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PAÍS DE LOS ALDUDES

Documentos del archivo de Navarra hacen constar el nombre de Alduyde desde el año 1374. En una citación de la Cámara de Comptos de Pamplona, recibe, el año 1614, el de Alduide. Posteriormente perdió la i, quedando en Aldude y Aldudes. La palabra parece tener, en opinión de algunos especialistas, raíz latina: «altum», ac. sing. masc. o neutro del adjetivo «altus». Para P. Veyrin significaría «Altubide» o «camino de las alturas». Este país se halla enclavado en pleno corazón de los Pirineos, aislado de los valles circundantes. Comunica con Baigorry por medio de un valle tortuoso y encajonado y está separado de la Alta Navarra por una cadena de crestas pirenaicas. Limita al N. con el valle de Baigorry y de Baztán, al S. con el Valle de Erro, al E. con Valcarlos y Roncesvalles, y al O. con el Valle de Baztán. Riega su término el Nive de Baigorri con sus afluentes: Nourepe, Imiliztegiko-erreka, Iturrietako-erreka, Lasaineko-erreka, Lohitzeko-erreka., Urbeltxerreka, Hairako-erreka o Aingira-erreka y Erramu-erreka.

En el extremo del valle que da acceso a Baigorry, el río Nive se encaja durante 12 km. en una garganta flanqueada por alturas de 1.200 y 1.300 m. que se estrecha aún más en el trayecto de Banca a la localidad de Aldudes. Pasada ésta, la cuesta disminuye y el valle se ensancha hasta alcanzar en la llanura aluvial de Aldudes a Urepel la extensión de tres kilómetros, encuadrada por alturas de 1.100 a 1.400 m. Comprende las comunas de Aldudes y Urepel, además de una parte de la de Banca y el territorio llamado Kintoa, formando la parte meridional del cantón de Saint-Etienne de Baigorry.



