Udalak

OIARTZUN

Anteriormente Oyarzun. Municipio de Gipuzkoa que adopta su denominación actual por resolución 07-02-1990 (Boletín Oficial del País Vasco 20-02-1990 y Boletín Oficial del estado 13-09-1996) Situado al noreste de la provincia. Riega su término por el norte el río Oiartzun con sus afluentes tales como los arroyos de Alzibar y Sarobe y por el sur el río Añarbe tribuario del río Urumea. La capital -Elizalde- se encuentra al noroeste del término municipal, en la orilla derecha del río Oiartzun. La zona este es la más montañosa oscilando sus alturas entre 832 (Monteaia) y 330 m. Las coordenadas geográficas son 1° 49' 10" de longitud y 43° 17' 50" de latitud (mapa catastral, hojas 64 y 65, 1:50.000), Mer. M. Limita al norte con los términos guipuzcoanos de Lezo e Irun, al sur con el navarro de Goizueta, al este con el de Irun y Lesaka (Nav.) y al oeste con los de Errenteria y Goizueta (Navarra).


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Estratigráficamente se caracteriza esta zona por el surgimiento del Keuper y del Jurásico, que no aparecen sobre el borde NO. del Macizo de AIa. Esto influye en su manifestación tectónica, que resulta muy compleja. La presencia de las arcillas abigarradas lleva consigo la independencia relativa de las capas del Mesozoico, con respecto al zócalo Herniciano y a su revestimiento de areniscas triásicas. Los materiales Jurásicos-Cretácico inferior han cabalgado hacia el NE., sobre el flysch Cretácico superior en las facies «capas rojas» del techo de su serie. Este frente de cabalgamiento parece continuarse con el del borde septentrional del Macizo de San Narciso. [Ref. Memoria del I. G. y M. de España: Estudio geológico de la provincia de Guipúzcoa, Madrid, 1971, pp. 39-40]. Al S. de Oiartzun, hacia el E., se aprecia la «divertícula de Karrika» (P. Lamare, 1936); es un bosquejo del sinclinal de Bera (Navarra). Dicho sinclinal está muy comprimido entre el Macizo de Cinco Villas y la zona de dislocación de Oiartzun. (Ref. Op. Cit., p. 37).

Altitud. 82 m.

Población 1960-70-86: véase tabla.

Censos. 1787: 3.341; 1860: 4.580; 1900: 3.960; 1910: 4.268; 1930: 4.378; 1940: 5.579; 1950: 5.273; 1966: 5.837; l970: 6.704; 1975: 7.627; 1981: 7.732; 1986: 8.073. 1988: 8.334; 2000: 9.185. Desde 1960 a 1968 la población de este municipio creció en 1,62 % medio anual. Indice de crecimiento de 1960 a 1970 (base 100): 125,40. Variación porcentual de la población 1970-1975: + 13,8.

Población inmigrante. En 1981 contaba con un total de 2.990 inmigrantes llegados:

Antes/en 1950 Entre 1951-1960 Entre 1961-1970 Desp. de 1970
138 v.
157 h.
163 v.
137 h.
436 v.
443 h.
726 v.
798 h.

[Ref. "Movimientos Migratorios"].
1787: 567; 1950: 781; 1970: 358 (concentrada), 481 (diseminada).
Distancia desde la capital del municipio, Elizalde, a San Sebastián: 11,2 kms. Distancia a la cabeza del partido judicial: 11 kms. Este municipio tiene estación de ferrocarril. A través de un ramal y tres carreteras locales comunica respectivamente: con la N. 1 San Sebastián-Irun, las poblaciones de Astigarraga y Lesaka, y con el depósito de agua de Artikutza. Cuenta con accesos a la Autopista Bilbao-Behobia. En épocas anteriores la necesidad de poner a la industria ferronera del valle en contacto con los centros de comercio y contratación de este ramo en la península, hizo que pasaran por Oiartzun los principales caminos que unían el interior con la frontera. Así al proyectarse el año de 1766 por la provincia el Camino Real de coches se decidió que dicho camino, partiendo de Irun, pasara, no por Gaintxurizketa como el actual, sino por el casco del valle, para salir a Astigarraga y Hernani, dejando a un lado Errenteria, Pasaia y Donostia-San Sebastián; aun cuando no tardó mucho en hacerse el ramal que había de mejorar la comunicación del valle de Errenteria y el puerto de Pasaia y, mediante ellos, con San Sebastián. En épocas anteriores al s. XVIII pasaba también por el valle la calzada principal que perseguía la misma finalidad de unir la frontera con el interior, siguiendo poco más o menos la ruta de la carretera actual, sobre todo en lo que afecta al trazado desde la Cadena de Irun hasta Sistiaga. Ya desde este punto variaba la dirección, por cuanto que el camino de los peatones y las caballerías, en la bifurcación (bidagurutza) de dicho punto, tomaba, como lo hace también la actual calzada, por la falda de Urkade a bajar a Elizalde por Legarrea, cuando el de los carros tomaba a mano izquierda por Billabar y Arpide a Gaztañegi y luego a lo largo de Elorrondo a Tolarieta-Etxetxuri. La de Legarrea entrando por Goiko kale y siguiendo por la calle de las Platerías, hoy calle de Mendiburu, y por la cuesta de Josekruzene y el ángulo de la casa de Bidebitarte, antes Errezolane, daba en Uzoko (punto hoy desaparecido en el fondo de los jardines de la finca Picavea), para (cruzando el punto donde hoy tiende un puente la carretera que baja por Belderraiñene) salir al citado punto de Tolarieta-Etxetxuri, por donde luego atravesando la regata de Auztegi en el punto de Txaparrea, subía por Arane a Baldiarra, y luego de allí por el mismo recorrido de la calzada actual, salía al alto de Arizmendi, para luego bajar a Arragua, y de allí, tomando a mano izquierda, ir a coger el puente llamado Correo-zubi, de Aranguren, punto en el cual abandonaba la jurisdicción de Oiartzun para internarse en Rentería, en cuyo casco de población entraba un ramal por la calle de Arriba, continuando, sin embargo, el trazado principal por la izquierda al alto de Zamalbide, para de allí llegar a las Ventas de Astigarraga, y luego por la ladera de Santiago-mendi bajar a esta villa con su aneja de Murgia para cruzar el Urumea por el vado de Ergobia. Además de esta calzada, que era la principal entre la frontera y el interior, había otras también muy importantes para la vida del valle, como eran las que unían entre sí los barrios («plazas» que decían entonces) de Elizalde, Ergoien, Altzibar e Iturriotz, y todos ellos con Rentería, principalmente mediante el trazado importantísimo que recorría a lo largo del valle en todo su trayecto a partir de Olaetxe hasta Arragua, pasando por Ergoien, Altzibar, Iturriotz, Ugaldetxe. Trazados importantes eran también los que había de los barrios principales que hemos mencionado, a los pequeños núcleos habitados y a las ferrerías, situados en vallecitos secundarios, como el que de Altzibar llevaba a Karrika y aún más arriba, y el que de Iturriotz conducía hasta Arbide o por Garaño se dirigía a Goizueta, y por fin el que desde Ugaldetxe iba a la zona de Torresko erreka, aparte de los que había en la región norte de la parte de Urkabe.
L. L. Bonaparte, en 1863, la clasificó en el euskera alto navarro septentrional y, dentro del mismo, en el subdialecto de Gipuzkoa y variedad de Irun. En el primer tercio del s. XIX, Añíbarro la incluye, a efectos de predicación, en una lista de localidades cerradamente vascoparlantes (Varios: "Geografía Histórica de la Lengua Vasca", Auñamendi, 1960, t. I, pp. 44-60). En 1970 el número de vascófonos asciende a 5.000 personas, representando el 75 por 100 de su población total (Pedro de Yrizar: "Los dialectos y variedades de la lengua vasca", sep. "Boletín de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País", 1973, p. 42). Según el censo de 1981 hay los siguientes hablantes: ("Educación y Euskera"):

Erdaldunes 1.120
Euskaldunes
- Alfabetizados
- Algo Alfabetizados
- No alfabetizados
1.320
3.188
915
Casi euskaldunes
- Alfabetizados
- Algo Alfabetizados
- Pasivos
231
477
273

Existen testimonios de uso de la lengua vasca en un proceso matrimonial del año 1664 de este valle (Satrústegui, 1979, FLVSD, n.° 33).

1882. Certamen literario y artístico en honor del P. S. de Mendiburu. Lo convoca el ayuntamiento de Oiartzun y en su nombre el alcalde Fco. Javier Aramburu, el día 20 de junio de 1882. Se le señala la fecha del 14 de julio para su celebración. Fueron premiados los señores Antía, por su poesía Aita Mendiburu'ri, y Oliver.

1897. Fiestas Euskaras, 3 al 7 de julio. Fueron varios los números del programa directamente relacionados con la literatura oral y escrita: Coros que interpretaron canciones populares vascas: "Agur oyartzuarrak", "Festara", "Ezkon berriyak", "Intxauspeko alaba", "Goizeko izarra", "Ume eder bat", "Boga, boga" y el "Gernikako Arbola". Sesión de bertsolaris: Pello Errota y su hermano J. Cruz Eleizegi, Esteban Elola, Txirrita y Lujambio, Lexo, Archaiya y Joaquín Urbieta. Representaciones teatrales organizadas por la sociedad "Euskaldun Fedea": "Aterako gera" de Alzaga, "Barrenen arra" y "Alkate berriya" de Soroa. Ejercicios de lectura y escritura en vascuence a cargo de los niños de las escuelas. Discurso en euskera del presidente de la diputación Sr. Lizarriturri. Entrega de premios.

1915. Fiestas Vascas. Día 5 de agosto. Fiestas solemnes y entusiastas. Predicó el jesuita Pierre Lhande. El gran "batzar" en la plaza fue de los que marcan época en un pueblo, pues más de 300 niños cantaron canciones populares dirigidas por la batuta de Francisco Recondo armonizados al piano por D. Celedonio Mújica y al armonium nada menos que por el P. Donostia. D. Gregorio Mújica habló sobre la necesidad de hacer pervivir el idioma vasco. El conocido Francisco Cuende declamó su monólogo favorito Joxé Ebaristo de Nuñez Arizmendi. Cantó "Adiós, ene maitea", armonizada por Bordes, la "Schola Cantorum" de San Sebastián. Se proclamó a los niños premiados Carmen y Román Irigoyen, Miguel Iza, Juana Picabea, Hilaria Iriarte y Antonio Sorondo. Finalizó todo en un concierto musical.
La extensión territorial de este valle, es una de las mayores de la Provincia de Gipuzkoa; se calcula ella en 5.000 hectáreas, con un perímetro de 39,593 kilómetros. De dichas 5.000 hectáreas, 3.000 son de monte apropiado, todo o casi todo él, para plantación y árboles. Las 2.000 restantes se destinan al laboreo, para la agricultura. La porción no aprovechable ni para la agricultura ni para la plantación, es pequeña, y se reduce casi totalmente al macizo granítico (único en el país) de las Peñas de Aia, y a los peñascales del escarpado triásico de Arkale. De las tierras laborables las principales están situadas a lo largo del valle por donde corre el río de más caudal llamado también Oiartzun, aunque quizás la mayor parte de dichas tierras se halla más bien en las laderas mejor orientadas y más cómodas de los muchos montes de que está tejido casi todo el terreno municipal. Al comenzar el s. XIX la población se dedicaba a la agricultura, carboneo y arriería. Se obtenía poco trigo, por lo que el principal alimento era el maíz, del que se recogían 8.000 fanegas al año. El ganado ovino, bovino y caballar ascendía a 4.000 cabezas. Los montes estaban poblados de robles, castaños, nogales y manzanos. Se abastecían de carbón en ellos 4 ferrerías que trabajaban mineral extraído en el mismo valle, en el que había además minas de estaño, plomo y cobre. Ciento veinte años más tarde la mayor parte de la población se dedicaba al cultivo de la tierra y a la cría de ganado vacuno, cuya leche se vendía en San Sebastián. Habían desaparecido las ferrerías, pero no las minas, en las que trabajaban más de 300 obreros. Había además fábricas de cal, chocolate y sidra achampanada. Según el censo agrario de 1962, en este ayuntamiento había 730 explotaciones agrícolas, 159 de menos de 0,1 Ha., 145 de 0,1 a 1 Ha., 240 de 1 a 5 Has. , 174 de 5 a 20 Has. , 9 de 20 a 100 Has. , 1 de 100 y más Has. El régimen de tenencia era el siguiente: Propiedad: 4.600; arrendamiento: 700; aparcería: 3; otros: 4. En su término se encuentran las instalaciones para la cría de caballos de carreras de los marqueses de Villamejor y de San Damián y Figueroa, y la de Arizabalo. En 1986, con el ingreso en el Mercado Común, fue declarado este municipio «Zona de montaña» haciéndose acreedor a un subsidio del 35 % sobre el proyecto de desarrollo integral del mismo.
Censo industrial (1975). Había un total de 145 empresas, dedicadas a la alimentación 19, madera y corcho 10, química 8, construcción 48 y metal 50. Fabricación de maquinaria de elevación, de preparación de arena y auxiliar de fundiciones y cualquier clase de fabricación de tipo metálico en Talleres San Juan, S. A. , fundados en 1961 . En 1981 poseía 52 empresas, de las cuales 36 ocupaban de 3 a 19 personas, 11 de 20 a 99 y 5 de 100 a 499. En las primeras trabajaban 234, en las segundas 626 y en las terceras 1.554, sumando un total de 2.414 personas ocupadas en la industria. (Ref. ESICAE, 1983, E. Jaurlaritza). Las empresas de más de diez trabajadores enclavadas en su término son: Aizpurua Lasa, Joaquín; Fundiciones Aizpurua (B. Arragua) con 29, Aparicio Zamarreño, José, Talleres Errota (Instalaciones de pintura) con 16, Calderería y Galvanizados, S. A. (B. Arragua) con 18, Carbónica Santa Clara, S. A. (B. Alzibar) con 34, Contrucciones Larburu, S. L. (B. Alzibar) con 11, Construcciones Urgain, S. A. L. (B. Ugaldetxo, maquinaria) con 18, Equipos para bodegas y destilerías, S. A., La Girondine con 75, Icotor, S. Coop. (B. de Ergoien, máquina herramienta) con 64, Industrias Plásticas Beta, S. A. (BETA) (B. de Arragua) con 90, Industrias Tajo, S. Coop. (plásticos) con 248, Litografía Danona, S. Coop. con 68, Manufacturas Guipuzcoanas de Caucho y Latex, S. A. (CATELSA) con 328, Máquina Geka, S. L. (GEKA) con 70, Nicolás Arbide y Cía., S. A. (construcción) con 13, Niessen, S. A. (B. Arragua, material eléctrico) con 475, Ramón Vizcaíno, S. A., Factoría de calderería (RVSA) Real Cía. Asturiana de Minas, S. A., Mina Arditurri con 99, Sánchez Román, S. A. (industria gràfica) con 36, Severo Echeveste, S. L. (B. Ugaldetxo, carpintería) con 11, Talleres Castelruiz, S. A. (B. Iturriotz, construcciones y mecanizaciones pesadas) con 21, Unión Explosivos Río Tinto, S. A. (plásticos) con 338, Ureche, S. A. Mármoles Ureche (B. de Arragua) con 40. («C. I. P. V.», 1982). En 1984 se construyó el nuevo polígono industrial de Oiartzun con una superficie total de 13.850 m². La financiación corrió a cargo de la «Sociedad de Promoción y Reconversión Industrial», con un 51 % del capital, el ayuntamiento de Oiartzun, con un 24,5 %, y la diputación foral de Guipúzcoa, con un 24,5 %. Comercialmente, Oiartzun pertenece al área de San Sebastián.
El total de población considerada activa en 1982 era de 2.131 varones y 748 mujeres. De éstos, 1.829 v. y 578 m. se hallaban ocupados, 129 v. y 134 m. buscaban empleo por primera vez, y 173 v. y 36 m. habían trabajado anteriormente. El total de inactivos estadísticos era de 1.710 y de inactivas estadísticas de 3.084. (Ref. AEV 1982).
La iglesia parroquial de san Esteban es producto de una reedificación emprendida tras el incendio producido con la llegada de las tropas francesas en 1476, procediéndose al mismo tiempo a su ampliación. De todas maneras, en la fachada meridional hay dos nichos sepulcrales góticos, único vestigio del templo primitivo, además de algunos huecos apreciables aún hoy en día. La torre se erigió a fines del siglo XVI. El autor de la traza fue Nicolás de Lizarraga, encargándose de su ejecución Sarobe. El fallecimiento de éste provocaría que en 1602 el concejo decidiera que fuera Pedro de Zaldua quien continuara con su realización, contando para ello con tres años de plazo. La iglesia posee planta de salón con una sola nave. Su ábside es ochavado y posee, además de la capilla mayor, tres tramos, siendo en el último donde se emplaza el coro. En cuanto a la cubrición, se hace uso de bóvedas de crucería, siendo la más antigua la dispuesta en el ábside. Las restantes son posteriores, producto incluso del siglo XVII, toda vez que en 1660 Cristóbal de Zumarrista y Francisco de Umbarrumbe procedieron a su examen.

