Los acuerdos de Aranzazu (1968). Esta ortografía fue ampliada por la renacida Euskaltzaindia de la postguerra con los acuerdos de 1951-1952, 1953, 1959 y 1963-1964. Varios de estos acuerdos tendían a establecer puentes con el euskara del País Vasco de Francia que se resistía a aceptar la unificación así establecida; servían también para introducir un tipo de unificación literaria en torno al labortano clásico preconizado por hombres como Villasante, Krutwig y Mirande. Sin embargo, esto no fue considerado suficiente y tanto la Academia como el resto de los escritores en lengua vasca prosiguieron las discusiones. En 1964 en una reunión de Bayona se adoptan varios acuerdos que, ampliados y profundizados por Koldo Mitxelena, constituyeron la ponencia básica del Congreso -reunión de Euskaltzaindia con asistencia libre- de Aranzazu de 1968 en que se adoptaron unas normas hoy aceptadas -salvo la discusión sobre la h- en lo fundamental. Dentro de los acuerdos generales sobre unificación del euskara literario adoptados el 5 de octubre de 1968 en el santuario guipuzcoano, los tocantes a ortografía rezaban:
1) La mayor parte de los puntos que ha expuesto la Comisión que se escogió para ello, han sido (sic) aceptados, según se ha visto.
2) En cuanto al pleito de la H, después de oír los pareceres que se han emitido, se ha escogido, para comenzar, una vía media: a saber, que la Academia vería con buenos ojos el que se comenzara a emplear dicha letra entre vocales, sean éstas iguales o diferentes. Esto no quiere decir que los ensayos de los que quieran ir más allá no hayan de ser bien vistos.
Los puntos expuestos por la Comisión -es decir, la ponencia de Mitxelena- eran 15:
1. He aquí el mínimum de letras a emplear al escribir en euskera: a, b, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, r, s, t, u, x, z. Además, por lo menos al transcribir palabras y nombres extraños, se han de emplear estas otras: c, qu, v, w, y. La letra «f» debe ser aceptada, no sólo en palabras de procedencia extraña (fede, faltsu, etc.), sino también en las otras. Grafías como «afari», «alfer», «Nafarroa» son más correctas que cualquier otra.
2. Digramas a emplear en euskera (o sea, grupos de dos letras iguales o diferentes que indican ciertos sonidos simples): «rr» (que algunos transcriben con r tildada), «ll» (que también se transcribe con l tildada), «dd», «tt» (se pueden escribir asimismo con la correspondiente consonante tildada), «ts», «tx» y «tz».
3. La escritura nunca es una transcripción fiel y matemáticamente exacta de la lengua hablada (sólo las transcripciones que hacen los lingüistas para usos científicos tienden a ser de esa especie). Por otra parte, tampoco conviene que la lengua hablada vaya por un camino y la escrita por otro. Además de la fonética y de la fonología, hay que tener en cuenta la morfonología. En alemán se escribe Tod, Todes, aunque la primera d y la segunda no se pronuncian igual; lo mismo pasa en el ruso rog, roga, en que las dos g suenan distinto.
4. También hay que tener en cuenta la neutralización: dos fonemas distintos no hay por qué distinguirlos siempre. Así, en castellano, la «rr» sólo se escribe al principio de sílaba dentro de la palabra y únicamente detrás de vocal (correr, pero honra). En vasco hay mucho de esto:
a) En sonidos nasales, en fin de sílaba, se escribe siempre «n»: ganbara, min, zango, andana. Con ello no hacemos sino seguir la tradición.
b) En cuanto al uso de la «r» se seguirá también la costumbre tradicional: argi, erdi, prestu, eder; pero ederra. Hay unas pocas «r» finales que son suaves, pero por ellas no merece la pena de alterar la costumbre y empezar a distinguir, paper, ederr (aparte del aspecto feo que daría a la ortografía el constante uso de la «rr»).
