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Gipuzkoa. Historia

Las principales agrupaciones republicanas deciden formalizar un pacto antidictatorial invitando, además, a los partidos galleguistas, catalanistas y, a título individual, a Indalecio Prieto. La reunión, que tiene lugar en el Casino Republicano de San Sebastián (Garibay 4, 1.º) congregó a: Por Alianza Republicana: Alejandro Lerroux y Manuel Azaña. Por el P. Republicano-Socialista: Marcelino Domingo, Alvaro Albornoz y Angel Galarza. Por la Derecha Liberal Republicana: N. Alcalá Zamora y Miguel Maura. Por Acción Catalana: Manuel Carrasco Formigueira. Por Estat Catalá: Jaume Aiguader. Por Federación Republicana Gallega: S. Casares Quiroga. A título personal: Felipe Sánchez Román, E. Ortega y Gasset e Indalecio Prieto. Presidió el futuro alcalde donostiarra Fernando Sasiain, presidente del Casino Republicano.

En dicho pacto, los republicanos se comprometieron a impulsar un Estatuto de Autonomía Catalán que abriera vía a otros como el vasco y el gallego. La ausencia del nacionalismo vasco, escindido y además no invitado, retrasó, en opinión de políticos e historiadores, la consecución del Estatuto durante la II República. Pero el autonomismo vasco no estaba por ello parado en dique seco; en el Congreso de Estudios Vascos que se celebró en Bergara del 31 de agosto al 8 de setiembre de dicho año, la que luego seria Comisión de Autonomía de la Sociedad de Estudios Vascos presentó las bases de lo que iba a ser el anteproyecto estatutario de esta Sociedad aprobado en 1931, apoyado por gran parte de las fuerzas políticas vascas salvo una relativamente extensa franja de la izquierda.

(1931-1936). Tras varias tentativas frustradas -entre las cuales el asalto al Gobierno Civil de San Sebastián del 30 de diciembre de 1930- la República es proclamada en Eibar el 14 de abril de 1931, sucediéndose a continuación las restantes proclamaciones en el Estado. Las fuerzas alfonsinas son vencidas en las elecciones del 12 en Gipuzkoa que, amén del republicanismo, resulta contar con fuerte implantación nacionalista, socialista y carlista. Veamos con algún detalle los resultados:

Elecciones municipales del 12 de abril de 1931
Censo electoral 193063.534
Votantes39.615
Electores privados del voto por el art. 2913.492
% Abstenciones21
Número de Municipios89
Total candidatos proclamados1.347
Candidatos elegidos, por art. 29329
Candidatos elegidos, por elección531

Partidos políticos de los concejales elegidos
SocialistasRepublicanosMonárquicosOtros
Elecc.219051369
Art. 2911366249
TOTALES22103117618

Durante el bienio inicial, la cuestión autonómica va a ser la que constituya el nudo gordiano de la vida política, vida profundamente agitada por las huelgas y perturbaciones causadas por la crisis económica desatada en 1929 y los constantes choques entre elementos de derechas e izquierdas en las acciones y lucha sindical diaria. La cuestión religiosa va a constituir un pesado fardo que lastra al nacionalismo y, en general, a la marcha de todos por la consecución de la autonomía. El Estatuto encalla en 1931 por esta cuestión, y en 1932 por la desafección de parte del sector navarro centralista, celoso por salvaguardar sus prerrogativas tributarias. Gipuzkoa, conturbada por la expulsión del obispo Múgica, elige a un canónigo entre sus diputados del bloque carlonacionalista.

Elecciones generales del 28-VI-1931
Resumen deVotos Totales (entre capital y provincia).
Ref. "Boletín Oficial de Gipuzkoa" del 29-VI-1931. Filiaciones en "El Pueblo Vasco" del 30-VI-1931.
(1) Triunfan y quedan, por consiguiente, elegidos diputados a Cortes por Gipuzkoa los 6 primeros.
CandidatosPartidosVotos
Antonio Pildain ZapiainCanónigo (integr.)35.942
Rafael Picavea LeguíaIndependiente35.937
Jesús M.ª Leizaola SánchezNacionalista35.901
Julio de Urquijo IbarraTradicionalista35.819
Juan Usabiaga LasquibarDerecha republic.25.928
Enrique de Fco. JiménezSocialista25.612 (1)
Justo Gárate ArriolaAcción Nacionalista25.407
José M.ª Amilibia MachimbarrenaUnión Republicana25.254
Nicolás M. Urgoiti y AchúcarroUnión Republicana482 (2)
Luis Castro CasalsUnión Republicana459
José BullejosComunista342
Juan AstigarrabiaComunista329
ZapirainComunista316
Jesús LarrañagaComunista314
Votos en blanco116
Votos sueltos91 (3)

Descolgada Navarra, las Comisiones Gestoras de las Diputaciones reelaboraron el texto que fue aprobado por los Ayuntamientos guipuzcoanos por mayoría.

Votación de los Ayuntamientos de esta provincia pro/ contra el Estatuto Vasco de Autonomía, el 6-VIII-1933
Ref. "La Voz de Gipuzkoa" del 8-VIII-1933.
(1) Según "La Voz de Gipuzkoa" no asistieron Alza, Gaztelu y Oreja. Según "El Pensamiento Vasco" fueron Gaztelu, Larraul y Oreja los ausentes.
(2) Arama y Gainza.
(3) El representante de Fuenterrabía se ausentó del salón al comenzar la votación.
Aytos. asist.Aytos. no asistA favorEn contraAbst.
883 (1)852 (2)1 (3)

En el plebiscito celebrado el 5 de noviembre de 1933, en el que por primera vez votan las mujeres en sistema inorgánico, 149.177 síes prevalecieron sobre 2.592 noes, arrojando un porcentaje de 89,52 de votantes favorables. Las generales del 19 de noviembre demuestran que el nacionalismo no había tocado techo durante la dictadura y que el descontento por la frustración autonomista es él quien lo capitaliza de la misma forma que el Partido Comunista, de la mano de J. Astigarrabía y de J. Larrañaga, embolsa la frustración obrera también, en gran parte nacional.