El retablo mayor fue ejecutado por Juan de Huici, maestro arquitecto residente en Lumbier, quien firmaría el contrato en octubre de 1629. Provisto de planta poligonal, cuenta con banco, tres cuerpos de tres calles y dos entrecalles, ático y remate. Finalizado para 1645, Gaspar Ramos realizaría diez relieves y los bultos, participando igualmente en esta faceta Pedro de Luzuriaga, autor de la imagen de Nuestra Señora de la Asunción. Puesto que en 1720 el ayuntamiento de la localidad no estaba satisfecho con el aspecto del mueble, solicitó traza a Sebastián Lecuona para mejorar el mismo. De este modo, en 1724 José de Zuaznabar e Ignacio de Lecuona se comprometieron a realizar el añadido convenido en los laterales, decidiéndose en 1726 modificar igualmente la parte central, labor asumida por los mismos maestros, quienes finalizarían su trabajo un año después. Por último, y puesto que únicamente se había policromado el sagrario -en 1661 por parte de Mateo Ochoa de Arín-, el complemento policromo correspondió a Manuel de Alquizalete. En cuanto a su tipología, se trata de un retablo-fachada con entrecalles, destacando la presencia de principios tan claramente diferenciados como son los derivados del romanismo en una primera fase y los propios del barroco decorativo después. Grandioso en su concepción arquitectónica, la calidad de la escultura es lógicamente desigual, destacando por regla general más las imágenes de bulto redondo.

Los retablos laterales de San Luis Gonzaga y Nuestra Señora de los Dolores son realizaciones de fines del siglo XVII. Provistos de planta lineal, constan de banco, cuerpo único y remate. En el banco, bajo las entrecalles, encontramos pinturas sobre tabla. Destaca el uso de soportes salomónicos ordenando el cuerpo. La labor decorativa es profusa, con el característico tratamiento del periodo. En la capilla del Santo Cristo se disponen los retablos del Cristo, San Ignacio y San Francisco Javier, trazados por Sebastián de Lecuona en 1721. Autores materiales de esos muebles serían Ignacio de Lecuona y José de Zuaznabar. En 1775 se policromarían los altares, siendo en esa fecha también cuando el escultor Santiago Marsili ejecutaría los relieves de los medallones situados en los áticos. Provistos de planta recta, la labor decorativa es lógicamente más abundante que en los retablos anteriormente citados, siendo la calidad de la escultura muy aceptable. Los retablos de San Martín y Santa Catalina fueron realizados por José de Zuaznabar a partir de 1730. Nuevamente se impone el desarrollo arquitectónico, de sumo interés, por cuanto anuncia formulaciones posteriores. Los retablos de la Virgen del Rosario y San José fueron ejecutados a partir de 1736 por José de Zuaznabar, aunque Sebastián de Lecuona también otorgaría su parecer respecto a estos dos conjuntos. Sea como fuere, son realizaciones de transición entre el barroco decorativo y el rococó, imponiéndose ese último estilo. El retablo de San Nicolás de Bari es, por último, una realización rococó. La escritura para su ejecución se formalizó en noviembre de 1775 con José Ignacio de Lavi, maestro igualmente responsable de la traza. Alberga, además, un lienzo de la Virgen de Guadalupe realizado por el pintor mejicano José de Páez. La sillería del coro se debió a Sebastián de Lecuona, quien recibió el encargo para ello en 1710; fue restaurada en 2003.

La basílica de San Juan Bautista fue hospital de la villa. Su edificación tendría lugar en el siglo XVI. De gran interés es su fachada, esencialmente su portada. Destaca igualmente el retablo efectuado por Jerónimo de Larrea, realización de finales de ese siglo. El retablo consta de banco, dos cuerpos y remate. Carente de movimiento alguno en su planta, es una realización de carácter clasicista. La escultura, de concepción netamente romanista, se halla en la línea de la producción de Larrea.

La casa consistorial es una realización del siglo XVII. En la clave del dintel del balcón central se precia la fecha de su erección, 1678. Realizado por Nicolás de Zumeta con el asesoramiento de Sebastián de Lecuona, destaca en el edificio la elevada altura de su soportal. Dotado de cinco arcos al frente, en un lateral posee otros dos. En su planta alta posee balcones volados, situándose, además, en su fachada las armas del valle en dos escudos de piedra. El conjunto resulta acertado, al tiempo que sobrio, constituyéndose en un afortunado exponente de la arquitectura de este tipo en la época. Se ubica en la plaza de San Esteban, donde hallamos igualmente construcciones civiles de cierta entidad. Así, la casa Urdiñola es una construcción del siglo XVIII, mientras que Arpidene es una casa solariega. La casa de Ibar Gain o Erriberane es una realización del siglo XVIII también. De planta cuadrilonga, en su fachada sobresale el escudo barroco y el remate de esa parte central mediante una disposición triangular.

En el barrio de Altzibar se conservan dos cruces de término o cruceros que atestiguan su carácter de cruce de caminos. El caserío Ugarte era en origen una edificación del siglo XV. Tan sólo conserva su escudo de armas, puesto que el edificio ha sido muy renovado. Ugarte Errota ha sufrido también numerosas modificaciones. Erigido en el siglo XVII, conserva dinteles, esquinales y el escudo de la primitiva construcción. Además, el caserío Agerre fue edificado en el siglo XVI, mientras que Peruene data del siglo XVIII. En el barrio de Karrika conviene citar los caseríos Bidasoro, de origen medieval, Aranburu y Arraskue, remodelados en el siglo XVI.

Ergoien tiene como edificios más señalados las casas solares de Olaizberri, Isasea y Zuloaga, los caseríos Soroeta y Arpide, además del palacio de Ergoien, construcción del siglo XVIII. En el caso de Isasea, la primitiva construcción sería del siglo XVI, conservando el actual edificio su escudo, si bien las modificaciones han sido muy numerosas. Olaizberri mantiene también su escudo renacentista. Es un edificio del siglo XVIII, con planta rectangular. La ferrería de Olaberría mantiene algunos restos de la fábrica de hierro erigida en 1512 y ampliada en el siglo XVIII.

En Iturrioz sobresale la torre de Iturrioz, construcción de carácter medieval. Casa torre de carácter defensivo en origen, es una construcción exenta de planta aglomerada. Conserva vestigios de la construcción original en el acceso, además de conservar ventanas conopiales y modillones. Además, en la clave de su arco de medio punto mantiene un anagrama IHS en caracteres góticos, además de dos cruces en los ángulos superiores. Sin duda alguna, es una de las construcciones más señaladas que del periodo apuntado nos han llegado. Posee, por tanto, un enorme valor. Otros edificios destacables en este barrio son los caseríos Garano, Oiarbide, Iragorri, Zulotibar y Arbide -conserva una ventana conopial-. Junto al último se mantiene la red de canales de la ferrería antaño allí existente. La ermita de Ozentzio es una modesta construcción, si bien posee un acusado interés histórico.

Ugaldetxo posee como realizaciones más señaladas las casas torre de Zuaznabar, Retegi Azalene y Torres. Por otro lado, Araneder y Garmendi Txiki se datan en el siglo XVI, mientras que Ibarrea e Iyeru Haundi fueron casas solariegas. En Gurutze sobresalen los caseríos Sein, Aldako, Anderregi, Aranaburu y Torre Blanca. En Arragoa se destacan Bidegurutzeta y Auntzegi Zaharra.

En el cementerio de la localidad se halla el "Monumento en memoria por los caídos en defensa de Euskadi", realización de 1977 debida a Luis Peña Ganchegi.

Bibliografía:
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  • Arrázola Echeverría, María Asunción: Renacimiento en Guipúzcoa. II, Escultura, Donostia, Diputación Foral de Guipúzcoa, 1988 (1ª ed., 1968), pp. 246-249, 271, 296-297.
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  • Cendoya Echániz, Ignacio: La Semana Santa en Gipuzkoa. Estudio histórico-artístico, Cuadernos de sección, Artes plásticas y monumentales nº 13, Donostia, Eusko Ikaskuntza, 1995, pp. 129, 159, 163, 169 y 205.
  • Isasa, Pedro; Linazasoro, Iñaki: Gipuzkoako Udaletxeen Marrazkiak = Dibujos de las Casas Consistoriales de Gipuzkoa, Donostia, Kutxa, 1995, pp. 146-147.
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  • Santana, Alberto; Larrañaga, Juan Ángel; Loinaz, José Luis; Zulueta, Alberto: Euskal Herriko baserriaren arkitektura = La arquitectura del caserío de Euskal Herria, Vitoria-Gasteiz, Departamento de Ordenación del Territorio, Vivienda y Medio Ambiente, 2001, vol. II, pp. 242-257.
  • Urteaga Artigas, María Mercedes: Guía histórico monumental de Gipuzkoa, Donostia, Diputación Foral de Guipúzcoa, 1992, pp. 225-229.

  • Ignacio CENDOYA ECHÁNIZ
    Profesor de la U.P.V.-Euskal Herriko Unibertsitatea
    Canciones populares vascas: Alabatua (I); Martin Zarra; Errak bat; La baita; Bunbulun; Nik baditut; Abenduaren zazpian; Aldapeko sagarraren [Ref. R. M. de A.: «C. P. V.», n.° 916, 858, 833, 475, 465, 369, 195]. Canciones burlescas [Ref. «A. de E. F.», 1930, p. 76, 76]. Cantares coreográficos en «A. de E. F.» 1930: Zagi-Dantza, p. 49; Marikita Mutxatxa, p. 50; La vuelta de la romería, p. 49; Axeri-Dantza, p. 49; Coplas de baile, pp. 41, 43, 44, 46; Canciones cuneras, pp. 51, 52, 52; Canciones didácticas, pp. 59, 61, 63, 63, 65; Canciones para bailar al niño, p. 55; Canciones para hacer fiestas al niño, pp. 56, 57; Canciones para las festividades, p. 74; Canciones varias, p. 75. En «A. de E. F.», 1933: Cantar de bodas, p. 74; Cantar de Navidad, p. 52; Cantares loquillos, p. 77; Cantares de Nochebuena, p. 35.
    Creencias, cuentos y leyendas: Tesoros de las cuevas; Amenaza de un gentil. [Ref. J. M. de B.: «E. M. e. 1. M. P. V.», t. I, pp. 34, 35]; Azkeneko mairuk, t. I, p. 46; Aranburuko neskamia, t. I, p. 67; Mugarrialdatzallea, t. I, p. 75; Sansonarri, t. I, pp. 117, 118; Peñas desprendidas, hundimientos, t. I, p. 125; Las lamiñas, t. II, p. 61; La construcción, obra de gentiles, moros, etc., t. II, p. 79; Rodeo de las casas, t. II, p. 94; Los difuntos y !as procesiones y rodeos, t. II, p. 96; Animismo y poder de las estatuas, t. II, p. 103; Piztiyun gerra, t. II, p. 158; Barbantxo, t. III, pp. 85-88; Estudiante tonto, t. III, pp. 1 19-125; La religiosidad del pueblo [Ref «A. de E. F.» 1924, p. 1]; Cuentos, leyendas y apólogos, 1930, pp. 79, 80; Juegos infantiles, pp. 66, 67, 68, 69, 70; Las Toberas, 1933, p. 60; La cena de los magos, p. 83; En Miscelánea, p. 8l.
    Municipio, partido judicial de Donostia-San Sebastián, Gipuzkoa.
    Valle, independiente, 69 fuegos. Las reuniones concejiles solían efectuarse en otros tiempos ya sea en el cementerio, ya en la parroquia o en la plaza y también en el manzanal de Madalensoro; la erección de la Casa consistorial en 1678 cortó con estas tradiciones y las reuniones fueron a puerta cerrada. Desde que el valle de Oiartzun obtuvo su gobierno municipal propio estuvo regido por ordenanzas, según las cuales, el ayuntamiento constaba de dos alcaldes, dos jurados mayores y un regidor. Su cargo, reseña Gorosábel, era anual, y la elección de los nuevos capitulares se hacía por los salientes, a saber, los alcaldes nombraban a los alcaldes, los jurados a los jurados, y el regidor al regidor. Conocidos los inconvenientes de este método de elección, se trató de remediarlos, y así es que el 30 de junio de 1535 dispuso el valle por medio de sus comisionados la reforma de sus ordenanzas en 94 capítulos confirmados el 12 de diciembre de 1536. Según ellas, la elección de dichos cinco concejales debía hacerse el día de San Esteban proto-mártir por siete electores sacados en suerte de entre los vecinos y moradores del valle, varones, mayores de veinte años, casados o viudos, o que poseyesen bienes raíces. Además de los cinco capitulares debía haber un bolsero, dos veedores de cuentas y nombradores de escribano de número, un preboste, dos jurados menores, tres fieles, dos manobreros de la iglesia, y dos guardamontes, nombrándose en la propia forma, menos los fieles, guardamontes y preboste, que debían serlo por el nuevo ayuntamiento. Conforme a otro capítulo, los cinco capítulos necesitaban para la reelección tener el hueco de tres años, y cada uno de ellos percibía el salario de 750 maravedís de buena moneda castellana. Por otra ordenanza se declara que dichos alcaldes, jurados mayores y regidor tuviesen las mismas atribuciones que correspondían al concejo general de vecinos, y solamente exceptúa de esta regla los repartimientos de maravedís, la instauración de nuevos pleitos, las ventas de montes, u otros negocios arduos y de mucha calidad. Para éstos debía preceder acuerdo, mandado y licencia del concejo general, a menos que la venta de montes fuese para pagar gastos ordinarios o los dos repartimientos ordinarios. Los demás capítulos tratan de la tasa de bastimentos, cuentas del bolsero, afielación de las pesas y medidas, visita de mojones, conservación de montes, venta de sidras, prendarias de ganados, y de otras materias semejantes. Con arreglo al autoacordado del 5 de mayo de 1766, se aumentó el ayuntamiento con dos diputados del común y un síndico personero; en cuya forma subsistió hasta la publicación de la ley de 8 de enero de 1845, conforme a la cual hubo un alcalde, dos tenientes de alcalde y once regidores. Oiartzun tuvo además una ordenanza dispuesta en 1574, confirmada por el mismo valle en 1688, sobre la presentación de la vicaría y beneficios. Tuvo también otra ordenanza hecha en 1623, confirmada en 1691, referente a la plantación de árboles castaños en terrenos concejiles con las circunstancias que establece. El valle está encabezado para los repartimientos provinciales en 54 fuegos y sus representantes ocupaban en las Juntas Generales y particulares el quinto lugar a mano izquierda del corregidor. En virtud de un acuerdo hecho por la provincia en las Juntas celebradas en la villa de Zestoa en 1860, se declaró a Oiartzun como uno de los pueblos donde debían hacerse estos congresos provinciales, acuerdo que, como punto de reforma foral, fue confirmado por la Reina.
    A mediados del s. XIX tenía una escuela elemental de niños, dotada con 5.000 reales anuales, y otra de niñas de igual clase con 1.900, ambas de los fondos municipales. Poseía en el curso 1970-1971 23 unidades escolares: 17 nacionales; 5 de la Iglesia y una privada. Total de escolarizados: 509 niñas y 440 niños. En virtud de la Orden de 21 de agosto de 1981 del Dep. de Educación del Gobierno Vasco se crea en el Centro Graduado «Alzibar» una unidad de E.G.B. en euskara y transforma una unidad de párvulos a euskara. En la Escuela Graduada «Arragua» se transforma al euskara la única unidad de párvulos del centro. En el Colegio Público «Elizalde» se crea una unidad de párvulos y transforman dos; asimismo seis de las diecinueve unidades de E.G.B. pasan a euskara. En la Escuela Graduada «Ergoyen» se transforma al euskara una de las dos unidades de E.G.B. En la escuela Mixta «Gurutze» la única unidad de E.G.B. pasa a euskara. Asimismo una de las dos unidades de E.G.B. de la Escuela Graduada «Iturrioz» pasa a euskara. En 1982 había una población escolar de 195 niños y 207 niñas, 6 centros públicos de EGB y 1 privado que acogían 628 niños y 571 niñas. La población escolar de las ikastolas era la siguiente: 261 alumnos de preescolar, 450 de EGB en un centro. (Ref. AEV, 1982). El n.° de alumnos en el curso 1983-1984 era: en preescolar 334, de los cuales 118 en centros públicos y 216 en ikastolas; 1.211 en E.G.B., de los cuales 669 en centros públicos y 542 en ikastolas.
    El nivel de instrucción de los mayores de diez años era según el censo de 1981 ("Educación y Euskera"):

