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HÍPICA

El auge del hipismo. Pero cuando el deporte hípico toma una nueva y definitiva dimensión es cuando en 1916 se inaugura el Hipódromo de Lasarte, que sustituye al modesto de "Los Juncales". Se debe a la iniciativa del concesionario del Gran Casino, Georges Marquet, hombre con gran visión de futuro. Sumida Europa en la guerra (1914-18) San Sebastián se ha convertido en asilo -dorado asilo- de muchas familias llegadas de todos los puntos de Europa. Por otra parte, el Gobierno francés decreta el cierre de todos los hipódromos y esta es la razón fundamental que impulsa a Marquet a construir el hipódromo. Las obras se realizan en un tiempo "record" ya que desde el anuncio del concurso de las obras hasta la inauguración sólo pasan cuatro meses y medio. En el mes de junio van llegando jockeys, caballos, preparadores y los multimillonarios propietarios. El 2 de julio se inaugura el nuevo recinto y es tal la expectación que llegan de Madrid cuatro trenes especiales y varios más de Bilbao y Pamplona, amén de los servicios habituales de toda la provincia y cientos de automóviles y todo tipo de carruajes, encabezados por el de la Real Casa, tirado por seis mulas, que transporta a los Reyes. El espectáculo es de gran brillantez y del acontecimiento escribirán los más prestigiosos comentaristas europeos. La carrera más importante es el Gran Premio de San Sebastián con una fabulosa dotación de 100.000 francos, con participación de 26 caballos, venciendo con facilidad "Teddy", del famoso propietario J. D. Cohn, cuyos caballos figuran repetidamente en el historial del hipódromo lasartearra. Hay que consignar que unos premios se pagan en francos y otros en pesetas, dependiendo del hecho de que se trate de premios de carácter internacional o nacional, respectivamente. La temporada se prolonga hasta finales de setiembre y el importe de los premios disputados asciende a 910.000 francos y 81.500 ptas., totalizándose la sorprendente cifra de 41 reuniones. Un año más tarde el número es de 38 y en 1918 el activo Marquet organiza una temporada de Primavera con 16 reuniones a las que se sumarán las 36 veraniegas, siendo los premios más importantes el Gran Premio de San Sebastián, la Copa del Rey y el Gran Premio de Otoño. Con el final de la guerra acaba una etapa de inusitado esplendor, debido a la presencia de las mejores cuadras europeas que paulatinamente se van reintegrando a sus puntos de origen. Pero no se ha perdido la excelente oportunidad y los propietarios autóctonos han reforzado considerablemente sus cuadras y yeguadas y algunos de los caballos triunfadores en Lasarte, como "Ukko", "Antivari", "Munibe" y "Sanguine", se quedan en el país, así como un buen número de yeguas de cría. "Los felices veinte" no lo son para los hipódromos locales por la citada ausencia de las cuadras extranjeras, pero no obstante el de Lasarte es el menos afectado, dada la proximidad de la frontera. Además el espíritu emprendedor que caracteriza a los donostiarras de esta época se pone nuevamente de manifiesto y en 1922 se anuncia que se va a disputar una prueba con un premio de 500.000 ptas., cifra que causa asombro en el mundo del "turf" y que provoca la presencia en Lasarte de las primeras cuadras europeas como las de Rotschild, Lord Carnavon, Duque de Decaze, Lazard, Tibault Cahn, J. D. Cohn, Lettelier... La victoria es para "Ruban", del Duque de Toledo, título que utiliza el Rey Alfonso XIII en el mundo hípico.