Lexikoa

VASCONGADO

Orígenes lingüísticos. Deriva, de la misma forma que vascuence, de "vascón" o "váscon". Aparece en romance navarro para designar a los vascohablantes, como lo atestigua el Fuero General de Navarra (s. XIII): "esta zena es clamada en los bascongados on bazendu avaria", "la cayll que dize el bascongado erret bide". Fernán Pérez de Guzmán (1376-1458) en sus "Loores a los claros varones de España" llama vascongados a los soldados del rey de Pamplona Sancho II "Abarca": "De cueros duros y crudos/ mandando facer abarcas/traspasó grandes comarcas/ con los montañeses rudos/ vascongados medio mudos/ pero ardidos y fuertes...". Aun más explicitamente lingüístico aparece el vocablo en el contemporáneo "Arbol verdadero de la Casa de Ayala" de Fernán Pérez de Ayala (Mañaricúa, A., 1973: 32) donde vascongado aparece contrapuesto a latinado: "e los que vinieron a poblar la tierra de Ayala, dellos eran vascongados e dellos latinados. E los vascongados llamaban a éste don Vela, Jaun Velasco; e los latinados, don Belaco."
Vasconicatus, una etimología popular pero inverificada. Respecto a la etimología del término se ha barajado sin pruebas que el mismo pudo haber sido una derivación romance del latino vasconicatus, adjetivo no atestiguado en documento alguno conocido (Michelena, 1984:19). La supuesta etimología, sin apoyatura documental alguna, fue forzada para casar el término con la hipótesis de ciertos autores clásicos de que el Oeste de Euskal Herria bien pudo ser "vasconizado" por la tribu vascona en los albores de la Edad Media cuando pasa el conjunto a denominarse Vasconia. v. VASCO-CANTABRISMO. La tesis, basada en la lectura de fuentes como el Biclarense y la Crónica de Alfonso III, en una época en la que no existía otro material que las fuentes literarias clásicas, fue retomada por Sánchez Albornoz en diversos de sus escritos. Mañaricúa (1984) refuta, entre otros, tanto esta "vasconización" como la de las llanuras aquitanas en el año 587 aseverada por autores como Bladé (1869) hasta la publicación por Luchaire de su revolucionario Les origines lingüistiques de l'Aquitaine. Tovar (1987: 9), excelente conocedor del tema, junto con otros, desecha la versión: "la dialectología vasca, en la parte donde la lengua se ha conservado, parece ser muy antigua y la distribución geográfica de las tribus corresponde bastante bien con los dialectos: el mapa de Ptolomeo, como señaló hace muchos años J. Caro Baroja, nos señala la coincidencia de las fronteras de los vascones con los dialectos alto-navarros, de los várdulos con el guipuzcoano, de caristios y autrigones con el vizcaíno. Este hecho parece que anula toda posibilidad de que hubiera existido una invasión "vascona" desde el Este, como suponían patrióticamente historiadores navarros cual Oihenart y el P. Moret, y han mantenido después muchos estudiosos, yo creo que sin fundamento, guiados nada más por una interpretación de Vascongados, Provincias Vascongadas como si fueran "vasconizadas" y no euskaldunes originariamente".
Edad Moderna: la competencia con otros nombres. Como apuntábamos en el art. NOMBRE, al alumbrar la Edad Moderna, la reestructuración de la tierra vasca (incorporación de Navarra a la Corona Castellana, sistema de fueros) y la expansión vasco-cantábrica suscitan unos cambios que hallarán su consiguiente eco en la denominación de los vascos peninsulares por los restantes miembros de la Monarquía. Surgen así apelativos tales como "vizcaino" y "cántabro", sinónimos del tradicional v/bascongado llamados a perdurar hasta los albores del s. XIX. v. VIZCAINO, VASCO-CANTABRISMO. También, aunque con menor frecuencia, se llama "navarro" al vascoparlante o al procedente de zonas de conocida vascofonía. Larramendi (1969) lo subraya con irritación: "Es inaguantable la bobería del común de los castellanos y demás españoles cuando en lo hablado y en lo escrito entienden a todos los vascongados con el nombre de vizcaínos...y de aragoneses y valencianos, que llaman navarros a los vascongados".