Poblamiento de los Aldudes. Los antiguos reglamentos prohibían el establecimiento permanente en el territorio aldudense ya que éste se consideraba indiviso. Los pastores podían levantar una cabaña, llamada en un principio busto y más tarde zaro, y podían cultivar un pequeño huerto (labaki). Sin embargo no eran propietarios sino usufructuarios de la tierra en la que se asentaban. Estas medidas fueron paulatinamente siendo quebrantadas por las familias de Baigorry que deseaban quedarse para siempre en el lugar, de modo que a fines del s. XVI ya se puede hablar del establecimiento de una población procedente en su mayoría de los valles de Baigorry, Erro y Baztán. La primera capilla -construida en 1512 y reemplazada en 1572- cede su lugar a una iglesia en el año 1688, aunque no es erigida en parroquia hasta 1773. Estas pretensiones independentistas fueron mal acogidas por las autoridades del Valle de Baigorry que hacen derribar las cabañas a intervalos regulares, hasta que en el año 1787 son admitidos los representantes de Aldudes en la asamblea del Valle de Baigorry en igualdad de condiciones que las otras entidades de población. Con el cambio de sistema administrativo que sobreviene durante la Revolución francesa, la tierra de Aldudes constituye un municipio -la comuna de Aldudes-, aunque parte de ella queda suscrita a la comuna de la Fonderie, llamada posteriormente Banca. Urepel, que era un barrio de Aldudes, se separó de ésta para formar en 1862 una comuna propia. Respecto a la zona septentrional, que se extiende desde la frontera hasta la Eugui altonavarra, subsiste hoy bajo el nombre de Kintoa.
En el siglo XIX una sociedad baztanesa se propuso explotar las minas situadas en la zona septentrional cerca de los lugares de Istarbegi y Behodrin. La fábrica construida se llamó Olazaharreta y la edificada más tarde, Olaberri. Para su manutención, la compañía compró el bosque del País Quinto meridional. Sin embargo, la empresa resultó un fracaso y la dirección se vio obligada a vender sus derechos al Estado español que no resultó más afortunado en la consecución de los planes. El libre comercio fronterizo fue muy beneficioso para las comunidades de los Alduides. La aduana fue establecida por primera vez el año 1799 y desapareció tras la invasión de las tropas de Wellington el año 1814. Posteriormente fue vuelta a colocar en el año 1847, aunque se respetó el libre tráfico hasta 1895. Destacaron durante esta época, además de las tradicionales labores de pastoreo, la artesanía y la chocolatería. La agricultura conserva, hasta nuestros días, un carácter marcadamente secundario. Los cultivos se dedican con exclusividad al maíz. Es una zona de economía pobre, muchos de cuyos habitantes emigran a USA, especialmente a las Montañas Rocosas.
Danzas. Kaderadantza, Dantza-korda y Artza-dantza.
Caza y pesca. Abunda en caza y pesca, distinguiéndose por sus palomeras y las truchas de sus ríos. Las palomeras fueron una antigua institución en la región. El rey Carlos III el Noble dictó el 12 de octubre de 1400 una sentencia reglamentando el uso de una de ellas, posiblemente la de Lepheder, una de las más antiguas.
La pelota. Este deporte goza de una gran popularidad en la región, tanto en su variedad de a mano como en la de rebote. Perkain fue, en el s. XVIII, su máximo exponente. Los partidos de rebote más disputados eran los que enfrentaban a los jugadores de Aldudes y Urepel contra los de Elizondo, Santesteban y otros del Baztán. En los de a mano, el pelotari más célebre fue Anchagno. Destacan Michel y Joseph Gosterraxu, Léon Erramouspé, Rémy Argagnon, Henri Lubet, etcétera.
Escudo cuartelado: en el 1.°, sobre gules, un monograma de la Virgen (Patrona de Aldudes) de oro, coronado con una cruz de lo mismo, orla de lo mismo y borde azur. En el 2.°: sobre plata, tres palomas de vuelo plegado al natural,, posadas, una y dos. En el 3.°: sobre oro, un guante de «lachua» al natural, acompañado de una pelota de lo mismo. En el 4.°, sobre gules, la letra K (Kintoa), de sinople coronado de una corona real de oro. El conjunto tiene un borde de gules con las cadenas de Navarra en oro. Este escudo está coronado por una boina de guía navarro, plata con bordados de oro.
Existen varios monumentos megalíticos, especialmente en Zaho.
La región de los Aldudes fue primitivamente una región de pastoreo, donde los habitantes de los valles de Baigorri, Erro, Baztán, Valcarlos y Aezcoa solían llevar a sus rebaños para que pastaran sin que por ello el lugar perteneciera a ninguna de las comunidades citadas, de ahí su denominación de «país indiviso». Con el tiempo fueron surgiendo los inevitables roces entre los pastores y se hizo necesaria una reglamentación para el uso del indiviso. La primera de ellas data del 12 de octubre del año 1200: la corona de Navarra se reservaba los derechos reales y establecía un reglamento en el que se prohibía la erección de cabañas habitables por parte de los usuarios. El derecho real consistía en el «quinto» sobre el espigueo de los cerdos, perceptible por los reyes de Navarra. Quinto Real, Pays Quint o Kintoa, fue el nombre con el que se le conoció desde entonces. En 1431 fue donado por el rey a Mosen Bertrán de Ezpeleta y herederos con la obligación de rendirle homenaje. En 1599 el fiscal del rey entabla un pleito al barón de Ezpeleta sobre daños en los montes de Aldude. (v. EZPELETA, Señores de). Este modus vivendi, como se ve, fue difícil de mantener y las comunidades usufructuarias se vieron enzarzadas en largas disputas que duran desde comienzos del s. XIII hasta el Tratado de los Pirineos de 1856 y con alternativas diversas hasta nuestros días. La cuestión de los Aldudes o de Quinto se transformó de golpe en cuestión internacional con la conquista de la Alta Navarra en 1512, ya que constituía un territorio indiviso situado entre las apetencias de las dos nuevas monarquías modernas, Francia y España. Sin embargo, los valles de Erro, Baztán, Valcarlos y Baigorry gozaron, conforme a diversas capitulaciones, de las tierras de Aldudes hasta el Tratado de Elizondo, en 1785. Esto no impide para que las disputas entre vecinos no sean nada suaves y que a veces se llegue a las manos como ocurrió el año 1768 en que 1.000 hombres de Baigorry, armados de fusiles, hachas y palas, abatieron las palomeras de Roncesvalles y de Burguete y dispararon varias salvas en dirección de esta última villa, hiriendo a algunos de sus habitantes. Otras veces las disputas son entre los colonos que se han establecido en Aldudes y el valle de Baigorry, poco dispuestos a reconocerles su independencia y su derecho a afincarse en la tierra indivisa. Por unos y otros motivos el s. XVIII es una época muy poco tranquila y las autoridades se ven precisadas a actuar. Esta actuación cristaliza en el Tratado de Elizondo de 1785. El valle es dividido por la «línea Ornano» en dos zonas de pastoreo, una para Baigorry y otra para el Valle de Erro, sin que fuera posible renovar en lo sucesivo los tratados de facerías y de compascuidad pero con el libre goce por ambas partes de los pastos de alturas. La reglamentación resultó sumamente provechosa para los colonos establecidos que se vieron en libertad de construir casas y de colonizar las tierras.
Tratado de los Pirineos de 1856-1858. Como hemos dicho, las tierras altas quedaron indivisas y los pleitos no tardaron en renovarse entre alto-navarros y bajo-navarros hasta el punto de degenerar en incidentes serios como el de 1852. Nuevamente las autoridades toman cartas en el asunto y se firma el tratado vigente, a grandes rasgos, hasta nuestros días. Por este tratado acaba la situación indivisa del País Quinto, ya que se ratifica la «línea Ornano» como fronteriza y se establecen dos zonas, meridional y septentrional, regidas por diferentes acuerdos. I) Quinto septentrional (vertiente N.).: Sus límites se circunscriben a una línea que partiendo de Beorzubustan sigue los picos de Hurisburu, Urtiaga, Ahaldi, Odia, Iterumburu, Sorogaine, Arkoleta, Beraskoinzar, Kurutxespila, Bustarkomendia y Lindusmuna y pasando por Istarbegi a Beorzubustan. El uso de los pastos es concedido a Baigorry a perpetuidad mientras que el suelo y los bosques quedan como propiedad de los valles altonavarros. Los pastores de Baigorry tienen derecho además a construir chozas y a cortar madera. En cuanto a los altonavarros, tienen la obligación de mantener los pastos en la situación en que se hallaban antes del tratado; no pueden construir ni laborar las tierras de pastoreo. El gobierno francés se comprometió por ello al pago de 8.000 francos de oro anuales.- 2) Quinto meridional (vertiente S.): El límite lo marca la línea que partiendo del collado de Kurutxespila pasa por Baraskoinzar, Arkoleta, Sorogaina, Iterumburu, Odia, Ahadi, Esnazelaieta, por los picos de Urtiaga, Ernalegui, Urisburu y baja al S. para pasar por Gorosti, Segurekolarea, Alkatxuri, Gambaleta, Presagana, Zotabarreburua, Erroaguerri, Lizartxipi, Gorosgarate, Martingorribarrena, Lasturlarre, Laskurkoituria, Larrelukoburua hasta Kurutxespila. Los valles de Baztán y Erro conceden a los pastores de Baigorry el derecho de compascuidad mediante el pago de una tasa fijada libremente entre los interesados en virtud de un reglamento de facerías. Estos pastores son considerados legalmente como extranjeros pero gozan de exención aduanera. Como se ve, el país de los Aldudes o Quinto escapa a los cauces habituales del derecho internacional. El camino neutro del collado de Berkaritz fue utilizado hasta 1936 por los rebaños del Baztán en su paso hacia Valcarlos sin que mediara el pago de peajes. A pesar de la precisión del tratado de 1856, no faltaron, sin embargo, motivos de discordia e incidentes tales como los de los años 1877 y 1882, ocasión que aprovecharon ambos Estados para intervenir cada vez más estrechamente en la vida del lugar. Las bordas de Sorain, situadas en la zona septentrional, pertenecen a casas de Urepel y Aldudes. Algunas de estas familias tienen nacionalidad francesa a pesar de pagar los impuestos en España. El servicio militar no se instituyó hasta 1914.

