Unassigned

GEOLOGÍA (HISTORIA GEOLÓGICA)

B) Mesozoico. Se caracteriza por ser una etapa de calma orogénica, únicamente interrumpida por manifestaciones tectónicas secundarias, responsables de la compartimentación de la cuenca Cantábrica en pequeñas subcuentas, como consecuencia de la formación de umbrales originados por una tectónica epirogénica de fondo que responde a presiones previas a la tectónica alpina, y que provocaron la fragmentación del zócalo y la formación de horst y fosas tectónicas, según directrices alpinas. Hay que señalar la gran importancia de la sedimentación, que se caracteriza por su enorme continuidad y gran potencia, aunque no presenta el mismo desarrollo en todos sus pisos. Tras el arrasamiento de la cadena herciniana se constituye una penillanura, que, periódicamente, era recubierta por las aguas marinas, alternando así la sedimentación de materiales terrígenos y marinos, aunque predominan estos últimos.

1.- Triásico. Mantiene caracteres climáticos similares a los del Pérmico, de ahí que en ocasiones sea muy difícil diferenciarlos. Es una etapa de regresión marina (iniciada en el Trias medio), lo que se traduce mediante una sedimentación típica de mares poco profundos, al tiempo que el clima evoluciona hacia una mayor sequedad. Se presenta siempre en facies germánica, con su clásica separación en tres pisos: uno inferior o Buntsanstein, formado por areniscas y conglomerados rojos de tipo continental; otro medio, el Muchelkalk, constituido por calizas de origen marino; y otro superior, el Keuper, típicamente lacustre, todo ello, acompañado de erupciones volcánicas, provocadas por la compartimentación del Zócalo debido a presiones prealpinas.

2.- Jurásico. Se inicia mediante una fase de transgresión marina, generada por el hundimiento general de la cuenca Cantábrica a partir del Malm inferior (fase de distensión). El mar jurásico invadió la casi totalidad de las tierras emergidas, respetando únicamente las partes más elevadas de los macizos Paleozoicos vascos, puesto que incluso el macizo del Ebro, que ya se estaba hundiendo, quedó sumergido. En consecuencia, la sedimentación es típicamente marina, ya que los aportes terrígenos eran escasos, debido a la peneplanización y sumersión de los terrenos emergidos. En el Dogger-Malm inferior, se produce una serie de movimientos de elevación de bloques, que son los responsables de la emersión de un continente al Norte de la provincia de Burgos, unido al Macizo Asturiano y a la Meseta. Posteriormente -en el Argoviense-, emergen los macizos hercinianos vascos y el Macizo del Ebro, lo que significa que, a finales del Jurásico, el mar estaba bordeado por una amplia zona continental, que junto con el basculamiento hacia el Este de la Península Ibérica, provocaron la individualización del Golfo Vasco Cantábrico, cuyas aguas recubrían Vizcaya y el centro y oeste de Guipúzcoa.

3.- Cretáceo. Es el piso más importante y mejor representado del País Vasco. Su potencia es enorme y sus series aparecen completas. Como consecuencia de los movimientos en la vertical (iniciados en el Malm superior), y que reciben el nombre de plegamientos kimméricos, se producen unas condiciones especiales de sedimentación, que dan lugar al establecimiento de la facies weáldica, que abarca casi todo el Cretácico inferior, y consiste en una serie esencialmente detrítica, del tipo límnico o parálico, con intercalaciones marinas episódicas. A finales del Cretácico inferior se inicia una gran transgresión marina -provocada por el hundimiento por subsidencia de la cuenca durante el aptense-, que alcanza su máximo en el Cretácico superior. Esta implantación del régimen marino no fue simultánea en toda la región del golfo Vasco-Cantábrico, de ahí que los límites entre la formación weáldica y urgo-aptense no sean precisos, existiendo indentaciones verticales de facies entre ambas formaciones. El enorme espesor que alcanzan las calizas urgonianas, es únicamente explicable merced a la fuerte y lenta subsidencia experimentada por la cuenca durante el aptense y albense inferior. Ya en el albense superior se constatan nuevas manifestaciones tectónicas, responsables del levantamiento de todas las tierras emergidas (Macizo del Ebro, Macizo de Aquitania, Macizo Meseteño, umbral Vizcaíno y umbral Pirenaico), aislando la cuenca Alavesa del Norte del País, lo que supuso un cambio fundamental en la sedimentación, hasta tal punto que las calizas arrecifales desaparecen, siendo sustituidas por aportes terrígenos, procedentes de las áreas emergidas. A consecuencia de los movimientos prealpinos, se produjo, en el Cenomanense (Cretácico superior), una nueva transgresión marina, que cubrió la mayor de la región Vasco-Cantábrica, exceptuando los puntos más elevados del zócalo Pirenaico, imponiendo un medio francamente marino, de fondo subsidente, muy inestable, en el que se depositan potentes sucesiones de flysch, únicamente interrumpidas por deposiciones de materiales volcánicos. La transgresión, y por consiguiente, la sedimentación no se se efectuó de manera sincrónica en toda la región, siendo más importante y potente en Vizcaya y Oeste de Guipúzcoa, puntos donde se localizaban las máximas profundidades. Por otra parte, los movimientos prealpinos, responsables de la transgresión Cenomanense, generaron un acusado hundimiento de la cuenca Alavesa, desplazando su eje hacia el Sur, e imponiendo una sedimentación típica de plataforma marina. Progresivamente (Turonense-Senoniense), la mayor parte de los bloques emergidos se van hundiendo, perviviendo estos caracteres hasta el Campaniense superior, momento en el que se constata una elevación de los bajos fondos y terrenos emergidos, instaurándose condiciones de sedimentación típicas de mares costeros, aunque en los diversos surcos que compartimentan la cuenca predominan los materiales típicos de fondos marinos. Esta elevación se tradujo mediante una regresión generalizada, depositándose calizas lacustres en el sector meridional de la región y arcillas y arenas continentales en las proximidades de las áreas emergidas. Sólo en el fondo del Geosinclinal Pirenaico perviven condiciones típicas de mares profundos, depositándose potentes masas de tlysch, que en ocasiones rebasan los 1.500 metros de espesor. El Maestrichtiense -último período del Cretácico superior-, es una etapa claramente regresiva, depositándose las llamadas facies de capas rojas (cuya deposición se continúa durante el Daniense), de origen pelágico, en Vizcaya y Guipúzcoa, mientras que en áreas meridionales ocasionan la aparición de facies continentales (Garumniense).