Nacionalización de "v/bascongado". Sea lo que sea de ello, el caso es que en el Siglo de Oro y a lo largo del Antiguo Régimen se produce una "nacionalización" del primitivo concepto lingüístico. v. NACION. Es v/bascongado quien procede de tierras que son o han sido vascófonas. Así en Baltasar de Echave que en la dedicatoria de su "Discurso de la Antigüedad de la lengua Cántabra Vascongada" (México, 1607) cita a la Naçión Bascongada como sustentáculo de dicha lengua. Y en Larramendi en su Sobre los fueros de Guipúzcoa escrito en 1756-1758. Perochegui coloca en términos de igualdad ambos conceptos en el título de su Origen de la Nación Bascongada y de su lengua de 1731. Pero son también v/ bascongados todos los concernidos por la lengua vasca, procedan de donde procedan, como queda patente en la "Relación de los alborotos de Potosí" de 1623 (Fernández Albaladejo, P., 1975): "Las calamidades y miserias que nos hacen padecer con insolencia libertades y demasias no bistas algunos hombres desalmados, que, a titulo de provincias españolas han levantado bandera haziendo juntas, confederandose entre si para hazer y causar una notable persecucion contra los hijos de VSª del nobilísimo Señorio de Vizcaya y Provincia de Alava y Reyno de Navarra, que sin distincion hermandados en estos extendidos reynos de las Indias con amor y benevolencia nos llamamos bascongados". v. VICUÑAS Y VASCONGADOS. El nacionalizado apelativo figura en el nombre de la Sociedad de Amigos del País creada por los Caballeritos de Azkoitia en la segunda mitad del s. XVIII; en el punto 1 de sus Estatutos de 1764 se hace especial mención de la Nación Bascongada. Que la idea general de hermandad vasca se hallaba presente de hecho en la Sociedad lo atestigua la nutrida participación de socios de las cuatro demarcaciones vascopeninsulares en su cuerpo social y en su funcionamiento, lo cual no empece para que su emblema represente sólo a Alava, Bizkaia y Gipuzkoa; la diversidad jurídica y la cuestión cantabrista (Olábarri, I., 1986), directamente relacionadas con la foralidad, aportan las claves de los escollos hallados en un proceso de construcción nacional a todas luces evidente.
Las Provincias Vascongadas. El sintagma Provincias B/Vascogadas es de uso tardío. Expuesto el uso de la voz "provincia" en el art. PROVINCIA, vemos aparecer con frecuencia tal sintagma a lo largo del s. XVIII en referencia a Alava, Bizkaia y Gipuzkoa (provincias exentas) y en paralelo al virreinato navarro, congozantes de sistema foral, tanto las unas como el otro clara excepción dentro de la Monarquía española. Durante este siglo las denominaciones son fluctuantes. Como se expresa en el art. VASCO, son los historiógrafos prenacionalistas de expresión francesa (Bela, Sanadon, Garat, etc.) los que comenzarán a introducir el adjetivo vasco en lugar del viejo v/bascongado, "cántabro", "vizcaino", etc. Tiene, pues, el nuevo término un origen erudito y cierto tufillo galicista, cosa que no abonará el camino a su paso. Otro galicismo, la voz "país", le precede por unos años como sustentáculo de la nación vascongada (Larramendi, 1983) dando lugar a cruces como el País Bascongado de Landázuri (h. 1780) cada vez más frecuente. La misma Diputación de Navarra lo emplea en 1803, autoincluyéndose, cuando exhorta a Astarloa a que "no tenga ocioso su talento" en pro del mismo (Rodríguez Garraza, 1988: 305). El sintagma "Provincias Vascongadas" engloba a Alava, Gipuzkoa y Bizkaya ya que Navarra, virreinato de Cortes estamentales, no será provincia hasta 1841 y aún entonces, pese a su reconocida hermandad con las otras tres, reclamará un estatuto jurídico diferenciado. "Navarra y las Provincias Vascongadas" se denomina a los territorios peninsulares en el primer proyecto de Estatuto de Autonomía, las Bases de 1838. Y es la designación habitual utilizada por los autores españoles durante la primera carlistada y años inmediatamente posteriores. Incluso un francés, La Motte (1835) escribe "Provinces Vascongades et Navarre". Pero no siempre es utilizada con esta exactitud, en especial cuando los autores se refieren a toda la Vasconia peninsular alzada en armas a favor del carlismo:

