Biografías

ZURUTUZA ODRIOZOLA, Iñaki

Perfil biográfico

Hijo de D. Enrique Zurutuza Altolaguirre, veterinario y de Dª María Dolores Odriozola Iriarte, nació en Azpeitia (Gipuzkoa) en 1952.

Al poco de finalizar la carrera, casó con Txaro Sancha, con quien tendría una hija, Ione, nacida en Elgoibar y en la actualidad veterinaria en Madrid.

A su regreso de Nicaragua casó con Colette, con quien tendría dos hijos, David, futbolista y Lorea.

Falleció en Irún, el 13 de junio de 2011 a consecuencia de una crisis cardíaca.

Formación

Realizó sus primeros estudios en Azpeitia. A los 9 años fue enviado al internado que los jesuitas tenían en Tudela (Navarra), permaneciendo allí hasta finalizar el bachillerato.

Cursó la carrera en la Facultad de Veterinaria de Zaragoza donde ingresó en 1970, finalizando con brillante expediente en 1975; fue alumno de los históricos catedráticos D. Angel Sánchez Franco, D. Clemente Sánchez Garnica, D. Narciso Murillo Ferrol, D. Manuel Ocaña, D. Emilio Ballesteros o D. Jesús Sáiz y Sáiz Pardo, entre otros.

Cumplió el servicio militar como soldado veterinario en la Unidad de Veterinaria Militar de San Sebastián, a las órdenes del comandante veterinario D. José Antonio Trujillo Arribas, que le daría todo tipo de facilidades para que pudiera preparar las oposiciones al Cuerpo de Veterinarios Titulares convocadas en junio de 1977, que aprobaría. Iñaki recordaba agradecido estas deferencias y una vez licenciado, continuó manteniendo amistad con su entonces superior y luego compañero.

Actividad profesional

Su primera actividad profesional se produjo en Castejón de Monegros (Huesca) y más tarde en La Almolda (Zaragoza), también en la comarca monegrina dedicándose al ganado ovino, mientras continuaba preparando las oposiciones al Cuerpo de Veterinarios Titulares.

Elgoibar (Gipuzkoa). Ejerció como Veterinario Titular en Elgoibar desde el 18 de junio de 1976 hasta el 4 de setiembre de 1978. Adquirió el caserío "Sahatzu" en el término municipal, donde fijaría su residencia, iniciándose en la cría de animales de renta.

Errezil (Gipuzkoa). Posteriormente se trasladaría a la plaza de Errezil, con Bidegoyan acumulada, desde el 5 de setiembre de 1978 [1].

Paraba, como lo hicieron todos los veterinarios, en el bar y fonda Toki Alay. María Jesús le recuerda como una gran persona, muy cumplidora. En una ocasión que estaba en una urgencia en el barrio tolosarra de Urkizu, le telefoneó para comunicarle otra visita en Beizama. Al regreso, se empeñó en abonarle la llamada telefónica.

Eibar (Gipuzkoa).

En Bidania permaneció hasta el 25 de noviembre de 1980 [2].

Ingresó en el Cuerpo de Veterinarios Titulares el 22 de noviembre de 1980 en el turno de concurso oposición libre, con el número 548 [3] , siendo destinado a la plaza de Eibar donde permanecería hasta julio de 1983.

Soraluze/Placencia de las Armas (Gipuzkoa). En marzo de 1983 figura en la relación definitiva como participante del concurso de traslados del Cuerpo de Veterinarios Titulares en el Gobierno Vasco [4] , siendo destinado a Placencia de las Armas (Gipuzkoa), tomando posesión en julio de 1983, donde estuvo hasta el 31 de julio de 1984, partiendo a Nicaragua.

A su regreso, ya se ha producido la reorganización de la administración sanitaria en Euskadi.

Zumaia (Gipuzkoa). Adscrito al Departamento de Sanidad, es nombrado Veterinario Titular de Zumaia e interventor sanitario del matadero de aves existente en Oikina (Zumaia), asumiendo temporalmente también el partido veterinario de Deba.

Comarca de Salud Pública del Bidasoa. Con el cierre del matadero, es trasladado a la Comarca de Salud Pública del Bidasoa, con sede en Irún, siendo destinado al Mercado de Pescados de Pasaia (Gipuzkoa), fijando su residencia en Endaia (Lapurdi –Francia-), donde continuaría ayudando a los ganaderos de la zona, aconsejando en la compra de ganado, vacas fundamentalmente, mientras se dedicaba en sus ratos de ocio a cultivar una pequeña huerta, siempre acompañado de un gran perro.

Actividad colegial

Estuvo colegiado en el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Zaragoza hasta mayo de 1976 y en el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Gipuzkoa en junio de 1976, correspondiéndole el número 165.

Solicitó la baja voluntaria por traslado a Nicaragua en abril de 1984, volviendo a colegiarse en mayo de 1985.

En virtud de lo dispuesto en la Ley 18/1997 del Parlamento Vasco que eximía de la obligatoriedad de colegiación a los funcionarios de las administraciones vascas, accedió a la baja colegial el 31 de mayo de 1998.

Actividad social

En mayo de 1984 se desplaza a Nicaragua, dentro de un programa de ayuda solidaria a los campesinos, fomentando la creación de algunas cooperativas ganaderas, propósito que logró con la colaboración de un jesuita y las ayudas del gobierno sandinista, permaneciendo en el país centroamericano hasta junio de 1985. En esa etapa conoció a su segunda esposa Colette de nacionalidad francesa.

Desilusionado por la falta de interés de los locales en el trabajo en las cooperativas y el duro esfuerzo del trabajo (dos horas diarias a caballo), renunció al proyecto regresando a Elgoibar.

Fue concejal de Elgoibar por la coalición Herri Batasuna.

Comentaba su compañero Ignacio García Álvarez, Iñaki, destinado en la Oficina de Salud Pública de Zarautz que, si bien su coincidencia profesional fue mínima mientras nuestro protagonista ejerció en el Matadero de aves de Oikina, solían coincidir con cierta frecuencia en el barrio donostiarra de Amara cuando ejercía de padre de David, futuro futbolista de La Real Sociedad.

Iñaki comentaba con cariñosa socarronería que, en el fondo, el éxito del hijo futbolista no hizo sino socavar la autoestima paterna: "He pasado de ser el hijo del Veterinario, -en referencia a Don Enrique-, al padre del futbolista", según le comentaba poco antes de fallecer, en Zarautz, después de una visita profesional que hiciera al caserío familiar del barrio Elkano de Getaria.

Pero la versión más entrañable de Iñaki nos la ofrece su hija veterinaria, con ejercicio profesional en Madrid, Ione Zurutuza Sancha, que transcribimos a continuación:

Una de las herencias que me han dejado mi padre y mi abuelo, es la pasión con la que ejercían su trabajo.

Para ellos, era un estilo de vida donde lo profesional y lo personal se entrelazaban tan estrechamente que era imposible entender lo uno sin lo otro. Lo ejercían con alegría y sin queja, con ilusión y orgullosos de poder aportar al resto. Conscientes de la influencia que podía tener su labor profesional en la sostenibilidad de un sector del que vivían muchas familias en Euskadi.

Aunque eran muy diferentes, en ambos se percibía algo de lo que yo también quería y quiero ser participe.

De pequeña, el aita nunca me llevó al parque ni a la escuela. En cambio, siempre me llevaba con él a hacer las visitas a los caseríos.

En el camino, me aprendía los catálogos de los sementales de Aberekin, las características de una buena frisona y me enseñaba a distinguir una pirenaica de una blonda o una charolesa.

Yo era aún muy pequeña cuando sentí por primera vez a un ternero lamiéndome la mano sin que hubiera nacido todavía o la tensión que se vivía durante los partos o en una cesárea.

Estas experiencias, junto con otras "doctrinas" sobre el tiempo y el dinero, era lo que nos enseñaba de la vida: "es rico quien poco necesita", nos decía a mí y a mis hermanos, cada vez que nos adelantaba un cochazo en nuestro Citroën AX viejuno y con Hartz (una Rottweiler de 40 kg) dormida encima. Por si acaso no quedaba suficientemente claro, nos recordaba lo poco que consumía su coche y lo mucho que tenían que trabajar algunos para mantener un vehículo tan caro.

Así que tampoco es de extrañar que yo quisiera ser veterinaria. De nada sirvieron sus advertencias sobre las "desgracias" de esta profesión. "Haz medicina", me decía, aunque en el fondo, sé que le hacía ilusión.

De estas visitas siempre nos traíamos algún souvenir (conejo, perros, patos o pollitos) a casa.

Una vez trajo hasta un cordero para que cortara la "pelouse" del chalet de Hendaya. De nada le sirvió el argumento de que cortaba y abonaba a la vez el jardín...

El aita era una caja de sorpresa. Impulsivo, pasional, terco y muy cariñoso. Fuera donde fuera su carisma no pasaba desapercibido.

Era alegre y extrovertido. Con él era imposible tener un secreto, ya que a los dos minutos se lo estaba contando a la cajera del supermercado, al compañero de trabajo o al vecino.

Solo una vez ejercimos mi abuelo, el aita y yo juntos. Yo acababa de terminar o estaba terminando la carrera. El attite desparasitaba y aita y yo vacunábamos un rebaño de ovejas. Al terminar, el aita me preguntó si quería un corderito para llevarme a casa, yo le dije que sí, pero no pensaba que esta vez me lo fueran a servir en bandeja.

Con el aita ejercí otra vez. Me pidió que le anestesiara un perro para realizar una cirugía menor en el caserío. Yo le dije que sí, pero que lo haría a mi manera. Preparé todo el material y puse en práctica todos mis conocimientos; analgesia, premedicación, fluidoterapia, monitorización...

Cuando consideré que estaba todo en orden, le dije que podía empezar y me dijo; "¡¡ si ya he terminado!!!". El animal se despertó fenomenal y yo aprendí mucho de lo que no te enseñan en la facultad.

Aunque le gustaran todas las facetas de su trabajo, siempre fue la clínica su ojito derecho, sobre todo la de grandes animales.

Cuando tuvo que dejarlo, se sentía un poco cojo a nivel profesional, por eso alquiló un terreno para hacer una huerta y tener unos animalitos. En principio solo unas ovejas y unas gallinas, pero sé que pensaba meter algún cerdo y una vaquita Jersey, "que son como muñequitas", y nos pidió que le compráramos el Manual de Merck. No sé muy bien qué tramaba, ya que el sitio es pequeño, pero siempre tenía algo en mente, "soñar es gratis", decía.

Aun trabajando en salud pública, apartado de la clínica, se sentía muy feliz de poder ayudar a cualquiera con su perro enfermo, con sus ovejas, con sus vacas...o una persiana rota.

Fuentes

ETXANIZ MAKAZAGA, José Manuel Albéitares y Veterinarios Municipales de Eibar (1877-1977) Boletín de la RSBAP. Tomo LXII-1-2006, de junio de 2006.

ETXANIZ MAKAZAGA, José Manuel. Veterinarios en las universidades de la Alcaldía Mayor de Sayaz (1913-1985). Editado por el Colegio Oficial de Veterinarios de Gipuzkoa en octubre de 2014. ISBN 10:84-697-1110-5; ISBN. 13: 978-84-697-1110-1.

ETXANIZ MAKAZAGA, José Manuel Elgoibar y sus veterinarios. Editado por el Colegio Oficial de Veterinarios de Gipuzkoa en diciembre de 2013. ISBN 10: 84-695-8975-X; ISBN. 13: 978-84-695-8975-5.

Elaboración propia

Autor

José Manuel Etxaniz Makazaga. Doctor en Veterinaria. Real Sociedad Bascongada de Amigos del País (RSBAP). Real Academia de Ciencias Veterinarias de España (RACVE)

Notas

[2] AMBide. C-86-04, pág. 83[3] BOE nº 281 del 22.11.1980[4] BOPV nº 32 de 15.3.1983