II- Consonantismo en préstamos latinos. El caso del mantenimiento de las oclusivas sordas intervocálicas tipo mutu lat. mutu, erriPa lat. ripam, kiPula lat. cepullam, zeTa lat. setam es señal clara de conservadurismo respecto al latín. Romances como el castellano (y parte del gascón) presentan una evolución tardía hacia sonorización de tales fonemas. En los casos aportados al castellano da sonora en muDo, seDa, ceBolla, riBa, etc. Otro aspecto interesante a considerar es el mantenimiento de las velares c'e/c'i (ke, ki) ante vocales anteriores, según la tipología del sardo-logudorés (keru lat. oelum, kena lat. ceam). Nuestros latinismos makila, urkilla, gela, lege reflejan ese fenómeno fonético. Si quisiéramos hacer una diacronía de fenómenos fonéticos habría que delimitar el diferente comportamiento entre nuestros lakio y latxio (este último más tardío) lat. laqueum y nuestro zikirio y txitxirio (lat. cicereum). He aquí un cuadro comparativo de oclusivas intervocálicas en latín, euskara y castellano. Mientras en latín y euskara se mantiene una misma sorda intervocálica, en castellano evoluciona hacia una sonorización, rasgo éste de carácter tardío.
En algunos casos de incorporación tardía, como en el caso del sufijo -ADA (bihozkADA, begirADA) puede darse tal sonorización; el sufijo en cuestión es de origen románico (castellano, especialmente), y de ahí los cotejos entre mirADA y begirADA, pedrADA y harrikADA, corazonADA y bihozkADA. Otra peculiaridad fonética respecto a oclusivas latinas iniciales es nuestra sonorización arcaica, que en voces antiguas se mantiene aún de forma estable. En ciertas voces las alternancias tipo gurutze/kurutze, gapelu/ kapelu entre sonora/sorda pueden interpretarse como tentativas cultistas de restitución del fonema latino en nuestro idioma. Es evidente la tendencia a la sonorización inicial en voces tan conocidas como las siguientes:
El fenómeno sonorizador prosigue, igualmente, en las oclusivas labiales y dentales (b/p, d/t).Ejemplos clarificadores pueden ser los siguientes: lat. peccatum Bekatu, pacem Bake, fagum Bago, taratrum Daraturu/Daratulu, tempora Denbora, picem Bike, pulsatum Bultzatu, parcere Barkatu, tonum Doinu, ete. La g velar seguida de i puede experimentar caída, que también se refleja en ciertos romances, como en el caso de magister eusk. maizter, magis eusk. maiz, saginam eusk. saina (grasa de pescado), magistrum eusk. maisturu (carpintero), borraginem eusk. borraina (probablemente románico). Ante vocales anteriores (e/i), como decíamos, se mantienen en euskara la c/g velares latinas, sin sufrir asibilación. Este arcaísmo se manifiesta palpablemente en nuestro lege lat. legem, kima lat. cymam, gela lat. cellam. En castellano hay asibilación clara en las voces cena, cima, celda. Incluso en nuestra toponimia más antigua pervive aún en siglos bastante tardíos esta pronunciación arcaica, como se refleja en Kejana lat. Caeliana, Lukin lat.Lucianum, Markalain lat. Marcelianum. Dentro de esta tipología arcaica habría que enumerar aún voces tan conocidas como okela lat. bucelam, aingeru lat. angelum, sakela lat. sacellam, makila lat. baccila, neke lat. necem. En cambio reflejan una incorporación más tardía voces como gurutze lat. crucem, zeru lat. coelum (curiosamente estas dos palabras son de la liturgia), txima (greña) lat. cymam, zizarra (sidra de fermentación) lat. siceram. Al tratar de la intensidad del acento, así como de las vocales átonas (tanto postónicas, como protónicas) hablamos sucintamente de ciertos grupos consonánticos secundarios. Un fenómeno similar se da cuando tales grupos no son resultado de caídas de vocales sino originarios del préstamo latino. Pueden darse, pues, en origen grupos consonánticos como CL/GL, CR/GR; en tales casos el euskara anulará los grupos mediante la vocal anaptíctica como en inclusam ink(u)lusa, secretum seg(e)retu, gratiam g(a)razia, granum g(a)raun, crucem g(u)rutze, cletam g(e)leta, librum lib(u)ru, etc. En el caso de grupos consonánticos iniciales como PL, BL, CL nuestro idioma (menos en cultismos) tenderá a la reducción, mediante la pérdida de la inicial:
Dentro de los hábitos fonéticos vascos está la caída de la nasal intervocálica. Tales hábitos son detectables en otros idiomas como el gallego-portugués, el gascón, el bearnés, etc. En los préstamos latinos, tanto normales, como toponímicos, así como antroponímicos esa ley es constante. Incluso hoy la toponimia mantiene tal caída en caso como ArroNa/Arroa, LazcaNo/Lazkao, CestoNa/Zestua, LemoNa/Lemoa. En la amplia lista de voces latinas con nasal intervocálica, con caída en su paso al euskara enumeraríamos las siguientes: doari lat. donarium, diru lat.denarium, área lat. arenam, ahate lat. anarem, ohore lat. honoren, lukaika lat. lucanicam, mea lat. venam, koroa lat. corenam, ipuru lat. juniperum, balea lat. ballenam, billau lat. villanum. Tras nasal las oclusivas sordas suelen sonorizarse, siguiendo hábitos fonéticos propios del idioma. Uno de los dialectos más reacios a esta ley, el roncalés (zankolzango). He aquí algunos préstamos latinos que se someten a tal ley: mainDire lat. mantilem, menDe lat. mentem (con cambio semántico en su paso al euskara), ponDe (pila bautismal) lat. pontem, ukenDu lat. unguentum. En el grupo de las labiales es de notar la extraordinaria alternancia entre fonemas p/b/mf en casos como fagolpagolbago lat. fagum (con vocalismo románico en la fmal), bikulpikulfiku lat. ficum.Consecuentemente la alternancia b/m es muy frecuente, ya que las labiales iniciales tienen muy poca consistencia en nuestra lengua. Casos manifiestos de m por b latina: makila lat. baccila, maskelu lat. vascellum, magina lat. vaginam, mea lat. venam, misika lat. vesicam. Dentro del campo de la líquida 1 doble realización; si la l es geminada, como en otros grupos consonánticos, se simplifica (como en sakela lat. sacellam, gaztelu, lat. castellum, okela lat.buccellam; con el mismo resultado todos los casos del sufijo -ellam, -ullam, ete.); por el contrario, si la líquida no es geminada se muta en vibrante suave, casi constantemente en todo préstamo latino. Ejemplos más claros: zeRu lat. coelum, miRu lat. milum, boRondate lat. voluntatem, kaRe lat. calem, guRa lat. gulam, fiRu lat. filum, kandeRa lat. candelam, zaRika lat. salicem (sauce). Sobre el resultado de ll latina r euskaldún (tipo padeRa, xisteRa) más abajo dentro del consonantismo románico. No hace falta decir que los sufijos latino-románicos como -ETA, -ULA, -ADA, -ENTZIA, etc., se ven afectados también por estas leyes fonéticas en su paso al euskara.
| Latin | Euskara | Castellano |
| ACulam fiCum JoCum riParm -ETA (fraxinETA) | aKula B, G. biKu A. joKu c. arriPa B. lizarrETA | aGuja hiGo jueGo riBa (riBera) fresnEDA |
En algunos casos de incorporación tardía, como en el caso del sufijo -ADA (bihozkADA, begirADA) puede darse tal sonorización; el sufijo en cuestión es de origen románico (castellano, especialmente), y de ahí los cotejos entre mirADA y begirADA, pedrADA y harrikADA, corazonADA y bihozkADA. Otra peculiaridad fonética respecto a oclusivas latinas iniciales es nuestra sonorización arcaica, que en voces antiguas se mantiene aún de forma estable. En ciertas voces las alternancias tipo gurutze/kurutze, gapelu/ kapelu entre sonora/sorda pueden interpretarse como tentativas cultistas de restitución del fonema latino en nuestro idioma. Es evidente la tendencia a la sonorización inicial en voces tan conocidas como las siguientes:
| Latin | Euskara |
| Crucem Camaram Cellam Cumulum Calceatam Castaneam | Gurutze Gambara Gela Gonburu Galtzada Gaztaina |
El fenómeno sonorizador prosigue, igualmente, en las oclusivas labiales y dentales (b/p, d/t).Ejemplos clarificadores pueden ser los siguientes: lat. peccatum Bekatu, pacem Bake, fagum Bago, taratrum Daraturu/Daratulu, tempora Denbora, picem Bike, pulsatum Bultzatu, parcere Barkatu, tonum Doinu, ete. La g velar seguida de i puede experimentar caída, que también se refleja en ciertos romances, como en el caso de magister eusk. maizter, magis eusk. maiz, saginam eusk. saina (grasa de pescado), magistrum eusk. maisturu (carpintero), borraginem eusk. borraina (probablemente románico). Ante vocales anteriores (e/i), como decíamos, se mantienen