Elecciones generales del 19 de noviembre de 1933
Ref."La Voz de Gipuzkoa", noviembre 1933.Ref."El Pueblo Vasco", noviembre 1933.
(1) Faltan algunos votos por erratas.
CandidatosPartidosVotos
J. M.ª Leizaola (PNV)11.326 (1)41.289
Manuel Irujo (PNV)7.972 (1938.779
J.A. Irazusta Muñoz (PNV)8.04837.001
Telesforo Monzón (PNV)8029 (1)36.904
Rafael Picavea (PNV)6.160 (1)34.930
Antonio Paguaga (Unión der.)8.35822.503
Ramiro de Maeztu(Unión der.)8.11319.756
M.ª R. Urraca Pastor (Unión derechas)6.533 (1)22.158
Agustín Telleria (Unión der.)8.11319.756
E. de Francisco (PSOE)8.58014.230
Toribio Echevarría (PSOE)8.58014.230
F. Angulo (PSOE)7.40510.695
Julia Alvarez (PSOE)7.7939.407
J. Usabiaga (Coal. rep.)7.3348.234
N. Bizcarrondo (Coal. rep.)7.2027.843
J.M. Gomendio5.2126.261
M. de la Torre (Coal. rep.)5.6506255
L. Zapirain (PC)1.2341.148
J. Larrañaga (PC)1.2601.097
J. Astigarribia (PC)1.2721.091
R. Urondo (PC)1.263995
J. Imaz (Acción nacionalista)1.287683

En algunos municipios los resultados serán impugnados por la izquierda que consigue que se repitan elecciones el 31 de mayo siguiente. El 21 de diciembre el alcalde de San Sebastián, Fernando Sasiain, entrega un ejemplar del Estatuto Vasco al nuevo jefe del Gobierno, Lerroux. Durante el bienio que se inicia la autonomía no sólo no avanza sino que va a ser enterrada bajo el peso de la reacción autoritaria y centralista de las derechas. A partir del verano de 1934 se va a vivir un clima de insurrección civil que va a confluir y desembocar en las jornadas sangrientas de octubre. Izquierda y nacionalismo se encuentran en la asamblea de Zumárraga del 2 de setiembre, a raíz de la cual dimiten alrededor de 2.000 alcaldes y concejales vascos que serían encausados por abandono de funciones. El 9 cae abatido a balazos en San Sebastián el falangista Manuel Carrión, crimen que es contestado, al día siguiente, con el asesinato del ex director general de Seguridad, Manuel Andrés, también en una vía pública donostiarra. La entrada de la CEDA en el poder (4 de octubre) da la señal de encendido a una nueva oleada de agitación; UGT declara la huelga general que es secundada por los comunistas y las bases de ELA.

En ésta, que dura hasta el día 12, van a registrarse sucesos sangrientos en Eibar, Hernani, Pasajes y Mondragón, población esta última en la que es asesinado el tradicionalista Marcelino Oreja Elósegui. Diversos comités antifascistas son creados a través de la geografía guipuzcoana mientras en Asturias se alzan los mineros y Companys proclama el Estat Catalá. Fracasado el movimiento, el Estado de Alarma se prolongará varios meses (11 de octubre de 1935); cientos de dirigentes y militantes son encarcelados mientras las fuerzas de la derecha antiparlamentaria preparan, ahora abiertamente, un levantamiento que, en muchos detalles, viene gestándose desde la misma proclamación de la República. La derecha local guipuzcoana se reagrupa en torno al "Diario Vasco" fundado en noviembre de 1934. El falangismo cobra forma, incluso en el País Vasco (veáse Falange). La disolución de las Cortes del 7 de enero y la convocatoria a elecciones del 16 de febrero no aclara el panorama guipuzcoano ya que ninguno de los tres bloques que se presenta obtiene el número de votos que la ley prescribe aunque gane el Frente Contrarrevolucionario. Pese a la presión vaticana, el PNV marcha solo.


Elecciones generales del 16 de febrero de 1936 (1.ª vuelta)
Ref. "El Pensamiento Vasco", febrero 1936.
CandidatosPartidosVotos
Juan Pablo Lojendio IrureFrente contrarrev.45.153
Manuel Irujo y OlloPNV45.088
Ricardo Oreja ElóseguiFrente contrarrev.45.846
Antonio Paguaga PaguagaFrente contrarrev.44.711
José Múgica MúgicaFrente contrarrev.44.549
Mariano Ansó ZunzarrenFrente popular41.193
Luis Apraiz de BetolazaFrente popular40.947
Miguel Amilibia MachimbarreneaFrente popular40.738
Jesús Larrañaga ChurrucaFrente popular39.818
Telesforo Monzón OlasoPNV39.279
Juan Antonio Irazusta MuñoaPNV39.114
Rafael Picavea LeguíaPNV (estatut. indep.)38.851
José M.ª Lasarte AranaPNV38.068

En la segunda vuelta y tras la retirada de las derechas, el PNV ocupa cuatro escaños:

Elecciones generales de marzo de 1936 (2.ª vuelta)
Ref. "El Pueblo Vasco", marzo 1936.
Votantes:108.411
Sufagr. anulados:149
Votos en blanco:52
CandidatosPartidosVotos
Elegidos
LasartePNV63.150
PicaveaPNV62.613
IrujoPNV62.500
IrazustaPNV62.434
AnsóFrente popular42.228
AmilibiaFrente popular41.833
Restantes
ApraizFrente popular40.649
LarrañagaFrente popular39.805
Retirados de la elección:
OrejaFrente contrarrev.1.117
PaguagaFrente contrarrev.1.113
LojendioFrente contrarrev.639
MúgicaFrente contrarrev.600
MonzónPNV145

En esta nueva fase, Indalecio Prieto inicia un abierto acercamiento hacia el nacionalismo. En abril se constituye la Comisión de Estatutos vasco y gallego y en mayo se crea una ponencia compuesta por Aguirre, Viguri y Amilibia para el examen del texto. El 6 de julio éste se halla ya en manos del Consejo de Ministros, mientras el levantamiento militar ultima en la sombra los preparativos finales.

  • 1936: Sublevación militar, primeros meses
  • · Sublevación militar (17 y 18 julio)

    El día 17 de julio de 1936 corrieron rumores por Gipuzkoa de una sublevación militar. A D. Manuel de Irujo, diputado a Cortes, que se hallaba casualmente en Tolosa, le dieron la noticia unos ferroviarios. Los militares se habían sublevado en Africa. Inmediatamente se personó en el Gobierno Civil de San Sebastián requiriendo del gobernador qué se sabía al respecto. Este le dio una versión oficial según la cual nada había que temer por tratarse de un movimiento muy localizado que seria reducido inmediatamente. Al día siguiente, 18 de julio, la radio leyó repetidas veces una alocución de la minoría parlamentaria vasca en favor de la República. Esto hizo que la guarnición de los cuarteles de Loiola demorara la declaración del estado de guerra. Inmediatamente fueron desfilando por el Gobierno Civil los socialistas, republicanos, comunistas, CNT, UGT y STV haciendo otro llamamiento el Comité del Frente Popular. Militantes de CNT y comunistas se apoderaron inmediatamente de la calle surgiendo controles y banderas rojinegras por todas partes. Grupos de gallegos fugitivos, llegados al puerto de Pasajes, complicaban más la situación.