    Analfabetos
    Sin estudios
    Primer Grado
    Primer Ciclo
    141
    856
    3.410
    676
    F. Profesional
    Segundo Ciclo
    Escuelas Univ.
    Facultades / ETS
    198
    172
    107
    67

    Servicio de educación especial en el Colegio Público Elizalde.
    Area de recreo Arritxulegi que cuenta con un refugio y mesas; área de recreo, Oianleku igualmente con refugio y mesas; área Arlepo con mesas. Camping Oliden de 2. ° categoría, con una capacidad de 440 personas, abierto del 1 de enero al 31 de diciembre.
    Campo de trabajo. Campo de trabajo de tipo internacional para la reconstrucción y etnografía con 20 plazas. Funciona en tres turnos: 1.er turno, del 1 al 15 de julio; 2.° turno, del 16 al 31 de julio; 3.er turno, del 1 al 15 de agosto, todos ellos con jóvenes de edades comprendidas entre los 18 y 26 años.
    Mercado, en disminución, los lunes. Romería a San Antón de Lesaka en enero, en el monte Munuaundi el 15 de mayo; fiestas de San Esteban el 3 de agosto; de San Antonio de Ergoien el 13 de junio; de San Pedro de Altzibar el 29 de junio; de Santiago de Iturriotz el 25 de julio; de la Asunción de Karrika el 31 de mayo; de San Agustín de Gurutze el 28 de agosto y de San Miguel de Ugaldetxo el 29 de setiembre. San Vicente de Paúl, 19 de julio, en Arragua. Por lo que hace a las diversiones públicas, fue el año de 1771 cuando el valle empezó a costear un tamborilero y un tambor, que venían a costar 1.350 y 360 reales respectivamente. Hasta aquella fecha se les conducía a jornal, a costa del valle en las fiestas grandes, y a costa de los mozos en los demás días. En 1750 se logró del prelado de Pamplona, autorización para organizar danzas públicas. Por el de 1662, los días de San Juan y San Pedro, se hacía danza de capitulares y sacerdotes. En número de 51 eran los dantzaris que hacían la danza de las espadas en la solemnísima procesión del Corpus Christi por el año de 1682. Hasta el año de 1770 existía la costumbre de que las procesiones del Jueves y Viernes Santo se hiciesen de noche por los barrios de Altzibar, Iturriotz y Elizalde. Por el de 1688 se daban en las bodas grandes serenatas de música y canto de las toberas con grandes dispendios y graves compromisos para los obsequiados. Por el mismo año existía la costumbre de que tropas de hombres armados anduviesen postulando por los barrios la víspera por la noche de San Nicolás (Adviento) con grande algarabía de cantos. En 1682, por una muerte que ocurrió, se abolieron los mascarados de los días de San Juan a San Marcial. Hasta el año de 1658 traían los mascarados los días de San Juan a San Pedro, «cascos o morriones» y «palos de dos manos» y «espadas cuadradas». Hasta el de 1682 se consideraba a los mozorros como juglares que tenían por misión alegrar las fiestas de San Juan y San Pedro «danzando y holgando» en comparsas varias según los barrios, por «las tres plazas de Elizalde», Altzibar e Iturriotz con todas sus barriadas» haciendo música cada grupo con su tamboril (su tambor), por espacio de ocho días que comenzaban la víspera de San Juan y terminaban al siguiente de San Pedro, que es día de San Marcial. En pago de este solaz que proporcionaban a sus habitantes, el valle tenía establecido desde tiempo inmemorial que se les adjudicase toda la ofrenda de pan que por San Juan ofrecía el pueblo a la parroquia y a su cabildo, «para que se regocijasen por la recíproca correspondencia y amistad que siempre han conservado conel dicho valle por festejar aquellos días en toda unión y concordia». Dicho año, por el caso de homicidio que hemos citado, se abolió la costumbre y se prohibió el uso de los «mascarados o mozorros», adoptándose además diversas providencias para que en los festejos que quedaban vigentes, no ocurriese desmán alguno. Con todo, el año 1750, por Carnestolendas, ya no por San Juan, hubo heridos en la plaza de Elizalde por cuestión de mozorros. En las Ordenanzas de buen gobierno que se renuevan en todos los libros de Acuerdos, por lo menos desde 1658, se prohibe jugar a la pelota durante los Oficios. En el s. XVIII la prohibición se extiende a las horas en que los señores de la Justicia y Regimiento del valle están celebrando ayuntamiento, sin duda porque ya en este tiempo se jugaba en los soportales de la Casa Concejil, que data del año 1676, añadiéndose en esta fecha a la prohibición susodicha, la de jugar al pie o a mano contra la pared frontis. Fue el año de 1749 cuando se proyectó la construcción de la plaza de Madalensoro -hoy conocida por Beko Plaza- famoso punto de cita de todos los pelotaris que fueron antaño, universidad pelotarística en que se formaron las generaciones de jugadores «de largo», los Indart, Otharre, Urtxalle, Zarpa, entre otros.
    De oro, una torre de piedra, sobre ondas de azul y plata, acompañada de dos árboles, uno a cada lado y surmontada de tres estrellas, puestas en triángulo.
    Cueva de Torre. Pequeña cavidad, situada junto al caserío del mismo nombre, en la que se han encontrado restos de su utilización esporádica como hábitat humano durante un largo período del paleolítico superior. Las evidencias halladas corresponden al gravetiense (punta de la gravette), solutrense (fragmento de pieza de retoque) y magdaleniense (cúbito de alcatraz con diversas figuras animales grabadas: ciervo, caballo, sarrio, cabras monteses, vaca, una figura antropomorfa y diversos signos abstractos). Entre los restos animales hallados se encuentra el reno. Parece tratarse de un refugio temporal de caza dependiente del próximo (5 km.) hábitat de Aitzbitarte. Tiene cuarenta y cuatro cromlechs: seis de Egiar, uno de Arritxurieta, cinco de Basate, cinco de Oianleku (más un posible túmulo), cinco de Munerre, dos de Kauso, doce de Arritxulangaña y ocho de Errenga. Algunos de ellos habían sido descubiertos por P. M. de Soraluce en 1909 (en Egiar, Oianleku Norte, Errenga y Arritxulangaña) y fueron pronto divulgados, en 1915, por T. de Aranzadi. En 1948 L. Peña Basurto identificó los grupos de Basate, Oianleku Sur y Munerre y algún nuevo monumento en Arritxulangaña; muy recientemente se añadieron al catálogo de la estación algunos de Kauxe, Arritxurieta y Arritxulangaña, por L. del Barrio, Tx. Ugalde y otros. Alguno de esos cromlech ha sido excavado sin resultado arqueológico: en Egiar lo hicieron, en 1909, Soraluce y Aranzadi; también en Egiar, hace no mucho, J. Altuna. La exploración en 1976 del cromlech n.° 1 de Oianleku Norte, por J. Altuna y P. Areso, proporcionó varios restos de utillaje y fragmentos óseos calcinados.
    El puerto y valle primitivos. El nombre de este valle deriva del de la ciudad de Oiasona (Oiarso, Oiason, Oearso, Oeaso) citada por los geógrafos grecolatinos como extremo final de la vía que unió en tiempos de Augusto a Tarraco con los vascones más occidentales. Por medio de esta calzada el confín vascón limítrofe con Aquitania quedaba comunicado por Belate con Pompaelo (Pamplona) y el valle del Ebro. Dicha ciudad, hoy desconocida, se asomaría al mar en algún punto de la desembocadura del actualmente transfigurado río Oiartzun. En palabras de Manuel Lecuona (1959): «Aquella vía Tarrako-Pompelo-Oidasouna, como decimos, penetraba en nuestro valle, bien por Arritxulegi (tocando las minas romanas de ARDITURRI) o bien por Bianditz (paso más cómodo), y venía a dar en nuestro «Oiasona, ciudad sobre mismo Océano» de Strabón, o en la «Oiasso polis y O'asso akron Pyreenees» de Ptolomeo o en el «Olarso» con su «saltus», de Plinio, que no son otra cosa que la población de Oiartzun y el monte Jaizkibel y el boscaje circundante hasta el puerto de Belate o Roncesvalles. El puerto marítimo de Oiasson estaba, sin duda, en la desembocadura del río hoy llamado de Oiartzun, es decir, en el actual puerto natural o bahía de Pasajes, llamado, en efecto, después de mucho tiempo «puerto de Oiartzun»; puerto, eso sí, cuyos muelles, sin duda, no se ceñían entonces sólo a la actual bahía de Pasajes, sino que se alargaban y extendían río arriba, mucho más arriba aún de Rentería, quizás hasta el barrio oyartzuarra de Ugaldetxo, donde posiblemente se embarcaba el producto de las minas de Arditurri (v.), así como multitud de artículos comerciales procedentes de la tierra de los vascones de la actual Navarra. Con tal situación, dicho se está, que el puerto se aproximaba muchísimo más que hoy a nuestra población, pudiendo entonces ésta considerarse muy bien como plaza marítima («ciudad alzada sobre el mismo océano» -Strabón-), como lo pide la clasificación que de ella hace la Geografía Antigua. Por lo que se refiere al encuadramiento que los geógrafos todos unánimemente hacen de nuestro valle en la zona de los Vascones, es decir, en la actual Navarra (y no en sus vecinos várdulos en la zona de Guipúzcoa), es muy de tener en cuenta como dato confirmatorio, el hecho de que lingüísticamente nuestro valle ha sido y aún hoy lo es, navarro. La variedad dialectal del vasco que en él se habla, es el llamado alto navarro occidental, notablemente distinto del dialecto guipuzcoano». Según recoge Ciriquiain Gaiztarro (1951) en el año 1908 el ingeniero de minas Francisco Gascue había observado durante once años el avance del fango y gravas en la ensenada de Lezo y frente a la fábrica de Capuchinos, llegando a la conclusión de que, en bajamar, la línea de tierra emergida avanzaba cerca de medio metro por año. «Imaginemos -dice- lo que podía ser este avance en épocas en que las tierras no habían sido sometidas a contención artificial alguna, retrocedamos unos cientos de años y veremos las aguas azules del fiordo de Pasajes, metidas en los solares que hoy ocupan las calles de Rentería. Y, en efecto, la suposición no encierra ninguna aventura, pues de un informe remitido por la villa, a la Academia de la Historia, resulta que en el año 1772, al hacer unas obras en la plaza del Arrabal, enclavada en el centro de la población, descubrieron un paramento de piedra, con una escalera de arenisca, de catorce gradas, diez de las cuales estaban cubiertas de fango y lodo; y junto a ella, colgada del muro, al modo marinero, una gran argolla de hierro. Allí había, sin duda ninguna, un puerto, más aún, su embarcadero. Así se comprende, aunque a simple vista pudiera parecer extraño, dijera Gorosábel que quizás, desde el pie de la colina sobre la cual está edificada la villa actual (Oiartzun) no hubiere 2 kms. de recorrido valle abajo, hasta la orilla del mar, o sea hasta un sitio en el cual se hiciese sentir el movimiento del flujo y reflujo de las mareas'». Según Gorosábel el territorio de este valle en lo antiguo se extendió, al parecer, desde el canal de Pasajes hasta el río Bidasoa y, por consiguiente, le correspondían las poblaciones de Fuenterrabia, Irún, Lezo, el Pasaje de la parte oriental, Orereta, Elizalde, Iturrioz y Altzibar. Separada del cuerpo de este valle Hondarribia con Irún, Lezo y dicho Pasaje en el año de 1203, sólo quedaron formando parte de él los otros cuatro lugares de Orereta, Elizalde, Iturriotz y Altzibar. El establecimiento más antiguo parece corresponder al barrio de Elizalde. No estuvo cercado de muros por lo que, según Gorosábel, «nunca tuvo en lo antiguo otro concepto que el de tierra y, después, de valle, que equivale a población rural .
    Presencia romana. Las explotaciones de Arditurri han significado la evidencia más importante de la actividad romana en esta parte oriental de Gipuzkoa. Asimismo, la presencia romana en la comarca del Bidasoa parece estar relacionada con el desarrollo de una minería basada en la explotación del plomo y de la plata, al pie de las Peñas de Aia. Los restos en el término de Oiartzun siguen la dirección de los filones minerales. Descendiendo del extremo E. del término, en dirección S-SO., se localizan varias minas y yacimientos romanos al S. de Arditurri entre los arroyos de Arditurri y Otsamantegi hasta Zontzorroitz. Los estudios sobre Arditurri han sido revisados y actualizados por M. Urteaga y Txomin Ugalde («Munibe», 1986, 38). Las galerías mineras romanas, indican estos autores, constituyen indicio de lo que pudo ser la presencia romana en el Bidasoa, sumándose al contexto de las evidencias arqueológicas de Santa Elena, El Juncal y el fondeadero de Asturiaga, siendo probable que el conjunto citado se haya desarrollado en función de la actividad minera. De las 42 galerías y 82 pozos citados por Thalacker, sólo se conservan 9 galerías de extracción con características de construcción de época romana; es decir, de sección oval o predominantemente oval, con pulimento en las paredes, repisas para las lucernas y ocasionalmente con rampa de acceso. La explotación a cielo abierto que se viene siguiendo en los últimos años, ha determinado el hundimiento de las galerías más espectaculares y que fueron conocidas en tiempos del ingeniero jefe, Benjamín Alvarez, hacia mediados de este siglo, quien catalogó nuevos hallazgos y recogió materiales cerámicos romanos que hoy se encuentran en el Museo de Santa Elena, en Irun. En las cercanías, junto a la regata de Karrika, han sido descubiertos nuevos ejemplos. Las descripciones de Thalacker (1804) han sido seguidas por todos los que han incidido en el tema, y solamente han sido cuestionadas por R. Izaguirre («Munibe», 4, 1971), quien duda de la autenticidad del contenido del artículo de Thalacker. Hasta hoy poco se ha avanzado desde lo publicado en 1804. Sabíamos que las galerías eran de gran longitud, con cruces entre las mismas, con repisas cada cierto trecho para colocar los candiles necesarios para la iluminación, pero no teníamos ninguna documentación si exceptuamos el plano realizado por la sección de espeleología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, hace más de 20 años. El interés romano por la minería de esta zona parece eclipsarse hacia mediados del s. II, coincidiendo con la apertura de una crisis económica en el Imperio que les obliga a concentrar sus esfuerzos en otras áreas mineras de mayor importancia como Río Tinto o Cartagena. El momento de esplendor de estas explotaciones habría que situarlo en torno a los inicios del s. I, a continuación de las Guerras Cántabras, manteniéndose hasta el s. II. Esta etapa cronológica viene corroborada por los testimonios materiales, fragmentos de cerámica, que recogió B. Alvarez y que hoy se encuentran en el Museo de Santa Elena y por las monedas que recogió Thalacker que según él fueron acuñadas en tiempos de César Augusto. (v. ARDITURRI). En el extremo NO. del término de Oiartzun, al O. de Anderregi, se Sitúa, en las peñas de Arkale, el castro romano identificable con el castillo de Feloaga. Ampliamente documentado en la Edad Media, está relacionado también con el topónimo Belaso, situado en la zona de Arditurri. (V. FELOAGA). Respecto a la estela funeraria de Anderregi (v. ANDREARRIAGA) y rechazando las interpretaciones legendarias, nos remitimos al completo estudio de J. M. Rezola («BRSBAP», XXVII, 3-4), en el que realiza una profunda revisión y revalorización de su naturaleza y significado, así como un estudio comparativo historiográfico y epigráfico. Data la inscripción en época de Octavio Augusto, señalando el comienzo del asentamiento romano en la Zona en los últimos años del s. I a.C. y demostrando estar la estela dedicada a un soldado romano, «Tesserario» de una centuria próxima, muerto en el paraje de Anderregy. La estela, según Rezola, vendría a ser la confirmación de la existencia de una guarnición romana de servicio que habría establecido sus campamentos y sus atalayas en las proximidades de Oiasso y de las minas de Arditurri al pie de las Peñas de Aia y probablemente en los collados o cotas altas de los montes situados entre ambos, que vistos desde la desembocadura del Bidasoa, como fondo la gran mole de las Peñas, completan un anfiteatro panorámico, desde Pagogaña, Erlaiz, Askain, Gorostigaña, Mugarriluze, Belis o Belitz, Pikoketa, Galtzaramuño, Alzi y Peñas de Arkale hasta Gaintxurizketa, y en un plano inferior los mogotes de Zubelzu y Elaiza o Eláceta, que tuvieron valor estratégico.
    Castillos navarros. Se supone que los más antiguos resguardaban las bocaminas de posibles ladrones e incursiones armadas ya desde la época romana. Del interés e importancia que revistió aquella explotación medieval, quizás son un indicio muy elocuente, aparte otros, la disposición escalonada y los nombres de tres caseríos próximos a las bocaminas, cuyos nombres de Gaztelu goikoa, Gaztelu erdikoa y Gaztelu bekoa revelan que, posiblemente estaban para salvaguardia de un trabajo pacífico (a cubierto de sublevaciones) y de defensa contra incursiones adversas, castellanas o gasconas. Los castillos defendían también el resto de los habitantes y la soberanía del reino de Pamplona representada por el señor de Gipuzkoa y los tenientes de los castillos en nombre del rey por lo menos hasta la conquista armada castellana del año 1200. El más importante de los castillos de Oiartzun, el de Feloaga, situado en las peñas de Arkale y representado en el escudo del valle, cayó en poder castellano, junto con el de San Sebastián y Hondarribia (X. de Rada), ese año. Desde ese momento la salida al mar de los vascones se convertía en parte de Gipuzkoa y del reino de Castilla y en frontera entre tres Coronas, la castellana, la navarra y la anglo-aquitana. v. FELOAGA.
    Frontera caliente. Por ello, ya no tratarían sólo los oiartzundarras de defender sus posesiones sino de las agresiones derivadas de la nueva situación política. El gobierno o batzar del valle tendría dispuestas más guarniciones de vigilancia y defensa, que en caso de ataque se verían reforzadas por aquella especie de ejército permanente, que debía ser el personal de las mismas ferrerías. Como comenta Lecuona, son muy conocidas las frecuentes y terribles incursiones de gente armada, que por entonces y desde las tierras de Laburdi y Navarra se organizaban, incursiones que motivaron la fundación de la villa de Errenteria, y cuyo objeto era siempre arrasar cosechas y desbaratar la producción industrial de las ferrerías y molinos. «El Fuero de Ferrerías, concedido a los ferrones del valle e Irun por Alfonso XI (1338), tras aludir a aquellas incursiones de gascones y navarros, añade la significativa observación de que, en efecto, la tierra de Oiartzun estaba situada en frontera de tres Reinos, a saber: Navarra, Castilla e Inglaterra (Gascuña, feudo inglés a la sazón, y lindante con Oiartzun a través de Hondarribia)». Por lo demás, en lo eclesiástico pertenecía al obispado de Bayona. A propósito de la belicosidad de los ferrones, es significativo lo que reza el preludio de una Ordenanza del Concejo del Valle, año de 1623, donde se pondera cómo en lo antiguo tenía el valle «labrantes y corrientes tantas Ferrerías, que entretenían más de 800 hombres de pelea... para todas las ocasiones de guerra que se ofrecían con los enemigos como en frontera... y ahora ha venido a despoblarse -añade- de suerte que apenas se hallan en él 400 hombres». Por estas mismas fechas de la Edad Media y con miras principalmente a la defensa de la industria ferronera, fue cómo debió de revalorizarse el castillo romano de Feloaga, Beloaga o Arkale».
    Reorganización del concejo bajo la Corona castellana. Es indudable, señala Gorosábel, que para que la población que habitaba en el territorio de estos lugares se aumentase, y pudiese constituir un concejo, el rey Alfonso VIII de Castilla expidió la competente carta de privilegio. Pero tal documento no existe, ni siquiera consta su fecha; y lo que de instrumentos posteriores se deduce es que concedía el término municipal que había de tener el concejo de Oiarso, el fuero, usos, costumbres y exenciones de San Sebastián. Sí se conoce el privilegio rodado librado por su nieto el rey Fernando III en Vitoria el 20 de marzo de 1237, escrito en latín y confirmado por los prelados y grandes del reino (Arch. de Rentería). Su contexto hacer ver que el monarca confirmó a dicho concejo los fueros, usos, costumbres y exenciones que le dio el abuelo. Le concedió también por él los términos, montes, dehesas y pastos que el mismo D. Alfonso le señaló, para que los gozasen perpetuamente por juro de heredad y encargó por último a los hombres de San Sebastián que amasen y defendiesen a los de Oiarso. Por otro privilegio dado por Alfonso XI en Valladolid el 15 de junio de 1318 confirmó el anterior, y otro de su padre por el que quitó y exoneró a los habitantes de este valle de los diez y seis maravedís de la buena moneda que solían dar por San Martín de noviembre de cada año al prestamero, mandando que no les molestase sobre el particular.
    ¿Devolución de Oiartzun a Navarra?. El 1 de enero de 1256, tras un encuentro de los Reyes de Castilla y Navarra en Vitoria, Alfonso X devuelve a Teobaldo II de Navarra las villas de San Sebastián y Hondarribia con todas sus rentas de mar y de tierra. Cabe la duda de la inclusión de Oiartzun en lo restituido, ya que en la carta puebla de Hondarribia del 18 de abril de 1203 no quedan claros los límites jurisdiccionales.
    Camino de Santiago. Pertenecía al paso de la Ruta compostelana, y era el camino más antiguo y el que más se cita en la «Guía» e Itinerarios de peregrinos. Estos venían de Irun en dirección a Hernani.
    Fundación de Villanueva de Oiarso (Errenteria). El lugar de Orereta, actual Errenteria, obtuvo en el año 1320 el título de Villanueva de Oiarso. Sin separarse de la tierra de este nombre, como equivocadamente se asienta en el índice de los Fueros de la provincia (voz Oiartzun). Así, los otros tres barrios del valle continuaron formando con Rentería un mismo cuerpo y concejo, del cual esta última villa fue su cabeza o miembro principal. Esta dependencia del actual valle de Oiartzun respecto de Errenteria, señala Gorosábel, resulta justificada con toda claridad de varios documentos. Así se ve de la carta de confirmación del villazgo de Errenteria dada por el rey Alfonso XI de Castilla en Sevilla el 26 de abril de 1340, como consecuencia de haber sido tomado y escondido el original por algunos hombres de este valle por no ir a morar a dicha villa. En ella, entre otras cosas, se lee lo siguiente: «mandamos a todos aquellos omes e mugeres que vos llamades del concejo de la tierra de Oiarso que fagades vecindad e hermandad en todas cosas con los dichos vecinos de la dicha villa nueva, e que obedezcades en todas cosas a todos los oficciales e alcaldes e prebostes, que agora son o serán de aquí adelante en el dicho lugar de villa nueva. Otrosí tenemos por bien que non haya en la dicha tierra de Oiarso, ni en otro lugar de ese término preboste, nin alcaldes, nin otros oficiales ningunos, salvo en el dicho logar de villa nueva».
    Pastores, agricultures y ferrones. La antigua alternancia y coexistencia de estos oficios en este dilatado valle ha dejado su huella toponímica que Lecuona recoge de esta forma:

    Nombres pastoriles. Larrea (varios), Larraburu, Arraskuelarre, Altamira-larre, Larrazabal con Lartzabal; y Bordazar, Bordaberri, Bordatxo, Bordazpi, Bordazoko, Maxtarborda, Tomasen borda, Perune-borda, Oiartzabal-borda, Galtziborda, Miranda-borda, Zulatxipiko borda, y Bordagarai con Olagarai y Olaitz; y Sarobe, Sarobe-sein, Sarobetxiki, Sarobe-erreka, así como en las Peñas de Aya un Unaileku (= «lugar de vaqueros»), y en pleno monte, cerca de Zaldín, un punto llamado pillota-soro (= «pradera de la pelota»), lugar donde los pastores jugaban a la pelota.

    Nombres agrícolas. Típicamente los nombres terminados en sufijo posesivo -(r)en(a), -(r)en(e), y su posible equivalente -ain; de nombres como Markelain (= «finca de Marcelo»), Santusene, Perurena con Perurene (hoy Perune), Pretrirena (hoy Petrine), Matxine, Mikelentxone, nombres, como se ve, cuyo primer elemento antropónimo frecuentemente es hoy inusitado, arcaico, como reminiscencia de tiempos medievales; así como los terminados en -tegui (= «casa de...»), tales como Belaztegi, (= «casa de Blas»), Erretegi, Askorostegi, Azaltegi, Auztegi, Morrondegi, Momotegi, Otsamantegi, Zarkumindegi, con primer elemento antroponómico igualmente arcaico, indicio de la antigüedad del estadio en que se formaron.

