Bayona, conquistada por los normandos. Un episodio de la vida vasca del s. IX es el asentamiento de los piratas normandos en nuestras costas y, en particular, en Bayona, el puerto laburdino. Los hombres del norte se hicieron fuertes en la ciudad e incursionaban el interior hasta el punto de provocar la despoblación de muchos pueblos y aldeas. De este estado de cosas solamente el naciente Reino de Pamplona cuenta con medios para hacerse valer y defenderse. Claro que, ocasionalmente, hasta la ciudad de Iruña pasó por el trance de ocupación, de paso, de los normandos. Tres estados políticos mencionan los cronistas contemporáneos: «...ultra loca silvarum Vasculae, Navarrae et Hispaniae...». En tal situación, los que pasaron por un trace o crisis de desmoralización y hasta de anarquía, fueron los de esa región entre el Garona y el Pirineo, denominada a la sazón Condado de Vasconia. Los normandos bayoneses habían levantado un templo a Odín y le rendían culto siguiendo en todo sus ritos tradicionales. Quizá algunas localidades inmediatas, hacia San Sebastián, también habrían caído en su poder. Según la leyenda desde Rouen, su patria, vino el obispo León a predicar a sus compatriotas establecidos en Bayona. Venía enviado por el Sacro Colegio Apostólico de Roma. Cuando llegó a Bayona se encontró con la ciudad cercada, día y noche, por los vascos: «propter insidias Vascolorum molestantium nocte et die civitatem». No faltan tampoco detalles pintorescos e imaginativos al narrar sus biógrafos de cómo entró el Santo en la ciudad. San León y sus dos hermanos, Gervasio y Filipo, llegan a Bayona hallando sus puertas cerradas a causa de los merodeadores vascos por lo que acampan en un montículo próximo. De noche son sorprendidos por un grupo de éstos que les interroga y, al no comprender su idioma, les dejan en paz tomándoles por extranjeros. Al día siguiente, una comisión de normandos sale de la ciudad para ver quiénes son, dándoles la bienvenida al comprobar que se trata de compatriotas, quedan muy admirados de que hayan salido indemnes de los peligros nocturnos de fieras y serpientes. Este legendario León habría sido asesinado a fines del siglo por sus compatriotas o por los paganos laburdinos. Respecto a los normandos no existen constancias de que evacuaran la zona que dominaron. Hay autores, como Caro Baroja, que atribuyen a este poblamiento la tradición náutica bayonesa. -B. E. L.
