Lexikoa

NORMANDOS

Polémica entre historiadores. Sobre quién gobernaba en Pamplona durante los meses que duró el cautiverio del rey en poder de los normandos se ha especulado considerablemente. De una parte Ubieto supone que Sancho Garcés habría llenado esa interinidad apoyándose en un texto del historiador árabe Ibn Jaldún, escritor del s. XIV, muy tardío, que dice cómo Muzaffar ibn Musa, señor de Santaver, fue hecho cautivo por Sancho, señor de Pamplona, durante el reinado de Muhammad (852-886) que encaja en el tiempo que comentamos. De otra parte aporta Ubieto la noticia del Udri de que Mutarrif ibn Muza, señor de Huesca, casó con Felasquita, hija de Sancho, señor de Pamplona. Como se ve, ambos textos coinciden en un Sancho de Pamplona en ese momento histórico pero sin darle el apelativo de rey aunque sí de señor. Sánchez Albornoz rebate a Ubieto en forma desabrida y archisuficiente para decirle que ese Sancho no pudo ser el Sancho I Garcés «optime imperatori» por cuanto sería niño en ese momento y, sobre todo, porque lo normal es que hubiera representado al rey durante el cautiverio su hermano Sancho Garcés precisamente por cuanto ambos, Fortuño y él, eran hijos de García II Iñíguez. Esta vez la opinión de Sánchez Albornoz parece la más acertada. (Ubieto: Un nuevo rey pamplonés para el s. IX? KP. de V.», ns. 108-109, 1967; Sánchez Albornoz: Orígenes del Reino de Pamplona, 1981 , p. 86). Sea lo que fuere, el rey recobró su libertad y siguió reinando hasta muy avanzada edad. En cuanto a los normandos, una vez cobrado el rescate, descendieron por el Ebro hasta Tortosa volviendo a surcar las aguas del Mediterráneo y con ánimo de remontar luego el Ródano y saquear las ciudades de Arles, Nimes y Valence y las costas italianas. El asalto a Pamplona fue, pues, un episodio audaz, uno de tantos en la turbulenta historia vikinga. No se sabe tampoco si tomaron la ciudad y menos si la saquearon aunque el texto de Ibn Haiyan dice que «mataron a muchos». Pero, para cuando suceden estos hechos, ya las buenas relaciones con los astures se habían concertado para el socorro de los mozárabes de Toledo.