Topónimos

PARÍS

Tratados de Paris.
Tratado de París (1404). Para resolver los problemas de las posesiones navarras en Francia que desde 1388 se venían suscitando, se llegó, a un tratado entre el rey de Navarra Carlos III el Noble y el de Francia, Carlos VI, que firmaron en junio de 1404. Uno de los puntos estratégicos era la ciudad navarra de Cherbourg, ahora pieza clave en la lucha de franceses e ingleses. Y era tal su importancia que no dudó Carlos III en trasladarse a dicha plaza para tomar desde ahí las disposiciones pertinentes. Corría el riesgo de ser apresado como lo advirtió en secreto tanto a su esposa Leonor e hijas, como a las Cortes por medio de un testamento y órdenes secretas. En 1403 partía con su séquito y personas de confianza camino de París. Entretanto quedaba como gobernadora del Reino y con plenos poderes la reina Leonor. La comitiva navarra entraba en la capital francesa el 15 de enero de 1404. La entrevista con el rey de Francia se celebró el 9 de junio y se llegó a un acuerdo en las condiciones que siguen: Carlos III de Navarra recibiría doce mil libras tornesas de renta en tierras (Beaufort, en Champaña; Château Landon, Lorrezle-Bocage) y Nemours cuyo título ostentó en lo sucesivo el rey de Navarra. La contrapartida fue la cesión al rey de Francia de las tierras en los condados de Evreux y Avranches, fortificaciones de Normandía y sus derechos al condado de Champagne. La ciudad de Cherbourg se la vendía por doscientos mil libras tornesas.

Tratado de París (1814). En julio de 1795 se había firmado el tratado de Basilea, dejando como estaban antes las fronteras de las dos Navarras, la francesa y la española, sobre todo en lo relativo a aprovechamiento de pastos y servicios a favor del valle de Baigorri. Situaciones parecidas dejaban ver un problema de demarcación meticulosa de fronteras, ahora internacionales. Los litigios fronterizos continuaron produciéndose. En 1800 tenían lugar nuevos conflictos fronterizos en la zona de Valcarlos. Una patrulla de hombres armados de Baigorri irrumpió por la frontera bajo el mando del juez de paz de aquel valle, y después de haber destrozado chozas y cercados, se llevó 400 carneros del vecino Juan Echevarría. Los pasquines que solían dejar con la advertencia estaban redactados en euskera. Por intermedio del ministro español Urquijo, fue informado Carlos IV, que dispuso que el cónsul español en Bayona (Lab) y otras dos "personas inteligentes y prácticas del país" se dedicaran a la revisión de mojones de 1785, junto con los peritos que nombrara el Gobierno francés. En la reunión celebrada en la Real Casa de Roncesvalles con el vice-prefecto de Mauleon, los franceses impugnaron la demarcación de límites de 1785. Y así, pasado el tiempo, llegó la época napoleónica y de la Guerra de Independencia española. Restablecida la paz por el Tratado de París de 1814, en el artículo octavo se estableció: "Por el lado de los Pirineos, las fronteras quedan como estaban entre los dos reinos de Francia y España el primero de enero de 1792.

Bernardo ANAUT