Lexique

TELÉGRAFO

El telégrafo óptico. La fecha del nacimiento del telégrafo eléctrico se remonta al 22 de abril de 1855 cuando se promulgó la ley que creaba el cuerpo de funcionarios que gestionaría los servicios telegráficos. Sin embargo, existen numerosos intentos para establecer el telégrafo óptico en España. Agustín de Betancourt recibió el encargo, en el año 1797, del Instituto Nacional de las Ciencias y las Artes de Francia para que efectuase los ensayos del telégrafo de su invención. El éxito del invento de Betancourt fue total, pero no se implantó en Francia. Claudio Chappe, que estaba asentado en la Jefatura de Telégrafos, rechazó cualquier comparación del sistema ideado por él y descalificó el de su rival. El telégrafo de Betancourt se compone de un mástil o poste vertical, en lo alto del que hay una pieza móvil a la que llama flecha, y son los diferentes ángulos que forma con el horizonte, los que expresan todo lo que se le quiere hacer decir al telégrafo. Además de la polea, que comunica el movimiento a la aguja, el torno mueve a otras dos, cuyo destino es comunicar un movimiento parecido a los tubos de los oculares de los catalejos, dirigidos a las estaciones vecinas. En el centro de las lentes de los catalejos hay un hilo que divide diametralmente el campo visual en dos partes iguales. El hilo, una vez colocado paralelamente a la aguja del telégrafo, conserva necesariamente su paralelismo en todas las posiciones que se den a la aguja, ya que todos los movimientos que se corresponden se realizan por medio de cadenas sin fin, que se enrollan sobre poleas de diámetros iguales. Se podían conseguir 24 ó 36 posiciones de la flecha. La verdadera aportación de Betancourt era la combinación del movimiento del brazo del mástil con el de los oculares de los catalejos complementarios. Además tenía previsto un procedimiento de impresión de los signos recibidos. Consistía en adaptar un dispositivo de manera que los signos correspondientes a cada ranura de la polea se imprimieran, mediante tipos, en una franja de papel en el mismo orden y a medida que se fueran transmitiendo. Este telégrafo funcionó entre Aranjuez y Madrid pero únicamente de forma experimental. Francisco Hurtado, teniente coronel de ingenieros, ideó un sistema telegráfico con el que se establecieron, en 1805, cuatro líneas que partían de Cádiz. Era un sistema de tipo semafórico, y conseguía, mediante 24 combinaciones, obtener las cinco vocales, quince consonantes y cuatro combinaciones de servicio. Consistía en un simple asta y dos paletas que podían girar en un plano vertical, movidas por medio de poleas para adoptar las combinaciones del código. Este sistema de la bahía de Cádiz se mantuvo hasta 1820. Aunque su incidencia en la vida civil no fue grande, debió prestar servicios militares importantes en la batalla de Trafalgar, el sitio de Cádiz o los levantamientos constitucionalistas de Riego. Juan José Lerena, teniente de navío, presentó en el año 1809 su telégrafo de día y de noche, para mar y tierra. El sistema tenía dos partes: un mástil que permitía elevar una bola y situarla en distintas posiciones, y un panel que cambiaba de color. Entre los años 1830 y 1834 construyó las líneas Madrid-Aranjuez, La Granja-Madrid, Riofrío-La Granja, Madrid-El Pardo, etc. Debido a que este sistema solamente estaba en servicio durante la residencia de la corte en dichos sitios, Pascual Madoz mandó suprimirlo por real orden de 18 de mayo de 1838. Respecto a la introducción del telégrafo óptico en Vizcaya M. Ciriquiain-Gaiztarro, en su Monografía histórica de la Muy Noble Villa y puerto de Portugalete, nos dice lo siguiente: "En 1840 se instaló una estación de telégrafo en la Villa. Para ello se construyó una plataforma con su correspondiente caseta, hacia la casa de la arena, sobre la ría. Tenía tres mástiles. Realizó la obra la Junta de Comercio de Bilbao -que había substituído al Consulado- con arreglo al proyecto del Arquitecto señor Goicoechea. El Ayuntamiento autorizó la instalación a condición de que no constituyera un obstáculo al fuego de la artillería del Solar -la preocupación de la guerra-, pues en ese caso retiraría el permiso."