Empresaria moderna nacida en la anteiglesia de Begoña en 1847 y fallecida en Bilbao en 1927
Lucía Demetria Yarza Arregui, la empresaria que compa la fábrica de cervezas La Salve a la viuda de su creador José Schumann, nace en la anteiglesia de Begoña en 1847. Es hija de un armero de Elgoibar, casado con una mujer de Arrasate, que se instalan en la villa de Bilbao en pleno siglo XIX.
En 1870, Lucía se casa con Francisco Pérez Pérez, un comerciante alicantino que vende fruta y esparto y que en 1871 abre el Bar Carabanchel en el Arenal, situado entre los cafés El Boulevard y El Tilo; inaugura un almacén de comestibles en Somera, 15; además de una taberna en la calle Esperanza, 14 y de un ultramarinos en la Gran Vía.
Sin embargo, Francisco fallece en 1896 y Lucía tiene que añadir a la pena de enviudar, la de sacar adelante a sus hijos y, además, debe gestionar todos los negocios de su marido difunto, lo que hace a través de la Sociedad Viuda e Hijos de Francisco Pérez, dado que en ese tiempo las mujeres no pueden ser titulares de negocios y sólo pueden actuar mercantil y jurídicamente mediante representante masculino. Al año de enviudar, la encontramos en la ventanilla del Ayuntamiento de Bilbao solicitando que se expida acta de consentimiento materno a favor de su hijo Ildefonso Pérez, para trasladarse a Inglaterra con objeto de dedicarse al comercio.
Lucía moderniza el Carabanchel. Instala luz eléctrica y lo embellece con mostradores parisinos y azulejos alemanes para competir con el cercano café Arriaga. No es el único negocio que gestiona. En 1903 solicita un certificado municipal de que posee un establecimiento de venta de frutas, hortalizas, conservas y otros artículos comestibles en la calle Ronda número seis, ya que desea abrir una cuenta en la Aduana para la exportación de café.
También es propietaria de otra tienda de comestibles situada en Jardines, 12 y en 1905, amplia su negocio al solicitar permiso para tomar en traspaso a Ramón Artola el Café Arriaga, situado en los bajos del teatro bilbaino, junto con el cervecero José Schumann Cordas y cuando éste fallece en 1910, su viuda de le vende su parte a Lucía, que adquiere también la Fábrica de Cerveza La Salve.
La cerveza es el futuro y Lucía tiene gran visión empresarial. Por ello, sigue diversificando sus inversiones al adquirir el Café Boulevard en El Arenal y el Hotel Excelsior de la plaza Nueva.
Pero los años no pasan en balde y cuando se siente mayor, ella pasa el testigo a sus hijos. Aun así, un año antes de su muerte, Lucía, a través de la sociedad familiar, todavía pleitea contra el ayuntamiento por los recibos girados en concepto de ocupación de la vía pública con veladores, por considerarlos excesivos y al año siguiente, litiga contra el cobro del impuesto por establecimientos públicos, alegando que se trata de una tasa por un servicio de vigilancia que no se cumple y que supera los límites máximos establecidos. Recurre sin descanso hasta llegar al Tribunal Supremo que finamente resuelve a su favor.
Lucía fallece en 1927 y en la conducción del cadáver abren la marcha del cortejo una treintena de niños de la Santa Casa de Misericordia, seguidos por caballeros con chistera y frac que portan hachas blancas, tal y como se hace en la época en todo funeral de respeto multitudinario a una persona considerada de gran talla en la villa bilbaina.
En la cripta familiar únicamente están ella y su marido Francisco Pérez Pérez, enterrados juntos y solos, por deseo expreso de Lucia que deja escrito en su testamento que después de que ella sea inhumada, el panteón deberá quedar sellado para siempre. Es un acto de amor eterno. Y así se hace.
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Fuentes del artículo: Archivo Foral del Territorio Histórico de Bizkaia. Archivos eclesiásticos y web de los herederos Pérez Yarza de cervezas La Salve
