Concept

Albeitería

Ciencia y arte que desarrollaba el albéitar. Conjunto de medicina equina y arte de herrar, que representa la sucesión de la hipiátrica grecobizantina y persa, que adquiere cuerpo de naturaleza en la albeitería árabe, como tránsito a la veterinaria moderna.

Al proclamarse Abderramán III, Califa de Córdoba y especialmente cuando accede al poder su hijo Haquen II, la ciudad andaluza se convertirá en la capital del occidente culto, desplazando a la Bagdag abásida. En esta época surgen una serie de tratadistas de agricultura y ganadería entre los que recordamos a Ibn Waffid, Ibn Tignari, Ibn Bassad o Ibn al-Beitar (el hijo del albéitar). Incluso el mismo Ibn Ruscho, el filósofo cordobés conocido como Averroes, que escribió el Kitab Al-Hayawan o Libro de los Animales, los albéitares Alí Ben Abderrahmán ben Hodeil o Aben-Abi-Hazan, todos ellos continuadores y cultivadores de la cultura oriental grecobizantina y persa. De esta manera, se introducen en España las traducciones árabes de la Hippiatrika grecobizantina que mandara recopilar Constantino VII, junto a otros tratados que, especialmente sobre los caballos, fueron escribiendo otra serie de autores árabes.

De esta manera, se introducen las traducciones árabes de la Hippiatrika grecobizantina que mandara recopilar Constantino VII, junto a otros tratados que, especialmente sobre los caballos, fueron escribiendo otra serie de autores árabes.

Este período empírico y práctico finalizará con la Carta Real de Merced de Isabel I de Castilla, fechada en Toledo el 24 de mayo de 1475, dirigida a Francisco de Peñalosa, estableciendo el Real Tribunal del Protoalbeiterato y nombrando Examinadores, al citado destinatario y a Juan Alonso de Valladolid1.

A modo de referencia histórica hay que señalar que la Pragmática para formar el Protomedicato, data de marzo de 1477.

Esta pragmática dará origen a una nueva Albeitería, más depurada, titulada, con rasgos científicos, que durará casi cuatrocientos años y que marcará la tendencia hacia una profesión regulada, cuyo ejercicio exige el examen previo ante un tribunal, formado en su inicio por dos miembros, que no podían actuar el uno sin el otro, estando juntos y que Felipe II, por un albalá fechado en 12 de abril de 1592, dispondría que a partir de esa fecha fueran tres.

Los examinadores eran expertos de reconocido prestigio, que el Rey nombraba entre los albéitares de las Reales Caballerizas; el tribunal tenía por esta razón el calificativo de Real, título que mantendría en los tres siglos y medio de su existencia y su sede estaba en la localidad que servía de residencia a los monarcas. Desde que Felipe II en 1561, señaló definitivamente a Madrid como capital de España y sede de su Corte, todos los servicios palatinos se instalaron en Madrid, incluido el Real Tribunal del Protoalbeiterato. Entre sus funciones, amén de facultar licencia o título para el ejercicio profesional, con la categoría de Maestro, los examinadores perseguían el intrusismo, con una sanción pecuniaria de 2000 maravedíes, la mitad para la Corona y la otra mitad para ellos y castigaba la impericia.

Posteriormente se crearía otro tribunal en Navarra, a comienzos del siglo XVI, del que se desconocen los datos de su constitución si bien, existe constancia del libro que escribiera López de Zamora, protoalbéitar del Reino de Navarra, impreso en Pamplona el año 1571, en cuya dedicatoria, el autor afirma que:

"Viéndome ya muy viejo, determiné ocupar lo postrero de la vida en escribir algo de lo que he alcanzado de la Albeitería en muchos años que he ejercido, así por la larga experiencia como por la mucha comunicación y conversación que he tenido de esta materia con Luis de Cáceres y maestro Ambrosio y Diego de la Reina"2.

Después del Tribunal de Pamplona, y en el mismo siglo, existieron cuando menos los tribunales de Aragón, con sede en Zaragoza, Cataluña, radicado en Barcelona y el del Reino de Valencia, en la capital del Turia.

También existían tribunales examinadores para los cirujanos, los boticarios, los notarios y en los diferentes gremios de artesanos y oficios.

1HERRERO ROJO, M. La Veterinaria en la Antigüedad. Creación del Real Tribunal del Protoalbeiterato de Castilla. Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y Bienestar Social. Valladolid, 1990.

2LLORENTE Y LAZARO, R. Compendio de la bibliografía de la Veterinaria. Madrid, 1865. Pág. 15. Citado por SANZ EGAÑA, C., en Historia de la Veterinaria Española. Pág. 47. Madrid, 1941.