c) La distinción entre p/b, t/d y k/g(la conocida ley de alternancia entre petaka y bodega) se suele anular detrás de ciertos sonidos, sobre toda detrás de (t)s, (t)x y (t)z. De hitz-bide=hizpide, de lot-garri-lokarri. Con todo, no hay regla fija, pues vemos que se escribe bereizgarri, ikusgarri, etc. En caso de duda sígase la ley fonética más que la etimología. Escríbase, por ejemplo, Aizkorri, no Aitzgorri.
d) En final de sílaba, dentro de palabra, no se pone «tz» ni «ts»: zorrotz, pero zorroztu; hotz, pero hoztu. En principio de sílaba, detrás de n, l, r, la tz, ts, tx se pronuncia, hoy, en general. Se escribe, por lo tanto, entzun, saltsa, altzo, altxatu...
e) Continuando aun con las sibilantes, se da una curiosa diferencia entre los dialectos. Todos coincidimos en no emplear en comienzo de palabra más que z y s. Pero los de este lado podemos emplear a discreción tx o x (tximist, txori; xamur, xuxen); otros en cambio, sólo emplean x. Si la unificación pide que una de las partes se acomode al uso de la otra, parece que a nosotros nos toca ceder en este caso.
5. Los que no distinguimos en la pronunciación la z de la s, la tz de la ts, tienen que aprender a distinguirlas por lo menos en el uso escrito. En Vizcaya, por ejemplo, donde se ha perdido la distinción, cuando se trata de palabras o formas que sólo allí se usan, habrá que acudir a los antiguos escritores vizcaínos que distinguen bien estos sonidos, para aprender el recto modo de escribirlos: deutsat, deutsut, zoru, deustazu, etc.
6. En el asunto de la h, siguiendo la tendencia actual, se pueden tomar como base los acuerdos de Bayona. Prosiguiendo en esta dirección, yo veo así las etapas, comenzando por lo más urgente:
a) Primer paso más necesario: la h entre dos vocales iguales (cuando hay que ponerla, claro está), pues de no adoptar esta h quedan muy distanciadas las grafías: ari/ahari, mai/mahai, zur/zuhur, etc. En cambio, en los casos de declinación no hay h: semeei, gazteen.
b) Segundo paso: Entre dos vocales cualesquiera (también aquí cuando se debe): aho, behar, nahi, ohe. Aunque algunos no lean algunas de estas haches, les ayudarán por lo menos para saber cuántas sílabas tiene una palabra.
c) Si buscamos la unificación, no escribamos nunca entre vocales, en vez de h, otras letras (g, r, d, etc.): pongamos ehun y no egun, lehor y no legor, ahari y no adari. Tampoco escribamos legun, sino leun, que es como escriben los que distinguen la h.
d) Tercer paso: en comienzo de palabra: hats, hede, hitz, hots, hotz, huts, etc. Para esto necesitaríamos un diccionario ortográfico que indique la grafía de las palabras dudosas. En dicho diccionario la h no se tendría en cuenta en el orden alfabético, pues de otra suerte los vascos de este lado no sabrían dónde buscar las palabras.
e) Detrás de consonantes oclusivas no se escribirá h (aphez, athe, ekharri). Según lo acordado en Bayona, tampoco detrás de cualquier otra consonante: erho, belhar, unhatu, etc.
f) Ni, lo que es lo mismo, detrás de diptongo: aien, auen, oian (no aihen, auhen, oihan). En Bayona también se acordó que, en la declinación, estos nombres que llevan diptongo se declinaran como las palabras terminadas en consonante: edozein gaietan, se declinaría al estilo de edozein ibarretan, y no según el modelo de edozein menditan. Verdad es que el uso antiguo no ha sido uniforme en este punto: así vemos que se ha dicho siempre Bizkaian, pero Bizkaitik, Bizkaira, etc.; y que entre nosotros se escribe es da, ez, etsairik y cosas parecidas; en cambio, los del otro lado escriben etsayik como detrás de consonante, reservando la letra y para este caso. La repartición de sílabas en el caso de estas h no la hacemos de igual modo todos los vascos: unos hacen er-ho y otros e-ro, unos ai-hen y otros a-ien.
