Lexique

LINGÜISTICA

La onomástica. El hecho de que «Fontes Linguae Vasconum» se haya editado en Pamplona ha favorecido sin duda la publicación de artículos sobre la toponimia navarra. Citaremos por ejemplo, a Diego Pascual de Eraso, Toponimia vasca en Corella (F. L. V. 1969), J. M. Jimeno Jurio, El Euskera en la toponimia de Artajona (F. L. V. 1969). El libro rubro de Iranzu (Príncipe de Viana 1970), Francisco Oroz Arizcuren, Toponimia menor de la Cuenca (F. L. V. 1971), Benito Urtasun Villanueva, Toponimia de Oroz, Betelu (F. L. V. 1971), Lapuente Martínez, Toponimia amezcoana (F. L. V. 1975). Sin embargo los dos grandes nombres en Navarra son el historiador J. M. Lacarra, que había publicado un artículo sobre Onomástica vasca del siglo XIII (R. I. E. 1930) y hace una valiosa aportación con su Vasconia medieval. Historia y Filología (San Sebastián 1957) así como con su Documento de Irache referente a Cirauqui (F. L. V. 1974) y el de Ricardo Ciérvide, autor de una tesis titulada El romance navarro antiguo. Onomástica medieval navarra (siglos X al XV), cuyo resumen apareció en F. L. V. 1970, completando su documentación con su importante Toponimia del Becerro antiguo de Leyre publicado en cinco artículos (F. L. V. 1976-1977-1978). También hay trabajos sobre otras provincias como el de Gerardo López Guereñu, Toponimia alavesa (Anuario de Eusko Folklore, 1958) y el de Alfonso Irigoyen, Formas de nombres de localidades vizcaínas (F. L. V. 1972). Joan Corominas se ocupa de Toponimia vasca y vasco románica en los Bajos Pirineos (F. L. V. 1972) mientras Eugène Goyheneche en su tesis de 3.er ciclo, sin editar por desgracia, trata la Onomástica del Norte del País Vasco en la Edad Media (1966). Más recientemente en La Baja Navarra en 1350 (Boletín del Museo Vasco 1977-1980) J. B. Orpustan aporta una valiosa documentación, que ha dado lugar a una tesis doctoral, sobre los nombres y estatutos de casas de Baja Navarra, Laburdi y Zuberoa en la Univ. de Bordeaux III. Otros investigadores como Justo Gárate e Isaac López Mendizábal deben ser citados también. René Lafon se ha interesado sobre todo por los nombres propios aquitanos de las inscripciones latinas de la región de Auch, en los nombres de lugar en «os» u «osse» del departamento de Dordogne o también por los nombres de lugar de apariencia vasca en Andalucía y hay que citar sus investigaciones contenidas en el Proyecto de un léxico explicativo de los nombres aquitanos y vascos de personas, divinidades, localidades y poblaciones (Congreso de onomástica de Amsterdam 1963) completando sus investigaciones sobre la lengua de los aquitanos y la de los vascones. Luis Michelena recoge una documentación considerable y a menudo fechada en Apellidos vascos (San Sebastián 1955), reeditada posteriormente, donde al mismo tiempo que presenta su método ofrece una extensa bibliografía sobre el tema. Sus investigaciones continúan a través de varios artículos como Introducción fonética a la onomástica vasca (Emérita, 1956), El genitivo en la onomástica medieval (Emérita, 1957), Notas lingüísticas a colección diplomática de Irache (F. L. V. 1969), Toponimia, léxico y gramática (F. L. V. 1971), Onomástica y población en el antiguo reino de Navarra: la documentación de San Millán (XII Semana de Estudios medievales 1974). En resumen, un importante trabajo acuñado con sus reconocidas minuciosa precisión y prudencia.