La estadística en la época concertataria. A partir de 1878 -Concierto Económico de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya- las Diputaciones han de elaborar seriamente un recuento de la riqueza de sus respectivas provincias que sirva de base para el repartimiento de la tributación sobre la misma. Pero Hacienda quiere inquirir sobre los datos reales y suplir su habitual incapacidad con el celo de las Diputaciones. Se suceden así múltiples requerimientos con la RO de febrero de 1890 a Alava, Guipúzcoa y Vizcaya para que envien datos para conocer "los recursos y evaluar la totalidad de las riquezas de España". En 1913, otra RO del 29 de junio obliga a los alcaldes de los capitales de provincia a publicar y distribuir a todos los centros y corporaciones oficiales un Boletín de la Estadística Municipal, cosa que Bilbao ya hacía desde 1896. Conformes a esta orden, las cuatro capitales publicaron un Boletín, aunque Vitoria, para 1920, había dejado ya de hacerlo. En estos Boletines se censaron los siguientes temas: población, suicidios, meteorología, consumo, higiene, casas de socorro, instrucción primaria, movimiento económico, Montes de Piedad y Cajas de Ahorro, accidentes en general, accidentes de trabajo, incendios, policía, cárceles, servicio antropométrico, etc. Al margen de estas estadísticas municipales y provinciales aparecen en el período comprendido entre 1878 y 1936 trabajos sectoriales de indudable interés, tales como el Cómo se vive y cómo se muere en Bilbao (Bilbao, 1896), de Gumersindo Gómez; un Stat de la propièté communale dans la zone montagneuse du département des Basses-Pyrénées (París, 1907), una serie de estadísticas marítimas de Guipúzcoa (1909-1914), la Estadística industrial de Guipúzcoa de 1915, la Estadística de Pesca en Vizcaya de 1918, la Statistique de l'industrie minière et siderurgique d'Espagne en 1925, publicada en 1927 por el "Bulletin du Comité des Forges de France", y diversos trabajos de menor importancia. Entre 1897 y 1901 aparece el Atlas geográfico iberoamericano... por provincias y Ayuntamientos de M. Escude que sigue el censo de 1897 y 1901, y, a partir de 1912, el Anuario estadístico de España ya mencionado. Consciente de la dispersión de esfuerzos que significaba la existencia de tan diversas formas de realizar estadísticas, una ponencia del II Congreso de Estudios Vascos de 1920 preconizó que las Corporaciones Provinciales y Municipales proporcionaran ayuda a los jefes provinciales de estadística para constituir en cada provincia o localidad un organismo estadístico que, engranado en el servicio estatal, impulsara, activara y aquilatara la reunión de datos.