7. Si se acordara no escribir h detrás de esas consonantes (l, r, n) ni detrás de diptongo (y aun antes de que se acuerde); habrá que tener en cuenta qué se ha de hacer en el caso de las palabras compuestas (oinhatz, onhartu). Escribir hartu y luego onartu no parece bien, por un lado, pero por otro tampoco parece bien que se escriba onhartu y en cambio no se escriba unhatu. Esta misma dificultad de las palabras compuestas se nos ha presentado más arriba (4, b) al tratar de la r fuerte de fin de palabra, pues por un lado se escribe gor y luego gorreria, gorraire, etc.; itur aldean, itur-aldean, o, si se prefiere, iturraldean.
8. Respecto de los sonidos que llamamos mojados, hay que decir que les queda muy poco lugar en la ortografía, si se adopta el camino que aquí proponemos. En efecto, para llegar a la unificación, el mejor camino parecer ser el siguiente:
a) Escribamos, por lo menos, in e ill, en vez de escribir simplemente n y ll (a no ser cuando se trata de esos vocablos que llamamos expresivos, como los terminados en ño: andereño, izarño, etc.). O sea, escribamos baiña, oillo, oiñaze... siempre con i. Y al fin de palabra, escríbase siempre in, il: oin, soin, erein, soil.
b) Mejor aún (o sea, un paso más hacia la unificación) sería escribir simplemente il, in: ya que la presencia de la «i» basta para advertir a los interesados que en su respectivo dialecto la «l» o «n» que sigue, es mojada. Un guipuzcoano que escribe ibili, baina, gainetik, laino, percibirá que debe leer ibilli, baina, gainetik.
9. Respecto a la «j», escribámosla, y dejemos que cada cual la pronuncie según su región: jakin, jende, jo, Birjina, Ebangelio. Aun detrás de consonante, parece mejor emplear «j», más bien que «dd»: onjo, como hacen los vasco franceses.
10.Cuando el sonido primitivo universal, y aun actual en muchas regiones es «x», debemos aferrarnos a mantener dicho signo, si buscamos el camino que lleva a la unificación. Escribamos, por lo tanto, axola, no ajola.
11. En cuanto a signos de puntuación, sigamos el uso de las lenguas vecinas, dejando a un lado comas altas, etc. Los signos de admiración y de interrogación se pondrían sólo al final, optando por el francés, que en esto coincide con todas las lenguas de Europa (sólo el castellano tiene uso diverso).
12. El apóstrofe sería mejor emplearlo sólo para indicar elisión de una letra: t'erdiak. Para indicar la separación, es preferible el guión (-).
13. Así, por ejemplo, en los nombres propios no se escriba Axular'ek, Orio'n, sino Axular-ek, Orio-n; pero no siempre es preciso hacer tal separación; además unos vascos lo harían de un modo y otros de otro. Los vasco franceses pondrían Parise-n y los de aquí Paris-en. Y ¿cómo o dónde hacen la separación cuando se trata de nombres propios provistos de artículo? Bizkai-an o Bizkaia-n? Iruine-an o Iruinea-n? Si el nombre propio es de los conocidos, parece mejor escribir todo junto; y hacer la distinción, en cambio, con los nombres extraños: Scott-ek, Bremen-en.
14. Si el nombre es de los que llevan como agregado el artículo, parece feo hacer separación: Jainkoak, no Jainko-ak, ni Jainkoa-k.