en euskara la c/g velares latinas, sin sufrir asibilación. Este arcaísmo se manifiesta palpablemente en nuestro lege lat. legem, kima lat. cymam, gela lat. cellam. En castellano hay asibilación clara en las voces cena, cima, celda. Incluso en nuestra toponimia más antigua pervive aún en siglos bastante tardíos esta pronunciación arcaica, como se refleja en Kejana lat. Caeliana, Lukin lat.Lucianum, Markalain lat. Marcelianum. Dentro de esta tipología arcaica habría que enumerar aún voces tan conocidas como okela lat. bucelam, aingeru lat. angelum, sakela lat. sacellam, makila lat. baccila, neke lat. necem. En cambio reflejan una incorporación más tardía voces como gurutze lat. crucem, zeru lat. coelum (curiosamente estas dos palabras son de la liturgia), txima (greña) lat. cymam, zizarra (sidra de fermentación) lat. siceram. Al tratar de la intensidad del acento, así como de las vocales átonas (tanto postónicas, como protónicas) hablamos sucintamente de ciertos grupos consonánticos secundarios. Un fenómeno similar se da cuando tales grupos no son resultado de caídas de vocales sino originarios del préstamo latino. Pueden darse, pues, en origen grupos consonánticos como CL/GL, CR/GR; en tales casos el euskara anulará los grupos mediante la vocal anaptíctica como en inclusam ink(u)lusa, secretum seg(e)retu, gratiam g(a)razia, granum g(a)raun, crucem g(u)rutze, cletam g(e)leta, librum lib(u)ru, etc. En el caso de grupos consonánticos iniciales como PL, BL, CL nuestro idioma (menos en cultismos) tenderá a la reducción, mediante la pérdida de la inicial:
| Latin | Euskara |
| Plantare Planum Gloriam Pluma Florem | Landare Laun/Lau Loria Luma Lore |
Dentro de los hábitos fonéticos vascos está la caída de la nasal intervocálica. Tales hábitos son detectables en otros idiomas como el gallego-portugués, el gascón, el bearnés, etc. En los préstamos latinos, tanto normales, como toponímicos, así como antroponímicos esa ley es constante. Incluso hoy la toponimia mantiene tal caída en caso como ArroNa/Arroa, LazcaNo/Lazkao, CestoNa/Zestua, LemoNa/Lemoa. En la amplia lista de voces latinas con nasal intervocálica, con caída en su paso al euskara enumeraríamos las siguientes: doari lat. donarium, diru lat.denarium, área lat. arenam, ahate lat. anarem, ohore lat. honoren, lukaika lat. lucanicam, mea lat. venam, koroa lat. corenam, ipuru lat. juniperum, balea lat. ballenam, billau lat. villanum. Tras nasal las oclusivas sordas suelen sonorizarse, siguiendo hábitos fonéticos propios del idioma. Uno de los dialectos más reacios a esta ley, el roncalés (zankolzango). He aquí algunos préstamos latinos que se someten a tal ley: mainDire lat. mantilem, menDe lat. mentem (con cambio semántico en su paso al euskara), ponDe (pila bautismal) lat. pontem, ukenDu lat. unguentum. En el grupo de las labiales es de notar la extraordinaria alternancia entre fonemas p/b/mf en casos como fagolpagolbago lat. fagum (con vocalismo románico en la fmal), bikulpikulfiku lat. ficum.Consecuentemente la alternancia b/m es muy frecuente, ya que las labiales iniciales tienen muy poca consistencia en nuestra lengua. Casos manifiestos de m por b latina: makila lat. baccila, maskelu lat. vascellum, magina lat. vaginam, mea lat. venam, misika lat. vesicam. Dentro del campo de la líquida 1 doble realización; si la l es geminada, como en otros grupos consonánticos, se simplifica (como en sakela lat. sacellam, gaztelu, lat. castellum, okela lat.buccellam; con el mismo resultado todos los casos del sufijo -ellam, -ullam, ete.); por el contrario, si la líquida no es geminada se muta en vibrante suave, casi constantemente en todo préstamo latino. Ejemplos más claros: zeRu lat. coelum, miRu lat. milum, boRondate lat. voluntatem, kaRe lat. calem, guRa lat. gulam, fiRu lat. filum, kandeRa lat. candelam, zaRika lat. salicem (sauce). Sobre el resultado de ll latina r euskaldún (tipo padeRa, xisteRa) más abajo dentro del consonantismo románico. No hace falta decir que los sufijos latino-románicos como -ETA, -ULA, -ADA, -ENTZIA, etc., se ven afectados también por estas leyes fonéticas en su paso al euskara.