Idoia ESTORNÉS ZUBIZARRETA
Historia y emigración.
Les Aldudes, modesto rincón de la Baja Navarra, gran proveedor de emigración hacia el Uruguay

Les Aldudes los Alduides en español, Aldude en vasco ha sido en el correr del siglo XIX, entre las aldeas del país vasco-francés y proporcionalmente al número de sus habitantes, la que suministró los contingentes más grandes de emigrantes hacia el Río de la Plata.

Pienso que Montevideo atraía más que Buenos Aires. Tanto en Francia como en Uruguay se hacen periódicamente censos de población y los registros consignan unos cuantos datos en X columnas frente a cada uno de los empadronados: sexo, edad, estado civil, profesión, etc. Los formularios de algunos de los censos del siglo XIX llevaban una columna final que decía "observaciones". Allí se pueden leer menciones como "imbécil", "manco", "sordomudo" u otras particularidades por el estilo. En el censo del año 1841, en la columna "observaciones" y frente a los nombres de 133 individuos sobre un total de 2.832 empadronados en Les Aldudes, figura la mención "ausente Montevideo".

Huelga decir que los emigrantes no iban todos al Uruguay. En la misma época se ha emigrado desde el país vasco a muchos países de América Latina, a Méjico, a Venezuela, a Chile principalmente; pero desde Les Aldudes se emigraba hacia el Río de la Plata. Y Montevideo, quizás por la sonoridad de la palabra, o váyase a saber por qué otra razón, representaba, en la imaginación de nuestra gente como una especie de faro, como el destino maravilloso de todos los candidatos a la gran aventura.

Los contingentes más importantes de emigrantes salieron de Les Aldudes entre los años 1830 y 1860. A fines del siglo XIX disminuyó la corriente migratoria o, mejor dicho, se dirigió hacia otros destinos, y de este fenómeno daré por lo menos una explicación más adelante.

Pero previamente, tengo que presentar un poco, histórica y geográficamente, ese querido pueblo de Les Aldudes.

Les digo querido pueblo porque si bien no es mi pueblo natal, es la cuna de gran parte de mi ascendencia paterna.

Hasta casi el final del siglo XVII, Los Alduides eran una zona de unas 20.000 hectáreas de superficie, zona montañosa también la llamaban Montes de Alduides a caballo sobre lo que es actualmente la frontera francoespañola, que se extendía sobre las dos vertientes, Norte y Sur, de los Pirineos. Zona de pastoreo y montes, había sido aprovechada de tiempo inmemorial, en común, por los ganaderos de los valles vecinos, Valcarlos, Baigorri, Baztán y Erro. Esos valles pertenecían al antiguo Reino de Navarra, Reino que desapareció como entidad política soberana a principios del siglo XVI; Navarra, entonces dividida en 6 departamentos o merindades, había sido absorbida por el Reino de España. Una de las merindades, sin embargo, la merindad llamada "de ultrapuertos", situada en la vertiente Norte de los Pirineos, escapó a la voracidad del Rey Fernando el Católico, o quizás fue abandonada por el monarca español que pensó no poder defenderla militarmente. La Corte del antiguo Reino de Navarra se refugió en su merindad norteña y durante todo ese siglo XVI, los herederos de la dinastía navarra siguieron ostentando el título de Reyes de Navarra, hasta que las alianzas entre familias reales y ciertas circunstancias llevaron a uno de esos Reyes, Enrique III, a acceder al trono de Francia bajo el nombre de Enrique IV. Esto ocurrió en 1589.

A contar de esa fecha, ya no se habló más de Reino de Navarra. La diminuta merindad de Ultrapuertos había sido absorbida por el Rey de Francia. Oficialmente, sin embargo, Enrique IV y los Reyes de Francia siguientes llevaron el título de Reyes de Francia y Navarra. Hoy todavía llamamos Baja Navarra a lo que era antiguamente la merindad de Ultra Puertos.

¿Y Los Alduides en todo esto?

Como llevo dicho, era una zona de pastoreo que usufructuaban en verano, de modo indiviso, los pastores de cuatro valles. Entre esos pastores, como es fácil de imaginar, había discusiones, disputas, peleas y hasta reyertas a veces sangrientas para el acceso a los mejores pastos. Mientras duró el Reino de Navarra, eran disputas entre vecinos. Pero después del año 1589, los pastores de Erro, Baztán y Valcarlos se encontraron súbditos del Reino de España y los de Baigorri súbditos del Reino de Francia: las peleas entre vecinos se trasformaron en conflictos internacionales.

A pesar de todo, la zona de pastoreo, que llevaba indistintamente el nombre de Quinto Real, Los Alduides o País indiviso, siguió durante 200 años todavía indivisa entre los valles españoles de Valcarlos, Baztán y Erro y el valle francés de Baigorri.

La cotenencia no era del todo pacífica, pero había un acuerdo tácito sobre un mínimo que era el siguiente: los pastos de la zona se aprovecharían únicamente en verano y quedaba prohibida la instalación permanente de cualquiera en todo el territorio, tolerándose únicamente la construcción de chozas provisorias de madera para el abrigo estival de los pastores.

Hasta mediados del siglo XVII se respetó más o menos ese acuerdo. Pero en el correr del mismo siglo la población del Valle de Baigorri habiendo empezado a aumentar sensiblemente algunos baigorrianos pensaron que la parte septentrional de la zona indivisa y particularmente cierta llanura de poca extensión y de altitud mediana (unos 400 metros) podría ser propicia a una instalación permanente, la cual aliviaría al mismo Valle de la presión demográfica y pecuaria. Fue así que se instalaron los primeros colonos en Los Alduides a fines del siglo. Los valles españoles se opusieron naturalmente, pero estos tenían mucho más dificultad de acceso a la parte colonizada que los baigorrianos y, de a poco, se fue fundando sobre una parte restringida de la zona indivisa un pueblo que adoptó como denominación el nombre de toda la zona: Los Alduides. La denominación de Quinto Real quedó reservada para el resto de esas tierras.