15. Los mayores conflictos ocurren dentro de palabras o entre partes de palabras. Diré algunos casos:
a) En citas o menciones («Homo» est dissyllabus, etc.) nos hace falta algo que sirva para separar y al mismo tiempo de enlace: Euskera-tik artu dugu. Luze-ri-tu atzizkia eransten bazaio, etc. (Lo hemos tomado de «Euskera». Si a luze se le agrega el sufijo -tu, etc.). En estos y parecidos casos se impone el uso del guión.
b) El ba condicional y el ba afirmativo; ¿hay que distinguirlos en la escritura? Mejor sería escribirlos igual, unidas a la palabra. Badator.
c) ¿Cómo escribir ez y bait? En esto no veo clara la razón de lo adoptado en Bayona. Supuesto que ambas partículas ocasionan modificaciones semejantes en la palabra subsiguiente, parece obvio adoptar para ambas la misma solución: sea juntar, sea separar (eztu, baitu, etzuen, eluke, baitzuen...).
d) El escribir separado tiene dos inconvenientes: que algunos escriban bai du y parecidas cosas; y que con grafías como ez du, ez zuen, por la fuerza que tiene la letra escrita, se intente amoldar la pronunciación a esa grafía (lo que es peor).
e) Escribiendo todo junto también surgen conflictos: eluke, enuke... no siempre se ha escrito; y grafías como baikabiltza, a algunos les parecen duras. Puesto que se trata de lengua escrita, después de todo, parece mejor que ez y bait se escriban separados, indicando que bai, como doblete de bait, es también legítimo
f)¿Hay que distinguir las palabras compuestas? ¿Cómo hay que escribir: elkarrizketa, elkar hizketa o elkar-hizketa? Hitzegin, hitz-egin o hitz egin? Diru-gose, dirugose o diru gose? No parece que se pueda dar una regla rígida. Si la etimología de la palabra queda un poco esfumada o lejana, parece mejor no distinguir los componentes (galbide, amuarrain, otordu). Cuando es imprescindible distinguir los componentes, mejor es escribirlos aparte: hitz egin, on egin.
g) También crean problemas algunos sufijos que se sufijan al verbo. Unos escriben: Jainkoak agindu duenez gero, otros agindu duen ezkero. El primer procedimiento es más antiguo y más cercano al sentido. En caso de adoptarlo, también tendríamos que escribir atzoz gero, y no atzo ezkero.
h) El -ta de Goierri y Vizcaya. Hay dos casos: 1) Haserretuta etorri da. En este caso, es más antiguo y más universal el -ik (haserreturik); pero de todos modos, si se quiere emplear, póngase junto. 2) «No ha hecho, porque no sabe»: ez daki ta, ez du egin. Parece preferible poner separado. (Ta o eta).
Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA
1) La mayor parte de los puntos que ha expuesto la Comisión que se escogió para ello, han sido (sic) aceptados, según se ha visto.
2) En cuanto al pleito de la H, después de oír los pareceres que se han emitido, se ha escogido, para comenzar, una vía media: a saber, que la Academia vería con buenos ojos el que se comenzara a emplear dicha letra entre vocales, sean éstas iguales o diferentes. Esto no quiere decir que los ensayos de los que quieran ir más allá no hayan de ser bien vistos.
Los puntos expuestos por la Comisión -es decir, la ponencia de Mitxelena- eran 15:
1. He aquí el mínimum de letras a emplear al escribir en euskera: a, b, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, r, s, t, u, x, z. Además, por lo menos al transcribir palabras y nombres extraños, se han de emplear estas otras: c, qu, v, w, y. La letra «f» debe ser aceptada, no sólo en palabras de procedencia extraña (fede, faltsu, etc.), sino también en las otras. Grafías como «afari», «alfer», «Nafarroa» son más correctas que cualquier otra.
2. Digramas a emplear en euskera (o sea, grupos de dos letras iguales o diferentes que indican ciertos sonidos simples): «rr» (que algunos transcriben con r tildada), «ll» (que también se transcribe con l tildada), «dd», «tt» (se pueden escribir asimismo con la correspondiente consonante tildada), «ts», «tx» y «tz».
