Lexique

CONJUNTIVO

De los anafóricos II. Cuando una frase que encierra una de las palabras interrogativas en cualquier caso de declinación es objeto de otra frase, esta subordinación objetiva o complementaria se indica añadiendo una n al verbo conjugado. Eztakizue zeren eskez zaudeten (en vez de zaudete), "no sabéis qué pedís" (Leiz. Mat. X-38); eztakit nik nozkoak direan (por dira), "yo no sé de cuándo son" (Per. Ab., 149-28). Como se advirtió en el Diccionario, muchas veces el verbo principal está oculto, y la oración complementaria parece que no lo es, como sucede en las admiraciones, en los títulos de capítulos..., etc.¡Ze ederra dan! ("me admiro de"), "cuán hermoso es". Nola luzamendutan gerotik gerora dabillanak egiten derauen atsekabe aingiruei ("se trata de"), "cómo el que anda demorando de más a más tarde aflige a los ángeles" (Axul. 3.ª, 305-21). Orra nun dantzudazan oin-otsak "he ahí (que) dónde oigo ruido de pasos" (Per. Ab., 69-27). La frase "·cómo es de grande", si es interrogativa, se traduce ¿zein andia da?; si es admirativa, equivalente por lo mismo a "estoy admirado de cuán grande es", lo decimos todos con el conjuntivo - n Izein andia dan! los unos; ¡ zein andia den! en la mayoría de los dialectos. Siendo da en todos los dialectos vascos la tercera persona de indicativo de izan, al recibir los afijos conjuntivos que aquí se analizan, queda convertido en de en la mayoría de ellos. De da sacan en B: 1.° dana, "todo", liter. "lo que es", y en los demás dialectos dana, 2.° dalako y delako, "porque es". Los elementos conjuntivos de la conjugación se agregan al núcleo verbal mediante las vocales apentéticas a, e. La primera es más propia del dialecto B; la segunda de los demás. El B sólo recibe la e después de r y l: datorrena "el que viene", dabillena, "el que anda". El núcleo bil y su derivado rabil piden como epéntesis e en B, y entre los orientales a: dabillena, dabillana, "el que anda". Leizarraga se vale de a: dabilanak (Leiz. Joan., XII-35), dabilanarekin (Ibid. Mat., XIII-44). En flexiones terminadas en i, o, u, s la epentética es a en dialecto B, e en otros dialectos. Geiago dio dakiana baiño, "dice más de lo que sabe" (Refranes, n.° 375), dagiana, "lo que hace" (Ibid. 409), etxean dagoan gatxa, "el mal que está en casa" (Ibid. 416), seiak dantzuana, "lo que oye el niño" (Ibid. 246), dakusanak, "el que ve" (Ur. Matt., VI-18; Per. Ab. 82, 20); Leiz. Matt., VI-4). Esto mismo sucede con la citada flexión de izan, con da. Tiene por epentética en B la vocal a, en otros dialectos e; y al chocar la vocal del núcleo verbal con estas dos, desaparece la fundamental y queda la epentética. Así como de dago -I- na salen dagoana en B (en varias comarcas dagona y dauana contr. de daguana), y dagoena en otros dialectos, asimismo de da + na salen lógicamente daana y daena, y por evitar cacofonía dana (B), dena (c...). La locución "sea lo que fuere" es dana dala en B, y dena dela en los demás. En otras flexiones del mismo verbo gara, gara, dira parecen más ajustadas al genio de los dialectos orientales garela, zarela, direla que garala, zarala, dirala. Leizarraga dice zordun gara, "somos deudores" (ad Rom., VIII-12) y Jainkoaren haur garela, "que somos hijos de Diosu (Ibid., VIII-16). N como afijo complementario se usa también -aun cuando no hay ningún vocablo interrogativo en la frase que es objeto de otra siempre que el verbo regente sea "querer". Gurako zenduke... egin daizun, "querría usted que él os lo haga" (Per. Ab., 71-72); nai du alabaina goazkion gu, "quiere, sin embargo, que nos vayamos a él" (Mend. Otoitz., III, 275-15). Nahi duzu bada goazin eta gaixto hura athera dezagun, bil dezagun?, "¿queréis, pues, que vayamos y arranquemos aquella mala (hierba) y la recojamos?" (Axul. 3.