Las políticas de promoción de la Sociedad de la Información y/o del Conocimiento son el conjunto de estrategias, planes e iniciativas, impulsadas desde las instituciones públicas, con la participación de otros agentes privados y sociales, para poner en marcha programas y acciones que promuevan el desarrollo y uso de las TIC (en general) e Internet (en particular) en distintas dimensiones de la sociedad.
Un posible origen del uso del término Sociedad de la Información en el entorno político puede estar en el gobierno japonés, quien lanzó en el año 1971 un plan elaborado por el Japan Computer Usage Development Institute (JACUDI) que fijaba la Sociedad de la Información como objetivo nacional para el año 2000. El resultado más destacado de la precoz estrategia japonesa fue el lanzamiento del ordenador personal en 1978 y su liderazgo en la electrónica de consumo situándose en cuatro años por encima de las firmas norteamericanas. El profesor Yoneji Masuda, director del JACUDI, estableció una serie de principios y condiciones teóricas que debían tenerse en cuenta para desarrollar lo que él denominaba "computopía" (computer based utopia), que sería la sociedad resultante de extender y socializar el uso de las TIC.
Esta sociedad basada en la tecnología no estaría formada por clases sociales, sino que los beneficios y costes que comportase la vida en sociedad se distribuirían equitativamente; la ciudadanía tendría derecho a la información y a participar directamente sin excepciones en la decisión de los asuntos que le afectase; y existiría como exigencia ética y jurídica un espíritu de colaboración, cooperación y altruismo en función del bien común para resolver los conflictos presentes en toda sociedad, sin acudir a la coacción o el castigo por la fuerza de la ley. Masuda definía la Sociedad de la Información como una "sociedad que crece y se desarrolla alrededor de la información y aporta un florecimiento general de la creatividad intelectual humana, en lugar de un aumento del consumo material".
En 1993 Estados Unidos lanzó el programa National Information Infraestructure (NII) que Al Gore propuso al año siguiente que se reformulase como Global Information Infraestructure (GII). Algunas de las propuestas discursivas del proyecto fueron la creación masiva de empleos cualificados y bien remunerados, la reforma del sistema educativo, el acceso universal a la asistencia médica y a la sanidad, o la reinvención de la democracia directa.
Ese mismo año 1993, el concepto "Sociedad de la Información" aparece en la Unión Europea en el capítulo 5 del Libro Blanco presentado por Jacques Delors sobre el crecimiento, la competitividad y la ocupación, titulado "La sociedad cambiante, las nuevas tecnologías". De esta forma el impulso de la Sociedad de la Información en la Comunidad Europea fue la respuesta al desarrollo y crecimiento de las redes de alta velocidad de los Estados Unidos y a su superioridad tecnológica. Y también constituyó un argumento adicional para la liberalización del monopolio de las Telecomunicaciones estableciendo como fecha límite para la liberalización el 1 de enero de 1998. El Informe Delors, enumeraba los grandes desafíos para los países europeos en el siglo XXI que, más de diez años después, siguen siendo objeto de reflexión para diseñar políticas públicas que den respuesta a las demandas de la sociedad: el crecimiento, la competitividad y la ocupación.
Posteriormente el Informe Bangemann, redactado por una comisión de técnicos de alto nivel dentro de la Unión Europea, asentó las claves para desarrollar estrategias, basadas en las TIC, para modernizar las economías europeas, denominando a estas acciones "políticas para la promoción de la Sociedad de la Información". Este informe planteaba la plena liberalización de las redes de Telecomunicaciones y la prestación de servicios de Telecomunicaciones para el año 1998, y contrastaba con la filosofía del Libro Blanco de Delors, presentado unos meses antes, que insistía en la importancia de las políticas públicas como impulsoras y dinamizadoras del cambio y la modernización de las economías.
El enfoque de promoción de la Sociedad de la Información centrado en la liberalización de las Telecomunicaciones de mediados de los años noventa dio paso, a finales de los noventa, a una visión que intentaba que los aspectos sociales, económicos y tecnológicos fueran unidos para lograr la Estrategia de Lisboa que pretendía que para el año 2010 "Europa se convirtiera en la economía basada en el conocimiento más dinámica y competitiva del mundo. Una economía capaz de producir un crecimiento económico sostenible con más y mejores empleos y una mayor cohesión social y respeto por el medio ambiente".
Esta ambición se desplegó en dos programas significativos: la Iniciativa eEurope lanzada en el año 1999 y el VI Programa Marco de Investigación de la Unión Europea. A partir de estos dos programas, los diferentes estados y regiones desarrollaron sus propios planes para la promoción de la SI/SC con distinto alcance (multisectoriales o sectoriales), teniendo en cuenta distintas dimensiones de actuación (Infraestructuras, Tecnología, Acceso y Uso de las TIC, Nueva Economía, eContenidos, eServicios, etc.) y dirigidos a diferentes públicos objetivos (sociedad en general, grupos y sectores sociales más desfavorecidos, PYME, etc). Tras la presentación de la iniciativa eEurope, la Comisión adoptó en junio de 2000 el Plan de Acción eEuropa 2002, que concretaba las áreas de actuación mencionadas en tres grandes objetivos: una Internet más rápida, barata y segura, invertir en las personas y en la formación, y estimular el uso de Internet.
En el año 2004 el Informe Kok advertía que no se estaban logrando los objetivos marcados en la Estrategia de Lisboa para convertir a Europa en una Economía basada en el Conocimiento, porque no se habían coordinado suficientemente los diversos ámbitos de actuación, se generaron conflictos entre las prioridades marcadas, no había sido suficiente la apuesta política, ni se habían implicado a actores públicos, privados y sociales claves para el desarrollo de las actuaciones.
Para obtener resultados satisfactorios el Informe Kok recomendaba evitar medidas aisladas y diseñar una serie de iniciativas interconectadas (entre Departamentos, niveles de gobierno, empresas, sociedad y entre países) y cambios estructurales que permitieran aumentar el crecimiento económico y el empleo para conseguir la cohesión social y un medio ambiente protegido. Y se propusieron cinco ámbitos prioritarios (sociedad del conocimiento, mercado interior, empresa, mercado laboral y medio ambiente sostenible). Asimismo, el Consejo de la Unión Europea acordó que cada Estado miembro presentara su respectivo Programa Nacional de Reformas (PNR) y se realizaran evaluaciones anuales sobre el grado de cumplimiento de las medidas en empleo, cohesión social, productividad y competitividad.
El Consejo Europeo de Primavera de 2005, basándose en el Informe Kok, planteó la necesidad de relanzar la Estrategia de Lisboa ya que los desafíos a los que se enfrenta Europa eran mayores que en el año 2000. Y para ello, se pusieron en marcha el plan eEurope 2005 y posteriormente la Estrategia europea i2010.
En España se definieron el Plan Info XXI (2001-2003) por parte del Gobierno del Partido Popular; el Plan Avanza (2006-2010) y el Plan Avanza 2 (2010-2015), del Gobierno del Partido Socialista Obrero Español. Éste último, se estructuró en cinco ejes de actuación: desarrollo del sector TIC, capacitación TIC, servicios públicos digitales, infraestructura y confianza, seguridad y accesibilidad.
El discurso de la Unión Europea ha llegado prácticamente intacto hasta la planificación regional y local. La iniciativa eEurope de 1999 y sus distintos planes de acción (eEurope 2002, eEurope 2005, i2010); la Estrategia de Lisboa del año 2000 y los indicadores marcados desde Europa para decidir qué servicios públicos para ciudadanía y empresas deben estar en Internet, son las guías de actuación en los distintos países y regiones de la Unión. Si bien la retórica política y los objetivos perseguidos en muchos de estos planes son bastante similares y se disponen de las mismas TIC en el mercado; los procesos y los resultados logrados en los distintos países y regiones difieren notablemente dependiendo del grado de implicación de los distintos agentes públicos, privados y sociales en el despliegue de esas políticas y planes y de la continuidad de los mismos a lo largo del tiempo.
