La dime o décime de la monarquía francesa. Las décimes eran imposiciones, ordinarias o extraordinarias, que gravaban al clero francés teniendo como origen el financiamiento de las guerras contra los enemigos de la Iglesia. Clamageran las compara (Histoire de l'impôt en France, Paris, 1868, t. II, p. 115) a los empréstitos forzosos: "Los diezmos, de la misma forma que los empréstitos, son recursos extraordinarios que, por su frecuencia, se convierten en rentas regulares. De la misma forma que los empréstitos, se refieren a la totalidad de los impuestos directos; como ellos, gravan a cierto sector de la sociedad". Este diezmo se generaliza a partir de Francisco I. "En realidad -dice Clamageran- se trataba de medios diezmos ya que se estimaba el beneficio en la mitad de su valor real. Pero, a menudose recogían dos, tres y hasta siete por año con lo que su montante sobrepasaba, a veces, los 2.000.000 de libras". Al examinar, pues, la documentación eclesiástica del obispado de Bayona, Dax (del que depende la Baja Navarra) u Oloron (del que es sufragáneo Zuberoa) hay que tener cuidado de no confundir esta dime o décime con su homónima recaudada por el clero sobre la feligresía.