Los aldudenses tuvieron que luchar bastante para mantener y echar raíces en su pueblo. En un principio lucharon contra los españoles y hoy todavía se puede ver en la plaza central un vestigio material de la oposición valderrana: grabada en el dintel de una casa construída en 1753 se puede leer la inscripción siguiente: "Esta casa es de Bal de Erro", contra sentido geográfico pero afirmación de pertenencia.

Más adelante los baigorrianos, que habían tolerado y algunos favorecido las instalaciones de sus hijos en tierras comunes, se sintieron despojados e intentaron toda clase de represalias contra los que empezaron a considerar como usurpadores. Y de hechos los colonos cercaban y roturaban cada vez más tierras. Pero se mantuvo y creció, a pesar de todo, el pueblo de Les Aldudes.

Señalaba al comienzo que hoy nuestro pueblo cuenta más o menos con 500 habitantes. A fines del siglo XVIII la población era de unos 1.000 habitantes. Ahora bien, para hacer una comparación valedera, hay que saber lo siguiente: en 1860 un barrio de Les Aldudes llamado Urepel se erigió en municipio independiente y cada uno de los dos municipios cuenta hoy con una población aproximada de 500 habitantes. Tenemos pués a fines del siglo XX una población equivalente a la de fines del siglo XVIII.

En la primera mitad del siglo XIX el pueblo sufrió una verdadera explosión demográfica. El censo del año 1846 nos da una población de 2.871 personas, casi el triple de lo que se registraba a fines del siglo anterior.

La presión demográfica del siglo XVII había incitado a los baigorrianos a buscar una solución con la colonización de tierras cercanas. Doscientos años más tarde, la presión demográfica en la colonia incita a sus moradores a colonizar tierras mucho más lejanas. Es así que los aldudenses se dirigen hacia esas naciones de Latinoamérica entonces recién independizados, muchas de las cuales buscan entonces pobladores y favorecen la implantación de colonias.

¿Porqué ? se preguntará el lector los aldudenses se habrán dirigido especialmente hacia los paises del Río de la Plata? ¿ Porqué ? me pregunto yo los de Itxassou o Ustaritz se habrán dirigido con preferencia hacia Méjico? Pienso que el azar solo determina la iniciación de una corriente. La prosecución, en cambio, de esa misma corriente se explica racionalmente: el emigrante busca tierras donde piensa encontrar familiares, amigos o al menos coterráneos. La emigración atrae a la emigración.

Llegan pués en aquellos años numerosos aldudenses a Uruguay, a veces familias enteras. ¿Cuál fue la vida de ellos?

Nuestros compatriotas, allá en el País Vasco, cuando hablan de emigración, se trate de emigración en un pasado lejano o en un pasado más cercano, suelen considerar al vasco, en el país de destino, como dedicándose siempre a tareas agrícolas o ganaderas: se imaginan al vasco lechero o al vasco pastor de ovejas. En conversaciones con amigos intenté varias veces demostrar que esto es un prejuicio, que los vascos han ejercitado toda clase de oficios y que la profesión de ganadero en los paises del Río de la Plata no corresponde para nada a la representación que se hacen allá del clásico pastor de ovejas.
Historia y emigración, II. Hace pocos años, encontré por casualidad un documento muy intersante, que trata de la emigración a Uruguay a partir de Les Aldudes. Es un texto redactado en Montevideo, en 1837, por una persona a quién el Alcalde de nuestro pueblo había encargado una relación sobre la situación material y moral de algunos aldudenses recién emigrados.

El texto no llevaba fecha, no llevaba firma y tampoco llevaba nombre de destinatario. Me fue fácil identificar al destinatario. El redactor era un médico cuyo nombre no conozco y del cual tengo la casi seguridad que echó raíces en el Uruguay. En cuanto a la fecha, fue mi amigo el Profesor Manuel Santos Pírez de Mercedes, primero, y luego este otro amigo que es Martín Ospitaletche, quienes me ayudaron a determinar el año de la redacción: 1837.

Su texto, traducido, es el siguiente:

NOTAS

Sobre la conducta y la posición de los emigrados aldudenses que se encuentran en la República Oriental del Uruguay.

BASTANCHURY

Trabaja en una de las 48 fábricas de ladrillo situadas en los suburbios del Cordón y de la Aguada, donde se fabrican por año unos cincuenta millones de ladrillos, que se venden a 20 patacones el millar, para la construcción de las casas de la ciudad nueva. Gana 13 patacones y puede ahorrar 10. Los obreros ladrilleros que conocen bien el oficio ganan de 20 a 25 patacones por mes. Debo advertirle de una vez por todas que los obreros de los diferentes oficios que trabajan por mes son, por demás, alimentados y alojados, mientras que aquellos que trabajan por jornada no lo son: comúnmente comen en casa de las vascas, que les alimentan muy bien, sin vino, alojan y lavan la ropa por 8 patacones al mes.

Su salud es buena y su conducta pasable.

LABADIE

Es capataz de la herrería de Jn. Mar. Peres, ex Ministro de Finanzas y el propietario más rico de esta república. Está situada en el suburbio del Cordón, a una media legua de la villa, y dirigida por GOYHENETCHE, llamado ALBAYTERO, de Baygorry. Hasta ahora su salud y su conducta son muy buenas. Gana 16 patacones por mes de los cuales ahorra 14. Todas las obras de hierro que hacía ESTÉVÉ con otros cuatro obreros eran para Juan María, quien les hacía entrar a todos en la construcción de las casas que continuamente está edificando. Ahora está harto de su herrería y ha dicho a GOYHENETCHE de fundar una por su cuenta, a la cual él aportaría su experiencia. En consecuencia, éste, que está reconocido aquí como un hombre muy honesto, va a hacer construir una casa en la nueva ciudad para establecer una herrería, alojarse con sus obreros y alquilar una parte. Es ESTÉVÉ quien debe dirigir este establecimiento del cual compartirá las ganancias. Esta casa le costará a GOYHENETCHE tres mil patacones. Este tiene, además, una fábrica de ladrillos que ha fundado por su cuenta y con su propio dinero. Doce obreros trabajan en este establecimiento bajo la supervisión de un capataz. Este ex aduanero, cuñado de GOYHENETCHE, es ahí cocinero. Esta fábrica de ladrillos costó mil patacones.

PIERRE TIHISTA Y ETCHEVERRIGARAI

Los dos están en San Salvador, pueblo situado en la margen izquierda del Uruguay, a veinte leguas de su desembocadura en el Plata y a 60 de Montevideo. En esta ciudad hay seis frontones (bi trinquet, bi boteco?plaça, arrebote eta pleçaco toqui bat), muchas mujeres públicas y pulperías (las pulperías son mesones donde se venden, además, todas las cosas necesarias en una ciudad o pueblo, con la excepción de telas y tejidos). Todos establecimientos que causan la perdición de los naturales del país y de muchos extranjeros.

Los aldudenses de buena conducta, para alejar a estos dos jóvenes de ese mal ambiente, les aconsejaron irse al campo. Ellos siguieron el consejo y se fueron a San Salvador, donde se asociaron para trabajar por su cuenta. Su empresa no ha tenido éxito y ellos están de vuelta en Montevideo luego de haber pasado un año en San Salvador, donde no dejan mas que deudas, al igual que LEON TIHISTA (1), que estaba en el mismo pueblo y que se había alejado de esta ciudad por las mismas razones.

Los jóvenes que se han entregado a la pereza, al juego, a las mujeres o al vino, podrán ser aquí mucho más felices que en Francia, pero jamás ahorrarán.

Los HERGUY

Pasaron un mes en esta capital y se embarcaron enseguida para ir a reunirse con un primo que tienen en Sandú, llamada también Paysandú. Es la segunda ciudad de este Estado. Está situada sobre la margen izquierda del Uruguay, a 100 de esta capital. Los navíos de dos mástiles remontan este río hasta Salto, pequeña ciudad 40 leguas más arriba que Sandú. Esta tiene una población de 6.000 habitantes.

Ellos siempre me perseguían para que les diese el dinero que su hermana me había confiado para proveerlos en la medida que realmente tuvieran necesidad. Gastaron la mitad durante la corta estadía que hicieron aquí y además un cuádruple que había ganado el menor en la demolición de las fortificaciones que el Gobierno hizo ejecutar para unir la ciudad vieja con la nueva que se va a construir. Como ellos decían abiertamente que yo quería guardar ese dinero para mí y que habían hablado con un celador para que me hiciera comparecer ante un juez, me vi obligado a entregarles la otra mitad de la suma. Ocho días después, el más joven se decidió también a ir a Sandú. Después he sabido que aprenden el oficio de curtidor. El mayor bebe: yo no sé si alguna vez hará algo.

ANCHAGNO

MANAGNO está colocada como ama de llaves en una rica mansión: no gana más que 7 patacones al mes, pues su marido también se aloja y alimenta allí. El trabaja en la demolición de las fortificaciones y gana un patacón al día. Deberían ahorrar 25 patacones al mes, pero llegado el domingo JAUNTCHIA juega a las cartas y al trinquete lo que tiene y lo que no tiene. Las tres cuartas partes de los vascos llevan aquí una conducta que no es mejor que la de ellos.

ARRAMBIDE, hijo menor de "CHABAGNO"

Este viejo trabaja en la casa de un rico propietario, situada a una legua de esta ciudad. Está ocupado únicamente en sacar los yuyos. Está vestido con ropa vieja de su amo, calzado con zuecos que usaba en los Aldudes y que nadie usa aquí. Su tocado es un sombrero de paja, grande como un paraguas. Estoy convencido de que usted no lo reconocería a primera vista. De doce patacones que gana por mes, ahorra once. Dice que ciertamente su familia no heredará sus ahorros y en esto tiene razón: la conducta de su familia hacia él es infame y bien digna de gente sin honor.

SAROIBERRY

Está en Mercedes, pequeña ciudad en la margen derecha (sic) del Río Negro, a 6 leguas de su desembocadura en el Uruguay. Los bergantines remontan el Río Negro hasta esta ciudad. Cuando llegamos aquí, los trabajos de albañilería estaban suspendidos por causa de la guerra civil. Por esta razón no pudo encontrar trabajo y un maestro albañil le hizo embarcar con él para Mercedes. No sé lo que hacen allí. Lo que yo podría decirle es que aquí el mejor oficio es el de albañil, porque los ingleses no pueden enviar allí las casas totalmente hechas. Aquellos que trabajan para los maestros albañiles ganan de un patacón y medio a 2 patacones; aquellos que trabajan por su cuenta ganan 2 patacones y medio al día. Su valija aún está en el depósito de Mr. LAFORE (2) quien, al comienzo, no quería devolver sus valijas a los pasajeros sin que ellos presentaran una persona establecida en Montevideo para responder del pago de su pasajes.

ARAMBEL

Trabajó durante algún tiempo en la demolición de la muralla y ganaba un patacón. Desde hace dos meses trabaja para y con ÇALDUBEHERE en una cantera y gana igualmente un patacón por día. Su conducta es ejemplar. Era el único pasajero del Delhi que estaba más gordo al bajarse que al subir al barco: todo alimento hacía bien ..... en su estómago. También engordó desde que está aquí, de manera que hoy su corpulencia es extraordinaria. Su salud es muy buena desde su desembarco; solamente tuvo la viruela, que le hizo guardar cama durante un día. Aunque él podría haber estado bien en su casa, ciertamente no se arrepiente de haber venido a América.

ÇALDUBEHERE

Hasta el presente ganaba 33 patacones por mes, de los cuales tal vez no gastaba más que dos. Ahora emprendió la explotación de una cantera. Es de una muy buena conducta, muy ahorrativo y sin embargo muy puntual para pagar sus más pequeñas deudas. Hits bates arras guiçona da. Es verdaderamente lamentable que todos los aldudenses que se encuentran aquí no se le parezcan en absoluto.

ARRAMBIDE ("Dgo AGUERRE")

Trabaja en su oficio y gana 1 patacón y medio al día de los cuales economiza 20 por mes. Su conducta y su salud son muy buenas.

Les ELGART

Cattalin es ama de llaves en una casa de ricos. Gana 7 patacones al mes, además de la comida y alojamiento de su marido. A menudo está enferma y gasta mucho en medicamentos. Aunque hace tres meses que ella no puede hacer su trabajo, el cual ciertamente no es penoso, y que su patrona tomó una nueva sirvienta, ella la quiere tanto que la aloja y alimenta en su casa, tanto a ella como a su marido, y le paga las visitas del médico, en la esperanza de que sanará y podrá retomar su servicio.

Manech se encuentra muy bien después de haber sufrido una gran enfermedad un mes después de su desembarco. Trabaja unas veces haciendo zapatos y otras en el la demolición de la muralla y gana un patacón por día.

Marigno pasó los dos primeros meses cosiendo en lo de una comerciante donde ganó 20 patacones. Ella tuvo entonces un tal ataque de histeria que se necesitaron cuatro hombres para retenerla. Su patrona, que no conocía esta enfermedad,asustada y creyendo que ella estaba poseída por el demonio, la echó. Como estaba muy satisfecha del trabajo de la joven, se arrepintió de haberla echado pues había hecho todo lo posible para hacerla trabajar para ella. Su hermano la ubicó ocho días más tarde en lo de un negociante francés donde estuvo tres meses y medio y ganó 43 patacones. Se quedó allí en calidad de mayordoma. Como todos los meses le pasaba lo mismo, y este negociante temía que los negros, que son deshonestos y ladrones, le quitasen las llaves y le robasen mientras que ella estaba desmayada, la echó aunque él estaba muy satisfecho de su fidelidad, de su docilidad, de su exactitud y de su conducta ejemplar. Actualmente se queda con su familia de "ETCHECHOURY" en ......... , en la casa que él hizo construir. Se ocupa de coser pantalones, chalecos y chaquetas que distintos sastres le envían con la recomendación de ETCHECHOURY. La chica que ocupó su puesto en lo del negociante francés era una vasca desprolija y entregada a la bebida, y éste se arrepintió de haber echado a MARIGNO: varias veces le envió a sus mandaderos para preguntarle si quería volver a trabajar para él. Ella se negó. Finalmente, el negociante vino en persona a verla, y le dijo que él ......, si ella quería volver a su servicio, un blanco de confianza, en el caso que ella tuviese nuevos ataques de histeria, pero ella no quiso. Como ella vio que no podía ganar sino diez patacones cosiendo, mientras que ganaba 12 2 en lo del negociante, trabajando mucho menos, tiene pensado proponerle que ella vuelve a su servicio si él quiere reemplazar a su cocinero negro por una vasca que ella le presentará. Hace dos meses que no tiene ataques de histeria.

Guerechina trabajó hasta el 1 de Marzo como sirvienta con un sueldo de 10 patacones al mes. El 5 de marzo hizo una adquisición. ¿Que cree usted? Se casó, pues aquí uno se casa incluso durante la Cuaresma, con un joven de Itxatsu llamado Pierre LISSARAGUE (3). Luego alquiló una casa y da de comer a dieciséis obreros vascos que trabajan en la demolición de las fortificaciones junto a su marido. Además, les lava la ropa y los aloja, pues aquí cada uno tiene que tener su cama. Cada obrero le da por todo 8 patacones por mes. Su marido, que no tiene oficio, gana un patacón por día y Guerechina pretende poder economizar ese patacón. Aunque lleva los pantalones, es ella, sin embargo, quien está encinta. Casarse aquí es muy caro: solamente la bendición nupcial les costó 20 patacones. Es lo que pagan los extranjeros, mientras que los naturales del país no pagan más que 15. El testimonio de dos compatriotas de las partes que declaren que ellos aún no están casados alcanza aquí para contraer matrimonio. Por ello, varios extranjeros se casan aquí por segunda y por tercera vez, aún en vida de sus primeras mujeres. La hermosa pareja vive hasta el presente en buena unión y se llevan bien.

HARGUINARENECOA (4)

Trabajaba aquí en su oficio y ganaba un patacón por día. Jugaba muy bien al trinquete como para ahorrar. Aquí no hacía más que contraer deudas y hace unos quince días que partió para Mercedes.

SALABERRICOA (5)

Se comporta como se comportaba en los Alduides y en consecuencia no hace más que contraer deudas.
Historia y emigración, III.
LANDABURU

En el primer mes de su estadía no pudo encontrar trabajo. En los cinco meses siguientes trabajó en una cantera y ahorró 66 patacones. Desde comienzos de febrero trabajaba en la demolición de la muralla. Este joven se había vuelto nostálgico y no hablaba mas que de volver a su país. Sin embargo si realmente no se sentía a gusto en este país, tenía bastante dinero como para pasar a Francia, porque ningún pasajero vasco quiere pagar el pasaje de Bayonne a Montevideo. Mr. LAFORE empezó a hacer encarcelar a aquellos de la primera expedición que no querían pagarle, pero al día siguiente el Cónsul Francés los hacía poner en libertad.

Lo que es real es que LANDABURU murió el 18 de marzo a causa de una enteritis después de cinco días de estar enfermo (la nostalgia no tiene nada que ver con la enteritis). S. ARRAMBIDE y ÇALDUBEHERE, a quienes él había entregado la llave de su maleta la víspera de su muerte, encontraron en ella 50 patacones. Sus efectos personales fueron vendidos por 20 patacones. Sus pequeñas deudas han sido pagadas y le envío los 60 patacones que quedan, para que sean entregados a su madre. Me dijo varias veces que le había prestado 20 patacones a alguien: no pudimos descubrir al deudor.

Usted estará contento de tener también noticias mías. Desde el día de mi embarque, siempre he gozado de muy buena salud. Los tres primeros meses gasté 140 patacones y otros veinte que yo había ganado. Asustado por la cantidad de dinero que gastaba, estuve a punto de embarcarme para Francia, pero en los cuatro meses siguientes reparé la brecha que había hecho a la letra de cambio que tenía en lo de M. LAFORE, y sólo en el mes de marzo ahorré más dinero del que ahorraba en un año en los Alduides. Por lo tanto me recuperé un poco de mi susto. Lo pasamos muy agradablemente, en medio de todos las diversiones de una capital, tales como corridas de toros todos los domingos y espectáculos todos los días. Tenemos también restaurantes y cafés donde se nos sirve tan bien como en el Panier Fleuri y el Café Wagram en Bayonne, en una ciudad que no es más grande que Bayonne, y el St. Esprit juntos. Aquí somos 25 médicos. Soy yo quien tiene aún menos práctica y aún así estoy muy bien.

Le doy mi más sagrada palabra de honor que los vascos están mejor aquí que en Francia si tienen buena conducta. Se cansan menos, ganan más y están mejor alimentados ya que la base de sus comidas es el pan blanco y la carne de buey. Cuando los pasajeros enviados por Mr. BELLEMARE llegaron aquí (M. LAFORE no había podido o más bien no había querido tomarse el trabajo de ubicarlos), y no habiendo podido encontrar trabajo por sus propios medios a causa de la guerra civil, y estando por otra parte sin dinero y sin amigos, insultaron a M. BELLEMARE y enviaron a sus casas cartas llenas de malas noticias. En esto no hay nada sorprendente; pero ahora que aquellos que quieren ocuparse en algo o trabajar pueden hacerlo sacando mucho provecho, si ellos envían malas noticias, usted podrá decir, sin temor a ser desmentido, que esos se dan a la bebida, a las mujeres, a la pereza o al juego, a menos que soporten una enfermedad durante un mes o dos, que hagan malos cálculos en los negocios o que caigan en bancarrota. El dinero aquí da de un 18 a un 24 por ciento anual: es el interés legal. De esta manera los campesinos, incluso, que aquí son los que ganan menos, ahorrando solamente 100 patacones por año, colocando sus ahorros cada semestre, pueden lograr una fortuna de 10.000 francos en diez años; y un joven que volviese a Francia con esta suma tendría una linda dote para entrar en una buena casa rural y pasar sus últimos días feliz y correctamente, trabajando en ella sin desfallecer.

Ya que me queda todavía un poco de espacio, le voy a decir algo sobre la ciudad de Montevideo. Ocupa la mitad de lo que es una península formada por la bahía y la margen izquierda del Río de la Plata. Esta península tiene una media legua de largo por un cuarto de legua de ancho: el extremo está ocupado por la ciudad. Las calles conforman un damero, paralelas y a igual distancia unas de otras. Su dirección es de Norte a Sur y de Este a Oeste, de manera que las manzanas o grupos de casas forman todas cuadrados perfectos. Las casas son bonitas, bajas, de una sola planta y cubiertas de azoteas con vista sobre el río, la bahía y el campo. Solo unas 30 casas tienen un piso y solamente la del Cónsul inglés tiene dos. Los edificios más notorios son el Cabildo y la Iglesia Matriz, que los vascos llaman Catedral, aunque no hay en Montevideo más que un delegado apostólico nombrado por el Papa. Estos dos edificios están uno frente a otro sobre la Plaza Mayor, inmensa plaza cuadrada. El bonito suburbio del Cordón está situado sobre el istmo que une la península al continente. Entre este istmo y las fortificaciones de la ciudad que se están demoliendo hay un predio de un cuarto de legua cuadrada: es sobre este predio que se construye la nueva ciudad. Hay en Montevideo 3.800 casas y 20.000 habitantes. El alquiler de una casa como "GENERALAENEA" (6) es de 250 patacones al año.


Como puede verse, si bien todos esos vascos, o casi, eran hijos de agricultores, no se dedicaron exclusivamente a tareas del campo.

Señalaba al comienzo que la corriente migratoria dirigida al Río de la Plata se desvió con el tiempo hacia otros destinos. Voy a referirme ahora a un suceso que contribuyó enormemente al cambio de dirección que tomó paulatinamente, durante la segunda mitad del siglo XIX, la emigración a partir de Les Aldudes.

En una publicación titulada "Les Basques dans l'Ouest Américain" ("Los Vascos en el Oeste Norteamericano"), el Padre Gachiteguy cuenta cosas de gran interés. Alrededor del año 1845, es decir en el tiempo de las grandes olas migratorias, llegó al Río de la Plata, procedente de Les Aldudes, en busca de mejor vida o de aventuras, el joven Ferdinand ETCHART. Al poco tiempo de encontrarse en Argentina, se enteró del descubrimiento allá en Norte América de una riqueza fabulosa: En California se extraía oro en canteras a cielo abierto, y fue el "El Golden Rush".

"Los vascos, escribe el P. GACHITEGUY, ya lanzados en la aventura, se arrojan en aquella que quizás corone todas las precedentes. Dieciocho vascos, bajo la dirección de un Etchart, dejan Buenos Aires en dirección de California. Para alcanzar los campos del oro, pusieron, "por tierra y por agua", un año y medio. La tradición conservada en las familias de la rama americana, cuenta que todos estos hombres iban a caballo, es decir, que hicieron todo el viaje en silla, con excepción de los ríos que debieron cruzar. (Qué fantástica novela de aventuras habrían podido dejarnos con un simple diario de viaje! Uno se pone a soñar en lo que debió haber sido la vida de esos dieciocho vascos montando hacia el Norte a través de paises tan temibles como desconocidos. Un grupo tan importante de jinetes debía imponerse a pueblos más o menos benévolos para con el extranjero, pero también despertar sospechas de las autoridades locales, pues daban la imagen de una expedición militar. Sin duda, atravesaron la inmensa pampa argentina para llegar a la meseta costera de Chile después de haber franqueado los enormes Andes. Luego fueron, durante meses y meses, paisajes y climas siempre nuevos, poblaciones siempre nuevas a través de Chile, Perú, Ecuador, Colombia, desde donde pasaron ?aún no existía el Canal de Panamá? a Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México para finalmente alcanzar California. Probablemente, ninguno de ellos descubrió oro; pero, siguiendo el ejemplo de los compatriotas ya establecidos consideraron que la fortuna más segura se encontraba en la cría de los "vellones blancos" de los merinos. En todo caso su jefe lo consideró así, y, habiendo hecho fortuna se volvió al País Vasco para fundar una hermosa familia en su pueblo de los Alduides, que vio levantar una de sus más bellas casas: Miguelartzainainea. Allí, nuestro Etchart vivió tan sencillamente como los otros paisanos de este pueblo de montaña sin siquiera imaginar que él era el héroe de una aventura que muchos exploradores famosos hubiesen envidiado".

