Danse

Danzas de Álava

Son diversas y muy variadas, las coreografías particulares realizadas consuetudinariamente en los recorridos procesionales (cortejos cívicos, religiosos o mixtos) para acompañar a las autoridades cívico-religiosas y a la imagen religiosa del momento. Otras veces, la función de estas danzas consiste en trasladar o acompañar a las imágenes religiosas o a las personas notables, desde su residencia habitual hasta el punto de inicio de la procesión o acto conmemorativo de la festividad.

Por lo general, la estructura coreográfica de estas danzas consiste en la formación de dos hileras de danzantes que evolucionan en el sentido de la procesión e incluso, yendo y viniendo. Suelen estar dirigidas por un personaje o dos de especial significado (en el contexto que nos ocupa, suelen ser el ya citado "Cachimorro" y el maestro de danza o "Bastonero"). Danzas singulares y de gran influjo medieval que en ocasiones, aparecen asociadas o integradas en otro conjunto o ciclo de danzas que no poseen este cariz de desplazamiento, como pueden ser danzas de palos, arcos o cintas.

En definitiva, son danzas de acompañamiento (a veces, los danzantes se proveen de castañuelas) que a modo de pasacalles, sirven para desplazar y arropar a personas relevantes de la vida local, figuras religiosas o símbolos de gran significado comunitario.

Así, la "Danza de La Virgen de la Bercinjana o danza de La Cadena" de Yécora, tiene su protagonismo en el traslado procesional que se hace de la imagen de La Virgen. En ella, participaban ocho danzantes, en dos filas paralelas, que son dirigidos por un "cachimorro o bastonero". Todos los años, el 12 de mayo, se desplaza desde su ermita de origen a la iglesia parroquial donde permanecerá hasta el final de la cosecha (hasta el mes de setiembre) y volverá de nuevo, procesionalmente, a su lugar habitual.

Los danzantes evolucionan, al son de la gaita, tras hacer un saludo o reverencia a la imagen de La Bercijana, giran sobre sí, serpentean o se encadenan por filas, emparejándose avanzan al son de las castañuelas y acaban repitiendo el ceremonial saludo.

Danza que se repite numerosas veces en el recorrido procesional y en especial al depositar en sus diversas moradas la figura de La Virgen. Al parecer, antiguamente, también se utilizaba para ir recogiendo, una a una, a las autoridades locales.

Similar formato, presenta en Elciego el llamado "Correcalles" realizado por los danzantes que acompañan, en su recorrido procesional, a la Virgen de La Plaza y ejecutada, anualmente, cada 8 de setiembre. Con ella, evoluciona el grupo de danzantes (actualmente, ocho chicas jóvenes) de forma itinerante durante su recorrido y al tomar la plaza, forman una especie de "V" (donde coge su sobrenombre), siempre bajo la dirección y atenta mirada del "bastonero", para seguidamente interpretar su tradicional ciclo de danzas.

Los pasacalles de San Juan y de Laguardia (también denominados "danza de los Ramos") son interpretados por los danzantes de Laguardia. Para ello, ocho chicos y ocho chicas en filas paralelas y abriéndoles paso el "cachimorro", se afanan en el acompañamiento del alcalde primero y luego del síndico, hasta la Casa Consistorial y una vez allí, obsequian con flores a todos los componentes de la corporación municipal y les acompañan en los actos procesionales de la víspera y fiesta de San Juan Bautista (24 de junio). En sus desplazamientos, agitan a un lado y a otro una especie de banderita a dos colores (rojo y blanco, ellos y rosa y blanco, ellas), mientras avanzan saltando sobre ambas piernas.

Con la llamada "danza de los Patronos" (San Vicente y San Anastasio, el día 22 de enero) un grupo de 8 a 12 danzantes bajo la dirección del "bastonero o cachimorro". Evolucionan avanzando y retrasando, al son de sus castañuelas, su marcha en la procesión de las fiestas patronales de Oyón. Donde acompañan a la corporación municipal, a la bandera local y al "cachi".

El ciclo de danzas de Pipaón se inicia con la "danza de las castañuelas" que era usada en los recorridos procesionales de la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de setiembre) y hoy en día, también en la festividad de San Roque (16 de agosto): En ella, el "cachimorro" seguido de ocho danzantes evolucionan provistos de castañuelas.

En Villabuena, al parecer, queda el recuerdo de ciertas danzas de tipo procesional o de las diferentes partes que la componían: "Pasadilla", "Saludo del Santo", "La vuelta" y "Pasacalles". Curiosamente, denominaciones similares pueden constatarse en los "Dances" propios de Nafarroa o Aragón.

Un grupo de ocho danzantes y dos "cachimorros" eran los protagonistas de la "Danza de San Roque" en Labastida y adornaban con su danza procesional, el cortejo religioso de la fiesta patronal. Custodiaban a la imagen del santo, con sus idas y venidas. En la misma localidad pero por Navidades, los pastores que componen la Pastoral (al ritmo de las castañuelas del "cachimorro" o rabadán y los cayados o cantos del grupo de pastores) son los encargados de desgranar sus coreografías frente a la Casa Consistorial y arropar en procesión a la corporación municipal hasta la iglesia y luego, en el camino de vuelta. A la que dedican algunos de sus estrofas, como ésta:

Pastores venid, pastores llegad,
¡que viva el Alcalde y su autoridad!
¡que siga, que siga, con él vámonos
a Belén pastores y a ver al Señor!.

Con un cariz menos protocolario y de carácter más secular, se presentan la danza de recibiento de autoridades realizada el día de la Trinidad en Kuartango y en Salinas de Añana, la celebrada el día de Santa Águeda. Ambas son danzas sencillas, consistentes en ir enlazados, de la mano o mediante pañuelos, por parejas y de esa guisa, ejecutar diversas evoluciones. En la primera, con sus pases debajo del resto mientras acompañan a las autoridades y la segunda, como pasacalles organizado por los mozos que callejean, solicitando donativos para organizar una cena, en la víspera y festividad de la popular santa siciliana al canto de:

Señores todos tomamos
huevos, chorizos y pan
y alguna peseta vieja
y algún cuarto si nos dan.