°, 292-10). En vez de este giro, se usa mucho en algunos dialectos poner el verbo complementario en infinitivo nominal. Leialagoak izatea (en vez de leialagoak gu izan gaitezten o gindezin) ezin eraman zuen, "no podía él sufrir que fuésemos más leales" (Lard. Test. 84). La última acepción de n como afijo conjuntivo es la correspondiente a la conjunción castellana de averiguación "si", muy distinta de la "si" hipotética. Ikusiko dogu zarean, "veremos si sois" (Per. Ab., 149-28); galdetu zigun... aita bizi zan, beste anairik genduen, "nos preguntó si vivía el padre, si teníamos otros hermanos" (Ur. Gen. XLIII-7). Desgraciadamente, muchos -y no sólo autores ramplones- confunden el "si" hipotético ba y este "si" de averiguación o inquisitivo n; entre otros, el mismo Añíbarro. En una página escrita de su Esku-liburia, trae este barbarismo: ¡ai! ez- takit nik elduko banaz gaubera (8-18), "ah, no sé si llegaré a la noche", en vez de elduko naxan. Tiene el afijo inquisitivo n por variantes nez, nz (B, L), ntz (L), nentz (B-g). Eztaki gertako yakonez, "no sabe si le corresponderá" (Añíb. Esku. 25-9),¿nork daki itzuliko denz..., ematuko zaikanz..., eta utziko gaituenz?,¿ "quién sabe si se volverá..., si se le calmará... y si nos dejará?" (Axul. 3·ª, 245-15). Intenziño eukenz, "si tuvo intención" (Capan. 93-23), petaku egin ebeenz, "si hubo pecado" (Ibid. 103-20); ... hala bertze hizkuntzek eskuaratik hartu othe tuztenz gehiago, "o si las otras lenguas han tomado más del vascuence" (Joann. d'Etcheb. 44- 26); etorriko danentz preguntaz daukazu emen, "aquí le tiene usted preguntando si vendrá" (B-g). Posible es que estas variantes provengan de esta locución: ( Nork daki itxuliko den ala ex?, "quién sabe si volverá?" Omitido ese ala queda denez, denz, dentz y denentz. Muchos, a la flexión que lleva esta n inquisitiva, añaden siempre el modal dubitativo ete, ote. ¿Nok daki auxe izango etedan?, "quién sabe (liter. si) si será éste?" (Ur. Maiatz. 15-11), en vez de izango dan. De este afijo inquisitivo n se originan se y nik significando "que": el primero en afirmaciones; en casos no afirmativos el segundo. Son elementos que se oyen principalmente en B, en Goierri de G y hasta en el Roncal. Se usan con verbos de juicio como "saber, asegurar, negar, creer, conocer, ver, decir". Lardizábal e Iztueta, hijos de Goierri (G), traen varios ejemplos de este na. Badakit nik balio aundiko gai oni ekiteko nere mingaña baiño meagoa eta luma obekiago zorroztua bear lirakeana, "ya sé yo que para tratar de este importante asunto se necesitaría lengua más delgada que la mía y pluma mejor cortada" (Guipuzcoano dantzac, 25-21). Ejemplo de - nik "que" de casos no afirmativos se citará el del Diccionario: ez neban uste orren konfiaua zineanik, "no creía que fuese usted tan confiado" (Per. Ab., 153-28), y este otro del mismo autor: igarriko bere ezneutsan Abe Maria zanik, "ni siquiera le hubiera conocido que era el Ave María" (Per. Ab., 157-26). En otros dialectos sustituyen con la estos conjuntivos na y nik: lirakeala, zinala, zela. El afijo n, en acepción de conjuntivo final, lo usan pleonásticamente acompañado del afijo adverbial tzat bizkainos de Arratia, Orozko y Txorierri, aunque cada día menos, como también Leizarraga en su Nuevo Testamento. Añíbarro es el autor bizkaino que más la usa: izan daitezantzat, "para que sean( (Esku. 20-22). En el Catecismo de Llodio se lee akordau gaitezanzat, "para que nos acordemos" (p. 39). En este mismo librito se leen ejemplos sin el pleonástico tzat: bizi ditezan, "para que vivan" (80-7), así dagiezan, "para que críen" (80-9). En Leizarraga, entre cien otros ejemplos, leemos gizonei barur aizela ageri ezakientzat, "para que no te muestres a los hombres cuando ayunas" (Mat.., VI-18).