    Comenzaron los primeros asesinatos seguidos de la protesta más enérgica de las autoridades. Pasan la frontera Gil Robles y otros derechistas. Entre los militares juega un papel importante el coronel Carrasco Amilibia, comandante militar, indeciso y a la espera, como el resto del cuartel de Loiola: 400 artilleros y 280 ingenieros. El pueblo se va armando como puede. Se cuenta con la Guardia Civil (capitán Bengoa), unos 120 guardias de Asalto y 700 carabineros, más los miqueletes. El comandante donostiarra Pérez Garmendia, de paso por San Sebastián para Asturias, se queda, a requerimiento de Irujo, para organizar las milicias. Entretanto Bustinduy, jefe de los requetés guipuzcoanos, se presenta en Loiola ofreciendo al teniente coronel Vallespín el concurso de 2.000 requetés. Los guardias civiles niegan su ayuda al comandante militar, reiterando su adhesión a la República. El pueblo asedia los cuarteles para impedir la salida de los militares hacia San Sebastián, pero éstos esperan que llegue una columna de socorro procedente de Pamplona. Al anochecer del 18 hubo algunas alteraciones del orden y el domingo 19 saqueo de tiendas y otros atentados.

    · Carrasco incomunicado (19 y 20 julio)

    El ministro Alvarez del Vayo llega a San Sebastián para hacerse cargo de la situación y tomar las medidas pertinentes. Se entrevista con el coronel Carrasco que ya se hallaba incomunicado en la Comandancia Militar. Mientras tanto, llegaba a los cuarteles de Loiola el general Muslera enviado por el general Mola jefe de la sublevación en el norte. Se desconfía de él tanto por parte de los rebeldes como por la de los republicanos. Unos y otros se mueven febrilmente, los milicianos preparando barricadas en Amara y el comandante Pérez Garmendia preparando la defensa de Irún y una columna expedicionaria que vAia sobre Vitoria. La situación es muy confusa.

    · Invasión desde Pamplona (20 julio)

    La rebelión militar dio lugar a que el Estado español quedara dividido en dos zonas, la republicana y la afecta a la rebelión. La zona norte, republicana, comprendía a Gipuzkoa, Bizkaia, Santander y Asturias, excepto el islote de Oviedo. Álava y Navarra, desde el primer momento, quedaron en poder de los carlistas y los militares. En Navarra comenzó inmediatamente la movilización de fuerzas armadas, requetés principalmente, a las órdenes del general Mola. Pronto los carlistas y falangistas navarros salieron hacia Madrid y Zaragoza y otro núcleo hacia Gipuzkoa con intención de cortar urgentemente las comunicaciones con Francia y auxiliar a los militares sublevados en el cuartel de Loiola, en las cercanías de San Sebastián. En días sucesivos tres grupos formados por requetés, falangistas, soldados y guardias avanzarían en otras tantas direcciones, una por Belate, hacia el río Oiartzun y la villa de su nombre, la segunda por Azpiroz y Berastegi, hacia Tolosa, y la tercera por Etxegarate y cercanías, hacia Beasáin y Ordizia. La cuenca del Bidasoa se halla en situación indecisa ya que los carabineros de Bera y Lesaka y los obreros de las fundiciones se suman a los milicianos de Irún. Estos a su vuelta a Gipuzkoa vuelan el puente de Endarlaza para que la columna de Beorlegui que viene de Pamplona no pueda seguir adelante hacia Irún con objeto de cerrar la frontera. Este contratiempo obliga a Beorlegui a cambiar de rumbo con vistas a rodear las Peñas de Aia, ocupar Oiartzun y poder avanzar hacia su primer objetivo.

    · Expedición a Vitoria (21 julio)

    La misión encomendada al comandante Pérez Garmendia fue la de formar una columna militar para dirigirse a Vitoria, ocuparla y hacerse con las armas allí existentes (unos 20.000 fusiles). A sus órdenes se puso el capitán de intendencia Cándido Saseta, afecto a los nacionalistas vascos. Irujo arrancó al coronel Carrasco una orden para que Vallespín entregara a la columna expedicionaria una batería de artillería y una compañía de ingenieros, que deberían unirse a ella en Lasarte. La columna, compuesta por unos sesenta camiones, desfiló por delante del Gobierno Civil (21 de julio). Ante la tardanza en unírsele la artillería del cuartel de Loiola, Pérez Garmendia dispuso que la expedición continuara su camino tomando la ruta de Tolosa y Mondragón, donde se le incorporarían las fuerzas salidas de Eibar completándose un total de 5.000 hombres. Cuando la columna alcanzaba quizá Beasáin se supo en San Sebastián que Vallespín se negaba a entregar tanto la batería de artillería como la compañía de ingenieros. Era la rebelión. En vista de ello se dio orden telefónica a Mondragón para que se detuviera la columna en dicha villa y se dirigiera y concentrara en Eibar. Era preciso volver a San Sebastián y tomar, como primera medida, los cuarteles de Loiola. El Gobernador y su séquito emprendieron viaje a Eibar y con ellos Irujo, el coronel Bengoa, el comandante García Ezcurra (ambos de la Guardia Civil) y un diputado a Cortes. Una vez concentrada la columna emprende la marcha hacia San Sebastián.

    · Rebelión de Loiola (21 de julio)

    Ante el abandono del Gobierno Civil, el coronel Carrasco reúne sus disponibilidades militares en el Hotel María Cristina y exige, a las 11,30 de la mañana, que Unión Radio transmita la declaración del estado de guerra. Unión Radio lo hace terminando con la Marcha Real. Un grupo de milicianos se apodera de la emisora y dice que todo había sido obra de fascistas. Carrasco toma las medidas para ocupar la ciudad y se presenta en los cuarteles de Loiola. A las once de la noche comenzaban a salir las tropas de los cuarteles para ocupar la capital. Fueron acogidas en Amara Viejo por grupos de milicianos que disparaban desde las barricadas, portales, ventanas y tejados.

