Euskal Etxea, II. Las especialidades de los vascos de París saltan a la vista: café-hostelería (un tercio de este grupo está constituido por los camareros), la administración y servicios públicos (Correos, R. A. T. P, enseñanza, policía). La proporción de los empleados de iglesia (sacristanes) es ciertamente la particularidad más sorprendente. En otro tiempo las empleadas de hogar eran mucho más numerosas. Ellas dejaron la plaza a las españolas y a las portuguesas. De manera general se puede decir que las categorías inferiores de la escala socioprofesional han sido abandonadas, por otra parte, a los trabajadores extranjeros. Los vascos, como los bretones y los otros provincianos de origen rural, se encuentran así en una situación intermediaria entre los oficios más duros o los menos prestigiosos, reservados a los inmigrantes, y los puestos superiores y medios acaparados por los franceses de origen urbano. La proporción de obreros es relativamente baja. Parece que los vascos evitan las situaciones de dependencia. Los restauradores, camareros, artesanos, comerciantes, profesiones liberales, catedráticos y artistas, que tienen en común una cierta autonomía en el trabajo cotidiano, representan el 40 % de la muestra y cerca del 60 % si se añade a esto los empleados de iglesia (cuyo trabajo es relativamente independiente), los profesores, los estudiantes y los retirados. De ocho estudiantes, tres son originarios del País Vasco Sur. Los estudiantes vasco-franceses son, es cierto, más numerosos en Burdeos, Toulouse y Pau que en París. Los grupos de vascos que se observan en el Hogar comprenden un gran número de estudiantes, que están inscritos (1976) en la mayor parte en Vincennes y Nanterre, en los departamentos de ciencias humanas (psicología y sociología). La distribución por lugares de residencia es la siguiente:
Los habitantes del distrito 16 son en realidad menos numerosos que hace diez o veinte años. Un tercio de entre ellos son empleadas de hogar. El resto se compone de trabajadores de hostelería, estudiantes, empleados, etc. Si se considera la antigüedad de la inscripción, el reparto del muestrario de cien fichas ofrece (1976) las siguientes cifras:
Esta distribución parece indicar que muchos jóvenes vuelven al País al cabo de tres o cuatro años, cosa que confirman ciertas declaraciones registradas en el transcurso de las conversaciones. Con todo, queda una gran proporción de vascos instalados en la región parisina desde hace más de diez años y que esperan la jubilación para volver al país natal. Parece que hay que distinguir a este respecto entre los jóvenes llegados a París después de 1965-1968 y sus predecesores. Estos venían a la capital con la intención de afincarse aquí, mientras que los recién llegados consideran su trabajo en París como una situación provisional. El deseo de trabajar en el País Vasco se afirma cada vez más: se expresa tanto a nivel de la conversación privada como a nivel de las reivindicaciones políticas. El teatro no es el único campo en el que se ejercita la creatividad de los vascos de París. A pesar de su escaso número y su dispersión, y pese a la ignorancia de la lengua ancestral por una proporción creciente de jóvenes emigrados, el euskara continua sobreviviendo en la región parisina. Es sobre todo en el dominio de la canción donde se manifiesta la vitalidad artística de los vascos parisinos. Las tardes de domingo de la Casa Vasca, y las fiestas-espectáculos han conseguido que se conozcan dos grupos de 3 o 4 chicos jóvenes, de una edad entre 18 y 25 años cada uno, que interpretan sus propias canciones acompañándose de la guitarra. A estos dos grupos se añaden numerosos autores-compositores aislados, más o menos conocidos. Este fenómeno, esta multiplicidad de nuevas canciones puede parecer excepcional: las canciones compuestas en el transcurso de los últimos cuatro o cinco años por los vascos de la región parisina se cuentan por decenas por cada uno de los grupos y por el conjunto de los autores independientes. Para una colonia de 20.000 personas (como máximo) esta vitalidad puede sorprender. Se explica, a nuestro juicio, de dos formas: en primer lugar, la creación de canciones (y en particular de textos nuevos sobre melodías antiguas) es un hecho relativamente común entre los vascos, estén donde estén. Los torneos de improvisadores, de "bertsolari", son frecuentes en las fiestas o reuniones tradicionales. La lengua, por su sistema de sufijación, se presta por otra parte a la improvisación de la rima. En la soledad, sea pastor, pescador o emigrado, el vasco compone versos sin considerarse por ello como un ser excepcional u original. En segundo lugar, la canción es, sin la menor duda, entre los diferentes géneros artísticos, la que ha resultado más beneficiada por el movimiento general de renacimiento y de renovación de la cultura étnica. En 1991, al renovarse la junta directiva de su Euskal Etxea, la directiva quedó constituida por 17 miembros, entre los cuales Louis Domecq, presidente, Marie-José Mugica, vicepresidenta y Julien Pochelu secretario.