    Ferrones. La toponimia testigo de la industria ferronera del valle, nos presenta, por su parte, los siguientes nombres relacionados con ella: Olaunditu, Olaberria, Aiendola, Olaitz-ola, Urdiñola, Isats-ola o Sokola, Ugarteola, Zorrola, Olatxo de Aramburu, Tomola, Zozola, Gabiola, Gabiola de Zuaznabar, Olazar de Yucrita, a una con nombres tan expresivos como Urtxalle (= fundidor) y Auspagindegi (= casa del constructor de fuelles -de ferrería-) y Arragua (= fragua de calcinar el mineral...).
    El Fuero de las Ferrerías (1338). Entre las leyes con que se gobernó en lo antiguo el valle de Oiartzun merece particular mención el Fuero llamado de las ferrerías. Los propietarios y arrendatarios de las ferrerías de este valle y de Irun acudieron al rey Alfonso XI quejándose de robos, muertes, heridas y otros males que experimentaban de las malas gentes de los reinos de Francia y Navarra. Para su remedio le pidieron que mandase se les guardasen sus derechos, usos y costumbres, según los tuvieron de antes, y que se les conservasen bajo la jurisdicción de su Fuero las heredades, tierras y demás bienes que adquiriesen. El rey accedió a esta petición, y por su privilegio expedido en Burgos el 15 de mayo de 1338 mandó además lo siguiente: 1.° Que los representantes podían cortar árboles para hacer carbón con destino a las ferrerías en los montes pertenecientes a la corona real en el término de Oiartzun, Irún y otros lugares. 2.° Que aquéllos podían sacar el hierro que fabricasen en dichas ferrerías por mar o tierra a donde quisiesen, pagando los derechos reales acostumbrados. 3.° Que los ferrones, para hacer sus casas, ferrerías, molinos o ruedas, no tuviesen embarazo alguno, no haciendo perjuicio a terceros, según fuero de ferrerías. 4.° Que podían beneficiar libremente la venas que hallasen en cualquier terreno perteneciente a la corona real. 5.° Que en términos de ésta podían hacer casas, ferrerías, molinos, ruedas, veneras, heredades y huertas para las ferrerías, pagando los derechos reales acostumbrados. 6.° Que podían llevar de un lugar a otro la madera y otras cosas de las ferrerías. 7.° Que podían hacer, levantar y mejorar las presas de las ferrerías, tan altas como entendiesen y donde quisiesen. 8.° Que nadie represase ni embarazase las presas que hubiese en la parte de suso de las ferrerías, ni las aguas con que éstas se hubiesen de mover. 9.° Que cuando alguno les hiciese alguna demanda sobre los bienes o viandas que algunos trajesen, en queriendo cumplir lo que su alcalde mandare, nadie pasase a más sobre esto. 10.° Que nadie les embarazase en la canal de Fuenterrabia, ni en el Pasage, ni en el puerto de Oiarso, ni en los demás de Guipúzcoa, las viandas que cualquiera trajese para la manutención de las ferrerías, y antes bien fuesen libres de toda sisa, peaje y demás tributos, pagando los derechos acostumbrados del hierro. 11.° Que los guardas que se pusiesen en los vados y ríos protegiesen a los conductores del hierro y otras cosas necesarias para la manutención de las ferrerías. 12.° Que dichos ferrones pudiesen hacer ferrerías en cualquiera parte de la tierra de Oiarso, Irún, o de cualquier otro término, pagando a los dueños de los terrenos su precio a tasación pericial. 13.° Que los mismos ferrones no fuesen prendados en las viandas, que ellos o algunos mercaderes condujesen para su manutención, salvo por deuda confesada, por caso criminal, o cuando el contrato fuese otorgado en el lugar de la demana. 14.° Que se midiesen y amojonasen, según fuero de Guipúzcoa, los seles de los hijosdalgo. 15.° Que los guardas de los ferreros los defendiesen con todos los fueros, franquezas, libertades, usos y mercedes que tenían de los reyes predecesores. 16.° Que los de Oiartzun e Irún fuesen libres entre sí de todo pecho o tributo. 17.° Que los bienes, ganancias, heredamientos, casas y ruedas de los ferreros no se embargasen sin que éstos o los dueños de las ferrerías fuesen condenados ante su fuero, por más que se dijese que anteriormente pertenecieron a caballeros, escuderos o monasterios. 18.° Que las ganancias que hiciesen los dichos ferreros fincasen para los mismos y para sus herederos, libres de toda mala voz, según fuero de Guipúzcoa. 19.° Que si acaeciese muerte casual de algún operario de ferrería al tiempo de hacer cortes de árboles para reducir a carbón, o leña para quemar, o en las aguas, no incurriesen por eso los ferrones en ninguna clase de responsabilidad. 20.° Que todos los funcionarios de la administración de justicia amparasen y defendiesen en estas cosas sobredichas a los dueños de las ferrerías y ferreros de ellas. Este privilegio fue confirmado por el rey Enrique II (1371), por Juan I (1379), por Juan II (1428), por Enrique IV (1460) y finalmente por los Reyes Católicos (1487).
    Intentos de secesión de Oiartzun (1375-1377). Los tres barrios de la tierra de Oiartzun, Elizalde, Iturriotz y Altzibar, intentaron por primera vez en el año de 1375 separarse de Errenteria, formando concejo y gobierno de por sí pero habiéndose opuesto a ello esta villa, mandó el rey por sentencia dictada de acuerdo con su consejo en Sevilla el 18 de abril de 1376 que se guardasen a Errenteria los privilegios que tenía. En su cumplimiento declaró que la tierra de Oiartzun no debía tener concejo separado, preboste, alcaldes, jurados, ni otros oficiales, sello, voz de concejo, venta, ni reventa de mercaderías aunque sí su parte de los términos, seles, puertos y demás franquezas de los otros vecinos de Errenteria. A pesar de una decisión tan terminante, Juan Martínez de Isasti, Martín Ibáñez de Apaizechea y Martín Ibáñez de Ihurrita, tomando la voz y nombre de oficiales de concejo, empezaron a usar en el año siguiente funciones de tales cargohabientes, sobre lo cual se querelló nuevamente la villa de Errenteria ante la real corte. La de terminación de este supremo tribunal, fechada en Sevilla el 20 de noviembre de 1377, fue del todo conforme a la dictada en el asunto en el año anterior. Declaró nula la elección de dichos concejales, y que por la osadía que cometieron éstos en el ejercicio de sus oficios habían incurrido en las penas señaladas por las leyes del reino y les condenó además en las costas del proceso.
    Dependencia de la actual Errenteria. En la diversa documentación aparece con toda claridad la dependencia del actual valle de Oiartzun de la villa de Errenteria, cuyos vecinos se titulaban los habitantes de aquél. No tenían otra consideración en el año de 1397, puesto que a la Junta General celebrada en Getaria en el mismo año concurrieron los procuradores de Rentería, pero ninguno de la tierra de Oiartzun. Otro tanto sucedió en las que se reunieron en San Sebastián en 1415. Finalmente, en el capítulo 27 de las Ordenanzas de la Hermandad de la Provincia del año de 1463, al hablar de los alcaldes que debía haber en ella, se señala uno en la villa nueva de Oiartzun con su tierra. Es claro, por consiguiente, que este valle dependía entonces de Errenteria. No obstante, señala Gorosábel, como la población del valle de Oiartzun era de bastante consideración y su distancia a Rentería algo larga, siempre aspiró a la separación. De aquí nacieron la multitud de cuestiones que tuvieron entre sí ambas entidades. La resistencia que opusieron los habitantes del primero a ir a morar a Errenteria, a ayudar a la construcción de sus cercas, a rondar y velar en ella, se tratará en el artículo dedicado a la villa.
    Estado civil de esta dependencia. Oiartzun no tenía alcalde, regidores, jurados, ni otros funcionarios del gobierno municipal, y con arreglo de una sentencia de la real corte dada en Madrigal el 14 de octubre de 1381, tampoco podía celebrar concejo, ni otro ayuntamiento alguno, sin obtener antes autorización del de Errenteria. Sólo en un caso le eran permitidas estas Juntas sin conocimiento de esta villa; cuando tuviese que representar contra la misma los agravios que le hubiese causado. Por la sentencia citada, con el objeto de excusar a los dos pueblos los pleitos, contiendas y daños que les pudieran resultar, se hicieron las declaraciones siguientes. 1.ª Que para que los moradores de Oiartzun se entendiesen obligados a contribuir con los de Rentería a las derramas que hiciese ésta, hubiesen de asistir cuatro hombres buenos del mismo valle de su elección. 2.ª Que los de Oiartzun tampoco respondiesen de las deudas que contrajese Rentería, no siendo con acuerdo de los mismos. 3.ª Que este valle no debía pagar el salario de los alcaldes de Rentería en mayor cuantía que la de doscientos maravedís al año. 4.ª Que el valle de Oiartzun debía tener sus medidas arregladas a la ley para medir las ceveras y sidras. 5.° Que las deudas y obligaciones comunes se pagasen entre villa y valle según la costumbre establecida, esto es, en la proporción de una tercera parte la primera y las otras dos terceras partes la segunda.
    Nuevas diferencias y laudo de 1384. Errenteria y Oiartzun tuvieron en el año de 1384 sobre los mismos asuntos nuevas diferencias cuya resolución comprometieron en manos de Pedro Pérez de Arriaga, alcalde mayor de la provincia. Este pronunció su laudo dentro de la iglesia parroquial de Santa María de Errenteria el 30 de marzo del citado año: 1.° Que los habitantes del valle de Oiartzun pudiesen vender a la menuda los frutos de sus cosechas, así como también el ganado que criasen, pero no tener carnicería pública para el vecindario. 2.° Que por las tres pascuas, y días de San Juan Bautista y Nuestra Señora de agosto, podían matar algunas reses para el consumo del valle. 3.° Que cada vecino podía matar en su casa para comer en ella corderos, cabritos, puercos, vacas, carneros, ovejas o cabras. 4.° Que los mismos podían comprar trigo u otras ceveras para su propio mantenimiento, tanto en el valle, como en la villa de Rentería. 5.° Que en las citadas cinco festividades podían traer dos o tres cargas de vino y venderlo entre sí y también sidra hasta cinco o seis cargas en cada uno de dichos días. 6.° Que podían poner en el valle dos jurados de entre sí, para recoger las contribuciones que se repartiesen en el valle. 7.° Que siempre que se hubiese de hacer alguna derrama en la villa y valle, el concejo de aquélla debía llamar a cuatro hombres buenos moradores de éste, el cual fuese obligado a enviarlos al efecto. 8.° Que para hacerse la elección de alcaldes y demás concejales de Rentería fuesen convocados los moradores de Oiartzun. 9.° Que el arrendamiento de la sisa se hiciese con acuerdo de la villa y valle. El mismo juez mandó que la presentación de los beneficios de la iglesia de San Esteban de Lartaun se hiciese por los vecinos de este valle y los de la villa de Rentería, juntándose todos en uno en ésta, declaración que hizo para evitar los «escándalos y bullicios», que de lo contrario podían nacer entre sí. Pero los hombres buenos de este valle no consintieron en esta última declaración, diciendo que ellos no habían puesto en manos de dicho Pérez de Arriaga las cosas espirituales, sino sólamente las temporales, y que, además, este caso no pertenecía a la jurisdicción civil, sino a la eclesiástica. Nos refiere Lope García de Salazar en sus bienandanzas que el año 1413 una guerra fratricida ensangrentó el valle de este nombre al levantarse la villa de Rentería contra el solar gamboíno de Ugarte. En la contienda murió Martín Sánchez de Ugarte. Como recoge Garibay, la parcialidad gamboína corresponde a la agramontesa navarra, por lo que no sería de desdeñar la observación de reminiscencias pronavarras en los señores de Ugarte.
    Oiartzun consigue la separación (1453). La tierra de Oiartzun tuvo la pretensión de enviar por sí procurador a las Juntas de la Provincia con independencia de la villa de Errenteria. De aquí resultó a mediados del s. XV un pleito, del cual tomaron conocimiento las mismas juntas, a consecuencia de haber sometido a ellas su decisión los dos pueblos con juramento de estar y pasar por ella. Dicho congreso provincial instruyó el oportuno expediente, y hecho así lo envió con Martín Pérez de Urrupain, vecino de Mondragón, a la Real Audiencia, para que con su vista propusiese la sentencia que procediese en justicia. El expresado tribunal designó para el indicado efecto al doctor Fernando García de Paredes y al bachiller Alfonso Sánchez de Logroño, oidores de la misma, quienes el 20 de enero de 1453 manifestaron su parecer. Reducíase éste a decir que en su concepto la villa de Errenteria tenía derecho de enviar procurador a las juntas provinciales por sí y por los moradores de Oiartzun, y que los de este valle no podían ni debían enviar representante particular contra la voluntad de aquélla, puesto que eran vecinos de la misma y sujetos a su jurisdicción. Visto este consejo en la Junta General celebrada en Mondragón el 21 de abril siguiente, y conformándose con su contexto, lo declaró por sentencia definitiva de la misma. Oiartzun expuso que el tenor de ésta no hacía mención de Juntas particulares, bajo cuyo supuesto pretendió tener en esta clase de congregaciones apoderado propio; pero esta nueva gestión fue desestimada por acuerdo de 3 de mayo del mismo año. En vista de un resultado tan desvaforable, los habitantes del valle de Oiartzun recurrieron directamente al rey, solicitando su absoluta separación de la jurisdicción de la villa de Errenteria. Fundaron esta gestión en los muchos escándalos, contiendas, debates, guerras, peleas, muertes de hombres, quemas de casas, talas de manzanales y de otros bienes que habían tenido lugar entre ellos y los de Errenteria, resultando de esto grandes enemistades. Representaron además los de Oiartzun los muchos males que recibían en sus personas y bienes de los malhechores del país, de los de Navarra, tierra de Laburdi y Bayona a causa de no tener en su distrito alcaldes, ni jueces propios. Considerados todos estos males, el rey Juan II por su carta librada en Escalona el 26 de junio de 1453 ordenó la exención y segregación de la tierra de Oiartzun. Según el contexto de este privilegio, los habitantes presentes entonces y los venideros de este valle no debían depender de la vecindad de la villa de Errenteria, ni ser del término y jurisdicción de ésta en alcabalas, pechos, ni otros tributos algunos. Dispuso el mismo privilegio que los vecinos de este valle no fuesen juzgados por los alcaldes de Rentería, sino por los que mandaba crear en el mismo con el ejercicio de la jurisdicción civil y criminal, mero y mixto imperio. Autorizó además al valle para constituir concejo propio y apartado de Rentería, y concedió a sus habitantes el fuero, franquezas, exenciones, privilegios y usos de la entonces villa de San Sebastián. El nombre de Oiartzun quedó así concretado al territorio comprensivo de los barrios de Elizalde, Iturriotz y Altzibar, aunque Errenteria continuó todavía llamándose la villa nueva de Oiartzun, según resulta de documentos posteriores.
    Impugnación por Errenteria y disturbios. El valle de Oiartzun no solamente tuvo cuestiones y disidencias con la villa de Errenteria, su antigua cabeza, sino también con esta provincia. Apenas logró en el año 1453 el privilegio de exención y la jurisdicción ordinaria de sus alcaldes, quiso que éstos ejerciesen libremente como lo hacían los de las otras villas de Gipuzkoa. Esta gracia no había tenido efecto, como consecuencia de los recursos judiciales entablados por parte de la villa de Rentería y la provincia favorecía a esta última en sus gestiones. He aquí el motivo de la desavenencia del valle con la autoridad provincial. Por ello, los de Oiartzun la desconocieron, desobedecieron sus mandatos, mataron a Lope y Mingot, enviados por la Hermandad a cumplimentar sus despachos, hirieron a otros y cometieron algunos otros excesos de mucha gravedad. La provincia por su parte, queriendo hacerse obedecer y castigar tan enormes delitos, entró en este valle con gran número de gente y por la fuerza de armas. Tomó en él las casas fuertes y otras llanas -derribó unas y quemó otras-, inutilizó los molinos harineros, rompiendo su ruedas y piedras, desbarató también las ferrerías llevando los barquines y herramientas de las mismas para que no pudiesen trabajar. Finalmente, después de haber peleado con sus habitantes, herido y matado a algunos de éstos, la Hermandad de la provincia cogió presos a otros varios. Al propio tiempo hizo ciertas ordenanzas prohibiendo bajo de penas muy severas la introducción de toda clase de vituallas y provisiones en el territorio de este valle. Se ve, por lo tanto, que éste y la provincia sostuvieron una verdadera guerra. El 23 de enero de 1455 en Arévalo, Enrique IV de Castilla mandó, por medio de una Real Provisión, que nadie se sumase a los 60 hombres reunidos en las torres de Oiartzun. (Ref. Cartulario Real de Enrique IV a la provincia de Guipúzcoa, SEV, 1983).
    Concordia de 1455. En esta situación la Junta General de la Provincia y el concejo de Oiartzun otorgaron en este mismo valle, el 21 de julio de 1455, la competente escritura compromisaria ante Domenjón González de Andía y Juan Ibáñez de Arteaga. Por ella sometieron todas sus diferencias en manos de Martín de Gamboa, señor del solar de Olaso, y de Martín López de Lazcano, alcalde de Arería, a quienes nombraron por jueces árbitros arbitradores y amigables componedores. A pesar de la generalidad de este compromiso, el punto de la jurisdicción ordinaria concedida al valle por el privilegio de su exención, quedó excluido de su decisión, como pendiente en el tribunal del Rey. Una de sus cláusulas dejó, en efecto, a salvo a Oiartzun el derecho de proseguir contra Errenteria este negocio, con la circunstancia de que la provincia no se mostrase parte en él, ni pusiese contrariedad ni embarazo de ninguna clase al curso de la justicia. Los mencionados árbitros no tardaron en pronunciar su laudo el 23 del mismo mes y año: 1.° Que la provincia y valle de Oiartzun se perdonasen recíprocamente sus respectivos agravios. 2.º Que la provincia perdonase a todos los acotados del valle de Oiartzun. 3.° Que se perdonasen y se diesen por libres y quitos de parte de la provincia los habitantes del valle de Oiartzun que hubiesen incurrido en las penas de rebeldías. 4.° Que este valle desistiese de todas las reclamaciones civiles y criminales que tenía pendientes contra la provincia, sus alcaldes de hermandad, procuradores, escribanos y letrados. 5.° Que el valle de Oiartzun debía traer para el día de San Miguel de setiembre sentencia absolutoria de la Corte, dando por bien hecho todo lo que la provincia había ejecutado contra los del mismo valle. 6.° Que los vecinos de éste fuesen en adelante buenos hermanos de la Hermandad, obedientes a los procuradores de ésta, y sumisos a los mandamientos y llamamientos de la misma, bajo la pena establecida en la escritura de compromiso, quedando a salvo su privilegio, o sea la merced de la exención. 7.° Que los de este valle hiciesen buena compañía con los vecinos del mismo, que habían sido obedientes a la provincia, sin causarles ningún mal, ni daño, ni injuria. 8.° Que se daban por nulos y de ningún valor los procesos, autos, sentencias y pleitos, que se habían hecho hasta entonces de una y otra parte sobre lo contenido en el compromiso. 9.° Que el valle de Oiartzun no debía pagar las dietas de procurador juntero de Rentería hasta tanto que se determinase por derecho el asunto del indicado privilegio de la exención.