    · La columna de Eibar entra en San Sebastián (21 y 22 julio)

    Las fuerzas de Eibar salen en la madrugada todavía del 21 de julio y recogen en su trayecto a las de Mondragón iniciando el recorrido por Zumárraga y Beasain hacia Tolosa, camino de San Sebastián. Llegan a la capital en la madrugada del 22 un total de unos 4.000 hombres más algunos llegados de Bilbao. Las primeras escaramuzas y acciones tienen lugar en la zona de Aldapeta, Easo, Urbieta Larramendi y comienzo de Amara. También intervino la artillería desde Loiola. De pronto, y de modo episódico, apareció un carro blindado rebelde dejando su paso sembrado de balas y muerte. La lucha fue arrinconando a los rebeldes hasta obligarles a retirarse al Gran Casino, Comandancia Militar y Hotel María Cristina.

    · Asalto del Casino y del Hotel María Cristina (22 julio)

    Era todavía el 22 de julio. Los acontecimientos se precipitaban. La operación del asalto fue encomendada al segundo jefe García Ezcurra, quien al frente de 35 guardias y algunos paisanos se lanzó al ataque de las verjas que defendía el edificio. Los milicianos hacían fuego desde las bocacalles de la Alameda (Boulevard). El asalto duró quince minutos. Franqueadas las verjas y muerto el individuo que manejaba una ametralladora, se introdujeron los atacantes por las ventanas entablándose la lucha en el interior, hasta la rendición. Igualmente se rindió la contigua Comandancia militar, y el Hotel de María Cristina después de abierta una brecha a cañonazos, distinguiéndose heroicamente el comandante García Ezcurra. Los milicianos disponían ahora de 280 fusiles procedentes del Gran Casino y del Hotel además de las fuerzas armadas venidas de Eibar. No obstante, la diferencia de armamento, miliciano y militar, era notable. En Loiola había 1.700 fusiles, 38 cañones y dos secciones de ametralladoras además de la munición correspondiente. El asedio a los cuarteles se imponía.

    · Caída de Oiartzun (23 al 27 de julio)

    Procedente de Endarlaza, la columna Beorlegui se abría paso por el puerto de Aritxulegi, pero Oiartzun se hallaba defendido por las milicias gubernamentales al mando de Pérez Garmendia. Las fuerzas de Beorlegui entraron el día 23 en el barrio de Alzibar en las afueras de la villa. Su situación, lejos de la retaguardia, era ciertamente difícil. Resistieron hasta el día 27 en que llegaron las columnas del coronel Ortiz de Zárate y una unidad de 500 hombres al mando del capitán Díaz Doñabeitia. Ante tal cúmulo de fuerzas, Pérez Garmendia se vio obligado a retirarse de Oiartzun dejando paso libre a los militares. Entraron y ocuparon la villa el día 27. Al día siguiente penetraban en el barrio de Ugaldetxo, en un intento de llegar a los cuarteles de Loiola. Era ya tarde. El comandante Pérez Garmendia cayó herido y fue hecho prisionero el día 28 en una emboscada preparada al efecto. Murió luego en Pamplona. Las detenciones en Oiartzun llegaron a 260 en los meses siguientes, de los cuales entre 18 y 20 fueron fusilados impunemente.

    · Pérdida de Beasáin (27 julio)

    Para la toma de Alsasua-Beasain parte, el 19 de julio mismo desde Estella, una columna rebelde al mando del coronel Cayuela. Alsasua es ocupada el día 20, y el mismo día se hallan los nacionales en las proximidades de Idiazabal (Gipuzkoa). Cayuela, mientras tanto, reforzado por los 400 voluntarios del comandante Albizu que iba por Cegama y por 300 requetés del comandante Malcampo que había de atravesar Lazcano, marcha sobre la importante villa fabril de Beasáin. El 23 toman los rebeldes Cegama; y el 25, Segura y Ataun. El 26, Cayuela ocupa Olaberria. El 27, las tres columnas de Cayuela, Albizu y Malcampo llegan a las primeras casas de Beasain. La resistencia en la estación de esta villa se debió principalmente a la Guardia Civil que, encabezada por el capitán Beñarán, había acudido desde Eibar junto con algunos paisanos. El combate se prolongó bastantes horas. Malcampo cae herido. Acude Solchaga desde Pamplona que dirige las operaciones desde que Mola se ausentara por su viaje a Burgos. Beñarán cae prisionero y es fusilado con 32 personas más en represalía por la resistencia. El 28 es enviado el comandante Alegría para que se haga cargo de la columna que ha ocupado Beasáin y el comandante Moriones, con 110 falangistas, para tomar a su cargo la comandancia militar de la villa.

    · Rendición de los cuarteles de Loiola (28 de julio)

    Los cuarteles de Loiola continúan sujetos al asedio de los milicianos y fuerzas leales. Escaseaban en los mismos el agua, la comida y las medicinas. El 25 de julio un avión dejó caer alguna bomba sobre ellos causando bajas y destrozos. Irujo -desde San Sebastián- inició conversaciones telefónicas con el teniente coronel Vallespín. Una explosión cortó el teléfono. Entonces el jefe rebelde envió una áspera carta a los diputados exigiendo una peligrosa entrevista delante de los cuarteles. Se le dio la conformidad y se apresuraron los preparativos. No quedaba a los asediantes ni una caja de munición. Era preciso prolongar el alto el fuego por veinticuatro horas por lo menos. A la entrevista iban Irujo, Picabea, Lasarte, Irazusta y Amilibia. A poca distancia, en Oiartzun, se hallaban ya los requetés de Navarra. Costó trabajo ponerse de acuerdo con el comité del Frente Popular y miembros de las Juventudes Libertarias. Se envió a Vallespin una nota invitándole a salir a mitad de camino del cuartel y de donde se hallaban los diputados. No aceptó el lugar señalado por hallarse bajo el fuego del asilo donde se hallaban los milicianos y oculto a los cuarteles.

