1. Orígenes y primera historia
Villa y cabeza de partido judicial de la provincia de Burgos, Miranda de Ebro perteneció antiguamente a las Hermandades alavesas. De fundación vascona, figura en la relación de lugares conquistados por el rey astur Alfonso I que ofrece la Crónica de Alfonso III, donde aparece una localidad llamada Miranda, que presumiblemente corresponde a Miranda de Ebro. Esta identificación se apoya en el hecho de que figure inmediatamente después de Auca (Oca, en la provincia de Burgos) y antes de Reuendeca (Revenga, en la misma provincia).
2. De Navarra a Castilla
Miranda perteneció al reino de Navarra y fue anexionada a la corona de Castilla por Alfonso VI en 1076. En 1099 se le otorgó fuero, extensión del Fuero de Logroño. Por su importancia militar y comercial, su dominio osciló entre la Corona y la familia Sarmiento, condes de Salinas.
3. Vinculación con Burgos y las Hermandades alavesas
Unida a las Hermandades alavesas y para escapar de la arbitrariedad señorial de Diego Sarmiento, fue donada por Enrique IV de Castilla al concejo de Burgos. Su incorporación definitiva se produjo por sentencia de los Reyes Católicos dictada en Barcelona en 1493.
En 1463 se congregaban en Ribavellosa las Hermandades alavesas, entre las cuales figuraba la de Miranda, después de las de Vitoria y Salvatierra, según recoge un extenso documento que enumera las villas, hermandades y territorios integrantes de dicha organización.
4. Conflictos con la ciudad de Burgos (siglos XVI y XVII)
Durante todo el siglo XVI, el Concejo mirandés, recordando la época en que la villa había sido realenga, trató de liberarse del vasallaje de la ciudad de Burgos, manifestado en el pago de la martiniega y en la obligación de remitir a Burgos los expedientes de las elecciones concejiles para su confirmación.
La tensión continuó a lo largo del siglo XVII. En 1646, el Concejo inició gestiones en Madrid con la intención de integrarse en Álava, alegando antiguos documentos que probaban su pertenencia histórica a las Hermandades alavesas. El objetivo era librarse del molesto señorío burgalés.
5. Enfrentamientos y fracaso de las soluciones
Pese a los intentos, la incorporación a Álava no prosperó. El ambiente se fue enrareciendo, produciéndose humillaciones, insultos y amenazas contra los representantes burgaleses, que en 1680 llegaron a ser amenazados con ser arcabuceados y arrojados al Ebro.
En 1702 se intentó resolver la situación mediante la compra de la jurisdicción por la villa, a cambio de dieciocho mil ducados, pero el acuerdo no llegó a materializarse. Poco después, el señorío quedó prácticamente sin efecto, y en tiempos de Carlos III, al reconstruirse el puente sobre el Ebro, se eliminó el escudo de Burgos que hasta entonces lo presidía.
6. Siglos XVIII y XIX: último intento alavés
Durante el siglo XVIII continuaron las protestas municipales contra la dependencia de Burgos. En 1821 el Ayuntamiento mostró su preocupación ante el nuevo reparto provincial que se debatía en las Cortes. La división provincial decretada en 1822 situó efectivamente a Miranda dentro de la provincia de Álava, como prueban actas municipales encabezadas por el jefe político superior de la provincia de Vitoria.
En 1824, ya bajo la represión absolutista, se menciona un pleito iniciado por la provincia de Álava para reclamar tributos que Miranda no había abonado durante el tiempo en que estuvo adscrita a ella.
7. Incorporación definitiva a Burgos
Restaurado el sistema absolutista, Miranda regresó a la provincia de Burgos. Finalmente, la división provincial de 1833 fijó de manera definitiva su pertenencia a dicha provincia.