No conocí a ese Ferdinand ETCHART que murió en 1906. Pero conozco a descendientes de él que son parientes míos, porque al regreso de sus aventuras americanas, Ferdinand ETCHART había contraído matrimonio con una hermana de mi abuelo. Sus compañeros fundaron familias en Norte América donde permanecieron. Fueron ellos los que, en gran parte, desviaron la corriente migratoria.

La gran mayoría de los vascos emigrantes del siglo XIX permanecieron definitivamente en los países que los acogieron. Se asimilaron a fueron asimilados perfectamente por las sociedades que integraron. En el Uruguay , desde la primera generación, los hijos de emigrantes se han sentido y se han proclamado totalmente "criollos". En las generaciones siguientes, lo único que les ha quedado ha sido y es el apellido (Pero dicho de paso ¿quién puede ostentar un apellido uruguayo?).

Muy pocos fueron los emigrantes que, como Ferdinand ETCHART, regresaron a su país de origen. Conozco, sí, otro caso en Les Aldudes y me disculpará el lector si le relato brevemente una emigración cuya historia me toca muy de cerca puesto que se trata de mi propio abuelo.

El también, Juan CHABAGNO, salió muy joven, por el año 1860, de Les Aldudes. Llegó a Montevideo, atraído aquí por otros aldudenses, particularmente un tío materno de apellido INDA, que se habían radicado en Soriano. Mi abuelo empezó su carrera americana trabajando como peón de saladero en esos establecimientos del Cerro que más tarde se transformarían en frigoríficos. Luego se dirigió a Soriano donde se dedicó a tareas del campo y al final regresó en 1878 al País Vasco. Tenía entonces 35 años. Fundó una familia en Les Aldudes.

Pero, repito, el caso de Ferdinand ETCHART y el de Juan CHABAGNO son excepciones entre los emigrantes de nuestro pueblo. En gran mayoría se establecieron definitivamente en el Uruguay donde, con fortuna diversa, se dedicaron a toda clase de actividades. Gracias a su especial facultad de adaptación, contribuyeron poderosamente a formar esa nacionalidad oriental que hoy sus hijos ostentan con particular orgullo.

Alberto CHABAGNO
Escritor
Notas. (1) León Tihista, hijo de Gracian Tihista y Juana Barneche, contrajo matrimonio el 20-VIII-1838 en la Iglesia Matriz de Montevideo (VIII-32, en donde consta como Tijista) con Juana Hospital, hija de Bertran Hospital y Catalina Sorondo. León Tihista participó en la Guerra Grande como combatiente de la Legión Francesa; de acuerdo a la lista de revista del 15-XII-1847 era soldado de la 10 Compañía de Voluntarios Franceses de la Colonia. Posteriormente se avecindaron en Mercedes, junto a sus hijos, que fueron:

1.- Juan Tihista Hospital, casado con María Labadie, con sucesión.

2.- Juan Bautista Tihista Hospital, militar, fallecido en Mercedes el 4-III-1890; fue un excelente pelotari, siendo aún recordado un famoso encuentro que le tocó disputar en Gualeguaychú en 1860 teniendo de pareja nada menos que a Juan Idiarte Borda, futuro Presidente uruguayo (C. y M.E. Idiarte Borda, Juan Idiarte Borda, Bs. As. 1939, pág. 15). Fernández Saldaña cuenta que este último "junto a los hermanos Tista (sic) formaban en su época invencible cuadro de pelota vasca" (Diccionario ..., pág. 652). Juan Bautista Tihista casado con María Asnerio, uruguaya, hija de Antonio Asnerio, portugués, y de Manuela Rodríguez, uruguaya, y tuvieron sucesión. Fuera de este matrimonio, Juan Bautista Tihista tuvo otros dos hijos, llamados Ramón Bautista y Conrado, nacidos en Mercedes el 12-IX-1882 y el 28-VI-1883 respectivamente, siendo la madre Balvina Giménez. Ramón Bautista.

Tihista casó en Fray Bentos, el 12-V-1906, con Margarita Vezzoso, nacida en esa misma ciudad el 14-XII-1887 e hija legítima de Bautista Vezzoso, italiano, carpintero, y de Dolores Solari, argentina. Ramón Bautista Tihista consta en esta oportunidad como panadero y declara haber nacido el 31-VIII-1882. La diferencia entre esta fecha y la de su partida de nacimiento puede obedecer a que en este último caso sus padres se habían excedido del plazo legal y para evitar complicaciones declararon que había nacido doce días después, en una fecha ubicada justamente diez días antes de su inscripción.

3.- Catalina Tihista Hospital, nacida el 11-X-1847 (Matriz, XXVI-27).

4.- María Tihista Hospital, casada con Francisco Ormaiztegui, con sucesión.

(2) Indudablemente se refiere a Samuel Lafone, quien en 1836 había formado una empresa de inmigración basada principalmente en vascos franceses (Fernández Saldaña, Diccionario ...., pág. 678).

(3) De acuerdo a la partida que obra en el f1 57 del libro 3 de matrimonios de la Iglesia del Cordón, Pedro Lisaraga, natural de Isacu (por Itxassou), hijo legítimo de Pedro Lisaraga y Catalina Elisondo, casó el 5-III-1837 con Graciana Elgarte, natural de Aldudes, hija legítima de Pedro Elgarte y Dominga Ossafrain.

(4) En vasco, "El de la casa Harguinarene".

(5) En vasco, "El de la casa Salaberri".

(6) Se refiere a la casa que en ese momento tenía alquilada el Alcalde de Les Aldudes y que había sido habitada anteriormente por el Mariscal Jean Isidore Harispe.