El transporte urbano. Se sabe de la utilización de literas, especialmente a partir del s. XVI. Para las mujeres de la alta burguesía era el único medio de locomoción. Posteriormente apareció la carroza, que se hace corriente, en los medios bien situados, durante el s. XVIII. En Bayona, por ej., la larga estancia de la reina María Ana de Neoburgo influyó en su popularización. Ducéré dice que, en 1744 se proporcionaron carricoches para Bayona y alrededores a un príncipe turco llamado Hagi Omar; una gran carroza de 6 mulas fue ofrecida a la duquesa de Duras y otra, en 1754, al duque de Paulmy. Por esas fechas los carricoches se hacían frecuentes en las ciudades vascas, tanto de propiedad como de alquiler. También las sillas de postas, algunas ricamente adornadas.
