Lexikoa

ORTOGRAFÍA

Primeros amagos unificatorios. La preocupación por el estado de la lengua corre parejas con el despertar de las nacionalidades. No es por ello de extrañar que sea A. Chaho, un hombre del 48 considerado un precursor del nacionalismo vasco (Véase. NACIONALISMO), un hombre inquieto por el estado iletrado de la suya, el que publica en 1856 un Diccionario vasco dotado de unas Reglas de ortografía y de pronunciación euskaras. Por esos años la «cuestión vasca» se halla al rojo vivo tras las leyes de 1839 y 1841 y la agitación fuerista que recorre el país foral culmina con la expulsión de Iparraguirre y con la incubación de una nueva carlistada mucho más desastrosa aún que la primera. El movimiento romántico induce a valorizar el folklore y las culturas populares. Abbadie y el Príncipe Bonaparte, impulsados por su afán recopilatorio, tienen que enfrentarse también con el problema ortográfico vasco. Este último analiza los diferentes fonemas vascos, los sistematiza y ofrece correspondencias fónicas con otros idiomas. Su Alfabeto (Le verbe basque en tableaux..., 1869, II) instituye con éxito el principio de utilización de un solo signo para un solo sonido, eliminando una serie de letras superfluas en francés y en castellano.(véase tabla). Tras la guerra, la generación euskara, consciente del peligro de extinción que amenaza a la lengua vasca, hace un mayor hincapié en la necesaria unificación. Pero la falta de una tutela oficial sobre la lengua sólo va a ser suplida por la buena voluntad de escritores, eruditos y usuarios ocasionales que, pese al aumento de la cantidad y de la calidad de la producción escrita, siempre serán pocos. Así Arrese Beitia (1841-1906) presenta ya en la década de los 80 una ortografía influida por la elaborada en la vertiente francesa con letras tales como k, tz, b y no v, ts g(i y g(e. En este trasvase no fueron ajenos los miembros de la Asociación Euskara de Navarra y hombres como José de Manterola, que como editor del Cancionero y de la revista «Euskal Erria» (1880), ofrece como paradigma «ya aceptado y puesto en uso por casi todos los escritores bascongados de uno y otro lado del Bidasoa» el alfabeto del Príncipe Bonaparte. Manterola va reformando y dando unidad, pese a todas las resistencias, a la grafía de sus colaboradores en la mencionada revista. También colaboró a ello el Diccionario basco-Español de Aizkibel (Tolosa, 1884) y la producción euskerista de Arturo Campión, autor de una magna Gramática de los Cuatro Dialectos Literarios de la Lengua Euskara (Tolosa, 1884). Un gigante de la cultura vasca, Resurrección María de Azkue, publicaba en 1896 un Proyecto de ortografía admitiendo también varias grafías consagradas.

Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA