Lexique

LATIN (LINGÜÍSTICA)

IV- Consonantismo en los préstamos románicos. Al igual que en el apartado anterior, consideramos aquí las consonantes en referencia directa a los romances derivados del latín. Las constantes fonéticas (según las cuales puede conocerse si un préstamo al vasco es aragonés, gascón-bearnés o francés) no son, naturalmente, iguales siempre. En el campo de las labiales (al modo del consonantismo latino) hay poca estabilidad; se trata, evidentemente, de las labiales iniciales. Así hay corrimientos de la p a m, como en moko desde poco, malo desde palo, mantofla desde fr. pantoufle, de la b a m como en marra desde barra, maskillo desde vasillo, mokau desde bocado, moltsa desde bolsa, manasta desde banasta, mendreska desde ventresca (ijada de atún); de la b a p como en paziña fr. bassin, pakant fr. vacant, parril cast. barril. Prácticamente toda labiodental en dialectos como el guipuz.y vizc. es realizada por la bilabial sorda p (familia pamilia, Fermin Permin, oficio opizio, francés prantzes, etc.). Los procesos de sonorización de oclusivas intervocálicas indican un influjo tardío, en contacto con ciertos romances. Los préstamos latinos al euskara muestran la no-sonorización en esos casos, como eZpaTa, zeTa, muTu frente a las castellanas sonoras espaDa, seDa, muDo. El gascón en áreas próximas a Vasconia mantendrá, a menudo, las sordas latinas, pero, a medida que se aleja en Gascuña hacia el norte, aparecen las oclusivas sonoras. Fonéticamente, pues, sufijos como -ADA (del participio latino femenino -ATA) son aportaciones tardías o románicas por su sonorización interna. El dialecto vizcaíno, incluso, en el caso del sufijo -TU muestra, a menudo, realizaciones, erosionadas por el castellano en -DU (como elegiDU, korriDU). En el grupo de las velares todo proceso de asibilación deberá interpretarse como fenómeno románico, o al menos, tardío como en txitxirio frente a zikirio (lat.cicereum), latxio frente a lakio (lat. laqueum), así como palatizaciones iniciales como txanda rom. tanda, txitxilu lat. subsellium, Txomin rom. Domin(go). Con todo, pueden darse también oclusivas sonoras iniciales, tal como es casi una constante en préstamos latinos. Por ejemplo, hay sonora inicial en los siguientes casos: dorre cast. torre, dorpe rom. torpe, dema rom. tema. En los grupos consonánticos C'L/ G'L, mientras en castellano el desarrollo es hacia una velarización (tipo oJo desde oc(u)lum, espeJo desde spec(u)- lum) nuestro idioma da resultados en -AILU/-LU más próximos al gascón. Incluso en voces de impronta occitana como mirail, peril, pedoil sigue sus modelos (desde miralh, perilh, pedouilh). En grupos iniciales o internos como BL, PL, CL, etc., a menudo, tenderá a la simplificación, como en toles del cast. doBLez. En otros casos, por cultismo, no tendrá inconveniente en asumir todos los grupos tal cual. Los casos de acumulamientos consonánticos como NGR, DR, NDR (prácticamente en salacenco y roncalés) se deberá a efectos de la intensidad acentual que provoca caídas de vocales internas (así kaNDRa lat. candelam, gasc. candera), aiNGRa lat. anguillam). La presencia de la vocal anaptíctica vendrá también en los préstamos románicos a anular acumulamientos consonánticos, un tanto extraños al oído euskaldún. El romance gascón recurre, por su parte, bastante a este fenómeno fonético. He aquí algunos casos: ad(e)railu rom. ladrillo, sob(e)ra rom. sobra, ing(e)les cast. ingelés (inglés), ph(o)rogatu rom. probar, ag(a)raz rom. agraz, b(o)rosta gasc. brosta, txang(u)rru gasc. changrou, erreg(e)la rom. regla, mesp(e)retxa gasc. mespressá, etc. En la sección de las metátesis, esto es, de la mutación de los fonemas del lugar correspondiente resulta manifiesto el caso de la vibrante como fonema mutador (fenómeno, por otra parte, no privativo del euskara): praube rom. pobre (gasc. praube), edarra rom. herrada, kaloi en lugar de kaiol (lat. caveolam), mitre rom. mirte, alproja cast. alforja, breset fr. verset, arbalda, cast. albarda, etc.