Hacia una estadística moderna. El primer censo general francés tiene lugar en 1801. Serviez publica el año X su Statistique du département des Basses Pyrénées en el que pueden hallarse noticias sobre Euskadi Norte. En 1829 Du Mege edita su Statistique générale des département pyrénéens. En la zona Sur del país el relativo avance de las ciencias estadísticas se vio frenado por la ininterrumpida serie de guerras tanto exteriores como civiles que tienen lugar en el país hasta la mayoría de edad de Isabel II. En 1842 el jefe político e intendente de Vizcaya publica su Memoria relativa a esta provincia. El censo de Guipúzcoa aparece en la Estadística o censo general de la población de España e islas adyacentes, obra publicada por provincias en 1843-1844. Pero, la obra cumbre de este período es el Diccionario geográfico- estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar que aparece en Madrid entre 1845 y 1850. Su autor, el pamplonés Pascual Madoz, liberal ilustrado, suma a sus vastos conocimentos la profesionalidad adquirida durante sus 20 años de parlamentarismo y el ejercicio del Ministerio de Hacienda en 1843. Hombre abierto a múltiples preocupaciones, no sólo aporta un cúmulo de datos sobre la población y riqueza de las cuatro provincias sino que nos ofrece aspectos inéditos tales como una muy interesante estadística de criminalidad referida a 1843, carácter, lengua, costumbres, etc. El resto de las estadísticas efectuadas durante este periodo es también de tipo privado. En 1848 el Señorío de Vizcaya efectúa una sobre la riqueza provincial territorial y entre 1848-1850 S. A. Elías edita su Atlas geográfico, histórico y estadístico de España y sus posesiones de Ultramar. Un jalón importante en la historia de la estadística es la creación en 1856 de la Comisión General de Estadística, organismo oficial que en este año se encarga de confeccionar un censo a nivel de Estado español que ha sido considerado como el primer trabajo verdaderamente serio en el campo estadístico, ya que desecha el método de la evaluación para censar por medio de la inserción nominal directa de todos los habitantes. Este antecedente del Instituto Nacional de Estadística confecciona en 1858 el Anuario Estadístico de España que desde este año a 1912 sólo se renovará cinco veces, convirtiéndose desde 1912 en una publicación anual salvo el período de la guerra de 1936-1939. Junto al Anuario de 1858, aparece la Estadística de Navarra de Sanz Baeza (Pamplona) y el Statistique génerale des Basses-Pyrénées de Picamilh. Referente a los años 1865 y 1874 el Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria publica en Madrid ( 1926) una Estadística minera de España. Dentro también de las evaluaciones sectoriales, el Obispado de Pamplona recuenta a su clero en los años 1864, 1865 1867, 1872, 1874, 1877, 1879, 1884 y 1888. La primera relación seriada completa de la población norteña puede hallarse desde 1876 en la publicación Population par communes de 1876 a 1954. Département des Basses- Pyrénées, editado por el Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Ecónomicos de la Dirección regional de Burdeos dependiente de París.
