Lexicon

CLIMA 1961-1990

Lluvia II.
Sequías y lluvias torrenciales. Se sabe por las crónicas históricas del Reino de Navarra que en la segunda mitad del siglo XIV, en el reinado de Carlos III "El Noble", y especialmente en la década de 1384-1394, Navarra padeció una larga sequía de consecuencias económicas y probablemente sanitarias bastante terribles. En estos siglos, debido a un desarrollo tecnológico mucho menor, la agricultura dependía mucho más que ahora de las buenas o malas condiciones climáticas. Además, las malas cosechas provocadas por un clima desfavorable solían venir acompañadas de hambrunas, mortandad, conflictos guerreros y brotes de epidemias como la peste. A veces las sequías agudizaban los ingenios y aportaban mejoras técnicas que aliviaban el infortunio. Por ejemplo el investigador Aguirre Sorondo sostiene que la casi totalidad de los molinos de viento se construyeron en Euskal Herria en épocas de sequía, en las que los caudales de los ríos eran insuficientes para hacer funcionar los molinos de agua. Así entre 1723 y 1731 Bizkaia parece que sufrió una sequía aguda que motivó la construcción de molinos de viento en Ispaster, en Sondika, en Getxo, en Abadiño (Bizkaia), etc. La sequía reciente más importante tuvo lugar durante 1989 y 1990. Las precipitaciones en el conjunto de Euskal Herria descendieron en un 35 %. En esos años se recogieron en Sondika precipitaciones anuales entre 800 y 1.000 mm., cantidades que en cualquier lugar de Europa se considerarían muy aceptables, pues, por ejemplo, son bastante superiores a las medias de París (575 mm.) o Londres (650 mm.). En realidad el campo se vio mínimamente afectado, e incluso la producción total agrícola fue excelente. Sin embargo, las capitales vascas sufrieron importantes restricciones de agua. La más perjudicada fue la más poblada, Bilbao, cuyos habitantes padecieron durante un año cortes de agua. Los pantanos del Zadorra, que desde la vecina Alava abastecen en gran medida a la capital vizcaina, bajaron de nivel alarmantemente, ya que en la zona las precipitaciones también fueron escasas: unos 520 mm. en 1989 y entre 700 y 800 los años anteriores. Además las temperaturas fueron muy elevadas, sobre todo en 1989, y la evaporación, con ayuda de los vientos del sur, contribuyó a casi desecar los pantanos. Y mientras esto ocurría, llovía con una intensidad inusual en todo el sur de España, lo que llevó a muchos a escribir que el clima había cambiado, en el sentido de que la España seca era ahora la España húmeda y viceversa. La situación en el norte de Euskal Herria se alivió con la realización de trasvases de urgencia y con la finalización, a finales del año 1.990, del período seco, que dio paso a un quinquenio de fuertes lluvias. Más frecuentes y con mayor importancia económica que las sequías son los episodios de lluvias torrenciales que en toda la vertiente cantábrica de Euskal Herria provocan costosas y graves inundaciones. En Bilbao, desde sus principios, los llamados "aguaduchos" del Nervión han venido a lo largo de los siglos causando periódicamente enormes destrozos a la villa. También en Gipuzkoa y Lapurdi, tras períodos de lluvias torrenciales, los ríos no canalizados han ocasionado pérdidas en viviendas, en campos y en caminos. Uno de los más destructores temporales de agua acaeció en Gipuzkoa en el mes de octubre de 1953. Como ya hemos indicado anteriormente, octubre es un mes de variabilidad extrema que lo mismo puede ser muy seco como extremadamente húmedo, como lo fue en aquella ocasión en el interior de Gipuzkoa. Las intensas lluvias caídas el 14 de octubre de 1953 provocaron el desbordamiento de ríos y el deslizamiento de laderas. El suceso más dramático se produjo cuando un autobús de pasajeros, tras una avería mecánica fue arrastrado por las aguas del río Urola, en Zestoa (Gipuzkoa), muriendo ahogados 21 viajeros. Asimismo, otras siete personas guipuzcoanas perdieron la vida. Los daños sufridos por la línea del ferrocarril del Leizaran, que unía Donostia-San Sebastián con Pamplona/Iruña, fueron tan importantes que al parecer no mereció la pena ser reconstruida y se cerró para siempre. En la costa oriental de Gipuzkoa y en Lapurdi, una de las inundaciones más graves de este siglo ocurrió el 25 de septiembre de 1959 con la llegada de una masa de aire muy fría en altura. En Hondarribia se recogió aquél día una precipitación de 260 mm. Quedó cortada la carretera Irún-Madrid y se interrumpieron las comunicaciones por ferrocarril con Hendaye-Hendaia. En Pasaia (Gipuzkoa) se sufrió la mayor inundación nunca registrada. En Bayonne-Baiona (Lapurdi) se desbordó el Adur-Adour y hubo un muerto en Danxaria (Lapurdi). Cuentan los periódicos que en Bidart (Lapurdi) el escritor Hemingway quedó en su coche bloqueado por las aguas y se salvó a duras penas. La inundación más importante de los últimos tiempos ocurrió en los últimos días de agosto de 1983, especialmente los días 26 y 27, y afectó particularmente a Bizkaia, y en menor medida a Gipuzkoa y Navarra. En las riadas perdieron la vida 39 personas y las pérdidas económicas ascendieron a 100.000 millones de pesetas. La zona de mayores lluvias se localizó en la ría bilbaína, en donde entre los días 25 y 27 se superaron los 500 mm. de precipitación. Las lluvias afectaron al norte de Euskal Herria de forma desigual. En Donostia-San Sebastián, si bien llovió con intensidad, no se alcanzaron los 100 mm. de precipitación. La zona de los valles cantábricos de Navarra, fue también muy afectada. Tres fueron los factores que se conjugaron para ocasionar estas lluvias torrenciales: llegada en altura de la primera colada post-estival de aire frío polar; elevadas temperaturas de las aguas de la costa vasca, que produjeron una masa de aire superficial cálida y húmeda muy inestable; y ligeros vientos del norte que al enfrentarse a los relieves desencadenaron las ascendencias y dispararon la inestabilidad. Una de las causas que favoreció la crecida de los ríos fue el que ya se habían registrado una semana antes lluvias importantes que habían dejado los suelos saturados de agua. Otro episodio de lluvias torrenciales con efectos graves ocurrió a los pocos años, también en verano, y afectó a un tercio del territorio guipuzcoano. El 19 de julio de 1988 una gota fría en altura, en contraste con la humedad y el calor de la capa de aire superficial, desencadenó las trombas que afectaron especialmente a las cuencas del Deba y del Urola. Resultaron muertas 14 personas y las pérdidas superaron los 45.000 millones de pesetas. Ver INUNDACIÓN.

