Lexique

NORMANDOS

Incursión en Pamplona. El rey García Iñiguez, prisionero (859-860). Sería la primavera del año 245 (859-860), cuando aparecen de nuevo los normandos por las costas atlánticas. Bordean la costa vasca sin detenerse pero desembarcan ya en Galicia donde se riñe un durísimo combate con fuertes pérdidas vikingas. Los normandos se rehacen hasta recomponer una flota de setenta y dos navíos y se dirigen frente a las costas del Emirato con dirección al Estrecho. La flota musulmana no deja un momento de vigilar todos sus pasos al tiempo que los ejércitos de tierra bajan por el Guadalquivir para cortar su paso si intentan remontar el río como la vez pasada. Las correrías de desembarco y saqueo tienen por escenario las costas africanas, la ciudad de Algeciras y el levante hispano. En ese momento la flota se divide en dos, una parte hacia Baleares y otra que tiene la audacia de subir Ebro arriba desde Tortosa, corriendo las tierras banukasis de Tudela y de Pamplona, donde hacen prisionero al rey don García Iñiguez: Versión de ibn Haiyan: «...luego los restantes barcos de los Mayus siguieron subiendo hasta varar al pie de Pamplona, he hicieron algaras contra los Baskunis, matando a muchos y haciendo prisionero a su rey Garsiya ibn Wannako. El rescate se fijó en 70.000 (piezas de oro). Por diferirse el pago de parte, quedaron en rehenes sus hijos, y a él lo soltaron». Los demás historiadores musulmanes coinciden en cuanto a la fecha de la incursión excepto ibn al-Kutiya y al-Idrisi, que la sitúan un año antes. Con estos pocos y lacónicos datos a la vista las especulaciones de los historiadores modernos han supuesto muchas cosas que acto seguido las dan por certezas. Se refieren a por qué Muza ben Muza no ayudó a su pariente el de Pamplona y se responde también que harto trabajo tenía con defenderse a sí mismo. Se supone que Ordoño I de Asturias habría anticipado el dinero al rey vasco para liberarse del cautiverio. Se supone que el cautiverio del rey duró días, meses o años. Y, también, que la dinastía Ximena asumió el poder real durante el cautiverio a lo que se responde que el rey tenía dos hijos, Fortún y Sancho, en la plenitud de la vida capaces de gobernar durante ese tiempo