    Designó otro lugar al alcance del fuego de los mismos. La entrevista era peligrosa pero se aceptó con la condición de que se enarbolaran banderas blancas en los cuarteles. Frente a éstos, después de atravesar el puente, esperaban Carrasco, Vallespín y Erce. La situación era comprometida para los diputados. Allí fueron y se reunieron. La entrevista fue breve, Amilibia les pidió la rendición incondicional. Contestó Vallespín: "el ratón impone condiciones al gato". De todos modos, finalmente, se acordó y se dejó para el día siguiente el formular una propuesta definitiva. Se supo que los soldados se negaban a hacer fuego contra los milicianos. Continuaban las deserciones. Al día siguiente se reunían Amilibia, Lasarte e Irujo con el comandante Erce que traía una carta de Vallespín con las condiciones de rendición, pero él había desaparecido durante la noche de los cuarteles no se sabia si hacia Oiartzun, donde se hallaban las tropas de requetés de Beorlegui, o hacia Navarra. Era urgente la rendición de los cuarteles. Se acordó que a las nueve de la mañana seria la toma de posesión del material. Se dejó una guardia de miqueletes custodiando el puente y varios camiones blindados para impedir un asalto al cuartel por parte de los milicianos. Los diputados se trasladaron a la Diputación y volvieron con Larrañaga, Tacho Amilibia, Leizaola, secretario de la Diputación, el comandante García Larrea e Irujo más otras personas. Recibidos en uno de los cuartos de banderas -como dice Irujo- por los jefes, se tomó posesión de los cuarteles en nombre del Gobierno.

    Amilibia y Larrañaga dieron las órdenes oportunas para hacerse cargo del armamento. Leizaola se quedó para levantar un inventario de municiones, víveres y demás efectos. Los jefes y oficiales rendidos fueron introducidos en camiones excepto Carrasco que tomó asiento en el coche que abría la marcha. La caravana se dirigió a la Diputación Foral donde se había concentrado un inmenso gentío hostil a los militares rendidos. Hubo muchas dificultades para la salida de los camiones y coches. El comunista Jesús Larrañaga salió al balcón principal para prometer al pueblo que los Tribunales harían justicia. Entretanto corrían estas peripecias los prisioneros, los de la CNT, conocedores de todo lo tratado por haber tomado parte en las conversaciones de rendición, horadaban los muros traseros de los cuarteles y se apoderaban de todo el material de guerra, fusiles, ametralladoras, armas cortas, morteros y municiones. Unicamente dejaron la artillería. Gipuzkoa quedó a merced de la organización más extremista.

    • 1936: Evolución

    · Asalto a la cárcel de Ondarreta (29 de Julio)

    Los prisioneros no estaban seguros en la Diputación; se palpaba la necesidad de tomar una determinación. Como dice Amilibia, "a León Carrasco lo guardamos en la Diputación. A los demás los llevamos a la cárcel de Ondarreta". Entonces los milicianos asaltaron la cárcel de Ondarreta y mataron a casi todos los oficiales rendidos. Acto seguido los milicianos llegaban a la Diputación en busca de Carrasco. Cuenta Irujo cómo salvó momentáneamente la vida del coronel cuando se encontró que cuatro milicianos se lo llevaban de la Diputación y cómo hubo de soportar un momento sobre el vientre los cañones amenazadores de una ametralladora manejada por un conocido miliciano. Sin embargo se lo llevaron posteriormente a la cárcel a la que no llegó ya que le pegaron un tiro en el camino. Amilibia dice a este respecto que "los milicianos, exasperados por las bajas, los cañoneos del "España" y del "Cervera" y los espeluznantes relatos que llegaban de Navarra, asaltaron de noche la cárcel de Ondarreta y fusilaron a los oficiales sublevados". Disculpa, en cierto modo, pero disculpa inaceptable al fin.

    · Las Juntas de Defensa (29 de Julio)

    Ante la posición del gobernador Artola Goicoechea, desbordado por los acontecimientos, ocurrieron dos hechos de suma importancia: la creación de una Junta de Defensa y la sustitución del gobernador por el comunista Antonio Ortega, un suboficial de carabineros de la zona de Irun que se había distinguido en los primeros días de la contienda en aquel sector. La Junta de Defensa debía dirigir la organización militar y económica, primero de San Sebastián y luego de Gipuzkoa; pero habían surgido otras Juntas de Defensa como la de Irun, de vida efímera, y las de Azpeitia y Eibar. En ese momento crucial había llegado también de Madrid un enviado del Ministro de la Guerra, D. Antonio San Juan, teniente coronel de Caballería, para dirigir las operaciones militares con asistencia de D. Alberto Montaud, comandante de ingenieros militares. La Junta de Defensa de Gipuzkoa se constituyó el día 29 de julio después de la rendición de los cuarteles de Loiola. Estuvo integrada de esta forma:

    • Presidente: Miguel de Amilibia, diputado a Cortes, socialista.
    • Gobernación: Telesforo de Monzón, delegado del Partido Nacionalista Vasco.
    • Guerra: Jesús de Larrañaga, delegado del Partido Comunista.
    • Finanzas: José Imaz, delegado de Acción Nacionalista Vasca.
    • Comunicaciones, informaciones y propaganda: Miguel González Inestal, delegado de CNT.
    • Transportes: José Aguado, delegado de Izquierda Republicana.
    • Abastecimientos: Sergio Echeverría, delegado del Partido Socialista.
    • Sanidad: Julio Rodríguez Mena.

    Monzón, responsable del orden público, dimitió cuando los de CNT fusilaron en el Paseo Nuevo de San Sebastián a 12 presos sacados de la cárcel de Tolosa. Cada uno de estos comisarios constituyó una comisaría propia. En realidad la autoridad de la Junta de Defensa se ejerció entre el Oria, por la izquierda, y la frontera francesa, por la derecha. La Junta de Defensa de Eibar actuó en los pueblos de la cuenca del Deba, los puertos de Zumaia y Mutriku, Elgóibar y Málzaga hasta Zumárraga y Mondragón. La Junta de Defensa de Azpeitia, con sede en el Santuario de Loiola lindando con la de San Sebastián en el río Oria, contaba con los puestos de Zarautz, Getaria y Deba. Estaba formada por nacionalistas vascos.

