INFLUENCIA MORFOSINTÁCTICA. Pasando al campo de la morfología, es evidente que el influjo latino-románico no ha afectado básicamente a la estructura pre-indoeuropea de nuestro idioma. Cuanto en la morfología puede detectarse de especial, como el hecho del género románico, reflejo del número en algunos casos, el reflejo de la declinación latina (nominativa, genitivos latinos) resulta bastante secundario.Sólo en el capítulo de la sufijación puede darse una mayor impronta de lo latino-románico, aunque este apartado podría incluirse más propiamente en el de los préstamos lexicales.En primer lugar podrían destacarse los casos del género románico en o/a, copiando a epítetos romances como santO/santA (así EliZa Ama SantA). En áreas próximas al euskara (o lugares en que el euskara ha pervivido hasta hoy durante siglos) pueden someterse epítetos vascos a desinencias de género como en naZkante/nazkantA, belcha/balch0, geZurtero/gezurterA. Algunos de estos casos afectan, incluso, a áreas urbanas del euskara actual, en proceso de grave erosión del idioma. En cuanto a los casos latinos, la inmensa mayoría de las voces latinas ha pasado a nuestro idioma del caso acusativo (del caso oblicuo para otros), siendo una minoría lo que reflejan el caso nominativo como bereter lat. praes (by ter, maizter lat. magister, atxeter (médico) lat. archieter, bortitz lat. fortis, apaiz lat. abbas. Genitivos latinos en euskara son los siguientes: gezi lat. gaesi, Betiri lat. Petri. Vocativos: Jakue lat. Jacobe, Doneztebe Dom(i)ne Stephane, Done Dom(i)ne. Mirando al número encontramos algunos neutros plurales como elementa, denbora lat. tempora, perra/ferra lat. ferra (singular sería ferrum), obita lat.obita (singular sería obitum), skula lat. secula, berba lat. verba (singular sería verbum).Volviendo al caso latino, es claro que la mayor parte de los préstamos nos han llegado del caso oblicuo, o bien, del acusativo. En efecto, nuestros gurutze, lege, errege, tximitxa, etc. (desde crucem, legem, regem, cimicem) reflejan tal caso, si no tendrían una sílaba menos en nuestro idioma (tal como corresponde a los nombres de la tercera declinación). Kruz/krutz podría ser nominativo (lat. crux), pero tal fórmula (especialmente dada en la toponimia en situación de composición) parece ser simple sincopa de Kurutz/Kurutza. También son a tener en cuenta ciertas expresiones latinas que han llegado a nuestro idioma desde voces en dicción en forma estereotipada (al no entenderse adecuadamente su sentido latino); así, por ejemplo, doministikun por estornudo (desde dominus tecum), pastikun por bofetada (desde pax tecum), y en el plano románico enkante por subasta (gas. encant, lat. in quantum), auskalo desde "a buscarlo" en opinión de Azkue, derrior desde de rigor. Sobre el influjo tenido por el latín-románico en la sufijación remitimos al lector a nuestro original "Origen y desarrollo de la sufijación euskérica" (Ed. Vascas), en donde abordamos, en parte, tal origen, aunque en la tesis doctoral hemos hecho algunas rectificaciones en el caso de algunos sufijos más problemáticos (como -GOA, -ASUN, etc.). A nuestro entender hay que considerar en euskara como sufijos de substracto latino-románicos, al menos, los siguientes: ARI, ERI/KERI, ERA, -ADA, AIA/ AJE, -TU, -OI, -ETA/KETA, -SA (alarguntsa, kozinersa, zapatarisa), -AILU, -ELU, -TZA (abstractivo), -TSU (?), y algunos más. Una buena porción de sufijos vascos usados hoy para indicar abstracciones de diverso tipo tienen origen latino-románico. Pasando al amplio campo de la sintaxis hemos de dejar constancia de lo que decíamos en nuestra tesis doctoral (en la versión castellana, aún no publicada): "Es evidente que todo el Occidente europeo está dominado tradicionalmente por la cultura greco-romana, y que el euskara, lengua incrustada en el ambiente de la cultura occidental, no ha podido verse inmune de tal influjo. El latín literario y litúrgico ha influido, de forma palpable, en la literatura religiosa continental del euskara, a través de catecismos, manuales, devocionarios, sermonarios, etc.El hecho de que el latín fuese durante siglos la lengua culta del Occidente, y de que, además fue la lengua del imperio en muchas zonas de la Europa meridional decidió el que lenguas anglo-germánicas recibiesen módulos latinos en cierta proporción. El factor social de imposición de la "lengua culta" incidió en ese ordenamiento de la frase, sobre todo, en el momento de traducir obras de autores latinos. El euskara, siendo lengua de menos densidad demográfica y de imposición social que el inglés, neerlandés o el alemán (y sobre todo, por estar rodeado de lenguas romances) lógicamente arrastró huellas del influjo sintáctico del latín, y de los romances. La tentativa aranista de cerrarse a todo influjo exógeno era comprensible como una reacción etnocentrista; pero ello era también efecto de una falta de horizontes sobre la realidad de las lenguas en contacto. El cerrarse al influjo de la sintaxis de la oración latina en toda su amplitud puede ser, no sólo irreal, sino hasta nocivo y estéril desde el punto de vista de la flexibilidad. A nivel hablado del idioma, especialmente en enclaves vascófonos de gran intensidad de la lengua, los módulos endógenos de la sintaxis pospositiva euskérica son fácilmente detectables aún. Por ello, en cierta forma, los modelos romanizantes de autores continentales como Leizarraga, Axular, Etxabarri de Sara, etc., se han de imitar, a veces, con espíritu más crítico; ello, no debe de significar, sin embargo, el que en períodos con dos o más subordinadas no se acepten módulos de sintaxis latina para hacer más flexible y comprensible la oración" (Ibidem, 339-340). Tal como hemos afirmado en la parte última, los autores continentales vascos, en general, han sido mucho más flexibles en la sintaxis respecto a modelos latinorománicos. Incluso en bastantes casos han seguido una vía fácil de realismo sintáctico, ajeno un tanto al genio propio del idioma. Especialmente en períodos de cierta extensión (con doble oración de relativo, subordinadas en cadena, etc. el echar mano de comodines "románicos" vertidos al euskara como ezen-eta, zeren-eta, nola-eta, zergatik-eta, zeinak eta (lativo), non-eta (consecutiva y circunstancial) puede resultar práctico y resolutorio. En períodos de un solo relativo, sin embargo, no son de aconsejar ejemplos como, "etxeko jauna, zeina (el cual) mendian dagoena, eguerdian etorri da". En este caso, al menos, en los dialectos meridionales, casi sistemáticamente se sigue el esquema genuino vasco de "ramificación a la izquierda" ("dagoeN gizona" y no "zeiNA mendian dagoena"). Veamos someramente algunos casos de sintaxis de impronta latino-románica en ciertos autores. En oraciones de relativo he aquí algunos casos: Eman zion senarrari, zeinak ere jan zuen" (Uriarte). "Zeina ezbaita xoilki iskiribu hek egin ziren denborakoa" (Etxeberri de Sara). "Baina norc (el que) perseveraturen baitu finerano, hura salvaturen da" (LeiZarraga). "Baina maledictione guiqon haren gainean ceinez (por quién) guiçonaren Semea traditzen baita" (Leizarraga). En las oraciones de subordinada causal, que son las que más erosión sintáctica muestran, en general, podríamos considerar los siguientes ejemplos: (en estos períodos nuestros zergatik-eta, zeren-eta, ezen-eta antepuestos son calcos de los latinos quia, quod, pues/que, porque, pardeque, ya que, ete.): "Dohatsu dirade nigarrez daudenac; ceren (porque) hec consolaturen baitrade" (Leiza- rraga). "Ezen ezta deus hain desiratzekorik, nola (como) haren irudira konforme izatea" (Leizarraga). "Cergatic etorri dire aunitz nere icenean, eta erraïn dute: ni naiz Cristo" (Bruno Etxenike). Todavía otros módulos de subordinadas.En este caso consecutivas: "Beraz, hunelatan eztira kondenatu guztiak" (Axular). "Halako moldez ezen... akhabatu baitirate" (Axular). Temporales: "Halakoa noiz-eta (y cuando) hasten baita" (Axular). "Eta noiz-eta (y cuando) amorio hura baitzegoen" (Axular). En las oraciones circunstanciales de Lugar, en general, se siguen mas comúnmente los módulos endógenos según -LAN/N/AN, desinencias genuinas de la sintaxis vasca en ese caso. Sin embargo, los siguientes períodos adolecen de innegable influjo románico en la construcción: "Caiphas Sacrificadore Subiranoagana, non (donde) Scribac eta Ancianoac bilduac baitziraden" (Leizarraga). "Ethorri da ordua, non ezpaitiozue... othoitza eguinen Aitari" (Haraneder). En la siguiente oración adversativa la colocación de la partícula ezbada (sino) ante guria refleja también una impronta extraña: "Ez da eukeriaren erruba, guria baiño" (Fr. Bartolomé de Santa Teresa).
