El telégrafo durante la carlistada. Manuel Santa Cruz, «Director de Telégrafos del Ejército de Operaciones del Norte» organizó dos líneas estables de comunicaciones, un sistema original de telégrafo y el correspondiente diccionario de claves. Las dos líneas unían Logroño con Vitoria y Pamplona mediante 13 torres intermedias, fortificadas y guarnecidas permanentemente, trazando un semicírculo alrededor de Estella, punto fuerte de los carlistas, y objetivo final de la guerra. Las torres eran: Pamplona, Venta del Perdón. Puente la Reina, Larraga, Lerín, Alcanadre, Agoncillo, Logroño, Laguardia, Briones, Sierra de Herrera, Miranda de Ebro, Puebla de Arganzón, Ariñez y Vitoria. Existía también una torre en Viana, que permitía rodear Logroño, enlazando Laguardia con Agoncillo. El sistema del general Santa Cruz consistía en un mástil, con dos travesaños fijos a diferentes alturas y dos discos uno a cada lado del mástil, que podían variar su posición respecto a los travesaños fijos. Los dos indicadores y los travesaños de referencia podían iluminarse mediante faroles lo que permitía transmitir por la noche. Cada indicador podía tomar siete posiciones diferentes de forma que los signos se codificaban empleando un sistema de numeración de siete dígitos. Este sistema estuvo implantado durante cuatro años y se conservan testimonios gráficos y literarios que ayudan a su mejor comprensión. En el museo de San Telmo de San Sebastián figura un cuadro en el que está representada «la línea de fuertes entre Miranda de Ebro y Vitoria».
