Lexikoa

NORMANDOS

Son «los adoradores del fuego», los Madchus, tal como los llaman los historiadores musulmanes. Sus terribles correrías las han padecido ya los Países Bajos, Francia, Aquitania, Inglaterra, Irlanda y, ahora, las costas peninsulares. El mismo año 844 habían subido por el Garona arriba llegando hasta la Tolosa aquitana. En el combate librado entre Burdeos y Saintes muere el duque de los vascones Sigwinum: In quo bello comprehensum ducem Wasconum Siguinum eta peremtum etiam, juramento testati sunt. (Lup., abbat. Femariens., Epist. «Dom Bouquet», t. VII, p. 480). Siguinus comes Burdigalensis et Sanctonensis comes a Normannis capti et occisi sunt. (Ricard., Chron. «Dom Bouquet», t. VII, p. 258). Testificaron con juramento que en aquella guerra cayó prisionero y hasta fue muerto el duque de los vascones Siguino. Siguino, conde de Burdigalos, y el conde de los Santones fueron capturados y muertos por los normandos. Estos piratas, increíblemente temerarios y atrevidos, se ufanan en llamarse «Reyes del Mar», obedecen ciegamente a un jefe intrépido y valeroso; tripulan barcos denominados «dragones» afrontando tempestades y, según cuentan las leyendas, cantando, «la fuerza de la tempestad ayuda a los brazos de nuestros remeros, el huracán está a nuestro servicio y nos echa a donde queremos». Que la invasión fue violenta lo prueban sus consecuencias: el campo se despuebla en las cercanías de los ríos de importancia, los campesinos más alejados trabajan llevando consigo las armas y vigilando siempre el horizonte lejano y los obispos abandonan sus diócesis y desaparecen. Cuando menos se piensa, bandas salidas de Burdeos o de Bayona, tripulando drakers caen sorpresivamente sobre cualquier punto de las costas o remontan los ríos hasta las ciudades más lejanas de sus orillas incluida Tolosa aquitana. Estas incursiones normandas penetran por los ríos francos incluidos el Sena, el Loira y el Garona.