Lexikoa

ESCLAVITUD (HISTORIA)

Almonedas públicas de esclavos. Se ha mencionado la falta de coordinación entre la legislación y su aplicación práctica. En particular, se observa una insólita interpretación de los principios teóricamente defendidos por parte de la clase mercantil. Los mercaderes, cuando llegan a ocupar cargos municipales, se debaten entre la aplicación de la ley sobre esclavos y sus intereses particulares vinculados al mercado esclavista. Promotores de la presencia de esclavos enVasconia, era poco probable que estuvieran dispuestos a ir contra sus intereses mercantiles, incluso cuando entraba de por medio un elemento tan debatido como las transacciones de elementos pertenecientes a razas impuras.

En lo que se refiere a la aplicación de la ley, se observa un fenómeno que llama poderosamente la atención, y no es otro que el doble rasero y la doble moral de la clase comerciante cuando le toca ejercer funciones de administración pública. Queda claro que, sobre todo en las poblaciones con fuerte presencia burguesa, los comerciantes acaparaban buena parte del poder municipal. Pero resulta sorprendente que, a la vez, se trata de unas autoridades que apoyan medidas de exclusión de esclavos.

Por una parte defienden una legislación de exclusión y expulsión de esclavos, y por otra permiten ventas públicas de esclavos. Las autoridades se prestan por tanto a celebrar almonedas públicas, precedidas de los habituales pregones callejeros que anuncian la venta de esclavos al mejor pujador.

Particularmente llamativo resulta el episodio del apresamiento, retención y posterior exposición y venta, en una plaza pública donostiarra, de varios hombres y mujeres de raza negra, lote que incluye un niño nacido cautividad, precisamente en la cárcel municipal, donde también fallece uno de dichos esclavos. El cargamento procedía de La Rochela, y había sido embargado por las autoridades municipales. Entre los destinatarios de estos esclavos, vendidos en la plaza de La Trinidad, figuran prohombres de la sociedad donostiarra, lo que nos descubre a una sociedad mercantil cuyas autoridades se mueven en el doble juego de unos principios que dicen defender y unos intereses materiales que prevalecen.