    Confirmación real del derecho de Oiartzun (1470). Como vimos más arriba, Errenteria no tardó en comparecer ante el rey oponiéndose a que tuviese efecto la merced otorgada al valle de Oiartzun. El cumplimiento del real privilegio quedó así suspendido hasta la decisión de este incidente y el resultado fue el haberse revocado por Enrique IV la merced concedida a Oiartzun por su padre. Sin embargo, habiendo pasado éste por este valle en el año 1463 en su viaje a Francia, vio que el vecindario de Oiartzun era mayor que el de la villa de Errenteria. Se hizo además cargo de que la población de este valle se hallaba esparcida en las fronteras de Navarra y Francia y que, al no tener jurisdicción y territorio sobre sí, no podía estar defendido y gobernado en justicia, antes bien se arruinaría y quedaría yermo. Consiguientemente mandó que se cumpliese la exención expedida por su padre, para lo cual libró el correspondiente privilegio en Valladolid el 24 de setiembre de 1470 y en Segovia el 10 de octubre de 1472. Igual confirmación obtuvo de los Reyes Católicos el 20 de febrero de 1484, sin embargo no fue puesta en vigor.
    Incursiones francesas. Como consecuencia de las guerras franco-españolas Oiartzun, como valle próximo a la frontera, sufrió mucho en las invasiones que en diferentes ocasiones han hecho en Gipuzkoa los ejércitos de la Corona francesa. El 20 de abril de 1476 quemaron los franceses la iglesia parroquial de San Esteban y su torre con 80 personas, además fue reducida a cenizas la mayor parte del mismo valle. Debido a ello, la provincia le relevó del pago de repartimientos por quince años. Así es que del privilegio del encabezamiento perpetuo de las alcabalas que tiene esta provincia se ve que en 1509 estaba este valle exento del pago de esta contribución, igualmente que las villas de San Sebastián, Segura y Errenteria por causa de los incendios que habían tenido.
    Concordia con la Hermandad (1482). Arreglado de esta manera tan grave negocio, parecía que el valle de Oiartzun se había de mantener en adelante en buena armonía con la provincia, pero se vio por experiencia que la reconciliación estipulada no fue efectiva y duradera. La causa de los nuevos disturbios procedió de la resistencia que los de Oiartzun opusieron a los alcaldes de la Hermandad para ejercer su jurisdicción en este valle, según lo hacían en los demás pueblos de la provincia. Fundábase para esto el valle en el contexto del privilegio ya citado de segregación de Errenteria, según el cual, correspondía a sus alcaldes privativamente la judicatura de sus habitantes. Pese a ello la Junta General celebrada en la villa de Errenteria por el mes de abril de 1481 hizo una declaración contraria a las pretensiones de este valle, mandando al mismo tiempo el cumplimiento de las ordenanzas de la hermandad, bajo ciertas penas en que incurrirían los que se opusiesen a ellas. Oiartzun apeló de esta determinación ante el Consejo Real, en cuyo supremo tribunal siguió este pleito contra la provincia. Mientras el negocio se hallaba pendiente en él, no dejó ésta de proceder criminalmente contra algunos vecinos del mismo valle que se habían hecho acreedores a ello por su resistencia a sus mandamientos, así que al cumplimiento de la justicia. En tal estado de cosas, la junta general, celebrada en la villa de Getaria el mes de noviembre del mismo año, llamó a su seno a los apoderados del concejo de Oiartzun y a algunas personas particulares mas influyentes del propio valle. Habiendo conferenciado en ella sobre estos asuntos, se llegó a otorgar una escritura de concordia; cuyos capítulos principales consistieron en lo siguiente. 1.° Que el valle de Oiartzun reconocía la facultad de la junta y de los alcaldes de la Hermandad, para ejercer su jurisdicción en su territorio, sin perjuicio de los privilegios, libertades y exenciones del mismo valle. 2.° Que la provincia perdonaba y daba por libres a los vecinos de éste de las penas en que habían incurrido a causa de su resistencia, y excesos que cometieron. 3.° Que los alcaldes de Hermandad de Rentería no pudiesen proceder contra los ordinarios de este valle ni molestarles llamándoles y emplazándoles ante sí. 4.° Que el concejo de Oiartzun tuviese facultad por espacio de los primeros veinte años para hacer llamamiento a toda la provincia a los lugares acostumbrados, siempre que el alcalde de Hermandad de Rentería se entremetiese en cosas y casos en que careciese de jurisdicción, o teniéndola procediese injustamente de una manera grave. Esta concordia fue ratificada por el concejo general del valle de Oiartzun el 7 de febrero de 1482, y presentada en la Corte del Rey, fue confirmada por ésta el 20 de abril del mismo año.
    División de términos entre Oiartzun y Errenteria (1494). Como consecuencia de la oposición que la villa de Errenteria hizo a su cumplimiento, quedó retenida la confirmación de 1470 hasta la determinación definitiva del negocio. Las sentencias de vista y revista pronunciadas por la Real Chancillería fueron contrarias a las pretensiones del valle de Oiartzun que interpuso el recurso de segunda suplicación en el Consejo Real. EL auto que dictó este supremo tribunal en el año 1490 se redujo a mandar que, viendo el largo tiempo en que las partes habían seguido el pleito con mucha costa y fatiga, y también por las dudas que se ofrecían para su resolución, la comprometiesen en manos y poder de sus reyes en calidad de árbitros. Tanto la villa de Errenteria, como el valle de Oiartzun, otorgaron sus respectivas escrituras de compromiso el 3 y 5 de octubre del mismo año. Los monarcas, con el deseo de establecer la paz y concordia entre las partes contendientes, de acuerdo con los de su Consejo, pronunciaron su sentencia el 7 de abril de 1491, disponiendo en resumen lo siguiente: 1.° Que todo el término comprensivo de los dos pueblos se dividiese en tres partes, de las cuales una quedase para Rentería y las otras dos para Oiartzun, cuya aplicación hiciese el bachiller Francisco Ortiz. 2.° Que pese esta partición, todos los expresados términos fuesen comunes para el pacer, rozar y cortar a los vecinos de ambos pueblos. 3.° Que cada uno de éstos pudiese poner sus alcaldes ordinarios y los demás oficiales del concejo, con jurisdicción los primeros para conocer de los pleitos y causas de sus respectivos habitantes. 4.° Que el conocimiento de los pleitos y causas que se promoviesen contra extranjeros, ya fuesen vecinos de Rentería, ya de Oiartzun, correspondiese a los alcaldes de aquella villa. 5.° Que el oficio de prebostazgo fuese común a los dos pueblos, en cuya consecuencia lo eligiesen alternando cada año, debiendo el así nombrado poner en su lugar teniente y cárcel en la villa o valle a que no correspondiese el turno de la elección. 6.° Que los diezmos y primicias del distrito asignado a cada pueblo fuesen para su respectiva iglesia parroquial. 7.° Que las cosas concernientes a la alcaldía de la hermandad se observasen en adelante como hasta entonces. 8.° Que el concejo de Rentería nombrase el procurador o procuradores que conviniese enviar a las juntas provincia les en representación de la misma villa y de Oiartzun. 9.° Que en el tiempo en que se celebrasen en Rentería las Juntas Generales de la provincia, dos o tres hombres buenos de Oiartzun estuviesen en ellas, procurando el provecho común de los dos pueblos. 10.° Que las rentas de los molinos, aguas y yerbas de los ejidos, así como la sisa de los dos concejos, fuesen comunes. 11.° Que en ellas se pagasen los salarios y demás gastos de ambos pueblos, y lo que faltase se repartiese en la proporción de una tercera parte a Rentería y las otras dos a Oiartzun. 12.° Que la jurisdicción del puerto de Pasajes fuese común a los dos pueblos. 13.° Que los vecinos y moradores de Rentería y Oiartzun se ayudasen a guardar y defenderse mutuamente cuando hubiese necesidad, pagando los gastos que hubiese con este motivo en la proporción indicada. 14.° Que los dos concejos debían ayudarse uno al otro en las cuestiones que hubiese sobre el puerto de Pasajes, la ría, pesca, carga y descarga de mercaderías, contribuyendo al expresado respecto, y que el provecho o interés que se obtuviese fuese común. 15.° Que ninguno de los dos concejos pudiese hacer venta ni enajenación alguna en las rentas, montes y propios, salvo en uno con consentimiento del otro. 16.° Que los arrendamientos de las rentas y propios de ambos concejos se hiciesen de común acuerdo y no de otra manera. 17.° Que las juntas que hubiesen que hacer por cosas de interés común se celebrasen dos en Rentería y una en Oiartzun. En cumplimiento de esta real determinación se hizo en el año 1494 la división de términos por el licenciado Juan García Cobaco, juez de comisión nombrado para el efecto, quien puso además al valle de Oiartzun en posesión de su jurisdicción propia e independiente. Terminado de esta manera el expediente de segregación de esta valle, se libró sobre ello la correspondiente real ejecutoria en Madrid el 28 de febrero de 1495.
    Autonomía tutelada. La subordinación de este valle a la villa de Errenteria, con arreglo a la Real Sentencia del año de 1491, se extendía también a otros dos puntos. El uno era concerniente a la jurisdicción atribuida a los alcaldes de la misma villa con respecto a los pleitos y causas de los extranjeros que fuesen vecinos de aquel valle, o delinquiesen en él. Consistía el otro en la facultad que conservaba al concejo de Errenteria de nombrar en su turno, sin participación del de Oiartzun, el alcalde de la hermandad del partido. La primera restricción fue quitada en virtud de la real cédula del año de 1505 citada, y por consiguiente los alcaldes de Oiartzun fueron encargados de entender de los negocios de los extranjeros, como los de las otras villas. Respecto de la segunda, Oiartzun promovió contra Errenteria un expediente, pero como esta cuestión afectaba a las ordenanzas de la Hermandad de la provincia, tuvo que intervenir ésta en su resolución. De aquí dimanaron entre dicha villa y este valle las diferencias de las que se hablará luego.
    Pleitos por la posesión del puerto de Pasajes. Tal pertenencia le fue disputada al valle por la villa de San Sebastián, basándose en el fuero que a la villa le fue concedido por Sancho VI el Sabio de Navarra, (1150-1194) fuero, cuyo ambiguo texto (Dono ad populatores de Sancto Sebastiano pro termino, de Undarribia usque ad Oriam, et de Arenga usque ad Sanctum Martinum de Arano, totum saltum (videlicet) quod ego habeo in terminum illum, (et) totum quod ibi ets de regalengo; insuper habeant semper per totam meam terram pascua et silvas et aguas in omnibus locis, sicut homines habent qui in circuitu sunt) dio lugar a sinnúmero de pleitos entre el municipio donostiarra y los de Errenteria y Oiartzun juntos, pretendiendo en plan exclusivista los donostiarras coartar a los oiartzuarras el libre uso del puerto, uso que éstos reclamaban para sus exportaciones del hierro e importaciones de artículos de abasto para su subsistencia. En las repetidas sentencias que recayeron en los pleitos, se interpretaron generalmente las palabras del Fuero como concesión a San Sebastián de jurisdicción civil y criminal, mero y mixto imperio, negando, sin embargo, expresamente la propiedad y señorío del puerto, del cual se dice que es público, es decir, del pueblo, perteneciendo, eso sí, ciertos derechos sobre él a la Corona Real, derechos reales, por cierto, que el rey, siguiendo el espíritu del Fuero de Ferrerías, nunca recabó de las ferrerías de Oiartzun y Errenteria, con miras, sin duda, a favorecer la industria del hierro en sus dominios. Ignacio Gamón, en su Noticias Históricas de Rentería, supone, con muy buen sentido, que la extensión territorial de estas concesiones era sólo a lo que literalmente se entiende por aquel totum saltum quod ego habeo... quod ibi est de realengo «todo el bosque que yo tengo... que es de realengo»; es decir, que les da a los pobladores de San Sebastián todo y sólo lo que pertenecía al rey, todo y sólo lo que era realengo, dentro de lo que va de Fuenterrabía a Oria y de Arenga a San Martín de Arano en cuyas pertenencias, en efecto, San Sebastián ejercería en adelante la jurisdicción civil y criminal, «mero y mixto imperio» (atribuciones judiciales), y disfrutaría además de los pastos y aguas y la leña; pertenencias reales cuya localización y volumen ignoramos hoy, pero es incuestionable que no llegaban ni mucho menos a lo que más tarde pretendió San Sebastián.
    Representación en las Juntas Generales (1508). Del precedente relato se ve la época precisa en que el actual valle de Oiartzun principió a tener gobierno municipal propio, así como la jurisdicción civil y criminal, con independencia de la villa de Errenteria. Pero hay que advertir que ni aún entonces llegó a adquirir la plenitud de prerrogativas de las demás villas de Gipuzkoa. Según el contexto de la real sentencia, la villa de Rentería debía nombrar el procurador o procuradores que concurriesen a las Juntas provinciales en nombre de la misma y del valle de Oiartzun. Consiguientemente, no debía tener éste ninguna participación en su elección y así careció de representación propia en las expresadas congregaciones. Otorgada esta facultad al valle por la reina Juana en virtud de real cédula expedida en Segovia el 23 de julio de 1505, se suplicó de ella por Errenteria, por lo que quedó suspendido su cumplimiento hasta la decisión de este nuevo incidente. Su resultado fue contrario a las intenciones de Errenteria, porque se mandó guardar y cumplir dicha merced, librando sobre ello por el Consejo Real la correspondiente carta ejecutoria en Valladolid a 7 de agosto de 1508. En cumplimiento de esta real determinación el valle de Oiartzun nombró por la vez primera sus procuradores a las juntas generales celebradas en la villa de Zestoa el mes de abril de 1509, que fueron Pedro Ibáñez de Ihurrita y Juanes de Leizancin. De éstos solamente el primero asistió a dicho congreso provincial, donde pidió su admisión y que para el efecto se le señalase el sitio donde debía sentarse. Se estimó su admisión, determinando que hasta tanto que se le señalase el lugar donde debía sentarse lo hiciese con los honrados de la villa, o sea, en el banco del ayuntamiento, como lo verificó. A las juntas que se celebraron en la villa de Segura por el mes de noviembre del mismo año concurrió como representante de Oiartzun el indicado Ihurrita, quien solicitó otro asiento con preferencia a la villa de Errenteria, y además la asignación de este valle como pueblo de Juntas Generales. La resolución de aquéllas, fundada en las ordenanzas provinciales, fue negativa respecto de la última pretensión, y en cuanto a mejorar de asiento recibió la causa a prueba, lo que equivalía a desechar políticamente su petición. Así pues, el valle de Oiartzun continuó desde entonces ocupando el asiento que tenía hasta el año de 1827, en que se le señaló el que le correspondía con arreglo a su encabezamiento fogueral.
    Incursión de 1512. Habiéndose consumado la conquista del reino de Navarra por las tropas de Fernando el Católico durante el verano de 1512, estaba en noviembre de 1512 un ejército franconavarro al mando de Juan de Albret y La Palice sitiando Pamplona. Otro cuerpo de ejército francés al mando del delfín Francisco de Angulema, Lautrec y el duque de Borbón penetra en Gipuzkoa e incendia y saquea Oiartzun, Errenteria, Irun y Hernani y el 17 de noviembre de 1512 intenta apoderarse de San Sebastián.
    La obtención de alcalde de Hermandad (1520-1540). No quedaron enteramente satisfechos los deseos de los habitantes de Oiartzun con la transacción de 1508. Así es que este valle solicitó en las Juntas Generales de Villafranca del año 1520 la facultad de tener un alcalde de Hermandad particular, como el concedido al de Léniz al tiempo de su anexión a Gipuzkoa. Oiartzun fundó esta petición en el privilegio de exención -en la necesidad de compartir con Errenteria los honores, así como el territorio,- y en la circunstancia de ser tierra montañosa y fronteriza a Navarra y Francia. Por mayoría de votos las Juntas acordaron en la sesión de 30 de abril acceder a dicha petición pese a que tal determinación no era conforme a las ordenanzas de la Hermandad de la provincia. En efecto, según se ve en el capítulo I, tít. XIII de los Fueros, no debía haber más que un alcalde de Hermandad en el partido de San Sebastián, y éste en su turno debía de ser de Errenteria. Por lo mismo, los pueblos que componían dicho partido apelaron ante el rey. La real Chancillería a quien se encomendó el conocimiento del negocio, pronunció el 4 de diciembre de 1526 su sentencia reducida a mandar que por cuanto el pleito versaba sobre la creación de oficio de alcaldía se remitiese a la resolución del rey. Consiguientemente el Consejo Real por auto de 19 de enero de 1540 dijo que confirmaba el acuerdo de la Junta de Villafranca de 1520, por el cual se mandó establecer en Oiartzun alcalde de Hermandad. De aquí se ve la equivocación con que en el encabezamiento del cap. XV, tít. XIII de los Fueros se dice que en el valle de Oiartzun ha habido siempre alcalde de hermandad particular, fuera de los siete que debía haber, como también la inoportunidad de la cita que se hace al margen de la ya mencionada R. C. de 1482.
    Zona de akelarres. Durante los trágicos acontecimientos que tuvieron lugar en el país en las primeras décadas del s. XVII que culminaron con la terrible represión de la brujería organizada por el comisario francés P. de Lancre y el Auto de Fé de Logroño obra de la Inquisición española, en 1609 y 1611 respectivamente, Oiartzun figuró en la lista de localidades sospechosas de celebrar akelarres aunque no lograron los inquisidores hacerlo reconocer a ninguno de sus habitantes.
    Nueva incursión armada sobre Oiartzun. En el mes de agosto de 1638 el ejército franco-navarro que sitiaba la plaza de Hondarribia, a consecuencia de la salida que 400 hombres de este valle hicieron contra él, quemó 247 casas del mismo, así como la iglesia parroquial.