Poema anónimo (1834): "Provincias Vascongadas"
Eguaguirre (1835): "rebeldes de las Provincias Vascongadas"
Madrazo (1837): "Provincias Vascongadas"
Lord Hay (1838): "The Provinces"
Hormaeche (1839): "Provincias Vascongadas"
Lázaro (1840): "Las Provincias"
Aldama (1846): "Provincias Vascongadas".

Incluso tras la Ley de Fueros de 1841 que convierte a Navarra en provincia, Rodríguez Ferrer, en los inicios de la segunda guerra, publica su conocido Los Vascongados en el que conceptúa a las seis provincias vascas (Navarra a una con Ultrapuertos) como restos "de aquella gran Confederación que en retirados tiempos repasó no sólo los límites de nuestra Iberia sino que llegó por una parte hasta las tierras del Atlas y por otra hasta Ligura". La tónica general, acorde con la memoria histórica, será, sin embargo, la de explicitar el nombre de Navarra reservando en ésta el término b/vascongado para los vascoparlantes. v. VASCO, VASCO-NAVARRO.
La caída en desuso. El uso tradicional de la voz b/vascongado para designar al vascoparlante está nutridamente atestiguado todavía por la documentación del primer tercio del s. XX. "Aun hoy -comenta Mañaricúa (1977)- esa significación (lingüistica) perdura en el pueblo de habla vasca. Hace unos años llegué a tomar posesión de destino a un pueblo alavés situado en la frontera entonces de los dominios lingüisticos vasco y castellano. Me preguntaron: ¿Es Ud. vascongado? Sabían que era vizcaino; querían averiguar si hablaba vascuence". Pero, con la expansión del nacionalismo aranista la voz se verá sometida a las leyes de la parcialidad. Sabido es que Arana-Goiri rechazó las voces románicas vasco, vascuence, vascongado, Vasconia sustituyéndolas por palabras -existentes o neológicas- derivadas de eusk-. Así, escribe refiriéndose a sí mismo en 1885: "el autor de estos artículos no emplea jamás estas palabras en sus escritos. Al idioma lo llama con el nombre propio euskera, con que lo denominan los naturales, y de aquí forma los vocablos euskeráfilo, euskeráfobo, euskeralogía y el nombre nacional Euskeria, de euskera y uri o iri-a (el pueblo). Lo que pertenezca al Euskera se llamará euskérico; lo peculiar de Euskeria será euskeriano." En el clima de áspera controversia política en el que se enfrentarán el nacionalismo vasco y el tradicionalismo, incluido el jingoismo español de comienzos del siglo, la polarización era inevitable. Respecto a la desafección que experimentaron determinados grupos hacia el término, escribe Michelena (1984: 15) que "desde hace algún tiempo, al menos desde finales del siglo pasado (s. XIX) a juzgar por los escritos de Arana Goiri, hay miembros de nuestra comunidad a quienes parece sonarles mal, casi a injuria, tanto vascuence como vascongado. "Para quedarnos en lo que va de siglo y poco más -añade- es un hecho que (no con toda razón, como expongo después) tanto vascuence como vascongado, pero sobre todo vascongado, han ido saliendo del uso; también lo es que esa pérdida, por decirlo así natural, ha tratado de ser compensada por medios artificiales; en otras palabras, coactivos e impositivos. A pesar de esto, la tendencia ha progresado de tal manera que hoy -y la cosa viene de años atrás- no se dice en la práctica más que vasco, y esto dentro y fuera del País; vascongado es poco más que un arcaismo salvo acaso en zonas reducidas donde se mantiene como término tradicional." Tal desafección se produce por parte del nacionalismo vasco y ello en el contexto de su contraposición al monarquismo vizcaino que llegó a hacer del vascongadismo su bandera: "el rechazo se debe sin duda al empeño de algún grupo, cuyo foco local no andaría lejos de Bilbao, de contrariar por sistema las inclinaciones generales, de ir a contrapelo con una aparatosa ostentación de "vascongadismo", donde vascongado, descifrada la sencilla clave, venía a ser no vasco, sino hasta lo contrario y lo enemigo de vasco." Esta parcialización de vascongado se acentúa durante la Dictadura de Franco, etapa en la que la voz pierde sus primitivas connotaciones y cae en desuso.
  • Bladé, J.F., 1869: Etudes sur l'origine des Basques, Paris
  • Fernández Albaladejo, P., 1975: La crisis del antiguo régimen en Guipúzcoa, 1766-1833: cambio económico e historia, Acal, Madrid
  • Larramendi, M., 1969: Corografía o descripción general de la M. N. M. L. P. de Guipúzcoa, escr. en 1754, San Sebastián
  • -, 1983: Sobre los Fueros de Guipúzcoa, escr. hacia 1759, CAM, San Sebastián
  • Mañaricúa, A. de, 1973: Historiografía de Vizcaya, Bilbao
  • -, 1977: Alava, Vizcaya y Guipúzcoa a la luz de su historia, Durango
  • -, 1984: Vizcaya, siglos VIII al XI. Los orígenes del Señorío, Bilbao
  • Michelena, L., 1984: Los vascos y su nombre, RIEV, en-junio
  • Olábarri, I., 1986: Proyectos historiográficos de la RSBAP, "I Seminario de Historia de la RSBAP", San Sebastián
  • Rodríguez Garraza: Fueros, liberalismo y carlismo en la sociedad vasca (1770-1841), "C. M. V.", IV
  • Tovar, A., 1987: Vascos, vascones y euskera, FLVSD, 49.


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