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GEOLOGÍA (HISTORIA GEOLÓGICA)

C) Terciario.
1.- Eoceno. El Daniense (primer piso del Eoceno), puede definirse como una prolongación de los caracteres sedimentarios Maestrichtiense. Sin embargo, ya a finales de este período -y sobre todo en el Eoceno medio-, se produce un considerable ensanchamiento de la cuenca sedimentaria pirenaica. Por el Sur, los bordes de la cuenca se desplazan en dirección al Macizo del Ebro que, poco a poco, reduce su extensión y acaba hundiéndose, transformándose en el transcurso del Eoceno, en una amplia cuenca sedimentaria. Lo mismo ocurre en la vertiente Norte, donde el hundimiento del Macizo de Aquitania supuso un fuerte incremento de la cuenca, de ahí que predomine la sedimentación marina. A finales del Eoceno, se produjo el plegamiento alpino, responsable del rejuvenecimiento y elevación del umbral pirenaico y del plegamiento de todos los sedimentos depositados en la Cuenca Vasco-Cantábrica; sedimentos, que al plegarse se adosaron al eje pirenaico, provocando un considerable incremento de las tierras emergidas. Estos pliegues, recién surgidos, se disponen en dirección Este-Oeste, formando bandas paralelas al eje axial, excepto en Vizcaya y Guipúzcoa, ya que aquí existían sectores emergidos que actuaron como topes de prensa, condicionando el desarrollo de los pliegues, que dibujan el denominado arco vasco. A finales del Cretácico, la actual depresión del Ebro formaba parte de un amplio golfo (invadido por el mar Mediterráneo), penetrando el mar hasta las proximidades de Valdegobia (Burgos). Este golfo -como consecuencia de la orogenia alpina-, perdió sus caracteres marinos, convirtiéndose en cuenca lacustre, ya que la elevación de la Cordillera Costero-Catalana y del Sistema Ibérico, impidieron la penetración del mar Mediterráneo. En resumen, podemos decir que, a finales del Eoceno, Vizcaya, Guipúzcoa y el País Vasco Continental, eran ya tierra firme, presentando la línea de costa similar a la actual, mientras que la mayor parte de Navarra y Alava constituían una amplia cuenca lacustre. Esta cuenca no era continua, sino que estaba compartimentada en dos subcuencas, una, localizada entre Treviño y Valdegobia, y otra, mucho más amplia, ocupando la mayor parte de la Rioja y Ribera Navarra.

2.- Oligoceno. En el Oligoceno se producen nuevas pulsaciones alpinas, que hacen que el lago alavés de Treviño-Valdegobía, desagüe en el lago de la Ribera a través de un boquete abierto en las Conchas de Haro. Los relieves alpinos son intensamente atacados por la erosión, peneplanizándose, al mismo tiempo que los materiales erosionados se sedimentan en las Zonas deprimidas, empastando y fosilizando las estructuras y pliegues alpinos, hasta tal punto que, a finales del Oligoceno, las cordilleras alpinas apenas sobresalen de la masa de derrubios que las empastan. El carácter subsidente y deprimido de la cuenca lacustre del Ebro, la hace receptora de importantes masas de sedimentos continentales procedentes de las montañas circundantes (Pirineo y Sistema Ibérico), al mismo tiempo que el eje o surco sedimentario de esta cubeta se traslada hacia el Sur, dejando como testimonio las sales y los yesos, mientras que en los bordes de la cubeta se depositan sedimentos detríticos (conglomerados en las proximidades de los terrenos emergidos, areniscas, arcillas y margas a medida que nos acercamos al centro de la depresión). El borde de la cuenca (Navarra media), se estaba ya rellenando, aun antes de concluir el paroxismo alpino, de ahí que los sedimentos sean sinorogénicos, puesto que son afectados por la tectónica alpina. Algo similar ocurre en la cuenca de Aquitania, cuyo centro está ocupado por materiales lacustres que no han sufrido ninguna deformación tectónica.

3.- Mioceno. Continúa el mismo proceso de colmatación, hasta que la gran carga acumulada reactiva las fallas marginales que separan la cuenca de las áreas emergidas, favoreciendo el desagüe de la cuenca. Al final del Mioceno, y como consecuencia del aligeramiento producido por la erosión, se produce una elevación por isostasia de los Pirineos, alcanzando éstos alturas superiores a las actuales, aunque sus cumbres son planas, puesto que todo el conjunto había sido fuertemente biselado por los procesos morfogenéticos terciarios.