    Economía en el Antiguo Régimen. La circunstancia de tener tanta extensión de monte hábil para el arbolado, y por otro, aparte el consumo de sus ferrerías, la circunstancia de hallarse a pocos kilómetros del valle de los astilleros del puerto de Pasajes para el mercado de la madera que de él pudiera extraerse, ha contribuido en gran manera a que en su vida histórica siempre se haya observado en nuestro pueblo una sistemática y bien calculada política administrativa de explotación del arbolado, hasta el punto de haber llegado el árbol a constituir uno de los ejes principales y como el nervio de la vida municipal del valle. Buena prueba son de ello, el «Libro de las plantaciones» y los Registros de los Acuerdos del Concejo, en el primero de los cuales se contenía la reglamentación de todo lo concerniente a los viveros, montes, arbolados y ejidos, amén de los datos referentes al estado de los mismos. Desde tiempo inmemorial y por Real privilegio, los ferrones practicaban talas para el consumo de sus ferrerías, sin dar parte ni pagar por ello al fisco, hasta que, al ver clarear los bosques de su jurisdicción, el valle trató de poner tasa a los aprovechamientos forestales, reduciendo a suertes o lotes la leña que anualmente se había de sacar de sus arbolados, y ello no sin previa almoneda pública, almoneda que vino luego a constituir en la economía del pueblo la más saneada fuente de ingresos para el pago de las diversas obras y obligaciones públicas del valle, sin recurrir al entonces tan odiado sistema de demandas o pechas. No eran menos de nueve las ferrerías que por el año de 1514 funcionaban en el valle, labrándose en ellas 1.000 quintales de hierro al año por ferrería (9.000 quintales, que hacen 360 toneladas al año) consumiendo por cada quintal, 3 cargas de carbón (27.000 cargas de carbón anuales) y para cada carga de carbón, cuatro de leña (108.000 cargas de leña al año). En 1787, el número de las ferrerías aparece reducido a cuatro. Con todo, si se tiene en cuenta que, según la tradición, cada una de ellas, cuando era buena, daba empleo a 100 hombres, no resultará aventurado decir que el valle revestiría por entonces todos los caracteres de un pueblo eminentemente industrial, con todos los vicios y virtudes propios de este tipo de población. En efecto los olagizones, o gabiarotzes como se les llamaba en Oiartzun a los labradores del hierro, formaban bajo el patrocinio de Santiago y San Miguel un lucido gremio, cuyo pendón se conserva todavía en la sacristía de la parroquia, así como el Libro de cuentas de la Cofradía. Ya en el s. XVII debía ser corriente el importar desde Bizkaia el mineral para las ferrerías del valle, por cuanto que el año de 1698 encontramos en los Libros Registros, varios acuerdos encaminados a reclamar por medio de la provincia contra una prohibición de Bizkaia de extraer mineral de sus minas a fuera del Señorío: hecho que revela lo que decimos de que en estas fechas los ferrones del valle importaban para sus ferrerías mineral vizcaíno, bien porque las vetas del valle estuviesen agotadas, bien por la mejor calidad de los yacimientos de Bizkaia. En el mismo s. XVII hallamos también algunas referencias de las minas de Aire, detrás de las Peñas de Aia, en jurisdicción de Irun. En el s. XVIII fue sin duda cuando, a impulsos de la Real Sociedad de los Amigos del País, se hicieron algunos empeños de descubrimiento de nuevas vetas en los montes del valle, con orientación a minerales que no fuesen precisamente el tradicional del hierro. De la riqueza hidráulica del valle, son buen exponente las 18 edificaciones, que, como indicadores de su actual o primitivo destino industrial, llevan adheridas a su nombre el apelativo de errota (= molino): tales como Aranguren'go errota, Juansendo'ko errota, Zuaznabar'ko errota, Errota xar, Txalakako errota, Eldozko errota, Errota legor, Auztegi o Aritzabaloko errota, lurritako errota, Isastiko errota, Aranederko errota, Makutsoko errota, Ugarteko errota, Errotaberriko errota, Bidasoroko errota, Arraskueko errota, Zuloagako errota y Paguagako errota. Según una estadística del año de 1789, la cosecha añal de trigo en el valle se calculaba en 2.500 fanegas y la de maíz en 10 a 12.000 fanegas, siendo el consumo para los 3.300 habitantes de 8.000 fanegas de trigo y 14 a 16.000 fanegas de haba y maíz, teniendo, por tanto, que importar de fuera 5 a 6.000 de trigo y 4.000 de maíz. Se surtía de trigo, por la mayor parte, del mercado de Tolosa, a donde acudían tres molineros que traficaban por su cuenta y riesgo. A veces se acudía también al puerto de San Sebastián, y aún a Francia. En tiempo de carestía se recurría, asimismo, a Navarra. Los ferrones, por razón de su comercio del fierro, recurrían corrientemente a Francia para el mismo fin. «El Pósito de Misericordia que tiene el valle, con 1.900 pesos de fondo, es de mucho alivio para el Común; porque en años de alguna esterilidad, se trae grano de maíz por cuenta de dicho Pósito, y se vende a precio equitativo, con prohibición de extraerlo del valle». Con tales recursos nunca hubo hambre, bien que el precio del pan había subido a veces a cinco cuartos la libra. En el año 1789 precisamente subió hasta siete cuartos. Se padeció hambre, aunque no faltó para la Ofrenda de la Iglesia por la gran piedad de las mujeres. El año de 1682, la cosecha de trigo se graduó en 1.760 fanegas; y en 8.000 la de maíz; y en 5.760 cargas la de la manzana. De la riqueza ganadera del valle, aunque no podemos presentar datos estadísticos del s. XVIII, sin embargo sabemos algo de lo que debió ser, deducido del citado pleito del año 1514 entre el valle y los olajaunes o ferrones, quienes al propio tiempo que aprovechados industriales, debieron ser también fuertes y aprovechados ganaderos, según se desprende de los seles y pastizales que indebidamente aparecen extendiendo en beneficio propio a costa de las tierras comunales. Algo también de lo que debió de representar este ramo de la riqueza en el s. XVIII, podemos deducir de las numerosísimas prendarías de ganado que solían hacer, del perteneciente a los vecinos del valle, los pueblos limítrofes de Errenteria, Arano, Goizueta, Lesaka, etc., siendo éste de las prendarías del ganado de sus vecinos, uno de los asuntos que más preocupaba y mayores pleitos originaba al municipio del valle. El municipio participaba en la Lonja de Errenteria, de cuya Almoneda pública del Real Peso de ella se beneficiaría no poco, sobre todo en los buenos tiempos en que se cargaba y descargaba en aquel puerto tanto el mineral vizcaíno destinado a las ferrerías del valle como el hierro que, elaborado en éstas, se exportaba fuera. Además de varias casas (tales Añarbe de Petriene, Killirikupe, etc.), fundadas y propias suyos que también tuvo al igual de Aginaga de Usúrbil, y como cumplía a un pueblo de ferrones, tuvo también el valle una muy buena ferrería, que periódicamente se adjudicaba al mejor postor mediante pública almoneda y previo inventario de todos sus útiles. Era la ferrería de Olaberria fundada en 1511 aguas arriba de la Central Eléctrica de Paguaga'ko Errota. Aparte de esto, era el valle, patrono mere lego de su parroquia, así como de todas sus ermitas y cofradías, en cuya administración tenía parte; sin que, sin embargo, ingresase en las arcas municipales nada del producto, v. gr., de las primicias de la parroquia, que todas las administraba un mayordomo especial nombrado por los señores del Gobierno. Tampoco se beneficiaba de las dotes que aportaban las ermitañas de aquellas ermitas, aun cuando su nombramiento también era hecho por aquellos señores. Eran estas ermitas, dos, sobre todo: la de Salvadore de Aguirre o Aguerre, sobre Larzabal, cerca de Errenteria, y Andrearriaga, camino de Inín; ambas a dos con importantes propiedades, cuyos productos se destinaban al personal y a la fábrica de los respectivos edificios. Otro tanto ocurría con el Hospital del Valle, fundación de capital americano de hijos del valle, s. XVI, cuyos fondos se administraban en igual forma de cierta dependencia del Gobierno del valle, pero con independencia de destino de los intereses, que, desde luego, en primer término se invirtieron en la construcción del edificio hospital y su basílica de San Juan, y luego en la manutención de los pobres y enfermos, que nunca debieron ser muchos. Otro de los bienes comunales del valle fue la también ermita de Santa María Magdalena de Madalensoro, en cuyos edificios tradicionalmente ha habido en tiempos normales escuelas públicas, y en épocas de peste un lazareto.
    Guerra de la Convención. En marzo de 1793 fue declarada la guerra contra la Convención regicida. Desde hacía cinco meses se había establecido en el valle el Regimiento de Valladolid pero la declaración multiplicó el trasiego de tropas, los preparativos de avituallamiento y fortificación de la frontera. El valle poseía 688 varones «hábiles para levantar armas», 170 de los cuales constituyeron tres compañías. En abril comenzaron a llegar los primeros heridos que se atendieron en el valle. Los soldados se hospitalizaron en la Casa Concejil y en Sein-Echeberri; la oficialidad en Killirikupe; y los sarnosos, tísicos y convalecientes en Komisarione, Sarrallegillene y en la inmediata que es de las Monjas de Lasarte. Médicos y practicantes los hubo de Madrid. La botica se estableció en la casa nueva de Beldarráin junto al prado de la plaza de pelota. El 1 de agosto de 1794, llegan a Oiartzun las tropas españolas en retirada desde Irún. Pero, debido a la entrada de las divisiones de los generales franceses Moncey y Laborde, dichas tropas españolas deben retirarse, con buen orden, hasta Hernani. Este mismo día llegan a Oiartzun las tropas francesas. Los artilleros habían volado el laboratorio de Zistiaga. Habían ardido igualmente los hornos de la tropa que estaban en Torrondo comunicándose el fuego a Urdinola («la casa de mayores comodidades de todo el valle»), que luego quedó completamente abrasada. Los vecinos se dieron atropelladamente a la fuga; unos a Goizueta, otros a Arano, otros a Tolosa y sus cercanías, otros a Azpeitia. Unos pocos quedaron en los caseríos y en la calle. En todos los pueblos ocurría lo mismo. A las once de la mañana se desparraman por la plaza de Elizalde los soldados. La iglesia estaba abierta. Irrumpieron en ella y violentaron los Sagrarios, entraron en la sacristía y rompieron los cajones y se llevaron todos los vasos y ornamentos que quedaban, y echaron por tierra las reliquias. El interior de la iglesia quedó convertido en almacén de víveres. Entre los objetos robados figuraba un juego entero de libros, compuesto de dos misales, dos evangelios y un manual, todo ello de terciopelo carmesí con chapas y gafetes de plata, recientemente traídos de Madrid. El trato que dieron a los libros de coro no fue mejor. Robaron el salterio, y rompieron a bayonetazos algunas hojas de los demás. Y no se contentaron con hacer esto sólo en Oiartzun, se fueron a Lesaka y Bera, e hicieron lo mismo. Aquella noche los convencionales se aposentaron en las mejores casas de Elizalde, Altzibar e Iturriotz. Todo el pueblo quedó convertido en un inmenso cuartel. Otro tanto ocurrió en Rentería y Hondarribia. En esta ciudad fueron además enseguida volados los muros de la ciudad con minas. El día 2 de agosto se dirigió el invasor a San Sebastián, cuya plaza se rendía el 4 sin resistencia. Oiartzun quedó en la Zona ocupada por los convencionales. Estos respetaron el culto y los hábitos de los lugareños pero los daños en las casas fueron incontables: armarios, mesas, cajones, cubas, puertas, ventanas y hasta arrancar el piso para combustible. Quejarse ante la autoridad militar, era completamente inútil; daban la razón, pero no hacían nada. También se echaron a perder, por talas inconsideradas, hermosos bosques y ejidos que había cerca de los barrios. De casas que quedaron inhabitables por estos malos tratos, se cuentan 22: Santuene o Izenona, Zubietene, Sasito (?), una del conde de Torrealta, Araingibelene, Bidabe, Garroene, Miraballes, Gabiria, Luxea, Petriene, Komisarioine, Sarrallegillene, la de las monjas de Lasarte contigua, Tomasaundi, la pegante, la contigua a Garroene (?), San Juantxone, la Escuela, Herrería Aramburu, la de Olaizola; incendiadas, las cuatro de Txaparra, inclusas las de Zistiaga y Urdinola, 28 lo menos. La de Torrondo, quemada, fue reedificada por los ocupantes. En muchas de Elizalde y Altzibar faltaron las tarimas, puertas y ventanas. Fue arrancado además todo herraje; así las verjas de Andrerregia y la Magdalena. Por el mismo motivo de llevarse el hierro, una partida de granaderos que llegó, rompió todas las cruces del Viacrucis que habían en Elorrondo desde la Casa blanca de Bikariotegi (¿Etxetxurri-Tolarieta?) hasta la Magdalena, arrancándoles las palanquetas de hierro con que se sujetaban las piezas de piedra.
    Guerrilla antifrancesa. En septiembre de 1809, una partida de guerrilleros, mandada por Javier de Mina, se apostó en las inmediaciones de Oiartzun, a la espera de un destacamento francés que escoltaba prisioneros hacia Francia. Los guerrilleros cayeron de improviso sobre la escolta, poniéndola en fuga, libertaron a los prisioneros y apresaron a varios franceses, que fueron enviados a Lérida. A continuación la partida se dirigió hacia Navarra, de donde había venido para efectuar esta acción. A finales de la primavera del año 1810 la partida de guerrilleros de Francisco Espoz y Mina llegó a Oiartzun, tras tres días de marcha y tras apoderarse de 24 caballos en Lekunberri. Los guerrilleros descansaron un día y al amanecer del siguiente atacaron la venta, que estaba transformada en casa fuerte. En un intrépido asalto los guerrilleros llegaron hasta la puerta y ya estaban rodeando de combustible el edificio para darle fuego, cuando apareció una columna francesa en socorro de los sitiados. La partida hubo de retirarse, pese a haber sufrido 74 bajas, dirigiéndose apresuradamente hacia el valle de Etxauri. En junio del año 1811, los batallones 3.° y 4.° de la partida de Espoz y Mina atravesaron las montañas de Oiartzun, procedentes de la Burunda y con dirección a Irun, con el propósito de apoderarse de las mercancías que los franceses guardaban en los almacenes de esta ciudad. El 29 de octubre del año 1812, el capitán de guerrilleros Matías de Ilzarbe, al frente de cuarenta hombres, se apostó en las cercanías de Oiartzun, con la intención de atacar alguno de los correos franceses que hacían la ruta Irun-Tolosa. Los guerrilleros procedían de Lesaka, de cuyo puesto de observación formaban parte. Permanecieron en esa situación del 29 al 30, procediendo a continuación a retirarse hacia Lesaka; pero al día siguiente se volvieron a emboscar en un paraje cercano, desconocedores de que los franceses observaban sus movimientos. Por el lado de Oiartzun avanzaba una partida de 150 franceses y ya se disponían a atacarlos los guerrilleros, cuando recibieron aviso de que una fuerza francesa similar marchaba a su espalda. Ilzarbe decidió dividir a sus hombres en dos grupos para acometer a ambas fuerzas francesas. Pero de pronto advirtió que por la parte de Lezo avanzaba una columna enemiga de 800 hombres, mientras que por la de Irun acudía rápidamente a cercarle otra columna de novecientos franceses. Entonces Ilzarbe con sus guerrilleros huyó hacia el alto de Otxuna, pero al llegar a la cumbre se encontró con treinta franceses emboscados. Los guerrilleros se lanzaron a la bayoneta con tal ímpetu que ni un solo francés logró salvarse. Luego logró ganar las alturas inmediatas y huir, dejando con sus planes frustrados a más de 2.500 franceses que se habían reunido para sorprenderle. El 8 de diciembre del año 1812, el capitán Ilzarbe, al mando de una partida de guerrilleros, atacó entre las Ventas de Astigarraga y Oiartzun a un correo francés, que iba de Irun a Vitoria custodiado por doscientos soldados. Los guerrilleros mataron 43 enemigos e hicieron tres prisioneros, capturando una calesa, tres mulas con dos sacas de correspondencia importante y otros efectos. Durante esta guerra resultó destruida la ermita de Andrearriaga.
    Sede de la Junta provincial realista. En 1823, la Junta provincial del Gobierno de España e Indias se estableció en Oiartzun. Desde dicha localidad decretaría el 9 de abril el cese de todos los jefes políticos, alcaldes constitucionales y jueces de Primera Instancia, y su sustitución por los alcaldes ordinarios ejercientes antes de la sublevación liberal (1 de marzo de 1820). (Ref. Laborie Erroz, M.ª Concepción: Navarra ante el constitucionalismo gaditana, «P. de V.», núms. 114-115 (1969), p. 98).
    Guerras carlistas. En octubre de 1833 comienza la primera guerra carlista. A la muerte de Fernando VII, el campesinado y los artesanos de las ciudades ingresan en las filas carlistas. En las provincias vascas, contando con una población adepta, pudo el carlismo hacerse dueño de casi todo el territorio excepto las capitales y pueblos que las circundan. A mediados de la primera guerra los carlistas se habían establecido en la línea de Hernani que rodeaba San Sebastián. El 16 de mayo de 1837, las tropas de Evans, aliadas de los liberales, ocuparon Oiartzun. Este ataque correspondía al que Espartero comenzó el 14 del mismo mes sobre la línea de Hernani, mientras el grueso del ejército carlista había salido en la expedición real.
    El tradicional remate de los derechos de peso. Resto de antigua comunidad de intereses, habida en lo antiguo entre el valle de Oiartzun y la villa de Errenteria, fue sin duda el cobro de la mitad de los derechos del peso real existente en la casa lonja de la segunda por los hierros que se embarcaban en su puerto. Lo era también la concurrencia del ayuntamiento de Oiartzun asociado al de Errenteria a celebrar el remate de los expresados derechos el día 2 de febrero de cada año, previo aviso de éste a aquél. Este peso, establecido seguramente cuando el puerto de Pasajes dependía del valle de Oiarso, cesó de hecho cuando su dominio pasó a la ciudad de San Sebastián, y así sólo hay noticia de que se hubiesen rematado tales derechos el año de 1780. Sin embargo, la ceremonia del remate siempre se observó en la forma indicada, prerrogativa que nunca quiso perder Oiartzun en el equivocado concepto de que era una prueba de haber sido Errenteria pueblo dependiente de este valle. Rentería propuso el año de 1826 a Oiartzun que se excusase tal remate meramente ceremonial y enteramente inútil, pero el valle no se conformó en ello, y siguió practicándose en los años inmediatos. En el de 1860 volvió a hacer Errenteria a Oiartzun igual propuesta; como consecuencia se suspendió su ida a la ceremonia indicada, quedando empero a salvo los derechos de ambos pueblos. Posteriormente levantaron una acta, conviniendo que el ayuntamiento de Errenteria pasase al de Oiartzun el día 1.° de febrero de cada año un oficio reconociendo los derechos de este valle, y avisando que no se verificará el remate porque no existe el peso, ni hay derecho que cobrar.
    Segunda carlistada. El día de San Juan de 1872 aparece Manuel Ignacio Santa Cruz y Loidi en Oiartzun donde organiza las primeras partidas guerrilleras. En el transcurso de esta guerra fue destruida la ermita de Salbatore.
    Elecciones en el siglo XIX.
    Elecciones generales del 1-II-1891. CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSCalbetónCoalición Liberal236San FelicesConservador23[Ref. "La V. de G." del 2-II-1891].

