Euskara, cultura y civilización. Cuando se hable de la antigüedad del euskara se darán algunas precisiones concretas sobre los orígenes probables en el paleolítico superior en un protovasco hablado por los hombres de cromañón. Ahora solamente vamos a llamar la atención sobre el factor duración. El euskara se halla asentado en el Pirineo por lo menos desde el inicio del neolítico, comprobado por el testimonio dialectal en sus relaciones con los preindoeuropeos. Este solo dato le da una vigencia en esta tierra de más de seis mil años. Esta duración milenaria se halla relacionada íntimamente con la existencia, también milenaria, de una cultura y civilización cuyas noticias, sin solución de continuidad, sin interrupción de continuidad, se pierden en el paleolítico superior. Unos catorce mil años. Estos dos hechos paralelos inducen a suponer que lengua y vehículo e instrumento de cultura y de civilización, se corresponden. En la Hispania hubo tantas culturas y civilizaciones como lenguas se hablaron a lo largo de su historia conocida: iberos, celtas, celtíberos, romanos, visigodos, musulmanes, romanidades. En Euskalerria se desconocen mutaciones de tal naturaleza aunque si que puede hablarse de influencias foráneas. Quiere esto decir que, una ruptura total y prolongada en materia de lengua va acompañada de la emergencia de una nueva cultura y de una nueva civilización. En el caso vasco persiste siempre un fondo racial y psicológico que sirve de apoyatura a una lengua, a una cultura y a una civilización exteriorizados en instituciones. La herencia (vía tradición oral euskérica) de noticias que se remontan a mitos animales con sede en las cuevas precisamente con pinturas prehistóricas que los representan, habla de una continuidad impresionante. El mismo Menéndez Pidal no duda en suponer que "no hay motivo para dejar de creer, con Aranzadi, que el vasco es una de las lenguas que se hablaron en los dólmenes de la edad del cobre y acaso en las cuevas cuaternarias (Intr. a la lengua vasca, p. 10). Caro Baroja opina que el área de las pinturas rupestres indica una comunidad de pensamiento y tradiciones que no deben de obedecer sino a identidades sociales y acaso lingüísticas (Los Pueblos de España, p. 23). En nuestro libro "Geografía histórica de la lengua vasca" II se habla de un área toponímica vascoide que refleja esa área de las pinturas rupestres paleolíticas y sus expansiones hacia el Levante y hacia el centro peninsular. En Euskalerria no cabe duda de la coincidencia de cultura y civilización milenaria a la que puede dársele el calificativo de euskalduna.
