Lexique

ORNITOLOGÍA

Ornitología es la parte de la zoología que trata del estudio de las aves en sus más diversos aspectos. Hay ornitólogos de muy diverso cuño: fisiológicos, sistemáticos, ecólogos, etólogos, físicos... es decir, tantos tipos de ornitólogos como número de subdivisiones van surgiendo al avanzar en la investigación de esta clase de animales. El tópico de la imagen del ornitólogo -un ser solitario con buenas dosis de moral, perdido por alguna zona rural provisto de prismáticos y bloc de notas- a tenor de lo comentado, tiene una validez un tanto limitada aunque, como todo tópico, no deja de responder a una cierta realidad. En nuestro País los estudios ornitológicos que se han realizado han sido en su práctica totalidad de los de recorrer el campo con prismáticos y bloc de notas. No hemos llegado todavía a compatibilizar estudios de campo con estudios sistemáticos, muy desarrollados en Centroeuropa, Escandinavia, Unión Soviética y Norteamérica y que son básicos para poder avanzar en un conocimiento integral de esta clase Zoológica. Fijado ya el ámbito en el que nos movemos cuando hablamos de ornitología en el País Vasco, podemos centrar su origen en la segunda década del presente siglo. Entonces (año 1918) Julián Aldaz Emazábel publicó en las «Memorias de la Real Sociedad Española de Historia Natural» su Catálogo de Aves de Guipúzcoa y Vizcaya. Esta es la primera referencia válida que poseemos sobre nuestras aves. Gran parte de los setenta años largos que han transcurrido desde la publicación del estudio de Aldaz han discurrido sin pena ni gloria para nuestra ornitología, esto es, sin avances significativos en el conocimiento de nuestras comunidades de aves. Tan sólo en esta década de los 80 que acabamos de finalizar ha habido un cierto cúmulo de publicaciones sobre diversos aspectos ornitológicos que la convierten en la época más productiva hasta la fecha en nuestro campo. La realización del Atlas de Aves Nidificantes de la Comunidad Autónoma Vasca y del Atlas de Aves Nidificantes de Navarra marca un hito en nuestra ornitología al significar un evidente salto cualitativo con respecto a todo lo anterior. A pesar de las deficiencias que estos estudios poseen, el rigor con que fueron planteados, la distribución de ornitólogos por todo el territorio y la prospección sistemática que se realizó de los diferentes biotopos que encerraba cada una de las casi 250 cuadrículas de 10 x 10 km. en que se compartimentó el territorio hace que sea el tipo de estudios a superar para ir avanzando. De lo poco existente antes de los años 80 puede destacarse el Estudio de la Avifauna de Guipúzcoa realizado por Alfredo Noval y publicado en «Munibe» en 1967, que puede contemplarse como una actualización, 50 años después, del estudio original de Julián Aldaz. Al margen de los estudios de Aldaz, Noval y los dos Atlas de Aves nidificantes que tienen como característica común el ser estudios generales, el resto de trabajos ornitológicos en el País Vasco ha consistido en iniciativas personales (Tesinas de licenciatura, Tesis doctorales) que en la mayoría de los casos no han tenido más alcance que media docena de publicaciones por autor. Otro aspecto novedoso que nos ha aportado la pasada década es el inicio de los estudios numéricos, es decir, trabajos en los que se prescinde desde el inicio de catalogaciones y descripciones y mediante toma de muestras sistemáticas y con parámetros muy definidos se pretende explicar y comprender los diferentes aspectos objeto de estudio. El encauzar definitivamente la investigación por estos derroteros nos produciría innegables réditos. Los países anteriormente mencionados hace tiempo crearon sus grupos de investigadores con investigaciones centradas en unos u otros campos de la ornitología según cada país y los resultados que van obteniendo alientan a seguir por el camino iniciado. Esperemos que algún día podamos sumarnos a este grupo de países y compartir con ellos esta búsqueda de conocimiento. Dentro de este panorama un tanto descorazonador de la situación de nuestra ornitología hay un aspecto, el anillamiento, que durante décadas estuvo en nuestro País a la altura de los países centroeuropeos y escandinavos. La Sociedad de Ciencias Aranzadi en 1949 creó la Estación Ornitológica de San Sebastián que tuvo lustros de esplendor de la mano de Iñaki Ameztoy. Fue la Estación pionera en la Península Ibérica. Trabas administrativas y falta de recursos dieron al traste con este importantísimo apoyo de la ornitología que ahora intentamos, con grandes dificultades, relanzar.