La reforma tridentina. Los patronos solían retribuir a los campesinos por el diezmo entregado mediante comidas y colaciones que ofrecían al tiempo de percibir las décimas o en determinadas fiestas del año. Pero uno de los cánones del Concilio de Trento vino a cortar esta tradición al prohibir este tipo de retribuciones. Idoate, que recoge en su Rincones de la historia de Navarra (t. II, pp. 312-321) el eco que tal disposición suscitara cuando intentó ponerse en práctica, nos refiere que "hubo una oleadade protestas por todas partes". "Los pueblos -dice- se negaban a aceptar las nuevas normas disciplinarias de la Iglesia y se aferraban a la antigua costumbre, que se había convertido en un derecho. Numerosos pleitos -del siglo XVI sobre todo- nos prueban lo que venimos diciendo." Cita a continuación diversos casos de pleitos y amenazas de excomuniones intercambiados entre los vecinos de Corella, Sansoain, Tirapu, Irañeta y Baríndano y sus respectivas casas rectorales o abaciales. La nueva disposición consiguió entrar en vigencia en algunos lugares pero en otros persistió mientras se mantuvo la obligatoriedad del diezmo.