3. La escritura nunca es una transcripción fiel y matemáticamente exacta de la lengua hablada (sólo las transcripciones que hacen los lingüistas para usos científicos tienden a ser de esa especie). Por otra parte, tampoco conviene que la lengua hablada vaya por un camino y la escrita por otro. Además de la fonética y de la fonología, hay que tener en cuenta la morfonología. En alemán se escribe Tod, Todes, aunque la primera d y la segunda no se pronuncian igual; lo mismo pasa en el ruso rog, roga, en que las dos g suenan distinto.
4. También hay que tener en cuenta la neutralización: dos fonemas distintos no hay por qué distinguirlos siempre. Así, en castellano, la «rr» sólo se escribe al principio de sílaba dentro de la palabra y únicamente detrás de vocal (correr, pero honra). En vasco hay mucho de esto:
a) En sonidos nasales, en fin de sílaba, se escribe siempre «n»: ganbara, min, zango, andana. Con ello no hacemos sino seguir la tradición.
b) En cuanto al uso de la «r» se seguirá también la costumbre tradicional: argi, erdi, prestu, eder; pero ederra. Hay unas pocas «r» finales que son suaves, pero por ellas no merece la pena de alterar la costumbre y empezar a distinguir, paper, ederr (aparte del aspecto feo que daría a la ortografía el constante uso de la «rr»).
c) La distinción entre p/b, t/d y k/g(la conocida ley de alternancia entre petaka y bodega) se suele anular detrás de ciertos sonidos, sobre toda detrás de (t)s, (t)x y (t)z. De hitz-bide=hizpide, de lot-garri-lokarri. Con todo, no hay regla fija, pues vemos que se escribe bereizgarri, ikusgarri, etc. En caso de duda sígase la ley fonética más que la etimología. Escríbase, por ejemplo, Aizkorri, no Aitzgorri.
d) En final de sílaba, dentro de palabra, no se pone «tz» ni «ts»: zorrotz, pero zorroztu; hotz, pero hoztu. En principio de sílaba, detrás de n, l, r, la tz, ts, tx se pronuncia, hoy, en general. Se escribe, por lo tanto, entzun, saltsa, altzo, altxatu...
e) Continuando aun con las sibilantes, se da una curiosa diferencia entre los dialectos. Todos coincidimos en no emplear en comienzo de palabra más que z y s. Pero los de este lado podemos emplear a discreción tx o x (tximist, txori; xamur, xuxen); otros en cambio, sólo emplean x. Si la unificación pide que una de las partes se acomode al uso de la otra, parece que a nosotros nos toca ceder en este caso.
5. Los que no distinguimos en la pronunciación la z de la s, la tz de la ts, tienen que aprender a distinguirlas por lo menos en el uso escrito. En Vizcaya, por ejemplo, donde se ha perdido la distinción, cuando se trata de palabras o formas que sólo allí se usan, habrá que acudir a los antiguos escritores vizcaínos que distinguen bien estos sonidos, para aprender el recto modo de escribirlos: deutsat, deutsut, zoru, deustazu, etc.
6. En el asunto de la h, siguiendo la tendencia actual, se pueden tomar como base los acuerdos de Bayona. Prosiguiendo en esta dirección, yo veo así las etapas, comenzando por lo más urgente:
a) Primer paso más necesario: la h entre dos vocales iguales (cuando hay que ponerla, claro está), pues de no adoptar esta h quedan muy distanciadas las grafías: ari/ahari, mai/mahai, zur/zuhur, etc. En cambio, en los casos de declinación no hay h: semeei, gazteen.
b) Segundo paso: Entre dos vocales cualesquiera (también aquí cuando se debe): aho, behar, nahi, ohe. Aunque algunos no lean algunas de estas haches, les ayudarán por lo menos para saber cuántas sílabas tiene una palabra.
