Lexique

ORNITOLOGÍA

Aves marinas. Su ligazón al mar, un medio tan especial y diferente a los biotopos terrestres comentados, hace a las aves marinas también un grupo de aves diferente. La costa vasca es pobre en cuanto a número de especies nidificantes. Solamente cuatro lo hacen: la gaviota argéntea, el cormorán moñudo, el paíño común y la gaviota sombría, esta última especie, además, con números exiguos. El que estemos algo alejados del área europea de las grandes colonias, situada al norte de la Bretaña francesa, explica esta escasez en nidificantes. Este hecho también explica la enorme transcendencia que en nuestras aguas revisten las migraciones. El apático panorama que desde mediada la primavera hasta bien entrado el verano se instala en nuestra costa por el escaso volumen de aves que en ella residen entonces cambia paulatinamente según avanza el verano a medida que van llegando las primeras aves del norte. Estas suelen ser primordialmente jóvenes de diversas especies en dispersión posgenerativa. Ya en septiembre playas y puertos soportan un considerable número de migrantes tanto jóvenes como adultos que alcanzan el cénit en octubre con aproximadamente 20 especies en evolución por nuestras aguas. La cifra de especies presentes se ha multiplicado por cinco en cuatro meses. Entonces charranes, págalos, diversas gaviotas, alcas, araos, pardelas, alcatraces, etc., se dejan ver más o menos según la climatología imperante. Cuando las condiciones atmosféricas son favorables especies como el alcatraz, las diversas pardelas, los álcidos y otras atraviesan el Golfo de Bizkaia muy alejadas de la costa, invisibles por completo a los observadores costeros. Con otras situaciones atmosféricas todo este movimiento ocurre sobre la línea costera, delante de nuestros ojos. Desde noviembre hasta marzo reside entre nosotros un importante contingente de invernantes que, al igual que durante las migraciones, se aproximan y alejan de la costa según lo riguroso que sea el invierno.