    · Eusko Gudarostea

    La primera reunión de gudaris había tenido lugar ya en los primeros días de la guerra en los locales del Círculo Integrista de San Sebastián donde se editaba el periódico "La Constancia". Formaron el grupo miembros de Eusko Gaztedi de San Sebastián alrededor de Enbil. La Comandancia de Azpeitia se creó para preparación de las milicias vascas nacionalistas con el concurso del Partido Nacionalista Vasco, Juventud Sabiniana, Acción Nacionalista Vasca, Solidaridad de Trabajadores Vascos y Asociación de Labradores Vascos-Eusko Langilleen Alkartasuna. Su Junta Gestora con sede en el Santuario de Loiola quedó constituida por Manuel de Irujo y José María de Lasarte, sustituyendo poco después a Irujo, Miguel José Garmendia. Se nombró jefe militar de la Comandancia de Azpeitia al capitán Cándido Saseta, hombre de gran valor personal y de mucha serenidad. Los gudaris, con poco armamento, y al mando de Saseta, entorpecieron el avande del enemigo hacia el mar en la línea Orio, Andoain, Tolosa, Beasain y Ormaiztegi. Ver Gudari, Ejercito

    · Preparativos rebeldes contra Irun (29 julio al 11 agosto)

    El día 29 de julio se unía a las fuerzas de Beorlegui el Tercio de Requetés de Montejurra, al mando del comandante García-Valiño. Las comunicaciones con la retaguardia seguían siendo difíciles. La artillería de los cuarteles de Loiola empezó a utilizarse para batirlas. Las fuerzas gubernamentales se hallaban, por su parte, muy escasas de munición de fusil, lo que les imposibilitaba toda acción ofensiva. Mientras tanto, las de Oiartzun se preparaban para atacar de flanco la línea Peñas de Aia-Erlaitz-Pagogaia, en busca de una posición mejor para el ataque sobre Irun. Al amanecer del día 11 de agosto, en ataque combinado, las columnas de Los Arcos y del comandante Galvis, éste procedente de Lesaca (Navarra), se apoderaban de Pikoketa. Ese mismo día tomaban la posición de Gorostiaga y del 11 al 14, las Peñas de Aia. En Pikoketa fueron fusilados 4 carabineros y 9 jóvenes militantes de ambos sexos. Siendo enterrados in situ.

    · Ocupan Tolosa (11 de agosto)

    Su ocupación se llevó a cabo por el avance combinado de las columnas procedentes de Navarra que habían penetrado por el puerto de Etxegarate, conquistando Beasain, y las procedentes del puerto de Azpíroz. Estas últimas, bajo el mando conjunto del teniente coronel Latorre, se habían hecho, para el día 26 de julio, con las localidades de Berastegi, Belaunza -abandonada luego-, Lizarra, Leaburu y el monte Arroizpe, estabilizándose el frente. Desde los arrabales de San Sebastián hasta Zumárraga, pasando por Tolosa, defendieron una línea de más de 40 km. los nacionalistas vascos, unidos a milicianos, leales, miqueletes y guardia civil. Llevaron el peso de la organización José de Rezola, en Villafranca de Ordizia, y Doroteo de Ziaurriz, en Tolosa. La columna nacional del teniente coronel Cayuela, por su parte, ocupaba el 1 de agosto Villafranca de Ordizia y el 5, Gaínza. Un avance combinado de las fuerzas de Cayuela y Latorre les permitía apoderarse el día 7 de la línea monte Aldaba-Alegría-Alzo quedando Tolosa desbordada por ambos flancos para el día 9. La resistencia de la villa fue tenaz hasta el 10 de agosto, en que, amparados por la oscuridad, se retiraron los defensores entrando los nacionales en Tolosa en la mañana del día 11 de agosto. En Tolosa se reorganizaron las tropas invasoras emprendiendo el día 16 el avance hacia Andoain bajo el mando del coronel Iruretagoyena. El 16, Cayuela avanza sobre Aduna y Soravilla mientras Latorre se sitúa en las alturas que dominan por el Este a Andoáin, que abandonan los milicianos en la noche del 16 al 17, cayendo inmediatamente en poder del invasor. El 18 muere Mikel de Alberdi en el frente, Presidente de los Mendigoizales de Gipuzkoa.

    · Avance rebelde hacia Irun (15 de agosto)

    Los fuertes de Erlaitz y Pagogaiña, castigados por la aviación, caerían en durísima lucha, y con numerosas bajas por ambos lados, la madrugada del 15 de agosto. Con la toma de estas posiciones la columna Beorlegui lograba salir del valle de Oiartzun y situarse ventajosamente para intentar el ataque contra las posiciones fortificadas de Erlaiza, Zubeltzu y San Marcial que se interponían hasta Irun y la frontera. Esto permitió el ataque de flanco a las difíciles defensas naturales que se elevaban ante la frontera.

    · Caída de Irun (26 de julio-5 setiembre)

    Ya el día 26 se iniciaba el ataque a la posición de San Marcial, último baluarte de Irun. La lucha fue muy porfiada en ataques y contrataques. Ante la proximidad del peligro, el día 31 las autoridades republicanas dispusieron la evacuación al otro lado de la frontera de alrededor de 3.000 personas no aptas para la guerra. Una semana duró la cruenta lucha hasta que el 3 de setiembre caía San Marcial en poder del invasor, sentenciando la suerte de Irun. Al día siguiente caía Behobia y el puente internacional. En la madrugada del 5 de setiembre entraban los nacionales en Irun ocupando la frontera después de una lucha palmo a palmo. Los anarquistas coronaron el drama dando fuego a Irun que ardió en una gran parte. La defensa de Irun la había dirigido el teniente Ortega. El ataque lo dirigía el coronel Beorlegui, que resultó herido. La caída de Irun desmoralizó a la tropa de la Comandancia de San Sebastián.

    · Evacuación de pueblos y salvamento de suministros (6 de septiembre)

    La Junta de Defensa, reunida el día 6 de setiembre, acordó la evacuación de Renteria, Lezo, los tres Pasajes y San Sebastián. Deberían partir también hacia Bilbao todos los barcos cargados de personas, gasolina y materiales diversos. En Lezo y Pasajes solamente había almacenados en los depósitos un millón de litros de gasolina y 9 millones de litros de gasoil. Los depósitos de gasolina permanecían custodiados por gudaris. La evacuación de personas se hizo principalmente en trenes, taxis e incluso camiones. Víctor Pradera fue fusilado en Polloe. El día 9 los presos fueron llevados en barco a Bilbao.