c) Si buscamos la unificación, no escribamos nunca entre vocales, en vez de h, otras letras (g, r, d, etc.): pongamos ehun y no egun, lehor y no legor, ahari y no adari. Tampoco escribamos legun, sino leun, que es como escriben los que distinguen la h.
d) Tercer paso: en comienzo de palabra: hats, hede, hitz, hots, hotz, huts, etc. Para esto necesitaríamos un diccionario ortográfico que indique la grafía de las palabras dudosas. En dicho diccionario la h no se tendría en cuenta en el orden alfabético, pues de otra suerte los vascos de este lado no sabrían dónde buscar las palabras.
e) Detrás de consonantes oclusivas no se escribirá h (aphez, athe, ekharri). Según lo acordado en Bayona, tampoco detrás de cualquier otra consonante: erho, belhar, unhatu, etc.
f) Ni, lo que es lo mismo, detrás de diptongo: aien, auen, oian (no aihen, auhen, oihan). En Bayona también se acordó que, en la declinación, estos nombres que llevan diptongo se declinaran como las palabras terminadas en consonante: edozein gaietan, se declinaría al estilo de edozein ibarretan, y no según el modelo de edozein menditan. Verdad es que el uso antiguo no ha sido uniforme en este punto: así vemos que se ha dicho siempre Bizkaian, pero Bizkaitik, Bizkaira, etc.; y que entre nosotros se escribe es da, ez, etsairik y cosas parecidas; en cambio, los del otro lado escriben etsayik como detrás de consonante, reservando la letra y para este caso. La repartición de sílabas en el caso de estas h no la hacemos de igual modo todos los vascos: unos hacen er-ho y otros e-ro, unos ai-hen y otros a-ien.
7. Si se acordara no escribir h detrás de esas consonantes (l, r, n) ni detrás de diptongo (y aun antes de que se acuerde); habrá que tener en cuenta qué se ha de hacer en el caso de las palabras compuestas (oinhatz, onhartu). Escribir hartu y luego onartu no parece bien, por un lado, pero por otro tampoco parece bien que se escriba onhartu y en cambio no se escriba unhatu. Esta misma dificultad de las palabras compuestas se nos ha presentado más arriba (4, b) al tratar de la r fuerte de fin de palabra, pues por un lado se escribe gor y luego gorreria, gorraire, etc.; itur aldean, itur-aldean, o, si se prefiere, iturraldean.
8. Respecto de los sonidos que llamamos mojados, hay que decir que les queda muy poco lugar en la ortografía, si se adopta el camino que aquí proponemos. En efecto, para llegar a la unificación, el mejor camino parecer ser el siguiente:
a) Escribamos, por lo menos, in e ill, en vez de escribir simplemente n y ll (a no ser cuando se trata de esos vocablos que llamamos expresivos, como los terminados en ño: andereño, izarño, etc.). O sea, escribamos baiña, oillo, oiñaze... siempre con i. Y al fin de palabra, escríbase siempre in, il: oin, soin, erein, soil.
b) Mejor aún (o sea, un paso más hacia la unificación) sería escribir simplemente il, in: ya que la presencia de la «i» basta para advertir a los interesados que en su respectivo dialecto la «l» o «n» que sigue, es mojada. Un guipuzcoano que escribe ibili, baina, gainetik, laino, percibirá que debe leer ibilli, baina, gainetik.
9. Respecto a la «j», escribámosla, y dejemos que cada cual la pronuncie según su región: jakin, jende, jo, Birjina, Ebangelio. Aun detrás de consonante, parece mejor emplear «j», más bien que «dd»: onjo, como hacen los vasco franceses.
10.Cuando el sonido primitivo universal, y aun actual en muchas regiones es «x», debemos aferrarnos a mantener dicho signo, si buscamos el camino que lleva a la unificación. Escribamos, por lo tanto, axola, no ajola.
