Lexikoa

ESCLAVITUD (HISTORIA)

Legislación y declaraciones institucionales. La ley XIII del Fuero de Bizkaia reza así: "Que en Vizcaya no se avecinden los que fuesen de linaje de judíos y moros, y cómo los que vinieren han de dar información de su linaje". En el título XLI de la Recopilación de normas guipuzcoanas de 1583 se dice, en referencia a la pureza de la raza, que ésta "no sea ensuciada con alguna mixtura de judíos o moros o de alguna raza de ellos ni su valor y esfuerzo ingénito y natural". Esta normativa se veía venir, pues en la Junta Provincial celebrada en Elgoibar en 1561 se ordena sacar de la Provincia "todos los moros, judíos, y otros de mala raza", y en 1572 se recurre a incluir en la lista de malos ciudadanos a quienes, disponiendo de esclavos en su poder, se resistían a expulsarlos.

A pesar de la vigencia de estas normativas, el poder de los mercaderes conseguía soslayarlas. De hecho, traían consigo a la servidumbre esclava, por prestigio o por motivos económicos, sin hacer mayor caso de las prohibiciones al respecto. Es a medida que avanza el siglo XVII cuando la doctrina contra la presencia de esclavos adquiere un creciente cuerpo teórico, y resulta curioso que sea precisamente en Araba donde la argumentación toma fuerza y se muestra en toda su crudeza. Pero las declaraciones vertidas sobre la limpieza de sangre y los intentos de evitar la contaminación de razas inferiores que se producen en esta Provincia las comparten Gipuzkoa y Bizkaia.

A mediados del siglo XVII Las Juntas Generales de Araba exigen la expulsión de ciertos esclavos que residían en Gasteiz, pero la exigencia se extiende, curiosamente, a esclavos que vivían en Donostia: "Que ninguna persona sospechosa de raíz infecta sea admitido por vecino ni morador", y se argumenta que "Esta Provincia de Alava, desde su primera población, se ha conservado con toda limpieza y nobleza de sus naturales, de poco tiempo a esta parte algunos vecinos y naturales de esta Provincia han traído algunos esclavos... y pueden causar mucho daño en la limpieza y nobleza de ellos". El miedo al daño que estos elementos extraños pueden generar en el noble pueblo vasco se apoya en argumentos avalados por la historia, pues los grandes pueblos se mantuvieron fuertes en tanto en cuanto permanecieron puros y sin mezcla, valores que perdieron cuando, "imprudentemente, se mezclaron con desiguales bebiendo la bajeza de sus costumbres, de su pusilanimidad y demás vicios". En consonancia con estos principios, en 1668 las Juntas Generales instan a la expulsión de los esclavos de la región "para excusar los inconvenientes que de tener en ella semejante gente se siguen".