    · Abandono de San Sebastián (11 al 13 de setiembre)

    Las fuerzas de Beorlegui inician un verdadero paseo a partir de la ocupación de Irun y ahora sobre San Sebastián. El día 6 de setiembre ocupan Hondarribia y el fuerte de Guadalupe; el 7, Gaintxurizketa, y el 8, el Jaizkibel y los altos de Landarbaso. El día 11 se apoderan de los fuertes de San Marcos y Txoritokieta. Este mismo día la Junta de Defensa de San Sebastián acuerda la evacuación de la ciudad contra el parecer de las Juntas de Defensa de Azpeitia y de Eibar. Saseta con cuatrocientos hombres entra en San Sebastián, pero -como dice Irujo- era ya tarde. "Evacuados los fuertes de San Marcos y Guadalupe -sigue- fueron ejecutados sin formación de causa 17 presos de los 200 que había sin que pudiéramos impedirlo en modo alguno". Eran conocidas personalidades rectoras de los partidos de derecha españoles. Los facciosos dominaban el puerto de Pasajes y todas las entradas de la ciudad, excepto la salida de Orio, por la cual se verificó el repliegue... Solamente quedaba en San Sebastián el Comisario de Orden Público con cien guardias para mantener el orden, evitando saqueos, incendios y atentados. Los gudaris impidieron el incendio de San Sebastián. El 60 % de los donostiarras abandonó la ciudad como pudo. El comandante gubernamental San Juan dice que "pocas horas antes, un grupo de forajidos quiso hacer una segunda edición de lo de Irun. Se intentó dar fuego al barrio de Gros. Lo impidieron los nacionalistas vascos... Los gudaris de guarnición en San Sebastián salieron por la calle de San Martín en su retirada después de resguardar el orden público. Otros gudaris lo hicieron por el puerto, donde los barcos salían, mientras los invasores -40 requetés de Artajona a la cabeza- se hallaban ya en el puente del Kursaal.

    · Retirada hacia Bilbao y pérdida de Gipuzkoa (17 al 30 de setiembre)

    Milicianos y gudaris se retiran en dirección a Bizkaia mientras los nacionales arremeten de norte a sur por medio de tres columnas, la de Iruretagoyena, la de Los Arcos y la de Alonso Vega. Tratan de avanzar, la primera por la costa hacia Cestona y Alzola, la segunda hacia Azpeitia y Zumárraga, y la tercera hacia el puerto de Arlabán por Salinas y Eskoriatza. El 17 cae Ormaiztegi después de vencer alguna resistencia. El 18 dominan ya Zumárraga, que cae al día siguiente. El 20 caen también entre otras localidades Azpeitia y Azkoitia. El 21 sucumben Zarautz y Zumaia, Elgóibar y Oñati, el puerto de Arlabán y Salinas. El 22 entran en Deba, Placencia y Bergara. Arrecia de nuevo la lucha y el avance se hace más lento y difícil. El día 23 ocupan Eskoriatza y Mendaro. El 24 alcanza el enemigo el monte Arno amenazando a Mutriku. El 25 toma Anguiozar, el 26 ocupa la importante plaza de Mondragón y el 27 Mutriku. La resistencia es cada día más dura y frecuente pero ya en la raya de Gipuzkoa con Bizkaia. Gipuzkoa está ya controlada por el poder insurrecto. Gudaris y milicianos se aprestan a resistir heroicamente en los lindes con Bizkaia.

    • 1937: Ocupación de Gipuzkoa

    · Frente Intxorta-Elgeta-Eibar (1 de octubre al 26 de abril de 1937)

    La línea defensiva Intxorta-Elgeta-Eibar se estabilizó y se sostuvo, con tenacidad, hasta el 26 de abril del año siguiente. Entraban en acción los batallones de gudaris del nuevo Gobierno Vasco. Los rebeldes, unos 40.000 hombres, constituían un mosaico de españoles, marroquíes, italianos y legionarios protegido por 140 aviones de bombardeo alemanes de la Legión Cóndor. El batallón de gudaris "Martiartu", a las órdenes del comandante Pablo Beldarráin, sostuvo la defensa de la línea Intxorta-Elgeta, y otro batallón, también de gudaris, el "Kirikiño", las posiciones entre Basalgo y Elgeta. Beldarráin reorganizó el sistema de defensas de arriba a abajo según su propia estrategia. Ahora las trincheras se cubrían unas a otras, entrelazadas y en sesgo. Además se hallaban disimuladas hábilmente bajo el césped y camuflaje adecuado. Se trataba de evitar la eficacia de los bombardeos aéreos. Además cerró con minas todos los pasos por los que se podían mover los tanques.

    El 20 de abril se inició la ofensiva enemiga. 24 bombardeos atacaron Elgeta. Todos los amagos de la IV Brigada de Navarra fueron rechazados con fuertes pérdidas. Los días 21 y 22 se renovaron los bombardeos impunemente. El 23, nuevo ataque, y nuevo rechazo. La heroica y eficaz resistencia de los gudaris resultó inútil porque dos batallones de milicianos de la CNT abandonaron el frente de Udala dejando paso libre hacia Elorrio en forma envolvente. Elorrio ocupado, caían también en poder enemigo Intxorta y Elgeta. Fue una resistencia contra fuerzas inmensamente superiores y dotadas de gran número de bombarderos y mercenarios. Roto el frente la suerte de Eibar estaba echada. El 24 un bombardeo causó 70 muertos y numerosos heridos. El día 25 el nuevo bombardeo de Eibar fue con bombas incendiarias. El 26 de abril entró el enemigo en Eibar finalizando así la campaña de Gipuzkoa. En una de las calles de la villa se encontró los cadáveres de 200 gudaris.

    · Gipuzkoa ocupada

    Desde setiembre de 1936 una cruel represión, incomparablemente más dura que la ejercitada durante el dominio "rojo", se abate sobre Gipuzkoa en gran parte abandonada por gentes que huyen a Vizcaya. La cárcel de Ondarreta reúne el mayor contingente de presos que durante la noche son objeto de temibles "sacas", la mayor parte de las cuales desembocan en Oiartzun, Hernani u otro lugar cercano, tal como Galarreta, entre Hernani y San Sebastián. En Hernani, el cementerio, contra cuyas tapias se fusila a sacerdotes tales como Celestino Onaindía, P. Adarraga, J. de Ariztimuño y otros, a políticos célebres como Carrasco Formigueira o a simples lugareños, cuenta con varias fosas comunes en las que yacen alrededor de 200 muertos anónimos de esta época. Aquellos guipuzcoanos en edad militar que habían permanecido en territorio guipuzcoano creyendo que no tenían nada que temer, son obligados a alistarse en Falange o en el Requeté y enviados al frente.

