A) Por de pronto, de sinceridad. Tema objetivo y expresión espontánea, todo es en él verdad, sin sombra de ficción o de artificio. Tema objetivo: 1 vida vasca, reproducida del natural y abarcada en su plenitud interna y externa. Tanto, que apenas habrá un lance en ella, ni situación en la escena donde se desenvuelve, que no halle en los versos del Poema un reflejo vivaz. Seres auténticos o forjados por la fantasía popular: imágenes, sonidos, movimientos...; operaciones del cuerpo y del espíritu, sensaciones y sentimientos, en su infinita gama de tonalidades -desde el cansancio físico o el sonrojo de la afrenta, hasta el virginal pudor de la doncella cuando entreabre su amor, o el gozo purísimo de los reconciliados al deponer sus viejos rencores en el altar de la caridad cristiana-. Fenómenos de la naturaleza material, ecos del mundo suprasensible, intimidades desconcertantes del corazón humano... Toda realidad sin excepción. El aforismo de Víctor Hugo: "tout ce qui est dans la nature est dans l'art", pocas veces habrá tenido más riguroso cumplimiento. Toda realidad y la sola realidad. Quien surte de caudal poético a esta epopeya no es la imaginación del autor, sino el pueblo vasco. De ningún modo se trata de figurar el canto de un vate a la raza, ni aun la narración de sus historias, antiguas o modernas. "Euskaldunak" es, dicho de la manera más gráfica, la raza cantándose a sí misma su propia vida por boca de un intérprete gigantesco. Al revés de lo que acontece con casi todos los poemas épicos conocidos, el poeta aquí no sólo no inventa, sino que tampoco pone nada de sí. Lejos de eso, tan por completo se ausenta de la obra, que, a partir del zortziko de entrada, se le pierde de vista y no se escucha ya más su voz, fuera de una circunstancia excepcional, en que el celo de Dios y de la Patria le empujan a intervenir en persona y prorrumpe en un apóstrofe lírico, inflamado y arrebatador ("Letari"). Verdad subjetiva en la expresión: espontaneidad. La misma belleza formal del Poema es verdad, no maquillaje retórico: viene a ser como la floración ideal de la belleza imanante de los objetos. Son bellas las cosas transcritas, y es su belleza la que florece en la transcripción... Empezando por el orden de ésta, no lo impone a su arbitrio el autor, sino los acontecimientos, al sucederse por su curso natural. El autor nos introduce o sumerge en el mundo vasco, y, como decimos, se ausenta en seguida para no dejársenos más ver, oír ni sentir... No es, pues, ninguna mano invisible la que desde fuera gobierna aquel mundo, sino que son las cosas mismas las que se mueven según sus propias leyes. Los episodios surgen naturalmente, y se presentan solos, como por su pie, sin que nadie haya de ir a traerlos. Ni siquiera necesita el poeta coordinar sus impresiones; le basta con registrarlas a medida que se producen. Nada de violento o forzado. Res ipsa loquatur. En cuanto a la técnica, su simplicidad corre pareja con la naturalidad de la ilación. Siendo las cosas las que hablan, el lenguaje debía reflejar la sencillez de la verdad objetiva; en efecto, no es posible concebir procedimientos más primitivos e ingenuos. Las imágenes, comparaciones, alusiones, etc., brotan de la entraña del asunto sin esfuerzo. Las palabras en su íntegra totalidad están al servicio estricto del pensamiento, para traducirlo y realzarlo; nunca para suplantarlo. Si pasma la abundancia del léxico, son aún mucho más pasmosas su economía y su concisión. El estilo afluye ágil y franco, limpio de tópicos y ripios, de simulación y de vanidad. La versificación raya con la prosa en la familiaridad del tono; y deja de carecer un convencionalismo de tantos desde el momento que el Poema se destina de veras a cantar. Hasta de sobriedad y recato; y nada tiene que ver con la ornamentación figurera ni el formalismo... En suma: por todo lo largo del Poema, y conmoviendo el ánimo del lector, vibra aquel acento penetrante, de sinceridad, a que aludió Pascal en su célebre pensamiento: "Quand on le style naturel, on est tout étonné et ravi; car on s'attendait de voit un auteur, et on trouve un homme"... Con la señalada diferencia de que aquí, dado el carácter especial de la obra, encontrarse con un hombre representa encontrarse con un pueblo...