Bibliografía.
Errezain, J.: Les basques à Paris. Etude sociologique, ed. Ipar Bayonne, Bayonne, 1976.
| Afueras Circunscripción n.º 16 Circunscripción n.º18 Circunscripción n.º15 Circunscripción n.º13 y 14 Circunscripción n.º17 y 7 Circunscripción n.º8, 9 y 11 Circunscripción n.º4, 20,10 Total | 37 12 2 8 10 8 9 6 100 |
Los habitantes del distrito 16 son en realidad menos numerosos que hace diez o veinte años. Un tercio de entre ellos son empleadas de hogar. El resto se compone de trabajadores de hostelería, estudiantes, empleados, etc. Si se considera la antigüedad de la inscripción, el reparto del muestrario de cien fichas ofrece (1976) las siguientes cifras:
| Inscritos desde hace un año Inscritos desde hace dos años Inscritos desde hace tres años Inscritos desde hace cuatro años Inscritos desde hace más de cinco años Total | 16 15 16 8 36 100 |
Esta distribución parece indicar que muchos jóvenes vuelven al País al cabo de tres o cuatro años, cosa que confirman ciertas declaraciones registradas en el transcurso de las conversaciones. Con todo, queda una gran proporción de vascos instalados en la región parisina desde hace más de diez años y que esperan la jubilación para volver al país natal. Parece que hay que distinguir a este respecto entre los jóvenes llegados a París después de 1965-1968 y sus predecesores. Estos venían a la capital con la intención de afincarse aquí, mientras que los recién llegados consideran su trabajo en París como una situación provisional. El deseo de trabajar en el País Vasco se afirma cada vez más: se expresa tanto a nivel de la conversación privada como a nivel de las reivindicaciones políticas. El teatro no es el único campo en el que se ejercita la creatividad de los vascos de París. A pesar de su escaso número y su dispersión, y pese a la ignorancia de la lengua ancestral por una proporción creciente de jóvenes emigrados, el euskara continua sobreviviendo en la región parisina. Es sobre todo en el dominio de la canción donde se manifiesta la vitalidad artística de los vascos parisinos. Las tardes de domingo de la Casa Vasca, y las fiestas-espectáculos han conseguido que se conozcan dos grupos de 3 o 4 chicos jóvenes, de una edad entre 18 y 25 años cada uno, que interpretan sus propias canciones acompañándose de la guitarra. A estos dos grupos se añaden numerosos autores-compositores aislados, más o menos conocidos. Este fenómeno, esta multiplicidad de nuevas canciones puede parecer excepcional: las canciones compuestas en el transcurso de los últimos cuatro o cinco años por los vascos de la región parisina se cuentan por decenas por cada uno de los grupos y por el conjunto de los autores independientes. Para una colonia de 20.000 personas (como máximo) esta vitalidad puede sorprender. Se explica, a nuestro juicio, de dos formas: en primer lugar, la creación de canciones (y en particular de textos nuevos sobre melodías antiguas) es un hecho relativamente común entre los vascos, estén donde estén. Los torneos de improvisadores, de "bertsolari", son frecuentes en las fiestas o reuniones tradicionales. La lengua, por su sistema de sufijación, se presta por otra parte a la improvisación de la rima. En la soledad, sea pastor, pescador o emigrado, el vasco compone versos sin considerarse por ello como un ser excepcional u original. En segundo lugar, la canción es, sin la menor duda, entre los diferentes géneros artísticos, la que ha resultado más beneficiada por el movimiento general de renacimiento y de renovación de la cultura étnica. En 1991, al renovarse la junta directiva de su Euskal Etxea, la directiva quedó constituida por 17 miembros, entre los cuales Louis Domecq, presidente, Marie-José Mugica, vicepresidenta y Julien Pochelu secretario.
Bibliografía.