    De voluntarios -15.000- de este tipo se nutrieron los tercios de Oriamendi, Zumalacárregui, San Ignacio, San Miguel y San Marcial. En la retaguardia el orden nuevo se organiza alrededor de los puestos de mando y de las emisoras y periódicos incautados de los que salen "La Voz de España" y "Unidad". Las mujeres son también objeto de presión afeitándoseles la cabeza cuando no pierden la vida. Desde la radio las homilías del P. Errandonea instan a los vencidos a arrepentirse mientras las escuelas se militarizan. El nuevo alcalde de San Sebastián, José Múgica, es destituido y desterrado por salir al paso de tanto atropello siendo sustituido por José M.ª Angulo (3 febrero 1937). Tal vez pocas cosas puedan resultar tan elocuentes como las listas de funcionarios purgados en el "Boletín Oficial de Gipuzkoa". El 23 de junio de 1937, tras la caída de Vizcaya, ambas provincias son declaradas "traidoras" y privadas del Concierto Económico.

(1937-1975). La historiografía de este periodo, tan parco en vida no oficial, no sólo es difícil por la escasez de las fuentes fidedignas debida a la represión y a la censura sino también al estado disperso aún de la literatura clandestina que puede cimentar gran parte de esta reconstrucción del pasado. Los archivos de los partidos entonces operantes se hallan aún cerrados cuando no desaparecidos. La prensa, como puede suponerse, apenas deja filtrar noticias contradictorias con el orden reinante. Las panfletotecas, en especial la del Centro de Documentación Contemporánea de Eusko-Ikaskuntza, se hallan aún en periodo de clasificación, rotulación y ordenamiento. Por ello cualquier intento de periodificación y documentación resulta arriesgado y corre el peligro de ser efímero. Sólo cabe en nuestro caso indicar los grandes temas a investigar que serían, poco más o menos, y por orden cronológico:

  • Resistencia vasca en especial la fronteriza en contacto con la aliada.
  • La guerrilla (maquis).
  • Constitución del bloque franquista guipuzcoano.
  • Las tentativas de huelga del año 1945 en Bilbao y San Sebastián.
  • La huelga de 1947.
  • La huelga de 1951.
  • El renacimiento de una cultura como instrumento de supervivencia.
  • El relevo generacional de 1960.
  • El clero de Gipuzkoa, etc.
  • La reanimación de la vida política guipuzcoana a partir de la década de los 60 se traduce, asimismo, por cierta proliferación de pequeñas publicaciones -toleradas o clandestinas- que proporcionan una mayor información al historiador, razón por la cual existe más historiografía del período posterior a 1960 que del previo, aunque separar a Gipuzkoa del resto de los territorios vascos resulta ahora artificial aunque sea a efectos metodológicos. Remitimos al lector a los artículos Exilio, Euskadi Ta Askatasuna, Estatuto y Gobierno Vasco, etc., para una información a grandes rasgos. Para terminar nos limitaremos a reproducir los resultados de las primeras confrontaciones electorales efectuadas después de la muerte del general Franco. La historia reciente de Gipuzkoa se refleja en ellas a través de un mayor índice de radicalidad que en el resto de las provincias vascas y de un mayor peso de las agrupaciones nacionalistas. No en vano Gipuzkoa fue el terruño vasco donde la oposición al franquismo adoptó perfiles más duros e ideológicamente más variados -ETA, ELA-MSE, PC, EGI-, allí donde los estados de excepción se cebaron más a fondo y donde primero ondeó masivamente la ikurriña aún no legalizada (19 de enero de 1977).

    Pese a traslucir, en parte, este mayor radicalismo, las primeras votaciones acusan aún la fidelidad y el peso electoral prebélico. El referéndum constitucional del 6 de diciembre de 1978 dio el siguiente resultado sobre un censo de 504.399 electores (abst. Est. Español: 32,23 %).

    Votos:219.067 (43,43 %).
    Si:139.946 (27,75 %).
    Blanco y nulos:13.782 (2,73 %).
    Abstención:285.288 (56,56 %).
    No:65.339 (12,95 %).
    Abstención y no:350.627 (69,51 %).

    La evolución del voto entre 1977 y 1983 fue la siguiente:

    Resumen de las elecciones del postfranquismo
    Ref. "Egin", 10 de mayo de 1983.
    Leg. = Legislativas / JG = Juntas enerales / PF = Parlamento Foral
    PV = Parlamento Vasco.
    N.º absoluto de votos
    Opción15-VI-771-III-793-IV-809-III-8028-X-828-V-83
    Leg.Leg.JG / PFPVLeg.JG / PF
    PNV102.23287.130109.906111.411125.389126.865
    Abstención143.326175.088190.726219.298109.583191.690
    PSOE92.87659.85948.13341.14899.97272.511
    HB---57.83567.83252.55974.21760.647
    EE31.29542.30035.51840.21038.15632.445
    AP-UCD27.05553.93526.75530.57331.30812.944
    Otros77.71834.00225.39725.71722.19512.847
    Censo474.502510.149504.267520.916500.820509.949
    Porcentajes
    Opción15-VI-771-III-793-IV-809-III-8028-X-828-V-83
    Leg.Leg.JG / PFPVLeg.JG / PF
    PNV21,517,121,821,42524,9
    Abstención30,234,337,842,121,937,6
    PSOE19,611,79,67,92014,2
    HB-11,313,510,114,811,9
    EE6,68,377,77,66,4
    AP-UCD5,710,65,35,86,32,5
    Otros16,46,7554,42,5
    Censo100100100100100100

    En octubre de 1979 Gipuzkoa otorgó su asentimiento a la incorporación a la Comunidad Autónoma Vasca mediante el sí de algo más de la mitad del censo electoral consultado. Sobre un censo electoral de 507.002 electores resultan:

    Votos:302.847s/c(59,73 %).
    No:12.290s/c(2,42 %)s/v(4,06 %).
    Abstención:204.155s/c(40,27 %).
    Blanco:9.018s/c(1,78 %)s/v(2,98 %).
    Sí:278.399s/c(54,91 %)s/v(91,92 %).
    Nulo:3.140s/c(0,62 %)s/v(1,04 %).

    La baja proporción de asentimientos pone, una vez más, de manifiesto el alto índice de radicalidad, en especial nacionalista, existente en Gipuzkoa, ya que preconizaron la abstención todos aquellos grupos encabezados por HB que no aprobaron la constitución de una Comunidad llamada Euskadi que sólo abarcara a tres de los seis territorios históricos vascos. Desde 1980, pues, y merced a esta votación, Gipuzkoa forma parte de la Comunidad Autónoma Vasca.