    Elecciones generales del 5-III-1893.CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSSatrústeguiIndependiente532CalbetónCoalición Liberal200[Ref. "B.O.G." del 9-III-1893. Filiaciones en diversas publicaciones de la época].

    Elecciones generales del 12-IV-1896.CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSPavíaIntegrista453SatrústeguiConservador261[Ref. "B.O.G." del 17-IV-1896. Filiaciones en La Unión Vascongada del 13-IV-1896].

    Elecciones generales del 27-III-1898.CANDIDATOPARTIDOVOTOSBrunetCoalición Liberal163[Ref. B.O.G. del 30-III-1898. Filiación en "El Fuerista" del 27-III-1898].

    Elecciones generales del 16-IV-1899.CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSZavalaRepublicano151En blanco 4[Ref. "B.O.G."del 19-IV-1899. Filiaciones en La Unión Vascongada del 17-IV-1899].
    Elecciones 1900-1923.
    Elecciones generales del 19-V-1901.CANDIDATOPARTIDOVOTOSPicaveaLiberal641[Ref. "B.O.G." del 24-V-1901. Filiaciones en La Unión Vascongada del 13-V-1901].

    Elecciones generales del 26-IV-1903.CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSPicaveaIndependiente494ZabalaRepublicano67[Ref. "B.O.G." del 29-IV-1903. Filiaciones en La Constancia del 26-IV-1903.]

    Elecciones del 10-IX-1905.CANDIDATOPARTIDOVOTOSBalbásLiga Foral370[Ref. "B.O.G." del 13-IX-1905. Filiaciones en "La V. de G." del 11-IX-1905].

    Elecciones generales del 21-IV-1907.CANDIDATOPARTIDOVOTOSGaytán de AyalaCatólico564[Ref. "B.O.G." del 24-IV-1907. Filiaciones en"La V. de G." del 22-IV-1907].

    Elecciones a diputados en Cortes del 8-V-1910.CANDIDATOSVOTOSManuel Lizasoain444Tomás Berminghan40Votos en blanco2[Ref. "B.O.G.", mayo 1910].

    Elecciones a diputados en Cortes del 8-III-1914.CANDIDATOSVOTOSLeonardo Moya Alzaga, marqués de Rocaverde556Pío Bizcarrondo Erquicia50Votos en blanco1[Ref."B.O.G.", marzo 1914].

    Elecciones generales del 9-IV-1916.CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSMarqués de RocaverdeLiberal569SánchezRepublicano39[Ref. "B.O.G." del 12-IV-1916. Filiaciones en "La V. de G." del 10-IV-1916].

    Elecciones generales del 24-II-1918.CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSElóseguiMaurista476AzquetaLiberal190En blanco 3[Ref. "B.O.G." del 27-II-1918. Filiaciones en La V. de G. del 25-II-1918.]

    Elecciones generales del 1-VI-1919.CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSAnguloMaurista544AzquetaLiberal123[Ref. El "P.V." del 2-VI-1919. Filiaciones en El P.V. del 26-V-1919.]

    Elecciones generales del 19-XII-1920.CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSPicaveaIndependiente471LizariturryMinisterial233AzquetaLiberal21[Ref. "B.O.G." del 22-XII-1920. Filiaciones en "La V. de G." del 21-XII-1920].

    Elecciones generales del 29-IV-1923.CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSMarqués de TenorioConservador571IglesiasP.S.O.E.1[Ref. El "P.V." del 1-V-1923].
    Votaciones en 1931-1933.
    Elecciones municipales del 12-IV-1931.2IntegristasArt.293NacionalistasArt.293JaimistaArt.294IndependientesArt.29Fue elegido alcalde Secundino Errandonea, integrista. [Ref. "El Día", 14-IV-1931].

    Elecciones generales del 28-VI-1931.CANDIDATOSPARTIDOSVOTOSPildainIntegrista843LeizaolaNacionalista842UrquijoTradicionalista842PicaveaIndependiente841AmilibiaUnión Republicana89GárateAcción Nacionalista89UsabiagaDerecha Republicana89De FranciscoSocialista88[Ref. "La V. de G." del 30-VI-1931 Filiaciones en "El P.V" del 30-VI-1931]

    Elecciones a diputados en Cortes del 19-XI-1933.CANDIDATOSVOTOSLeizaola1.154Picavea1.154Irujo777Monzón774Irazusta559Paguaga555Urraca548Maeztu542Tellería539DeFrancisco42Alvarez41Echevarría41Angulo41Usabiaga40Bizcarrondo38Imaz1Urondo1Larrañaga1Astigarribia1Zapirain1De la Torre-Gomendio-[Ref. La V. G.", nov. 1933].
    Sí al Estatuto Vasco. En la primavera de 1931, a los días de instaurarse la República, Oiartzun se adhirió al Estatuto. Asimismo, estuvo representado en la Asamblea de Estella, y en el plebiscito del 5 de noviembre de 1933 para refrendar el Estatuto Vasco se obtuvo en esta localidad el siguiente resultado:

    N.º electores Favor Contra
    2.427 2.050 3

    [Ref. La Voz de Guipúzcoa, Nov. 1933].
    Votaciones de 1936.
    Elecciones a diputados en Cortes del 16-II-1936.CANDIDATOSVOTOSSr. Picavea1.012Sr. Irazusta755Sr. Monzón752Sr. Lasarte750Sr. Irujo717Sr. Múgica648Sr. Paguaga647Sr. Oreja640Sr. Lojendio638Sr. Amilibia112Sr. Apraiz112Sr. Ansó112Sr. Larrañaga112[Ref. "El P.V.", Feb. 1936].

    Elecciones a diputados en Cortes del 1-III-1936.CANDIDATOSVOTOSSr. Lasarte1.282Sr. Picavea1.282Sr. Irazusta1.275Sr. Irujo1.274Sr. Ansó160Sr. Apraiz160Sr. Amilibia110Sr. Larrañaga .109 [Ref. "El Pueblo Vasco", marzo 1936].
    Guerra de 1936-1939. Tras el alzamiento militar del 18 de julio de 1936, Oiartzun, cuyos habitantes eran en su mayoría de tendencia carlista o nacionalista vasca, fue una de las primeras localidades guipuzcoanas en caer en poder de las tropas sublevadas. El 23 de julio su barrio de Altzibar era ocupado por la columna navarra del coronel Beorlegui que, viendo interrumpido su avance hacia Irun a lo largo del Bidasoa por la voladura del puente de Endarlatza y las fuertes posiciones tomadas tras él por los milicianos, se había abierto paso hacia Oiartzun por el puerto de Arritxulegi. Defendían la población las milicias gubernamentales al mando del comandante Pérez de Garmendia. La situación de Beorlegui en Altzibar, muy distanciado de su retaguardia, era ciertamente difícil, pero logró mantenerse hasta el día 27 de julio en que se le unieron las columnas del coronel Ortiz de Zárate y del teniente coronel Los Arcos y otra unidad de 500 hombres al mando del capitán Díaz Doñabeitia. La presencia de estas tropas, muy superiores en número y armamento a las de Pérez de Garmendia, obligó a éste a retirarse de Oiartzun, donde entraron las columnas bajo el mando conjunto de Beorlegui el mismo día 27. Al día siguiente se apoderaban del barrio de Ugaldetxo en un intento de llegar hasta los cuarteles de Loyola, en San Sebastián, cuya guarnición se había sublevado y estaba cercada por fuerzas gubernamentales. El intento resultó, sin embargo, tardío, ya que ese mismo día 28 se rendían los sitiados. EL 29 se unió a las fuerzas de Beorlegui el Tercio de Montejurra, al mando del comandante García-Valiño. Las comunicaciones con la retaguardia seguían siendo difíciles. La artillería de los cuarteles de Loyola empezóa utilizarse para batirlas. Las fuerzas gubernamentales se hallaban, por su parte, muy escasas de munición de fusil, lo que les imposibilitaba toda acción ofensiva. Mientras tanto las fuerzas de Oiartzun se preparaban para atacar de flanco la línea Peñas de Aia-Erlaitz-Pagogaina, en busca de una posición mejor para el ataque sobre Inín. Al amanecer del 11 de agosto, en ataque combinado, las columnas de Los Arcos y del comandante Galvis, ésta procedente de Lesaka (Nav.), se apoderan de Pikoketa. Ese mismo día se ocupa también la posición de Gorostiaga, y del 11 al 14 las Peñas de Aia. Los fuertes de Erlaitz y Pagogaina, castigados por la aviación, caerían tras durísima lucha y numerosas bajas por ambos lados la madrugada del 15 de agosto. Con la toma de estas posiciones las columnas de Beorlegui conseguían salir del valle de Oiartzun, muy mal comunicado con su retaguardia y con el peligro de quedar aisladas, y situarse ventajosamente para intentar el ataque contra las posiciones fortificadas de Elaitza, Zubeltzu y San Marcial, que se interponían hasta Irun y la frontera. "La posesión de Oiartzun -en opinión del corresponsal británico Steer- significó la conquista de Guipúzcoa". En efecto, la punta de lanza de Oiartzun permitió a las fuerzas de Mola el ataque de flanco a las difíciles defensas naturales que se elevaban ante la frontera, posiciones cuya conquista por el solo ataque frontal hubiera resultado mucho más costosa. Una vez llegadas a Irun las tropas sublevadas, el corte de la frontera haría mucho más difícil la situación de Gipuzkoa. Más tarde Oiartzun sería uno de los puntos escogidos por las autoridades nacionales para llevar a cabo la ejecución de prisioneros. [Ref. M. Bande: La guerra en el Norte, pp. 55 y ss.; A. de A.: "H. D. G. E.", pp. 104 y ss., 568 y ss.; Steer: El Arbol de Guernica, p. 11].
    Las primeras votaciones del postfranquismo.
    Elecciones del 15-VI-1977. Tras haberse expresado en el referéndum de 1976 con 1.257 sí, 32 no, 125 votos en blanco y un 31,95 % de votantes, en 1977 define así sus opciones:PNV1.498 (49,0 %)DCV62 (2,0 %)PSOE429 (14,0 %)PCE46 (1,5 %)EE227 (7,4 %)PSP23 (0,7 %)GU205 (6,7 %)ANV8 (0,2 %)ESB112 (3,6 %)AETG6 (0,1 %)FUT102 (3,3 %)FDI6 (0,1 %)DIV73 (2,3 %)Nulos y abst.:1.486 (32,8 %)El referéndum constitucional del 6 de dic. de 1978 dio el siguiente resultado sobre un censo de 5.268 electores:Votos:1.580Abst.:3.688 (70,01 %)Sí:697 (13,23 %)No:778 (14,77 %)Blanco:91Abst. y No:84,78 %Elecciones generales del 1-III-1979. (Censo electoral: 5.300).HB1.318 (38,60 %)EMK17 (0,49 %)PNV1.172 (34,32 %)UN11 (0,32 %)EE279 (8,17 %)UFV7 (0,20 %)PSOE248 (7,26 %)IR6 (0,17 %)UCD215 (6,29 %)ULE2 (0,05 %)EKA64 (1,87 %)FE(A)2 (0,05 %)LKI42 (1,23 %)ORT1 (0,02 %)PCE30 (0,87 %) Abstenciones: 1.846 (34,83 %) [Ref. Ibermática. Norte, S.A.].

    Elecciones municipales del 3-IV-1979. Para hacerse cargo de las 13 concejalías de este ayuntamiento se presentaron cinco candidadutas: PNV, HB, PCE, PSOE y Oiartzungo Langile Elkartea, apoyada por LKI. Resultaron elegidos, sobre un censo electoral de 4.541 , los siguientes concejales: PNV con 1 .805 votos: Ignacio Irigoyen, Julián Bergareche, Jacinto Larburu, Jenaro Cortajarena, Juan M. Arbelaiz e Ignacio Michelena; HB con 1.589: Ignacio Aristizábal, Manuel Barrenechea, Gabriel Falero, Víctor Ariasuainzarra, José M.ª Zabalegui y Santiago Lucio Sagarna; O. Langile Elkartea con 281: Higinio Olaiz. AIcalde: Ignacio Irigoyen del PNV; en la votación empataron a 6 votos este partido y HB, absteniéndose O.L.E. ganando el PNV por haber sido la candidatura más votada en las elecciones.

    Referéndum estatutario del 25-X-l979. Sobre un censo electoral de 5.345 electores resultan:Votos:2.865 (53,60 %)Abst.:2.634 (46,04 %)Sí:2.711 (94,62 %) s/c (50,72 %)No:61 (2,12 %)70 (2,44 %)Nulo:23 (0,80 %)[Ref. DV. 27-X-1979].
    Elecciones generales, autonómicas y municipales.
    Primeras elecciones para el Parlamento Vasco. 9-III-1980 (Censo electoral: 5.496).PNV1.649 (48,52 %)ESEI32 (0,94 %)HB1.142 (33,60 %)PCE21 (0,61 %)EE263 (7,73 %)AP19 (0,56 %)PSE128 (3,76 %)EKA12 (0,35 %)UCD58 (1,70 %)EMK5 (0,14 %)LKI51 (1,50 %)UC3 (0,08 %)Abstenciones:2.098 (38,17 %) [Ref. D. V., 11-III-1980].

    Elecciones Generales del 28-X-1982. (5.338 electores, 4.075 válidos, 30 nulos, 18 blancos). PNV1.765PST10HB1.391PCE9PSOE462LC3EE296FN2AP/UCD118UCE2CDS17 Elecciones municipales del 8-V-1983.
    Concejales: PNV: Ignacio Irigoyen, Jacinto Larburu, Félix López de Echezarreta. Juan M.ª Berrondo, Ignacio Michelena, Lucas Ramón Echeveste y Félix Oyarzábal. HB: Juan Bautista Iñarra, Ignacio Arbelain, Manuel Barrenechea, José M.ª Bergareche y Nicolás Urdampilleta. PSOE. José Eugenio Lecuona. Resultó elegido alcalde el primero.

    Elecciones al Parlamento de Vitoria del 26-II-1984. PNV2.008PSOE330HB1.362EE227Auzolan86PC4CP85 Elecciones generales del 22-VI-1986. HB1.764CP130PNV1.471CDS56PSOE553UC16EE278IU8Elecciones municipales del 10-VI-1987.
    Resultaron elegidos los siguientes concejales: HB: Juan Iñarra Agirrezabala. José Mari Bergaretxe Mitxelena. José A. Etxeberria Arbelaiz. Miguel M. Gaztelumendi Otegi. Miguel Ezkurra Esnaola. Ignacio Fernández Bajineta. EA: Eugenio Arozena Egimendia. Iñaki Irigoien Mitxelena. Juan Arozena Egimendia. Kosme Lizaso Lekuona. María Pilar Urtegi Belaunzaran. PNV: Jenaro Kortajanera Amiano. EE: José Antonio Sistiaga Legorburu.

    Elecciones generales del 29 de octubre de 1989. HB1.909PP69EA1.107IU43PNV611CDS26EE342Otros59PSOE245
    Parroquia dedicada a San Esteban de Lartaun, y una parroquia de barrio, arciprestazgo de Rentería, obispado de San Sebastián. Ermitas de San Salvador de Agirre, Santi Spiritus, San Juan, Sta. María Magdalena, Purísima Concepción, Sto. Crucifijo de Andrearriaga, San Felipe y Santiago de Andrebake y Humilladero de Artaleku.
    En la Edad Media fue un arciprestazgo menor del obispado de Bayona, y luego, del de Pamplona. La iglesia parroquial es de la advocación de San Esteban protomártir, una de las más antiguas del país. Fue iglesia juradera, como se ve en las ordenanzas provinciales y por una lápida que hay dentro de la misma pared del pórtico, en cuya memoria el día primero de enero de cada año, después de la misa mayor, se celebra otra votiva llamada del juramento. El patronato de ella correspondía al mismo valle, y se hallaba servida por un vicario y ocho beneficiados. Estas nueve piezas se proveían antes por los cinco individuos de que se componía el ayuntamiento asociados a catorce vecinos concejantes sacados en suerte.

    Manuel LECUONA ECHABEGUREN.