No es rara la intervención del gallo en los mitos, pues su canto señala la retirada de los genios a sus moradas diurnas. Hay veces en que el espíritu maligno "Gaizkiñe" adopta la figura de este animal. Si uno sufre una enfermedad misteriosa, hay que examinar las plumas del cabezal o almohada de su cama. Si en ellas existe alguna aglomeración cuyo perfil semeja la figura de un gallo completo, la enfermedad es considerada incurable. Si no estuviese figurada la cabeza, hay que llevar las plumas a una encrucijada de caminos y allí quemarlas: entonces se curará el enfermo (Galdácano, Sara).
José Miguel de BARANDIARÁN
José Miguel de BARANDIARÁN