Nieve y granizo. Apenas llegan a 2 o 3 los días del año que por término medio nieva en la costa vasca pero esta cifra media aumenta con la altitud, y así los días de nieve en Arantzazu son ya más de 25 al año. En las cuencas de la Euskal Herria central los días de nieve al año oscilan entre los 10 y los 15 días. En las alturas mayores de los Pirineos vascos se superan los 30 días y en las montañas del sur de Alava se superan probablemente los 20 días. Más al sur, todavía existen 9 días con nieve al año en Estella y 6 días con nieve en la Rioja alavesa. Esta frecuencia probablemente disminuye hacia el sur de la Ribera. En las montañas de Euskal Herria puede haber ya días de nieve durante el mes de octubre, si bien no suelen ser lo suficientemente abundantes como para persistir en el suelo. Las últimas fechas con nevadas, si bien son muy raras, pueden darse incluso en el mes de mayo, en los casos en los que alguna profunda borrasca que avanza con trayectoria meridiana llega a Euskal Herria desde latitudes polares. Por ejemplo, entre los días 5 y 9 de mayo de 1985 nevó en toda la mitad norte de Navarra, desde el Pirineo hasta Tafalla (Navarra). En Belagua (Navarra) la nieve cubrió el suelo con una capa de 30 centímetros. La situación sinóptica típica que produce las nevadas más importantes de Euskal Herria se suele producir con flujos del norte húmedos y fríos que van rolando al nordeste, haciéndose más fríos, pero, al final, demasiado secos para producir precipitación. Otras situaciones de nieve se producen con gotas frías, es decir, con embolsamientos de aire en altura de masas frías escindidas de la corriente del oeste que circula por latitudes superiores. Si es invierno, y las capas superficiales están suficientemente frías, las precipitaciones, especialmente si se producen en el territorio del interior de Euskal Herria, logran llegar al suelo en forma de nieve. El granizo, al contrario de la nieve, es un fenómeno que en Euskal Herria es más frecuente en los observatorios de la costa que en los del interior. En la costa se suelen superar los 5 días de granizo al año, e incluso en los montes costeros como Igeldo, los 10 días, pero en el interior apenas se supera una media anual de 3 días. Ahora bien, así como en la costa el granizo es más frecuente en invierno, en el interior es más frecuente en verano, y debido a los perjuicios que puede acarrear a diversos tipos de cultivo, especialmente a los viñedos, es muy temido en el sur de Euskal Herria. Esto es así debido a que las ascendencias bruscas que producen el granizo se disparan en la costa debido al relieve y a la inestabilidad de las masas de aire polares. Por el contrario, en el sur de Euskal Herria, las ascendencias que producen el granizo suelen ser debidas a la inestabilidad térmica producida en verano por el agudo calentamiento del suelo, lo que provoca potentes nubes cumuliformes de desarrollo vertical. El granizo estival, que cuando los granos son gruesos se suele denominar pedrisco, ha sido siempre muy temido por los agricultores, en especial por los cultivadores de viñedos y de árboles frutales. El pedrisco puede dañar los granos de uva cuando ya está próxima su recolección y echar a perder el trabajo del año completo. Se ha solido intentar combatir el pedrisco lanzando y sembrando las nubes incipientes mediante cohetes y avionetas con ioduros susceptibles de condensar la humedad y hacerla precipitar antes de que la atmósfera se cargue en demasía y se produzca una saturación brusca que provoque el pedrisco. Ante los muy dudosos resultados del sistema, tanto en la Rioja como en otras partes del mundo, especialmente en Estados Unidos, se ha renunciado ya a él en los últimos años, prefiriéndose el método de la suscripción a buenas pólizas de seguros que arreglen la avería en caso de mala suerte.

Precipitaciones medias (en mm) (1961-1990)
Localidades Ene. Feb. Mar. Abr. Mayo Jun. Jul. Ago. Sep. Oct. Nov. Dic. Año
Sondika
Igeldo
Hondarribia
Biarritz
Articutza
Arantzatzu
Vitoria
Pamplona
Logroño
130
162
183
143
300
173
88
77
28
108
124
147
123
254
138
74
61
25
100
128
148
122
246
157
68
65
30
129
158
163
133
280
185
86
80
43
92
128
139
121
214
144
77
85
47
65
91
92
91
127
95
49
45
44
51
79
81
65
118
66
39
39
23
89
116
115
102
157
93
47
46
22
75
116
134
125
143
90
40
31
28
111
140
155
136
221
141
74
72
28
152
175
190
174
284
190
94
80
40
135
164
184
149
315
184
92
71
30
1.236
1.581
1.730
1.483
2.668
1.662
828
753
388