bicolor chaqueta). A lo que el público asistente contesta con un fuerte: ¡Viva!.

Seguidamente, entran en la iglesia para oír la misa mayor (amenizada por el canto de los madrugadores "auroros"). Finalizado el oficio religioso, vuelven en solemne procesión civil a la casa consistorial y en su plaza, de nuevo van a repetir el ondeo de la bandera en las mismas condiciones.

Por otro lado, el conocido en Laguardia como "el revolteo de la bandera" se encuadra en las fiestas patronales de San Juan (24 de junio). Desde primeras horas los danzantes van recogiendo en sus casas, uno a uno, a los componentes de la corporación municipal. Reunidos en el Ayuntamiento, proceden a bajar con gran ceremonial la enseña de la villa y de las manos del alguacil, éste la deposita en las enguantadas manos del síndico.

Siempre mantenimiento un orden establecido (cachimorro, danzantes, gaiteros, ayuntamiento en pleno con su bandera y el público en general), se dirigen en cortejo procesional a la iglesia de San Juan . Allí, es obligada la parada en la capilla de Nª. Sª. del Pilar y después de rezar una salve, el síndico con gran parsimonia y destreza ondea la bandera local, acabando su ritual dejándola extendida en el suelo ante la Virgen.

Acto seguido, los danzantes encabezados por el "Cachimorro" realizan un nuevo desplazamiento, dentro de la misma iglesia, para dirigirse al altar mayor. Y frente al Santísimo Sacramento, el síndico repite con similar ceremonial el tremolar de la bandera, acabando de nuevo por postrar la enseña en el suelo del atrio. Curiosamente, la melodía interpretada por los gaiteros locales para esta ocasión, presenta cierta similitud con la popular marcha dedicada a San Inazio de Loiola.

En Elciego, aunque se celebra un día conocido como "La fiesta de la bandera local" (el 2 de julio, Santa Isabel y su víspera), no se realiza en la actualidad ningún ondeo y la bandera es bajada por la fachada de la casa consistorial, portada solemnemente por el síndico en las calles o iglesia y durante la consagración, se inclina ante el Santísimo Sacramento. De modo análogo, en la localidad de Pipaón, el abanderado tan sólo acompaña a los danzantes en sus desplazamientos y en la ejecución de sus danzas.