Diezmos altonavarros percibidos por la diócesis de Bayona. El obispado de Bayona abarcaba en el siglo XII, amén de su actual circunscripción, a varios valles alto-navarros, la cuenca del Bidasoa y parte de la actual Guipúzcoa. Esta delimitación meridional persistió a pesar del dominio temporal de los reyes de Navarra, Castilla, Francia e Inglaterra, hasta el año 1566 en que la bula obtenida por Felipe II de Pío V permitió la separación de parte de Guipúzcoa y la de Alta Navarra "mientras durase en Francia la herejía protestante". Sin embargo, el acta de Ziburu de 1635 estableció que los diezmos de los valles de la Alta Navarra deberían seguir siendo pagados a la iglesia de Bayona. Esta situación persistió hasta que en el siglo XVIII (1712) se estableció un acuerdo entre el obispo de Bayona y el cabildo de Roncesvalles por el que los diezmos de la Alta Navarra pasaban al cabildo de Roncesvalles y las pertenencias de esta abadía en las tierras transpirenaicas se adjudicaban a Bayona. A pesar de ello, el obispado siguió reclamando que le fueran devueltas sus pertenencias hasta la época de la Revolución en que tuvo que conformarse ante los hechos consumados.