11. En cuanto a signos de puntuación, sigamos el uso de las lenguas vecinas, dejando a un lado comas altas, etc. Los signos de admiración y de interrogación se pondrían sólo al final, optando por el francés, que en esto coincide con todas las lenguas de Europa (sólo el castellano tiene uso diverso).
12. El apóstrofe sería mejor emplearlo sólo para indicar elisión de una letra: t'erdiak. Para indicar la separación, es preferible el guión (-).
13. Así, por ejemplo, en los nombres propios no se escriba Axular'ek, Orio'n, sino Axular-ek, Orio-n; pero no siempre es preciso hacer tal separación; además unos vascos lo harían de un modo y otros de otro. Los vasco franceses pondrían Parise-n y los de aquí Paris-en. Y ¿cómo o dónde hacen la separación cuando se trata de nombres propios provistos de artículo? Bizkai-an o Bizkaia-n? Iruine-an o Iruinea-n? Si el nombre propio es de los conocidos, parece mejor escribir todo junto; y hacer la distinción, en cambio, con los nombres extraños: Scott-ek, Bremen-en.
14. Si el nombre es de los que llevan como agregado el artículo, parece feo hacer separación: Jainkoak, no Jainko-ak, ni Jainkoa-k.
15. Los mayores conflictos ocurren dentro de palabras o entre partes de palabras. Diré algunos casos:
a) En citas o menciones («Homo» est dissyllabus, etc.) nos hace falta algo que sirva para separar y al mismo tiempo de enlace: Euskera-tik artu dugu. Luze-ri-tu atzizkia eransten bazaio, etc. (Lo hemos tomado de «Euskera». Si a luze se le agrega el sufijo -tu, etc.). En estos y parecidos casos se impone el uso del guión.
b) El ba condicional y el ba afirmativo; ¿hay que distinguirlos en la escritura? Mejor sería escribirlos igual, unidas a la palabra. Badator.
c) ¿Cómo escribir ez y bait? En esto no veo clara la razón de lo adoptado en Bayona. Supuesto que ambas partículas ocasionan modificaciones semejantes en la palabra subsiguiente, parece obvio adoptar para ambas la misma solución: sea juntar, sea separar (eztu, baitu, etzuen, eluke, baitzuen...).
d) El escribir separado tiene dos inconvenientes: que algunos escriban bai du y parecidas cosas; y que con grafías como ez du, ez zuen, por la fuerza que tiene la letra escrita, se intente amoldar la pronunciación a esa grafía (lo que es peor).
e) Escribiendo todo junto también surgen conflictos: eluke, enuke... no siempre se ha escrito; y grafías como baikabiltza, a algunos les parecen duras. Puesto que se trata de lengua escrita, después de todo, parece mejor que ez y bait se escriban separados, indicando que bai, como doblete de bait, es también legítimo
f)¿Hay que distinguir las palabras compuestas? ¿Cómo hay que escribir: elkarrizketa, elkar hizketa o elkar-hizketa? Hitzegin, hitz-egin o hitz egin? Diru-gose, dirugose o diru gose? No parece que se pueda dar una regla rígida. Si la etimología de la palabra queda un poco esfumada o lejana, parece mejor no distinguir los componentes (galbide, amuarrain, otordu). Cuando es imprescindible distinguir los componentes, mejor es escribirlos aparte: hitz egin, on egin.
g) También crean problemas algunos sufijos que se sufijan al verbo. Unos escriben: Jainkoak agindu duenez gero, otros agindu duen ezkero. El primer procedimiento es más antiguo y más cercano al sentido. En caso de adoptarlo, también tendríamos que escribir atzoz gero, y no atzo ezkero.
h) El -ta de Goierri y Vizcaya. Hay dos casos: 1) Haserretuta etorri da. En este caso, es más antiguo y más universal el -ik (haserreturik); pero de todos modos, si se quiere emplear, póngase junto. 2) «No ha hecho, porque no sabe»: ez daki ta, ez du egin. Parece preferible poner separado. (Ta o eta).
Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA
